A pesar de ti

A finales de octubre del año pasado, en contra de mi mejor criterio, fui a ver Regretting You.

Regretting You

Regretting You

Fui a ver esta película porque soy fan de Allison Williams desde que vi Get Out; y también de Mckenna Grace porque está muy linda y la ha hecho de la versión chiquita de un montón de actrices que me caen bien.

El churro es un culebrón ridículo; por lo tanto no les extrañará saber, queridos lectores, que me encantó y disfruté mucho verla en el cine, aunque seré la primera persona en admitir que no tiene sentido ver esta película en el cine.

La película es objetivamente mala y escabrosamente conservadora: todo el drama de la misma podría haberse evitado si Morgan sencillamente abortaba ese embarazo evidentemente no deseado; pero como la película es escabrosamente conservadora, tener un aborto es algo que nadie ni siquiera se plantea como una posibilidad.

Me dio gusto ver a Willa Fitzgerald, que salió como la linda policía en la primera temporada de Reacher; y siempre me ha caído bien Scott Eastwood, aunque no tenga ni la décima parte del carisma de su cascarrabias padre. Por último, está simpático el papel de Dave Franco y ciertamente es más o menos diferente de los personajes que suele interpretar.

Pero pues es un churrito romántico más dramático (y peor hecho) que una telenovela de telerisa; con una mamá e hija muy lindas (que no sexis, porque les digo que la película es escabrosamente conservadora); con dos galanes muy guapos; y pendeja como un saco de ladrillos y más o menos así de sutil.

Y que yo disfruté enormemente; estuve soltando risitas de adolescente tarada durante toda la función. La recomiendo ampliamente.

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Los arrastrados vendepatrias

Es interesante revisar mi entrada de hace unas semanas, donde hablaba del cobarde ataque gringo en contra de la soberana nación de Venezuela, en el contexto del cobarde ataque israelí y gringo en contra de la soberana nación de Irán.

Si revisan las redes sociales y columnas de opinión, no tendrán dificultades en encontrar voces inequívocamente condenando el ataque (recomiendo el comentario de Cenk Uygur, de los Jóvenes Turcos, por sólo dar un ejemplo).

Aunque hay múltiples contraejemplos, en general estas opiniones no defienden el gobierno de Irán; defienden la soberanía de Irán, que es algo completamente distinto, pero que los pobres pendejos que apoyaron el criminal acto de raptar al presidente legal de Venezuela o bien no entienden, o convenientemente deciden ignorar.

No es que apoyemos al pendejo de Maduro o a la teocracía de Irán (yo por principio nunca apoyaré a ningún gobierno cuyo principal principio emane de una religión en particular, y eso obviamente incluye a Israel); es que estamos en contra del injerencismo y el imperialismo que agrede sin provocación a naciones soberanas. Esto no es un implícito respaldo de esos gobiernos; no estamos diciendo que sean “buenos” gobiernos. Es nada más reconocer que la determinación de esos pueblos de quién y cómo debe gobernarlos, está y estará siempre en manos de dichos pueblos.

No de los pinches gringos. O rusos o chinos o lo que quieran: es lo mismo.

Hubo pobres pendejos que quisieron insinuar que yo “apoyaba al dictador de Maduro”, y no hay evidencia más grande de que son unos pobres pendejos porque justamente no están entendiendo cual es el meollo de este asunto.

Cuando los venezolanos quieran deshacerse del régimen chavista (y no lo duden un segundo; sigue siendo un régimen chavista), los venezolanos se desharán del régimen chavista. No importa la represión y autoritarismo de ningún régimen; cuando la población de verdad está hasta la madre, no hay forma de contenerla. Lo mismo en Irán; este año hubo múltiples y muy fuertes expresiones de oposición del pueblo iraní al régimen teocrático de Teherán, pero es obvio y evidente que no fueron suficientes como para tumbarlo.

La evidencia está en que no pudieron tumbarlo.

Es lo mismo en Venezuela, y porque es necesario mencionarlo lo mencionamos: es lo mismo con Cuba.

¿Hay una parte de la población en Venezuela, Irán y Cuba que detesta a su correspondiente régimen y que está determinada a tumbarlo? Sí, claro, sin duda. Pero su existencia no quiere decir que sean suficientes.

Ojo; no digo que no sean mayoría (aunque tampoco necesariamente creo que lo sean): digo que no son suficientes.

Y repito, la evidencia de que no son suficientes, es que no han podido tumbar a esos regímenes; más aún considerando el apoyo, tanto abierto como encubierto, del gobierno gringo.

La determinación de los pueblos corresponde a los pueblos mismos; sí, incluso en condiciones de desigualda, autoritarismo y represión. Aquí en México mataron estudiantes en 1968 y 1971; asesinaron a cientos de perredistas antes de las elecciones de 1991; hicieron fraudes electorales en 1988, 2006 y 2012; encarcelaron estudiantes en 2000; y desaparecieron estudiantes en 2014.

¿Éramos mayoría los que queríamos tumbar al régimen primero priista y después prianista? Probablemente sí al menos desde 1988; definitivamente sí desde 2006. Pero no fuimos suficientes hasta 2018.

De cualquier forma, nunca fuimos de arrastrados con los gringos ni con nadie más a rogar que resolvieran el problema que nosotros mismos resolvimos. Lo hicimos solitos, que es lo que le corresponde a cada pueblo.

Que es lo que no entienden estos pobres pendejos que apoyaron el acto criminal gringo en Venezuela, que en parte les dio la confianza de hacer la matanza de niños musulmanes en Irán en estos días. La otra parte es tratar de distraer del escándalo Epstein y el desastre absoluto que es la administración del güero demente en la Casa Blanca.

A todo esto hay que añadir lo que dije en mi entrada anterior: los ojetes gringos nunca van a hacer nada que no sea en beneficio de sus “propios” intereses, entre comillas porque para acabarla de amolar, ni siquiera es por el beneficio de los intereses del pueblo gringo (sería igual de ojete, pero al menos justificable desde el punto de vista de gringolandia como nación): es por el beneficio de élites que controlan el poder en gringolandia efectivamente desde hace décadas; cómo aquí con la mafia del poder que acertadamente identificó el Peje.

Estos pobres pendejos van de arrastrados con los gringos a rogarles que les hagan la chamba que no pueden hacer, cuando el resultado es que los pinches gringos los humillen y hagan a un lado, como Trump hizo con María Corina Machado. Y además no hay que ignorar que entre otras cosas la hicieron a un lado porque saben que esa pobre pendeja no cuenta con el apoyo suficiente del pueblo venezolano.

Y no cuenta con dicho apoyo, porque es evidente que a esa vieja arrastrada no le importa el pueblo venezolano: sólo le importa obtener el poder, haiga sido como haiga sido. Que probablemente ya nunca jamás lo vaya a obtener: no sé mucho de política internacional latinoamericana, entonces podría equivocarme, pero a mí me suena a que esa vieja arrastrada que fue a lamerle las botas a Trump perdió el respeto de absolutamente todo el mundo. ¿Ustedes creen, queridos lectores, que la Europa progringa pero anti-Trump, o futuras administraciones demócratas, van a darle ni siquiera la hora a esa vieja pendeja? Por supuesto que no; es el hazmerreír del mundo.

Hay un sector increíblemente pendejo aquí en México que le encantaría que los gringos nos bombardearan, con el pretexto de atacar al narco. Les encantaría porque perdieron el poder (o apoyan a los que perdieron el poder, que es todavía más patético, como los venezolanos que aún apoyan a María Corina Machado), y como no pueden recuperarlo de manera democrática, pues van a arrastrarse con los gringos a tratar de vender la patria por una migajas de poder que, encima de todo, ni siquiera les darían a ellos.

Cuando los gringos atacan sin provocación a un país, no falta que salgan humillados y ofendidos como les pasó en Vietnam o Corea; pero incluso si consiguen cambio de régimen, nunca sale bien a largo plazo; esto a ocurrido en todo en mundo, pero es más notorio en Latinoamérica.

Apoyar eso sólo lo pueden hacer los más cobardes y pendejos, los más arrastrados vendepatrias, y nadie que tenga madre jamás lo haría.

Pero además hacerlo en este contexto, con un presidente gringo que asesina a sus propios ciudadanos, que es lo más cerca que han estado los gringos del fascismo, es de verdad políticamente idiota: con casi toda certeza, todos los latinoamericanos que le laman las botas a Trump y apoyen a sus acciones criminales, terminarán en el basurero de la historia. Como estoy seguro de que ahí acabará el mismo Trump, que la única ventaja que tiene su administración es que ha puesto en evidencia lo culeros, corruptos y cobardes que son los gobiernos gringos: siempre lo han sido (¿recuerdan a Bush II y las Armas de Destrucción Masiva?), pero Trump lo ha hecho más evidente que nunca.

Para terminar, les recomiendo que vean la videocolumna que hizo Fabrizio Mejía hace unas semanas sobre Venezuela. Yo no necesariamente estoy de acuerdo con lo que él dice, pero ciertamente es importante escuchar otras perspectivas sobre ese país hermano nuestro, porque en muchos círculos la narrativa es terriblemente maniquea y simplista, queriendo presentar al régimen chavista nada más como una dictadura malévola, justamente con el objetivo de justificar una intervención extranjera cuando el destino de Venezuela le corresponde únicamente a los venezolanos. Nunca son tan simples las cosas; y lo mismo ocurre con Irán y con Cuba.

Y de nuevo, esto no quiere decir que yo apoye a esos régimenes. Nada más es importante entender que nada justifica intervenciones extranjeras; mucho menos de los cobardes gringos; y mucho menos en Latinoamérica.

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Sonny Boy

Según mis notas, que cada vez reviso con más sospechas, mi siguiente animé a reseñar es Sonny Boy.

Sonny Boy ha sido aclamada por la crítica y por muchos fans del medio; y es indiscutible lo novedosa y espectacular que es en términos de estilo, diseño y forma de presentar la narrativa.

Y a mí me dejó con un mal sabor de boca.

Sonny Boy

Sonny Boy

Fue justamente Sonny Boy la serie que hizo que yo me dijera a mí mismo: “mí mismo, vamos a ver nada más romances adolescentes bobos”. A pesar de que un montón de gente se volvió loca con Sonny Boy, a mí la verdad me dio mucha hueva: la terminé básicamente porque soy muy disciplinado, el 60% de las veces todas las veces.

Noten que no estoy diciendo que Sonny Boy sea mala, de ninguna manera; sólo a mí no me gustó particularmente.

La historia sigue a una clase preparatoriana que de buenas a primeras es transportada a “otro mundo”, donde los muchachos descubren que tienen ciertos poderes y donde tratan (a veces, no siempre) de ver cómo regresar a sus casas. En el camino se encuentran con otros estudiantes que se la han pasado en ese otro mundo en algunos casos miles de años.

La serie es contemplativa y filosófica, con largas escenas donde filosofean poéticamente acerca de la vida, el universo y todo lo demás (nunca llegan a 42, lamentablemente), con una animación en justicia muy original y donde yo quería sacarme los ojos porque chingadas putas madres nunca pasa nada.

La serie tiene, superficialmente, un romance, pero realmente es terciario a todas las elucubraciones filosóficas de todos los personajes y además, técnicamente se muere la fémina que era el objeto de deseo del personaje principal: digo técnicamente porque eventualmente regresa a casa, pero como que es un universo alterno y entonces la versión de dicha fémina sigue viva en este universo…

No importa, literalmente: no es acerca de lo que va la serie. Siendo honesto, no estoy seguro de qué va la serie; no me queda claro que los realizadores supieran de qué va la serie tampoco, porque el chiste aquí no es la narrativa, son los amplios monólogos filosóficos y la vibra de la serie y la en justicia muy original animación y diseño de personajes.

Sonny Boy debe ser de los mejores animés he visto que menos me han gustado.

Les digo, después de verla fue que me dije que en general debería ver romances adolescentes bobos, porque para qué me hago güey, eso es lo que me llama la atención del animé.

A mí no me gustó, realmente; pero si les interesa ver un animé original, sin duda alguna es original. Está en Crunchyroll, si les interesa.

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Feliz año nuevo 2026

Me esperé un par de días para escribir mi entrada de año nuevo, porque estaba disfrutando mis pronto a finalizar vacaciones, y entonces resulta en que la escribo después de que los gringos (bajo la errática dirección de Trump) decidieron, de manera completamente criminal, atacar Venezuela y raptar al tarado de Maduro.

No que Maduro me importe, en lo personal; pero no podemos, como latinoamericanos, permitir un acto tan mierda y cobarde como lo es la intervención militar en un país hermano. No importa realmente lo que opinemos de Maduro o el régimen chavista: eso le toca a los venezonalos el resolverlo; pero la intervención de un país extranjero (particularmente los Estados Unidos) a cualquiera de nuestros países hermanos en Latinoamérica es sencillamente inadmisible.

Si opinan lo contrario están pero si bien pendejos, y no me interesa oír su opinión en lo más mínimo: son profundamente ignorantes, en el mejor de los casos; muy pendejos, repito, en el caso neutral; o unos mierdas pro gringos, en el peor. No tiene sentido ni siquiera reconocer su existencia: que toda la evidencia apunta a que son extremadamente pocos los imbéciles que podrían considerar como algo bueno el que los pinches gringos bombardeen un pueblo hermano.

Durante décadas los gobiernos mexicanos (particularmente los neoliberales; en mi opinión peor aún los panistas) literalmente hicieron su mejor esfuerzo para darle en la madre a este país (que les recuerdo que el país es su gente): la gente que peleamos por el cambio democrático en México jamás rogamos por la intervención de otro país para deshacernos de ellos: obviamente no a los gringos, pero tampoco a los rusos, a los chinos ni a nadie.

Gente mierda (o de derecha; pero me repito a mí mismo) como Lily Téllez podría irse a arrastrar con los gringos rogando que hagan algo para poder obtener lo que no pueden de manera derecha en las urnas de manera democrática. Sólo alguien profundamente imbécil y cobarde puede cometer una traición que no sólo es mezquina, sino además muy estúpida, porque además de que es obvio que la enorme mayoría de los mexicanos estamos en contra de eso, es obvio (para cualquier persona no enajenada) que los gringos lo haría únicamente por su propio beneficio.

Así ha sido siempre con los gringos; en todo el mundo, pero particularmente en Latinoamérica. Trump nada más es más descarado que otros presidentes gabachos, aceptando sin ningún tipo de vergüenza que lo que les interesa es el petróleo de Venezuela.

¿Podrían intentar algo así los gringos en México? Con el imbécil de Trump me parece que todo es posible; pero yo concuerdo con el análisis de Cenk Uygur: esto apesta a desesperación por los niveles de desaprobación que tiene el presidente gringo, aunado a que hay elecciones allá en poco más de 10 meses, junto con pegado al golpe autoafligido que los ciudadanos gringos comenzaron a sufrir estos días, cuando los subsidios a Obamacare expiraron por culpa de la administración trumpista.

En ese contexto, no suena a un plan cuidadoso y con insidia para imponer el dominio gringo en Latinoamérica (¿cuándo los planes de las administraciones de Trump han sido cuidadosos?); es una patada de ahogado esperando que los muy idiotas gringos abracen patrióticamente sus banderas y le den un espaldarazo a su presidente “fuerte” que pelea contra los “hombres malos” (y que además no son blancos y no hablan inglés, nunca hay que olvidarlo). La cosa es, podría funcionar, porque sí son muy estúpidos los gringos: acuérdense de la invasión de Irak en busca de inexistentes “armas de destrucción masiva” hace poco más de veinte años.

Pero incluso si funcionara (hay que darles aunque sea un módico de beneficio de la duda a los tarados gringos), probablemente sería contraproducente si atacaran México, en particular. Ahora, ¿Cuba? ¿Colombia? Ahí sí quién sabe.

Vamos a ver qué ocurre. Pero sí es una tragedia iniciar así un nuevo año.

Feliz año nuevo, queridos lectores; esperemos tengamos cosas más felices de qué platicar el año que viene.

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Speedway Racing

Mi siguiente platino fue el de Speedway Racing.

Speedway Racing

Speedway Racing

Este juego lo jugué principalmente porque estaba en el inigualable precio de cero pesos con cero centavos, lo cual es de hecho difícil de superar.

Un juego de carreras arcade (dícese, no simulación) que está a dos soplidos de ser como Pole Position II, que jugué bastante, si bien no hasta la ignominia, en el Atari 7800 de uno de mis tíos.

Siendo justo, el juego usa gráficos en 3D; siendo honesto, usa gráficos en 3D apenas. Es un juego más bien feíto.

Sin embargo, es razonablemente divertido; hay carritos que van vrumm!, vrumm!, hay varios modelos de coches, hay varias pistas y los últimos eventos sí hay que intentarlos múltiples veces antes de ganarlos.

De todas maneras me llevó poco menos de un día terminarlo: 23 horas con 45 minutos, incluyendo irme a dormir y después irme a trabajar, regresar y por fin retomarlo. Lo empecé a las diez y media de la noche, más o menos; me fui a dormir a la una y media; y lo retomé después de las cinco al otro día.

El juego, técnicamente, no es trophy bait; su trofeo de platino tiene un 33.25% de compleción, lo cual quiere decir que más o menos dos terceras partes de los que lo juegan nunca lo terminan… que también podría explicarse porque es gratuito pero no es el juego más entretenido del mundo.

Sin embargo yo le agarré cariño; están divertidas las carreras y pues salió gratis, no sé qué más pueda uno pedir.

Si se lo encuentran (y sigue siendo gratuito) se los recomiendo.

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La Hora de la Desaparición

A inicios de agosto fui a ver Weapons, que por alguna razón le pusieron aquí La Hora de la Desaparición.

Se aplican las advertencias de spoilers habituales.

Weapons

Weapons

Puta madre, qué buena película.

Clasificada en general como una combinación de misterio y horror, yo mejor la colocaría en comedia oscura; ciertamente yo me estuve meando de la risa durante un montón de partes de la película.

Si vieron los avances, probablemente sepan de qué va la trama: todos los estudiantes de un grupo de primaria desaparecen al mismo tiempo una noche; excepto uno de ellos. Los niños salen de sus casas haciendo el Naruto run, todos hacia un un mismo punto en el patético pueblo donde se desarrolla la historia. Convenientemente para la trama, los estúpidos de la policía no se dan cuenta de eso.

También convenientemente para la trama, los estúpidos policías no investigan a fondo al único niño que no desapareció, ni a sus padres que convenientemente les da tuberculosis, según la muy extraña tía que desde hace poco tiempo se está quedando con ellos. Los estúpidos policías mejor se interesan por la hermosa y terriblemente falible maestra del grupo, interpretada magistralmente por Julia Garner, con los anteojos más espantosos que existen en el mundo mundial.

Yo tenía una novia que usaba anteojos similares; no tengo idea porqué mujeres guapas deciden usar un modelo de lentes que no creo que exista una persona en este universo que pueda hacer que se vean bien.

Uno de los estúpidos policías es ex novio de la maestra y alcohólico en recuperación; y preocupado (o al menos eso se dice) por el acoso que está sufriendo la maestra va y la busca y termina poniéndole el cuerno a su mujer con ella (y rompiendo su sobriedad), porque también es un ser humano terriblemente falible. Entre la bola de pendejadas que hace, además, es usar brutalidad policiaca contra un tarado drogadicto mientras la cámara de su patrulla lo graba.

El tarado drogadicto, que es un ser humano todavía más falible y que interpretado por Austin Abrams se roba todas las escenas donde aparece, termina descubriendo a los niños desaparecidos en (¡sorpresa!) la casa del único niño que no desapareció, pero está demasiado preocupado por cobrar la recompensa que ofrecen los estúpidos policías a cambio de información sobre el caso, como para poder hacer lo correcto y liberar a los niños.

La película se pone rarísima, queridos lectores; con mucha acción en mi opinión divertidísima. Las actuaciones son espectaculares y la trama, por más absurda que pueda ser y por más hoyos pueda tener, es por el amor de Marx algo original y bien contado.

Me encantó ver esta película en el cine; me encantaron las actuaciones; y me encantó el humor oscuro y absurdo de la película. La historia se cae un poco a pedazos en varias partes; pero el final es tan endiabladamente satisfactorio, que la verdad no me molesta en lo más mínimo.

Altamente recomendable.

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The Idaten Deities Know Only Peace

El siguiente animé del que voy a escribir es Heion Sedai no Idaten-tachi.

The Idaten Deities Know Only Peace

The Idaten Deities Know Only Peace

Yo veo animé principalmente por una razón: generalmente me gusta cómo muestran el romance adolescente. No creo (de ninguna manera) que en ningún lugar del mundo, pero en particular Japón, el romance adolescente se desarrolle como suele mostrarse en animé; de la misma manera que el mundo real no suele contener la acción que me gusta ver en las películas de acción.

Pero en animé el romance adolescente suele ser tierno e inocente, y por algún motivo me gusta mucho que hayamos fans que a nuestra avanzada edad todavía nos emocionemos de ver cómo dos niños se toman de la mano con un objetivo romántico, y que dicha acción de hecho sea todo un acontecimiento en la historia.

Yo sé que me estoy restringiendo a mí mismo al no ver más tipos de animé, en particular con múltiples obras que en general han alcanzado aclamo universal de la crítica; pero sé lo que me gusta y luego justamente los animés que se salen del huacal de lo que a mí me gusta tienden a aburrirme si no es que de hecho a decepcionarmente.

The Idaten Deities Know Only Peace definitivamente no es romántica, y definitivamente ni me aburrió ni me decepcionó.

En una Tierra alternativa, hace cerca de mil años en el pasado demonios monstruosos comenzaron a atacar a la humanidad, llevándola al borde de la extinción. Sin ver una salida posible a la amenaza demoniaca, la humanidad en su totalidad se puso a rezar a todos sus dioses, esperando que los rescataran.

Esto creó una raza de dioses, los famosos Idaten, que consiguieron derrotar a los demonios y encerrarlos para siempre, pagando el precio de todos ellos también quedar encerrados, excepto por Rin, a la que le dejan el encargo de preparar a nuevos dioses Idaten (que aparecen espontáneamente por la fé de los seres humanos) para el inevitable regreso de los demonios.

En el presente, los demonios han regresado (al parecer con ayuda de tecnología para hibridizar humanos con demonios), pero han cambiado su estrategia para ser más harteros y discretos. Además, cuatro nuevos dioses “jóvenes” han aparecido, aunque sólo uno realmente le hace caso a Rin en su brutal rutina de entrenamiento.

Cuando el conflicto se reanuda, por fin entendemos el significado del nombre de la serie: como no había demonios (o al menos no públicamente) durante casi toda su existencia, casi todos los dioses Idaten conocen únicamente a la paz, y por lo tanto están terriblemente en desventaja al enfrentarse a los monstruos.

Además de la espectacular premisa (además de subersiva, en aspectos teológicos), la serie presenta un montón de ideas fascinantes. Los demonios se reproducen sexualmente, y muchas veces (pero no siempre) suelen apreciar y proteger a sus vástagos; también sienten cosas, emocionalmente, lo cual (paradójicamente) los humaniza mucho a lo largo de la serie, aunque suelen genocidiar a cuantos humanos sean capaces dada la menor oportunidad.

Los dioses Idaten, en cambio, no son humanos. Son dioses (está en el título: pongan atención), y aunque su razón de ser es proteger a la humanidad, los humanos individuales les valen más o menos madre: suelen ser terriblemente crueles y desinteresados en salvar personas incluso cuando tienen la oportunidad de hacerlo.

La serie es espectacular: un diseño de personajes un poco más estilizado de lo que a mí me gusta (me recuerda por alguna razón a Pokémon), pero extraordinaria animación y una música bastante buena; y con escenas de acción y combate muy chidas. Pero encima de todo la historia es excelente… que lamentablemente termina en un “continuará…”

La serie salió en 2021, y en ese momento al parecer el manga estaba en el hiato más largo de la historia, con múltiples fans elucubrando que nunca iba a terminar. Al preparar esta entrada, me enteré de que el manga de hecho terminó el año pasado, y que aparentemente hay suficiente material para una segunda temporada.

Yo espero encarecidamente que así ocurra, porque de verdad es de las cosas más entretenidas e inteligentes que he visto en mucho tiempo; ciertamente mucho mejor en promedio que los bobos romances adolescentes que normalmente me chuto.

Nada más les advierto: la serie es arrecha de a madres y además muestra una guerra entre dioses y demonios que, aunque tengan apariencia humana en muchos casos no lo son; los despliegues de crueldad y violencia (incluida violencia sexual) que ambos bandos utilizan alcanzan depravaciones que normalmente no se ven cuando los protagonistas son humanos… porque los protagonistas no son humanos.

De todas formas la recomiendo ampliamente: es realmente muy buena. La pueden ver en Crunchyroll, si les interesa.

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Classic Pool

Mi siguiente platino fue el que obtuve para Classic Pool.

Classic Pool

Classic Pool

Más o menos en 1991 (fue hace más de treinta años: no recuerdo con certeza), mi mamá se compró una computadora (usada) para escribir su tesis de doctorado.

La computadora era una PrintaForm, una clon de IBM, sin disco duro pero dos discos floppies de 5.25 pulgadas y un monitor verde y negro. Corría, con algo de esfuerzos, MS-DOS.

Esa computadora en gran medida determinó el destino de mi vida; todo el tiempo que mi mamá no la usaba estaba yo encima de ella, tratando de aprender cosas y jugando. Sí aprendí muchas cosas, pero siendo justo la mayor parte del tiempo me la pasaba jugando.

Ahí jugué Prince of Persia, Leisure Suit Larry y (relevante para el juego del que hoy platicamos), Sharkey’s 3D Pool. Recuerdo que era razonablemente bueno… hablo de mí, el juego no es que fuera bueno o no: era milagroso que calculara las trayectorias de las bolas de billar con aritmética de 8 bits.

A lo largo de mi vida múltiples veces he jugado juegos de billar en mis computadoras y en mis teléfonos celulares. Paradójicamente, nunca había jugado un juego de billar en mis PlayStations.

Hasta Classic Pool.

Y no es por falta de opciones; hay (según PSNProfiles) cerca de cincuenta juegos para PlayStation con “pool” en el nombre, y aunque sin duda varios deben ser de limpiar albercas o alguna pendejada de ese estilo, la mayoría debe ser de juegos de billar.

Yo mismo soy dueño de más de seis distintos juegos de billar para PlayStation, que he comprado cuando están de oferta o gratis con mi suscripción de PlayStation+.

¿Por qué fue Classic Pool el primero que jugué? Porque los demás se ven muy difíciles; todos tienen porcentajes de compleción (el porcentaje de jugadores que los han terminado) por debajo del 5%. Classic Pool tiene el 58%.

Siendo honesto, creo que Sharkey’s 3D Pool es mejor juego que Classic Pool, con todo y aritmética de 8 bits.

Es dolorosamente evidente que agarraron y nada más portaron un juego de teléfonos celulares al PlayStation 5; consecuentemente, es bastante limitado y sencillo.

Me costó 1.39 dólares; y pues no me arrepiento de haberlo comprado y jugado. Pero sinceramente recuerdo con mucho más cariño a Sharkey’s 3D Pool; probablemente los lentes rosados de la nostalgia nublen en algo mi visión, pero Classic Pool es innegablemente simple.

No lo recomiendo, realmente. Creo que tendré que aventarme el volado y tratar uno de los difíciles. Sí quiero volver a disfrutar un videojuego de billar, como cuando tenía catorce años y jugaba en la primer computadora que compró mi mamá.

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Los Cuatro Fantásticos: Primeros Pasos

A inicios de julio fui a ver The Fantastic Four: First Steps.

Esto fue importante; en la batalla de las ganancias en taquilla yo quería que DC le ganara a Marvel: y más específicamente que Superman le ganara a los Cuatro Fantásticos. Pero en un afán de honestidad intelectual, esto requería que fuera a los fines de semana del estreno en ambas películas.

Que fue lo que hice. Y sí ganó Superman.

The Fantastic Four: First Steps

The Fantastic Four: First Steps

Evidentemente es difícil adaptar a la Primera Familia de Marvel a la pantalla grande; no es gratuito que estemos en la cuarta adaptación al medio de la misma.

Sí, la versión de 1994 no fue estrenada en cines, porque básicamente fue una argucia para que Bernd Eichinger no perdiera los derechos de los superhéroes; pero de todas formas existe la adaptación. No es muy difícil encontrarla en línea; yo no la he visto, porque todo mundo dice que es malísima, y ni siquiera entretenidamente mala, sino nada más mala mala.

Como sea; los 4F, a pesar de ser el cómic que inauguró el universo Marvel moderno (Capi inauguró el original), son más bien sosos. Marvel se caracterizó por héroes que los lectores de esas épocas (especialmente adolescentes) podían identificarse con ellos: la angustia adolescente de Peter Parker como un medianamente desadaptado estudiante de preparatoria; las tensiones racistas en Gringolandia convertidas en una metáfora en los X-Men; Hulk representando a los demonios que todos cargamos dentro como literalmente un monstruo que destruye todo a su alrededor.

La familia fantástica en ese sentido es más bien, repito, sosa; cuatro blancos (dos de ellos rubios) privilegiados con poderes extraordinarios, incluso con el judío Ben que, a pesar de haberse convertido en un monstruo de piedra, sigue siendo universalmente amado por todo mundo. Las aventuras que tenían no era raro que ocurrieran en el espacio exterior o en la Zona Negativa, literalmente demostrando que los héroes no tenían para motivos prácticos nada que ver con seres humanos de carne y hueso con problemas normales. Su más icónico enemigo era el jefe de estado de otro país.

Por supuesto tienen sus fanáticos, los 4F, pero dista mucho de ser el equipo más querido en Marvel por los lectores de cómics.

Yo leí múltiples cómics de los Cuatro Fantásticos, pero no los he seguido de cerca nunca, y para mí mi punto de referencia principal con la Primera Familia es Fantastic Four vs. X-Men, la miniserie de 1987 que a mí me pareció muy chida, pero que es más bien intrascendente. Y la compré aquí en México (publicada por Editorial Vid en los noventas) por los X-Men, no por los 4F.

De cualquier manera la familia fantástica es un ícono en el Universo Marvel, y aunque tal vez no los héroes más populares, sin duda alguna son de los más conocidos, entonces por eso distintos estudios trataron (y fallaron) en adaptar a la familia de héroes a la pantalla grande.

The Fantastic Four: First Steps no es una mala película. Nada más es, como sus epónimos héroes, sosa.

Tiene una escena de acción espectacular cuando escapan de Galactus con Silver Surfer pisándoles los talones; y hay un par de escenas entretenidas. El resto es, desde mi punto de vista, meh.

Que no me extraña porque el grupo de héroes siempre ha sido meh; pero el problema también radica en múltiples errores de la producción.

Primero, la mitad del elenco está del nabo. No me malinterpreten; adoro a Pedro Pascal, pero es una terrible elección para interpretar a Reed Richards. Dejen ustedes el bigote; Pedrito Newton-por-metro-cuadrado se ha especializado en interpretar padres amorosos, pero rudos: y justamente Mr. Fantastic es todo lo contrario. Reed Richards siempre se ha caracterizado por se emocionalmente distante y más intelectual que físico, porque sus poderes no se prestan para el combate físico y porque su cerebrote generalmente siempre domina a sus emociones.

Luego está Vanessa Kirby; primero, y esperando no verme muy superficial, en las películas que salió de Misión Imposible y en Napoleón me parece que se veía estupidizamente hermosa, pero en FF:FS por alguna razón me pareció que tenía cara de rana. No ayuda además la interpretación que hace de Sue; en los cómics Sue sirve como contrapeso de Reed, siendo mucho más cálida y emotiva, al punto de que justo eso da pie a la existencia de Malice, la versión (literalmente) histérica de Sue Storm.

Malice

Malice

Vanessa Kirby interpreta a Sue Storm de una manera que me parece intenta proyectar la imagen de una lidereza firme y decidia; pero que a mí me pareció más bien reflejaba desconexión emocional. Sí sonríe más que Reed, pero en general sus muestras de calidez me parecieron falsas, y yo creo que siempre ha sido parte importante del personaje.

Eso sí, la escena donde escapan de Galactus y Sue está pariendo a Franklin es hilarante y espectacular.

Ben es meh, una combinación de CGI y un disfraz que realmente no reflejaron en mi opinión lo cagado que puede ser Ben Grimm.

Joseph Quinn está bien como Johnny Storm; pero la verdad me gustaba mucho más Chris Evans; el segundo es mucho mejor al interpretar un engreído niño-hombre, porque el primero tiene demasiado cara de buena gente.

Julia Garner es espectacular como Shalla-Bal, la versión femenina de Silver Surfer; los efectos especiales para plasmarla en la pantalla grande me parecieron excelentes y despertaron cosas en mí que no sabía que existían.

Por último, Ralph Ineson (que he sido fan incondicional suyo desde The VVitch) es muy bueno como Galactus, pero es un enemigo que deberían dejar de intentar mostrar en la pantalla grande, porque es más bien ridículo.

Y luego está la muy estupidísima historia. Dejen ustedes los hoyotes en la misma, como que Galactus al final reconoce que quieren teletransportarlo lejos lejos donde zurran los conejos, y que con un manotazo podría haber destruido el aparatejo para conseguirlo, pero que no lo hace.

No: hablo de el papel que juegan los 4F en este universo alterno: se portan (y aparentemente son) los líderes de ese mundo. Lo que dicen se hace (excepto tal vez por Latveria) y no mucha gente pone resistencia, a pesar de que ponen en riesgo a literalmente miles de millones de personas, por un niño caguengue.

Y ahí está en el fondo lo que creo es el problema principal: esta película le debía ir muy bien, dado el desempeño de las últimas películas en el MCU y debía encarrilar la historia a justo todo el cambio de batuta que estamos esperando desde Deadpool vs Wolverine. En cambio decidieron contar una historia en un nuevo universo, que no tiene nada qué ver con el universo Marvel que conocemos, con una historia más bien sosa y llena de hoyos, en un mundo que no tiene nada que ver con el que conocíamos de las películas o el nuestro propio, y pues evidentemente no le fue muy bien que digamos.

Superman le ganó. Claro que Kimetsu no Yaiba le ganó a ambas en ganancia en taquilla mundial; pero centrémonos en superhéroes.

The Fantastic Four: First Steps no es una película terrible; pero tampoco es particularmente buena. Es más bien meh; y el MCU necesitaba que fuera mucho más que eso. Aunque le fue mejor que a Thunderbolts*, la verdad me parece que es mucho mejor la película de los Nuevos Vengadores.

Yo en lo particular disfruté la película, pero vamos, yo disfruto casi cualquier película de superhéroes, de la misma manera que en general disfruto casi cualquier cosa que se desarrolle en el universo mágico de Harry Potter; hasta la última bazofia de los animales fantásticos llegué al punto donde dije que ni siquiera yo podía defenderlo.

No hemos llegado a este punto con el MCU; aprecié la película por lo que es: una mediocre película de superhéroes, bien hecha pero realmente sin ninguna característica que realmente llamara la atención para mí. En ese sentido es de alguna manera peor a que hubiera sido una película terriblemente mala, pero que al menos fuera interesante hablar de ella; o que hiciera hiciera a la misma película involuntariamente entretenida.

En su lugar tenemos este anodino intento de entretenimiento: por sí misma está dominguera y dudo mucho que alguien se arrepienta de haber ido a verla; ciertamente yo no me arrepiento. Pero esta película necesitaba ser mucho más de lo que resultó ser; y definitivamente creo que todos lo notamos. Tanto los que somos fanáticos del eMeCeU, como los que se relamen los dedos esperando que, por fin después de casi 20 años, termine fracasando.

Nos estamos acercando peligrosamente al Rubicón, el punto de no retorno, donde si no se componen las cosas con el MCU, que repito está a punto de cumplir veinte años, se podría ver inescapablemente destruido. Viene la nueva película de Spider-Man, que nos tiene a los fanáticos más o menos esperanzados: pero justo esto es en gran medida porque la está haciendo Sony, no Marvel.

Si los hermanos Russo no enderezan el barco con Avengers: Doomsday el año que viene y Avengers: Secret Wars en el 2027, probablemente el MCU literalmente termine cancelado, porque estas películas estúpidas no son nada baratas y no están generando ganancias suficientes para justificar la inversión que cuesta hacerlas.

Y quiero dejar algo bien claro; yo prefiero por mucho al universo DC que al universo Marvel, siempre ha sido así conmigo. Pero quiero que a ambos universos les vaya bien, porque me gusta ir al cine a ver películas de superhéroes.

(Y porque si a ambos les va bien, mi sueño de adolescente de ver a Superman pelear con Thor se podría algún día cumplir).

Marvel (y personalmente Kevin Feige) me parece han cometido muchos errores, en muchos casos porque se confiaron de sus éxitos anteriores y perdieron el rumbo. Me parece que todavía es corregible el asunto, pero si eso va a pasar tiene que pasar ayer.

De hecho cuando hicieron esta película.

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Battle Game in 5 Seconds

El siguiente animé que vi fue Deatte 5-byou de Battle. Creo.

Deatte 5-byou de Battle

Deatte 5-byou de Battle

A lo largo de mi lamentablemente ya no tan corta vida, me he chutado muchos más animés malos de los que debería; es raro que deje de ver una serie, entonces muchas veces he terminado series que realmente no debería haberles dedicado más de un episodio, si acaso, pero por disciplinado me las aventé enteritas.

Deatte 5-byou de Battle es mala, pero no la terminé por disciplinado; nada más la encontré paradójicamente muy entretenida.

Por razones que no se me da la regalada gana explicar, Akira Shiroyanagi (un estudiante de prepa, obviamente) se encuentra, junto con un montón de otras personas, en una especie de torneo donde los contrincantes tienen 5 segundos para medirse entre ellos antes de combatir. Todos tienen poderes, pero en general no saben qué poderes tienen; de ahí los 5 segundos, para tratar de determinar qué pueden hacer los contrincantes.

El poder de Akira es bastante interesante; básicamente puede usar cualquier poder que su contrincante en turno crea que tenga.

Eso es todo; pero es suficientemente novedoso y abre un abanico de posibilidades estratégicas sorprendentemente profundas. Agreguen que rápidamente en la historia se alía con Yuri Amagake, una en igual medida simpática e insoportable muchachita cuyo poder es que puede aumentar sus habilidades físicas hasta por cinco veces, y que algo que podría asemejarse a un romance aparece entre ellos, si uno entrecierra los ojos ferte ferte, pues fueron razones suficientes para que terminara la serie.

La misma es, si somos sinceros, mediocre en el mejor de los casos en casi todo: la música, la animación, el diseño de personajes… nada es terriblemente malo pero definitivamente tampoco particularmente bueno. Pero pues a mí me entretuvo lo suficiente.

Poco sorprendentemente, la serie pasó sin mucha pena ni gloria y han transcurrido cuatro años desde entonces, sin ninguna noticia de que vaya a haber una segunda temporada. Si nunca sale una segunda temporada, la verdad probablemente ni me vaya a dar cuenta (honestamente me había olvidado de la serie, hasta que revisé mis notas para ver de qué animé me tocaba escribir). Pero si de milagro saliera una segunda temporada, probablemente sí la vería.

Está en Crunchyroll, si les interesa.

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Crónica de una derrota anunciada

Hace más o menos una semana, el partido político con el registro más viejo del país, el PAN, anunció un “relanzamiento” (el PRI obtuvo su registro en 1946, cuando dejó de ser el PRM; el PAN se registró en 1939, en oposición a las políticas del General Cárdenas).

Después de la putiza histórica que recibió este partido el año pasado, yo dije unas semanas después de las elecciones que la oposición (PAN incluido) iban a perder en las elecciones del 2030; pero que yo esperaba que el PAN (contrario a, potencialmente, el PRI) no iba a desaparecer.

Después de este “relanzamiento”, me veo forzado a cambiar mi predicción. No sólo va a perder el PAN en cinco años: es posible (y de hecho, probable) que desaparezca.

No soy ni el primero ni mucho menos el único que ve la reverenda estupidez que fue el acto que organizaron los líderes del Cártel Inmobiliario; pueden oír lo que dijeron Los Periodistas de Sin Embargo, Lorenzo Meyer con Julio Astillero; o nuestra propia Presidenta. Pero también pueden oír la opinión al respecto de gente que no apoya a la Transformación, como son Ciro Gómez-Leyva o Eduardo Ruiz-Healy. Para un análisis un poco más profundo y con perspectiva histórica, les recomiendo las video columnas de Fabrizio Mejía Madrid y Ana Lilia Pérez.

Hay múltiples cosas que criticar (o reírse de) en el patético acto que realizaron en el así llamado “relanzamiento”; y aunque encuentro muy cagado que Max Cortázar se cayera en una pileta de agua, yo sólo me voy a centrar nada más en tres puntos:

  • La falta de ideas

    En el acto del 18 de octubre los criminales en cargo del Partido Acción Nacional no presentaron una sola idea. Un solo plan concreto. Una sola política social o económica.

    No hay un proyecto de nación; venga, no tienen ni siquiera, como dice el imbécil de Trump, un bosquejo de proyecto de nación.

    El patético acto del sábado de la semana pasada consistió básicamente en anunciar un nuevo escudo y una aplicación móvil para que se registren militantes. Me parece que he visto esa misma estrategia cuando lanzan criptomonedas; y me parece también que así será de exitosa.

    Estos idiotas se están portando como si la gente eligiera por quién votar como cuando eligen qué desodorante comprar.

    No sólo es un absoluto desprecio hacia la ciudadanía; es además quererse hacer güeyes repitiendo el mismo fraude que hicieron en 2023 con la precampaña de Xóchitl Gálvez donde todos sus contrincantes de repente se anunciaba que ya estaban fuera, o espontáneamente se bajaban antes de tiempo. La aplicación móvil que dizque iban a usar en ese proceso no funcionó; o al menos no de manera transparente, y me imagino lo mismo pasará con ésta nueva aplicación.

    No me extrañaría que la hicieran los mismos.

  • La falta de introspección

    El problema del PAN no es un problema de mercadotecnia; no nada más porque (repito) las campañas políticas no son como campañas publicitarias, porque contrario a lo que mucha gente idiota piensa, los ciudadanos no eligen por quién votar como eligen desodorante, sino porque se niegan a hacer un análisis sincero de por qué llevan un cuarto de siglo perdiendo elecciones, cada vez peor que la anterior (en el 2006 les recuerdo, queridos lectores, que el PAN perdió, pero hicieron fraude).

    La única vez que el PAN ganó “limpiamente” (módulo las acusaciones de Francisco Labastida de que Zedillo vendió las elecciones del 2000 a los gringos, en un esquema similar al del “rescate” que Trump hizo con Milei en Argentina), fue en el año 2000. En el 2006 hicieron fraude, y aún así Calderón llegó dañadísimo y con la más mínima de las ventajas; en el 2012 por supuesto perdieron con Josefina Vázquez Mota quedando en tercer lugar después del completo desastre que fue el sexenio de Calderón; y pues ni qué hablar del 2018 o 2024.

    Después de ninguna de esas elecciones ha hecho el PAN un análisis honesto y sincero de por qué perdieron, mucho menos han formulado planes o acciones para corregirlo. El evento del 18 de octubre fue otra vez lo mismo: y no hacen esos análisis porque ya saben la respuesta.

    No tienen nada qué ofrecer a los votantes, y el principal objetivo de preservar el poder es evitar que los metan a la cárcel gracias a un fuero legislativo; y para seguir enriqueciéndose con sus fraudes inmobiliarios y similares.

    Por eso casi todo mundo se está burlando de la ridícula aplicación móvil: el PAN tiene pocos espacios de poder y cada vez pierde más; ¿de verdad creen que los van a ofrecer a la ciudadanía en general? Por supuesto que no; lo único que quieren es tratar de aumentar su número oficial de militantes porque están a un pelo de perder su registro.

  • La cruel falta de tacto

    Mientras el PAN presentaba en un patético acto su nuevo escudo chaca-chaca, los diarios del país publicaban las fotos de nuestra presidenta caminando entre el lodo al supervisar las acciones en apoyo a los damnificados por las terribles inundaciones que hubo en cinco estados de la República.

    Recorrido por Hidalgo

    Recorrido por Hidalgo

    La diferencia no podía ser más contrastante: estos idiotas presentando un nuevo escudo y una aplicación móvil, mientras todavía había gente desaparecida o incomunicada por la tragedia; incluyendo en uno de los pocos estados que el PAN gobierna (Querétaro). Y la Presidenta, la mandataria más popular que hemos tenido en las últimas décadas, recorriendo a pie la zona para supervisar cómo iban las obras de apoyo.

    ¿Se acuerdan cómo después de Otis en Acapulco Morena ganó el municipio con 80% de los votos? No se extrañen si en 2027 Morena gana la gubernatura en Querétaro después de las acciones que se han tomado y se están tomando frente a la tragedia.

Los dirigentes del PAN (como los del PRI y los maltrechos despojos del PRD) son una bola de criminales que están ahí nada más tratando de salvar lo que se pueda como se pueda. Haiga sido como haiga sido. ¿Pero qué hay de la gente de abajo, los millones de mexicanos que votaron por ellos porque no están de acuerdo con el proyecto de nación que Morena liderea? Está MC, supongo; no que sea particularmente mejor, aunque estoy dispuesto a conceder que no está tan peor.

Pero me preocupa sinceramente la visión que puedan tener estos paisanos; suponiendo que cuando uno oye de ellos no resulte que son bots, cosa que a mí no me queda 100% claro. Hace un par de semanas un pobre tarado me dejó un comentario diciendo que “La presidenta está rompiendo con AMLO…”

No sé qué más decía, porque lo borré de inmediato ya que era evidentemente una estupidez; como obviamente dejó claro la misma presidenta en su nuevo libro:

[el libro] es un reconocimiento a quien transformó la vida pública de México: Andrés Manuel López Obrador, un líder que con inteligencia, amor y compromiso con la gente supo encabezar el rumbo de un pueblo decidido a cambiar su destino.

Cuando uno oye en línea de esta gente que vota por la oposición, en general es con ideas demenciales y ridículas: que Claudia ahora sí ya va a romper con AMLO; que Estados Unidos va a enviar un comando a La Chingada a arrestar al Peje por narco; que no, que lo va a enviar a Palacio Nacional porque Andrés Manuel vive debajo de la cama de Claudia, diciéndole cómo gobernar.

De nuevo: no proponiendo políticas o proyectos; no haciendo un análisis de porqué están en esa crisis los partidos de oposición; no tomando en cuenta los problemas muy reales que afectan al país, excepto para tratar mercenariamente de ganar puntos políticos con amarillismo.

Y anunciando anticipadamente la crónica una nueva derrota, como lo fueron las campañas de #narcopresidente y #narcocandidata.

Nada más no se sorprendan cuando ocurra, por favor. Les estamos avisando con muchos años de anticipación.

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7 Days of Rose

Mi siguiente platino fue el que obtuve al jugar 7 Days of Rose.

7 Days of Rose

7 Days of Rose

7 Days of Rose es una novela visual, que es básicamente una presentación de PowerPoint con un puñado de imágenes y algo de texto. 7 Days of Rose en particular es de esas novelas visuales interactivas, lo que en general encuentro divertido pero en este caso me hizo molestarme bastante.

La historia es un menso romance adolescente entre un muchacho de vacaciones con su familia en Yucatán o algo así, y una pobre niña rica que se encuentra en el mismo hotel donde él se está quedando.

Era medio imposible que me gustara la historia, porque justamente el cliché de la pobre niña rica normalmente lo encuentro vomitivo, y esta ocasión no fue la excepción.

No sé si tendría que ver el desagrado que sentí por la historia, pero al parecer tomé todas las peores posibles malas decisiones, lo que resultó en que terminara con el final malo donde, de manera medio pendeja y dramática, la pobre niña rica se suicida. O eso se da a entender, como pueden ver en el video de arriba; por cierto, estaba tan molesto que no grabé más del juego, así que básicamente son unos cuantos segundos donde sale mi platino.

No quería quedarme con el mal sabor de boca, así que aunque ya hubiera obtenido el platino, volví a jugar de nuevo todo el juego. Me valió madre y seguí una guía, porque definitivamente quería el final “bueno”; y según yo las pistas narrativas para tomar las decisiones que llevan a dicho final “bueno” son más bien arbitrarias.

Como sea, en el final “bueno” la pobre niña rica no se suicida y se completa el menso romance. Pero a mí me siguió dejando un muy mal sabor de boca; lo que me sorprende, porque justamente me encantan los romances adolescentes, entre más mensos más mejor.

He comprado múltiples novelas visuales en mis PlayStations, porque suelen estar muy baratas; algunas me han entretenido bastante, pero 7 Days of Rose definitivamente no fue una de ellas.

No la recomiendo realmente; mucho menos la otra versión, para el PlayStation 4, que también jugué porque las compré en un paquete, ambas las dos a la parca juntas por el inigualable precio de 2 dólares con 49 centavos. La versión para PS5 la completé en poco más de dos días, porque las novelas visuales sí me gusta tratar de disfrutar la historia. Pero como ésta me puso de mal humor, la versión para PS4 la completé en 30 minutos con 9 segundotes.

Y obviamente no reseñaré aparte esa segunda versión.

Como sea; he tenido en general buena suerte con las novelas visuales que he jugado en mis PlayStations, pero 7 Days of Rose sí es muy pendeja, muy pretenciosa y además el interés romántico es una pobre niña rica, así que a mí no me gustó.

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Misión: Imposible – La Sentencia Final

Llevaba casi todo este año muy orgulloso de mí mismo porque más o menos ya me puse al día con mis reseñas de películas, cuando caí en cuenta de que se me había pasado Mission: Impossible – The Final Reckoning.

La vi a finales de junio justo antes de F1, pero compré los boletos el mismo día, por lo que los mensajes de confirmación se mezclaron y pues se me pasó. Al menos lo detecté relativamente pronto.

Como sea, Misión Imposible: Parte 8.

Mission: Impossible - The Final Reckoning

Mission: Impossible – The Final Reckoning

Por múltiples motivos estuve a punto de perderme esta película en el cine; y de hecho sí dudé ir a verla a la pantalla grande. No nada más porque realmente no me importaba mucho qué fuera a pasar con la historia; estaba oyendo que no era particularmente buena.

Pero terminé yendo por un muy simple motivo: me cayó el veinte de que he ido a ver al cine todas las películas de Misión: Imposible, desde que se estrenó la primera en 1996, hace casi 30 años. Excepto las primeras dos, que salieron antes de que comenzara a escribir en mi blog, las he reseñado todas en el mismo. Todas y cada una de ellas.

Así que me dije a mí mismo: “mí mismo, ya es tradición”. Y pues la fui a ver al cine.

Es… mala, realmente. Quiero decir, está bien hecha, el elenco es espectacular, el fanservice con personajes y menciones de las películas pasadas está divertido, y pues Tomás Crucero sigue intentando suicidarse haciendo escenas de acción que son a su vez espectaculares y ridículas.

Pero es una mala película donde tienen que cumplirse de manera simultánea múltiples situaciones imposibles para que la misión sea exitosa… claro que entonces es que uno cae en cuenta que la película se llama “Misión: Imposible” y que por lo tanto probablemente esté justificado todo.

No me malinterpreten, queridos lectores: me divertí mucho en el cine viendo la bola de pendejadas que se idearon para esta última entrega. Pero eso no quita que la película sea objetivamente mala.

Y pues no tengo idea de dónde pueda ir esta franquicia hacia adelante, mucho menos si ni siquiera tiene sentido que lo intenten.

Pero si lo hacen, ahí estaré yo para ver una nueva entrega. Porque pues ya es tradición para mí, aparentemente.

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How A Realist Hero Rebuilt the Kingdom

Mi siguiente animé fue Genjitsu Shugi Yuusha no Oukoku Saikenki, conocida en inglés como How A Realist Hero Rebuilt the Kingdom.

How A Realist Hero Rebuilt the Kingdom

How A Realist Hero Rebuilt the Kingdom

OK, ésta sí es original. No necesariamente buena, pero sin duda alguna original.

A Kazuya Souma, un joven de 19 años aspirante a ser servidor civil, se le muere su abuelo y con él se va lo único que le quedaba de familia. Poco después lo raptan al reino de Elfrieden en un mundo de fantasía, donde le salen con el chiste de que es ahora el “héroe” que debe ser ofrecido para combatir al rey demonio, que es lo único que puede ofrecer el maltratado reino.

Debo enfatizar que aunque esperaban un guerrero, o líder militar, lo que Kazuya decide hacer para ayudar al reino es ser un burócrata que balancee las finanzas del gobierno y termine con la corrupción y el desperdicio e ineficiencia.

Lo cual me parece muy cagado, por cierto.

Como a los quince minutos de que comienza a hacer eso, el rey de Elfrieden abdica y lo declara como nuevo rey, además ofreciéndole a su hija, Liscia, como prometida. Más adelante en la historia se explica más a detalle por qué ocurre esto y, sorpresivamente, hasta tiene sentido.

Es la fantasía de poder más pendeja que he visto en mucho tiempo; el sueño húmedo de un burócrata de verse un día de buenas a primeras con poder plenipotenciario para poder implementar todas las políticas que por supuesto únicamente los burócratas pueden determinar son las correctas.

Es la apología del fascismo (o monarquía totalitaria, como quieran) más cagada que he visto en mucho tiempo; ¿eso de preguntarle a la gente qué le gustaría para gobernarse? Nah, esas son mamadas; dejen a los tenócratas determinar qué debe hacerse. Va a ser más “eficiente”.

A mí me pareció increíblemente divertida la serie, porque Kazuya de verdad quiere ayudar a la gente de su reino, y hay cosas que hace que obviamente son de sentido común, como comenzar a limpiar las zonas más pobres de una ciudad literalmente limpiándolas, para evitar enfermedades y plagas.

Pero toda la premisa de que un reino (o estado) nada más necesita un buen tecnócrata que sepa qué debe hacerse y el poder unilateral y absoluto para hacerlo, literalmente sólo una sociedad tan estúpida como para tener todavía un emperador podría pensar que es buena idea.

Quitando eso es muy divertida; y tiene un romance bastante padre entre Kazuya y la princesa Liscia; que después se les une la princesa Aisha de los elfos oscuros como segunda prometida; y después Juna, una tercera prometida, porque por qué no. También tiene el intento fallido de un trío más patético y cagado que he visto en mucho tiempo, cuando Liscia y Aisha tratan de levantarle el ánimo a Kazuya por toda la preocupación que le genera el estar resolviendo los problemas del reino.

El trío fallido

El trío fallido

En buena consciencia no se puede calificar a esta serie como buena; pero está divertida, ciertamente es original, y si se apagan las neuronas para creerse la muy estúpida premisa, es bastante disfrutable. Además las chicas del harén (la unidad familiar básica del animé) están lindas.

Yo sí la recomiendo. Ciertamente me divertí viéndola; y si hay más temporadas sin duda alguna también las veré.

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BMX Wild Run

Mi siguiente platino fue el de BMX Wild Run, que probablemente sea de los peores juegos que he jugado en mi PlayStation 5.

BMX Wild Run

BMX Wild Run

Cuando era niño, como un montón de niños, tuve una bicicleta. Anduve bastante en esa bicicleta, pero como nunca he sido deportista no es algo que continuara en mi vida adulta: el ciclismo, además de que es ejercicio, tiene la otra desventaja de que normalmente requiere salir de la Ciudad, entonces ¿para qué?

En varias de mis estancias durante mi posgrado anduve en bicicleta, en el gabacho y Europa; pero hasta ahí llega mi conocimiento de bicicletas; puedo andar en una bicicleta (es algo que, por alguna razón, nunca se olvida), si tengo el equipo puedo parchar una ponchadura, y puedo reacomodar la cadena. No sé nada más y (más importante todavía) no me interesa saber nada más.

No es de extrañar entonces, queridos lectores, que no me importe en lo más mínimo cualquier deporte que tenga que ver con bicicletas, en particular BMX, que es el mentado juego del que hoy escribo.

¿Por qué entonces compré un juego con el desafortunado nombre de BMX Wild Run? Bueno, porque leí que era trophy bait y además estaba en el inigualable precio de 99 centavos de dólar. Para PS5 y PS4.

Después de jugarlo, creo que quiero mi dinero.

Voy a ser bien claro; el juego tiene gráficos no terriblemente malos (relativamente; el video de arriba está horriblemente pixeleado porque me estoy peleando con mi software de edición de video en Linux), pero únicamente porque debe estar hecho en uno de estos motores como Unity o Unreal y probablemente compraron insumos (assets) con mapas más o menos detallados.

Pero es básicamente la única cosa buena que se puede decir del juego; uno anda en una bicicleta de montaña, no hay forma de caerse, y cuando uno presiona X la bicicleta brinca. Aún estando en el aire. O dentro del piso.

Para agregar insulto a la herida, cada vez que se pega un brinco suenan efectos de sonido de güeyes gritando y echando porras, que es de las cosas más desagradables que tenido la desgracia de experimentar en mi PlayStation 5.

Con el joystick izquierdo uno puede hacer que se mueva el monito y la bicicleta, pero no hay mucho más qué hacer; o yo no vi que hubiera mucho más que hacer. Inmediatamente después de que pegué mi primer brinco me salió un trofeo y me llevó unos veinte segundos darme cuenta de que cada que acumulaba cierto número de puntos (asociados, de alguna manera, a los brincos que pegaba), un nuevo trofeo aparecía.

Total que a los 10 minutos una vez más tenía en mis manos el trofeo de platino, y nada de ganas de continuar con esta burla de “juego”.

Todo esto ocurrió a finales del año pasado; escribiendo esta entrada, busqué de nuevo el juego en PlayStation y resulta que no lo puedo encontrar. Al parecer, hace unos meses Sony hizo una limpia de la PlayStation Store, después de un artículo en IGN donde varios desarrolladores se quejaban del estado de la tienda en línea por la cantidad de juegos basura que estaban ahogando el contenido legítimo en la misma.

Es a la vez un problema y no; no es muy difícil detectar e ignorar (si no es que filtrar automáticamente) este tipo de juegos. Pero sí es tal la cantidad que pueden hacer agobiante el ver qué juegos baratos uno quiere jugar.

Cada que hay ofertas en la PlayStation Store, yo busco juegos completos de menos de cinco dólares; si se ven interesantes o entretenidos los compro. Yo pensé que con BMX Wild Run al menos habría carreras o algo por el estilo. No pensé que sería nada más estar dando de brincos, literalmente.

Como compré el juego, aunque ya no aparezca en la PlayStation Store yo siempre lo podré bajar, si por algún daño cerebral que sufriera me dieran ganas de hacerlo. A esto se le conoce como sacan al juego de la lista (delisted), y ocurre más frecuentemente de lo que uno pensaría.

Como sea, el paquete que compré incluía las versiones en PS5 y PS4, así que unos días después también jugué la versión PS4. Es igual de malo, poco sorprendentemente. No esperen que escriba una entrada para esa versión, queridos lectores.

De esta tanda de juegos trophy bait me parece que BMX Wild Run es el peor (hay uno o dos que son más o menos similares); pero por suerte tuve más suerte con el resto, de los cuales ya escribiré en su momento.

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El Claudiagrito

Debo admitir, no tiene el mismo caché que Pejegrito

El lunes fui al Zócalo a oír el primer grito de independencia de nuestra doctora presidenta. Fui por muchos motivos, pero he de admitir que el principal es que, por más que le duela a mucha gente, fue un grito indudablemente histórico: por primera vez en nuestra historia una mujer dió el grito de independencia como presidenta de la República.

No es algo que uno pueda ver todos los días, y no me lo quería perder. En mi lecho de muerte, en unos tres o cuatro años, podré decir que estuve presente en ese histórico momento.

Nominalmente nuestra presidenta es más popular que el Peje; pero a pesar de ello (o, tal vez, justamente por ello), no genera las pasiones extremas que Andrés Manuel generaba. Será el sereno, pero el 15 de septiembre el Zócalo no estaba tan hasta la madre como en el último grito del Peje.

Estaba lleno, eso sí; pero se podía caminar e incluso pude ver el grito desde la plancha, con vista al balcón presidencial, por una vez sin que una pinche jardinera me tapara la visión.

El balcón

El balcón

(Disculpen ustedes, queridos lectores, la calidad de las fotografías; no fue mi mejor noche en ese aspecto.)

No me molestaría que así fuera la asistencia siempre, porque tengo planeado seguir yendo a los gritos de mi doctora presidenta. Es egresada de mi Facultad (y mi CCH), me parece que debo brindarle mi apoyo. No que lo necesite.

Mientras que el resto del mundo se encamina a direcciones francamente preocupantes, la verdad es que paradójicamente veo bastante bien el camino que está siguiendo nuestro México lindo y querido. Por supuesto esto no significa que todo esté a toda madre (ni de lejos); pero ciertamente es, desde mi perspectiva, mucho mejor de lo que ha estado en toda mi vida.

La bandera

La bandera

Lo cual no es poco, dado que me encamino de manera ineludible a mi medio siglo de vida.

Me preocupa nuestra patética oposición. No sólo continúo augurando lo que he venido diciendo básicamente desde las elecciones del año pasado, que van a perder de nuevo en 2030; además me parece que van a continuar haciendo más pendejadas antes de ni siquiera comenzar a enderezar el rumbo. Dejen ustedes que comiencen a ganar significativamente de nuevo.

Esto es malo; no sólo por una cuestión idealista de que la gente que no apoye a la Transformación merecen representantes que de hecho, ya saben, los representen: no, es malo además porque no ejercen la presión que deberían sobre Morena, lo cual hace que se confíen en el mejor de los casos; o que sus facciones más corruptas traten de hacer de las suyas creyendo que son invencibles, en el peor.

Viene la inevitable ruptura con los Monreal y con Adán Augusto; la ciudadanía de este país se merece una oposición que sea un contrapeso real del partido en el poder, no una bola de idiotas corruptos cuya mejor estrategia consiste en inventarse amparos para los hijos del Peje, a ver si ahora sí convencen a más de dos pobres tarados de que toda la familia del Peje es corrupta.

Los fuegos artificiales

Los fuegos artificiales

Pero, repito, no se ve que nuestra patética oposición vaya a mejorar pronto, si acaso.

De cualquier manera fue muy padre salir a celebrar con un montón de chilangos y paisanos el grito histórico que por primera vez dio una mujer presidenta. Espero que no haya de nuevo pandemia y que ahora sí pueda ir todos los años a repetirlo.

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La Suprema

Hoy, después de meses de estar entretenidísimos viendo cómo nuestra patética y perdedora oposición se rasgaba las vestiduras, por fin se instauró la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, elegida de manera libre y democrática por el pueblo de México.

¿Recuerdan ustedes, queridos lectores, a los pobres imbéciles que decían que esto no iba a ocurrir? ¿Que Claudia realmente no lo quería y que iba a romper con el Peje para no llevarlo cabo? ¿Que alguna de las incontables demandas que interpusieron para tratar de detenerlo iba a prosperar? ¿Que los “tratados internacionales” no lo permitirían? ¿Que los gringos nos atacarían para “defender” la democracia?

Literalmente todas y cada una de esas cosas resultaron ser (como sabíamos los que no vivimos en Disneylandia) una bola de pendejadas que literalmente se sacaron del trasero.

Los ministros de la Suprema toman hoy formalmente sus puestos, pero me parece que no van a hacer ni madre de chamba porque se la van a pasar en actos y demás, así que al menos no pasará nada interensate hasta mañana al menos; y probablemente tarden semanas o incluso meses en dar resoluciones que de hecho merezca la pena mencionarlas.

Exactamente cómo va a funcionar esta nueva SCJN (en términos de bien o mal) pues no sabemos; sin duda alguna no funcionará de forma perfecta (siempre supimos eso y nunca nada funciona de forma perfecta), pero honestamente no hay manera de determinar si funcionará en promedio bien o en promedio mal. Lo que sí estoy dispuesto a apostar (porque es una predicción bastante fácil) es que lo harán mejor que la anterior encarnación, que se caracterizó por una mezcla de corrupción, incompetencia y a veces de plano estupidez que de plano uno no daba crédito. Que esta nueva versión haga mejor las cosas es casi trivial, porque lo difícil sería que lo hicieran peor.

Las cortes siempre han estado politizadas y siempre han sido parciales; en distintos momentos de la historia podrán haberlo estado un poquito menos que en otros; pero es básicamente imposible que no se politicen y que no sean parciales. Lo que muchos no querían (ni quieren) admitir era que esa parcialidad de las cortes generalmente era en favor de una minoría muy poderosa, ya fuera económica o políticamente. Negarlo es literalmente estarse haciendo pendejo.

Esta nueva versión de las cortes, con algo de suerte, será parcial al pueblo que los eligió; y esto no está mal, queridos lectores. La justicia no es ciega ni libre de contexto; las leyes no son un algoritmo que se sigue inequívocamente. Las cortes deben buscar que se haga justicia; y en particular cuando es gente desprotegida la que la busca porque quieren defenderse de personas con mucho poder económico o político.

México está inovando a nivel mundial con este experimento democrático; por supuesto puede salir mal, pero dado el estado de las cosas antes de este cambio, de verdad casi cualquier cosa estaría mejor. Yo creo que va a salir en general bien, aunque sin duda alguna habrá problemas; pero, repito, dudo mucho que tantos como había con las cortes de Zedillo.

Vamos a ver; porque además de todo, casi todos los medios corporativos atacarán de manera inclemente cualquier error que puediera cometer la Suprema en particular y cualquiera de los nuevos jueces y magistrados en general, cuando en general nunca mencionaron las chingaderas que hacía la corte de Norma Piña. El lodazal se va a poner peor todavía.

La Transformación, les guste o no a los que no la apoyan, lleva años sumando victorias electorales y políticas. La inauguración hoy de la nueva Suprema es una más; y al mismo tiempo que la compañera Presidenta daba una inequívocamente celebratorio primer informe de gobiero, con un apabullante 80% de aprobación por parte de la población, donde además el sector que más la apoya (con 86%) son los jóvenes de 18 a 24 años.

Esto debería aterrar a nuestra patética y perdedora oposición; si la juventud votante aprueba el desempeño de la Doctora Presidenta con una proporción de casi 9 a 1, no tienen la más mínima oportunidad de ganar elecciones a nivel nacional al menos durante los próximos años. Lo que me lleva a repetir mi predicción de que nuestra magullada oposición va a perder las próximas elecciones presidenciales; casi sin importar qué hagan de aquí a entonces o quién pongan como candidato o candidata.

Nosotros mientras tanto seguiremos aquí, disfrutando lo votado sin la más mínima ironía.

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Superman

El día de su estreno, 9 de julio de este nuestro año del señor Cuauhtémoc, fui a ver Superman, porque por supuesto que eso hice.

Se aplican las advertencias de spoilers de siempre.

Superman

Superman

Superman es mi superhéroe favorito, junto con Spider-Man. Esto es en gran medida porque la versión que a mí me tocó leer del Hombre de Acero, fue la propuesta por John Byrne en 1985, después de la Crisis en las Tierras Infinitas; para finales de la Edad de Plata de los cómics gringos (más o menos de inicios de los sesentas a mediados de los ochentas del siglo pasado), Superman había adquirido básicamente los poderes de un dios; un montón de contradicciones en su continuidad (por ejemplo, había trabajado con Jay Garrick, el primer Flash, y con Barry Allen, el segundo Flash, a pesar de que inicialmente el primer Flash era un personaje ficticio de cómics en la continuidad del segundo Flash); y situaciones medio absurdas como que al parecer los únicos que habían muerto cuando Krypton explotó eran Jor-El y Lara.

Despues de la Crisis en las Tierras Infinitas, la historia de Superman fue revisada: era el último hijo de Krypton; seguía siendo muy poderoso pero definitivamente no era un dios (por ejemplo, necesita aire para sobrevivir); y tal vez más importante que todo lo anterior, la persona es Clark Kent, no Superman. Ni siquiera Kal-El; Superman se identifica y asume como humano, no en menor medida por la conexión que tiene con sus padres, que por supuesto me refiero a Jonathan y Martha Kent. Todo el rollo de la identidad secreta es en gran medida para protegerlos.

Que es lo que tiene en común con Spider-Man; su humanidad, paradójicamente en el caso del kriptoniano. No me malinterpreten, queridos lectores; soy un gran fan de Batman: pero justo el Caballero Nocturno intenta de suprimir su humanidad (fallando miserablemente casi siempre), para poder llevar a cabo lo que sea que es necesario para cumplir su misión. Marvila es otra cosa, y se puede discutir que es justamente una combinación de los otros dos miembros de la trinidad: es una embajadora de paz y entre otras razones por ello es increíblemente empática y humanista; pero también es una guerrera, que no lo piensa ni un segundo en tomar una vida si lo considera necesario (cosa que Superman y Batman evitan por todos los medios posibles).

Como sea; bajo esa perspectiva, Christopher Reeve encarnaba casi de manera perfecta el personaje ficticio de Superman, a un grado tal que es posible que nunca pueda ser superado. Brandon Routh tuvo la desgracia de que Bryan Singer quiso continuar la continuidad de las películas de Richard Donner, que inevitablemente incluía llenar los zapatos de Christopher Reeve, lo cual básicamente garantizó que fracasara la única película que pudo hacer como el personaje.

En mi reseña de Man of Steel yo dije de Henry Cavill que era muy bueno; y en mi reseña de The Batman dije que era el “mejor de todos los tiempos”. Lo sigo sosteniendo; en muchas de sus interpretaciones, el Hombre de Acero es (a pesar de que se asume como humano) casi un dios; y si hay alguien en este mundo que parece casi un dios, es sin duda alguna Henry Cavill. Me resulta muy triste que el actor nunca haya podido explotar el papel a su máxima capacidad, dado el universo donde le tocó participar.

El Snyderverse intentó (dejemos de lado qué tan exitoso o no fue en lograrlo) mostrarnos cómo serían los superhéroes en el mundo “real”; lo cual es admirable, pero en retrospectiva tal vez medio absurdo. Digo, si uno entrecierra los ojos y hace caso omiso de la lógica y el sentido común, podría imaginarse a Batman existiendo en el mundo real; pero esto es completamente imposible con Superman. El Hombre de Acero no puede existir, de ninguna manera.

Superman, esta nueva versión del personaje interpretada por David Corenswet, no es para nada un dios, pero se acerca (si no es que iguala) a la interpretación de Christopher Reeve; y eso incluye (no tiene sentido que sigamos haciéndonos güeyes al respecto), que es un tanto bobito. O tal vez no bobito; pero ciertamente confiado y algo inocente, porque como le dice Lois Lane en algún momento, el confía en y espera lo mejor de todo mundo. Es, paradójicamente, una de sus mayores fortalezas y una de sus mayores debilidades.

Si yo fuera injusto, diría que este ser bobito⧸inocente⧸confiado es porque Clark Kent es provinciano. Qué bueno que no soy injusto.

Esta película dirigida espectacularmente por James Gunn no es una interpretación de los superhéroes de DC tratando de acomodarlos al mundo real. Todo lo contrario; es un cómic en la pantalla grande. Casi todas las películas de superhéroes (DC, Marvel o lo que sea), en general han sido interpretaciones de dichos superhéroes adaptadas a la pantalla grande, pero siendo principalmente producto del medio cinematográfico. Es mi impresión que Superman (y The Batman también, por cierto), son cómics hechos y derechos nada más plasmados en la pantalla grande.

No tienen idea, queridos lectores, de cómo disfruté esta película. Es sin duda alguna mi película favorita de superhéroes de este año; no es perfecta (de hecho tiene múltiples cosas criticables), pero es muy buena y (probablemente más importante dado el contexto literalmente histórico en el que nos encontramos) optimista y colorida, como en general siempre ha sido el Último Hijo de Kriptón.

De hecho, más allá del papel que jugará como parte del género de superhéroes en la pantalla grande, o de las guerras entre Marvel y DC, o de su posición como base para el nuevo DCEU, creo que eso es lo más importante que esta película contribuye: cómo representa a un símbolo gringo, de manera alegre, optimista y algo inocente, en el contexto de probablemente la crisis existencial más grande que han tenido los gringos desde su guerra civil.

Es una película deliciosamente subversiva, donde un (literal) inmigrante ilegal en gringolandia derrota a un billonario en contubernio con su gobierno; donde un pueblo oprimido de gente morena recibe ayuda de seres superpoderosos para evitar ser genocidiados por sus vecinos apoyados por dicho gobierno y dicho billonario; y donde se muestra que una campaña de desprestigio con hashtags fabricados es literalmente librada por monos entrenados.

Si ustedes, queridos lectores, fueron de los pobres imbéciles que cayeron (o incluso promovieron) las inútiles y fracasadas campañas de #narcopresidente y #narcocandidata, entiendan que justo jugaron ese triste papel: el de monos entrenados. Y justificadamente así los vemos muchos.

Me encantó casi todo de la película; desde las espectaculares interpretaciones de Lois Lane por Rachel Brosnahan y Lex Luthor por Nicholas Hoult; pasando por el ridículo y perfecto corte de cabello de Nathan Fillion como Guy Gardner; y por supuesto sin poder olvidar a la estupidizantemente hermosa Isabela Merced como Hawkgirl.

Me encantó Metrópolis y sus habitantes; me encantó que Clark se detuviera a salvar a una ardilla; o que de plano ignorara una chinche espacial dejándola en manos de la Pandilla de la Justicia, porque quería discutir su relación con su novia.

A la película le fue muy bien en gabacholandia; en el resto del mundo no tanto, pero dado el contexto histórico de hecho es sorprendente que le haya ido tan bien. Me está encantando la segunda temporada de Peacemaker; y esos segundos que aparece Rhaenyra Targaryen como Supergirl me bastaron para que espere con ansias su película.

Estoy optimista del futuro de mi universo preferido de superhéroes; esta “primera” película (entre comillas, porque Gunn está reciclando varias cosas del Snyderverse) no es perfecta, pero es muy buen inicio. Vamos a ver qué depara el futuro.

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El café

Como, me imagino, la mayor parte de absolutamente todo mundo, desayuno en mi casa antes de ir a trabajar. Como un montón de ese montón, me gusta tomarme un café después de desayunar, y pues aprovecho para leer noticias o cosas así.

Ahora, no desayuno expresos, entonces hacer una taza de café percolado me suena medio idiota, lo que resulta en que hago siempre al menos dos. Y pues si ya las hice, me las voy a tomar.

Hasta aquí espero que todo mundo me esté siguiendo sin broncas.

El problema es que si me tomo dos tazas de café, entonces mi desayuno que normalmente me toma unos diez minutos se puede extender fácilmente a más de media hora. Podría tomármelo más rápido pero, además de que no es raro que me queme la lengua, pues no lo disfruto como debe de ser.

Debo dejar bien claro que como profesor de tiempo completo, mi horario no es fijo; pero en la práctica si no llego antes de las 10:30 a la Facultad de Ciencia, entonces voy a estar papando moscas dentro de mi carro esperando a ver cuándo se libera un lugar en el espacio de profesores.

Me van a decir algunos que tal vez entonces debería levantarme más temprano, pero obviamente las personas que digan esto son sociópatas y debemos alejarnos de ellos y contárselo a quien más confianza le tengamos.

Mi solución a este problema, que indudablemente es de primer mundo, fue comprarme un termo. Así hago café antes de desayunar; al terminar está listo, lo vierto en mi termo, me voy a trabajar y me paso las dos primeras horas de mi día laboral tomando café alegremente sin hacerle daño a nadie.

Bueno, o al menos no a nadie que no sea yo: el uso de mi termo ha resultado, medio inevitablemente, que termine echándome como un litro de café al día, todos los días, durante los últimos meses.

Como Susi, mi segunda madre oaxaqueña, me comenzó a dar café a los siete años porque así era en su pueblo, la verdad nunca he sido particularmente sensible a los efectos del café; en particular, a mí el café nunca me ha quitado el sueño. Lo cual era medio desesperante cuando era estudiante; para esos fines de semestre intensos tenía que recurrir a medidas más salvajes, como echarse una Coca-Cola con un par de aspirinas, lo cual nunca jamás le ha hecho bien al estómago de nadie.

Y por supuesto están la multitud de estudios que al parecer indican que el consumo de café reduce la espectativa de Alzheimer, entre otras bondades.

Bueno: todo esto viene, queridos lectores, a que hay ocasiones en que se me olvida el termo en mi cubículo y entonces ya no puedo llevar a mi trabajo mi litro de café al otro día.

La solución para lo cual fue por supuesto que me comprara otro termo más chiquito.

Algún día olvidaré ambos termos, y entonces supongo que compraré un tercer termo todavía más chiquito, hasta que tenga una serie de termos como matrioshkas y entonces sólo tome un sorbo de café en la mañana.

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Remake Our Life!

Mi siguiente animé (según mis notas; la verdad ya no me acuerdo) fue Bokutachi no Remake, conocida en inglés como Remake Our Life!

Remake Our Life!

Remake Our Life!

Kyouya, un joven de 28 años japonés, abandona su trabajo de oficina que le estaba carcomiendo el alma para perseguir su sueño de trabajar en videojuegos, haciendo novelas visuales.

Esto resulta en desastre, porque lo corren de la pasantía que había conseguido y se ve obligado a regresar a vivir a casa de sus padres. Ponderando qué fue exactamente lo que salió mal en su vida, el joven no puede dejar de pensar en la “Generación de Platino”, un grupo de creadores más o menos de su edad que han tenido todo el éxito que él no ha logrado obtener.

Al otro día Kyouya despierta habiendo regresado 10 años al pasado, con la oportunidad de volver a intentar su vida una vez más. De inmediato el muchacho decide atender una universidad para las artes, en lugar de la escuela de negocios que originalmente había atendido, y se encuentra como compañero de clases de la famosa “Generación de Platino” y además con la muchacha que en el futuro lo contrataría en la fatídica pasantía.

Desde hace algunos años en Japón han estado saliendo animés cuya premisa es una variación de ésta; alguien que puede revivir su vida para volver a intentarlo y corregir los errores del pasado. La cosa es, generalmente esto ocurre en un mundo de fantasía; en Remake Our Life!, todo ocurre en nuestro mundo común y corriente: exceptuando el hecho de que Kyouya regresa 10 años en el pasado a revivir su vida, no hay nada sobrenatural en el animé.

Esto hace a la serie medio extraña; termina siendo una dramedia bastante pedestre donde todo el conflicto surge de las relaciones interpersonales de Kyouya. Spoiler: las dos chavas de la “Generación de Platino” (Aki y Nanako) se enamoran perdidamente de él, además de aventársele de manera bastante agresiva, pero significativamente la chava que originalmente lo había contratado a la pasantía no lo hace.

Nanako aventándose

Nanako aventándose

Total que después de múltiples dramas (algunos en justicia bastante divertidos), Kyouya de repente se encuentra de nuevo con 28 años, pero ahora viviendo las consecuencias de los cambios que hizo: una vez más trabaja con la muchacha que le había conseguido la pasantía en la línea de tiempo original, pero en una posición mucho más imporante y resulta que se casó con Aki y tiene una hija con ella. Lo cual es muy desconcertante para el joven, dado que de repente se encuentra despertando a su lado todos los días sin él realmente sintiendo una conexión muy profunda con ella (no recuerda lo que ocurrió durante el segundo salto temporal).

Aki dormida

Aki dormida

Para su sorpresa, sus interacciones con la “Generación de Platino” resultaron en que este grupo de creadores nunca existiera; por ejemplo, su esposa se dedica a ser madre y ama de casa, no la famosa artista que era en la primera línea de tiempo. Cosas que dijo e hizo en compañía de los otros similarmente causaron que ya no persiguieran su vida de creadores en esta nueva realidad.

Inevitablemente entonces, al final de la temporada, a Kyouya se le ofrece una vez más la oportunidad de volverlo a intentar (dejándole la decisión a él), y para escándalo mío el tipo agarra y acepta, sabiendo que con casi toda certeza resultará en que su adorable hija deje de existir.

Al infierno con la niña

Al infierno con la niña

Ya me extrañaba que la chica chaparrita y con pelo corto y azul fuera la ganadora; es bien sabido que en animé ellas casi por definición siempre pierden. Que Kyouya decida no continuar su vida como esposo de Aki lo puedo entender; pero la decisión de básicamente borrar del universo a su adorable hija me parece increíblemente cruel, especialmente porque el tipo ni siquiera lo piensa demasiado. Ya sé que la niña no existía en la línea de tiempo original; pero eso no niega su existencia en la nueva.

Y todo porque le parece más importante que la “Generación de Platino” existan como creadores; que debo enfatizar, son creadores de arte, música e historias (muchas veces combinados en novelas visuales), no es como que curaran el cáncer o salvaran al mundo de una invasión extraterreste.

No me extrañaría que si hubiera una segunda temporada, ahora Kyouya eligiera casarse con Nanako y tuviera con ella otra adorable hija, pero que siguiera sin gustarle ese futuro y decidiera borrarla también. Si ya borraste la existencia de una niña, supongo que hacerlo por segunda vez es todavía más fácil.

No sé si lo noten, queridos lectores, pero detesto a Kyouya… y maldita sea si no funciona, quiero ver cómo continúa la historia y si el sociópata joven continúa destruyendo realidades en busca de una donde él (literalmente el personaje principal) sea feliz.

Debo hacer notar que todos los personajes tienen características bastante negativas; son egoístas, interesados, obtusos y medio güeyes en un montón de cosas. En otras palabras: son artistas. O si quieren humanos y creíbles.

La serie estrictamente no me gusta; pero encanta enojarme con sus personajes: 10 de 10, altamente recomendable. Y además están lindas las muchachas. Y además además, es bueno para variar ver un animé donde los protagonistas son adultos, no adolescentes preparatorianos… aunque terminen comportándose como si estuvieran en secundaria.

Si algún día sale una segunda temporada, sin duda alguna la voy a ver.

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