El lunes cumplí cuarenta y nueve años de edad.
Esto por supuesto marca el inicio del último año de mi década de los cuarentas; pero más que mi vida personal, que no tengo nada de qué hablar aunque sea módicamente interesante (o al menos nada “interesante” que se me pegue la regalada gana compartir), lo transcendente del último año es por supuesto la situación política.
Pero es la situación política internacional la interesante, sorpresivamente; la nacional, lo que ha ocurrido de notable en los últimos meses, es al fin y al cabo consecuencia de la primera.
Donald Trump, en menos de dos años, ha contribuido mucho más al declive del imperio gringo de lo que pudieron hacer los rusos o los chinos en el medio siglo que siguió a la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Es básicamente imposible que los gringos puedan recuperar el dominio casi absoluto que tuvieron en influencia mundial después de 1991; con casi toda certeza el segundo término de Trump marcará el inicio de lo que en el futuro se conocerá como el colapso del imperio gringo.
Que era por supuesto inevitable; por definición todos los imperios (el Persa, el de Macedonia de Alejandro Mago, el Romano, el Mongol de Genghis Khan, el de China en su versión antigua, el de España donde no se ponía el sol, el Británico, etcétera) terminan y son reemplazados por otros.
Claro que esto no quiere decir que los gringos automáticamente se volverán irrelevantes; un imperio puede estar en decadencia durante siglos antes de que realmente se colapse, como pasó con el imperio Romano. Vamos a ver cuánto dura la decadencia gringa; pero creo que es indiscutible que los gringos desperdiciaron de manera muy estúpida la supremacía casi absoluta que tuvieron cuando se colapsó la Unión Soviética, al impulsar en todo el mundo el neoliberalismo en lugar de un modelo más humano, como el que siguieron en Europa Occidental después de la Segunda Guerra Mundial
La llegada de Trump sólo terminó de tirar el castillo de naipes que era el delirio de que los gobiernos gringos realmente les importaba la democracia o el bienestar de quien fuera excepto los dueños del gran capital. Su misma población está muy lejos del primer lugar en prioridades para los corruptos gobiernos gringos; y hablo de los tres poderes: el ejecutivo, obviamente, pero también el legislativo y sin duda también el judicial.
Además de menoscabar su propio imperio, la llegada de Trump y la bola de pendejadas internacionales que ha cometido desde entonces, han tenido la predecible y paradójicamente sorprendente consecuencia de desprestigiar a toda la derecha internacional, incluyendo por supuesto a la mexicana. Especialmente a los idiotas que van y se le arrastran a los pies.
Las elecciones aquí en México de 2024 fueron históricas por lo apabullante de los resultados en favor del oficialismo; eso, aunado conque las que vienen son elecciones intermedias y por lo tanto con menos participación; aunado aunado con los conflictos internos de Morena con Ricardo Monreal y Adán Augusto López; aunado aunado aunado con las traiciones del Verde y del PT; todo eso daría pie a predecir que Morena en particular y la coalición de la 4T en general perdería curules y gubernaturas el año que viene en las elecciones intermedias.
Pero la derecha en este país es tan estúpida, que es posible que no pase (o que pase de manera muy limitada). El arrastrarse ante Donald Trump y el injerencismo gringo es sólo una muestra más de dicha estupidez.
La CIA es expuesta de haber metido agentes a México para realizar operaciones de manera ilegal, a través de gobernadores de la oposición, cuando dos de ellos mueren en un accidente automovilístico, y entonces casualmente el Departamento de Estado gringo solicita la detención inmediata de varios servidores públicos de Morena (incluyendo un gobernador) sin ofrecer ningún tipo de evidencia para ello.
Sólo gente increíblemente pendeja podría creer que esto no es otra cosa que una maniobra para tratar de distraer del escándalo en Chihuahua. Más aún con ésta administración gringa, que es más idiota y descarada de lo que han sido las anteriores, una vez más por el desastre que es Donald Trump y la gente que pone a cargo de lo que sea.
Pero los líderes opositores en México son tan inútiles y tan pendejos, que están dispuestos a arastrarse ante el injerencismo gringo, porque ya vieron que por ellos mismos nada más no pueden regresar al poder. Ni siquiera localmente: en condiciones normales, dado lo que expuse arriba, no sería raro (o no sería tan raro) que el PAN mantuviera la gubernatura de Chihuhua.
Pero como son tan pendejos, es posible (y de hecho probable, dadas las tendencias), que Morena se las arrebate. Vamos a ver.
Así que, sí, cuarenta nueve años. El año que viene tendré por fin medio siglo de estar dando de vueltas en nuestra canica azul. Pero más que mi llegada al quinto piso, me interesa más cómo continuará el declive gringo, cómo seguirá cometiendo estupideces nuestra patética y perdedora oposición, y si algún día el pinche panzón de mierda de GRRM por fin sacará The Winds of Winter. Que, lamentablemente, creo que es más probable que nuestra idiota oposición obtenga la mayoría en el congreso, a que TWoW por fin se publique.
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