Horizon Zero Dawn

Después de Detroit: Become Human saqué el platino de Horizon Zero Dawn.

Horizon Zero Dawn

Horizon Zero Dawn

En un futuro donde la humanidad ha tenido una regresión a culturas tribales, arcos, flechas y lanzas, Aloy es una niña aparentemente huérfana que desde que nació es excomulgada de su tribu. La cuida Rost, que es también excomulgado, pero al parecer anteriormente era un guerrero muy respetado de la tribu. El que estén excomulgados se traduce en que nadie les habla, bajo amenaza de ser a su vez excomulgados.

Los humanos conviven con animales relativamente pequeños (vemos jabalíes y guajolotes, pero no caballos, perros o gatos); y con un montón de máquinas (robots) que se comportan como animales que van desde relativamente medianos (como un perro grande) hasta monstruos que tienen el tamaño, forma y carácter de tiranosaurios rex.

No sabemos qué pasó con la humanidad, hasta que Aloy siendo niña cae en una cueva y descubre ruinas de los “antiguos” (como les dicen a nuestra civilización), donde se hace de un foco; que es la idea más entretenida que probablemente plantee el juego. El foco, que parece una púa de gitarra y que se coloca en la sien derecha del usuario, es una combinación de teléfono celular inteligente y sistema de realidad aumentada que proyecta hologramas que únicamente el usuario puede ver. Aparentemente funciona con energía solar y debe tener la mejor batería en la historia de la humanidad, porque nos enteramos después que tiene alrededor de mil años de edad.

Aloy aprovecha el foco para aprender de la civilización de los antiguos (muy poco, porque pues no se puede conectar a nada) y para catalogar y analizar las máquinas y animales que los rodean; nunca queda claro, pero la única explicación es que la niña aprende a programar el famoso foco, entre otras cosas.

A la niña le entristece y molesta en más o menos igual medida que nadie en el pueblo le hable a ella y su (en los hechos) padre, así que le pregunta a Rost que qué puede hacer al respecto. Él le dice que si gana la competencia anual que existe para aceptar nuevos “valientes” (los guerreros de la tribu) cuando cumplen la mayoría de edad, entonces las matriarcas que gobiernan están obligadas a darle lo que ella pida, incluyendo que le expliquen de dónde viene y por qué la excomulgaron (Rost mismo no sabe).

La niña decide entonces entrenar durante los años que le faltan para llegar a la mayoría de edad (aparentemente 18 años) y poder ganar la competencia. Entonces además de su innegable inteligencia, Aloy entrena su cuerpo desde pequeña guiada por un extraordinario guerrero (Rost) para tener una agilidad y habilidades de cazadora y rastreadora básicamente inigualables.

Aloy es aceptada en la competencia y el día anterior convive con mucha más gente de la que jamás había visto junta en su vida, incluyendo forasteros de tierras lejanas; en particular uno que (para sorpresa de ella) tiene también un foco. La muchacha trata de hablar con el forastero con foco, pero el mismo le huye como si estuviera aterrado.

La joven cazadora gana la competencia e inmediatamente después su tribu es atacada por guerreros que algunos portan armas de fuego; Aloy es herida y a punto de ser asesinada por el líder, pero Rost la salva aunque sacrifica su vida al hacerlo.

Al recuperarse, una de las matriarcas le explica de dónde viene: un día apareció de la nada en la cueva de la montaña que la tribu considera sagrada (“La Madre”, le dicen); al no saber si era un mensaje de la misma Madre o un demonio enviado para destruirlos, el consenso de las matriarcas (que normalmente son las únicas que pueden entrar a la Madre) fue dejarla vivir, pero excomulgarla de la tribu. A Aloy no le gusta mucho la explicación, pero acepta la misión de las matriarcas de obtener un cargo especial que le permite dejar las tierras de la tribu (cosa que normalmente es tabú) para averiguar qué está pasando con las máquinas, que se han vuelto mucho más agresivas en los últimos años; quiénes los atacaron y por qué; y de paso también tratar de entender cómo es que apareció de la nada en La Madre.

Y de ahí se sigue el resto de la historia; el juego es muy bueno, incluyendo combate principalmente con arco y flecha, aunque hay otras armas que normalmente lanzan proyectiles; o trampas que se dejan en el suelo. Aloy también blande una lanza, pero la verdad es mucho menos utilizada para combate; su papel principal es que eventualmente le permite controlar máquinas al sobrecargarlas (de nuevo, algo de programación va por ahí incluido). Mucho también es combate sigiloso, con Aloy infiltrando en silencio bases enemigas y matando enemigos a diestra y siniestra sin ser detectada. Aloy destruye cientos de máquinas durante el juego; pero también se escabecha a decenas de enemigos humanos: ella misma es una pequeña máquina asesina.

Sin embargo, lo que hace a HZD un juego extraordinario, es la fascinante historia de ciencia ficción: cientos de años antes de que el juego comience, la humanidad desarrolló máquinas de combate para que no tener que resolver conflictos con soldados humanos. Una compañía desarrolla máquinas de combate que en caso de emergencia pueden utilizar biomasa como combustible, que pueden reproducirse automáticamente y que tienen “cifrado cuántico” para evitar que las infiltren; lo que por supuesto resulta en que dejan de obedecer las órdenes de sus dueños y comienzan a destruir todo el planeta.

El dueño de la compañía, Ted Faro, desesperado porque no sabe cómo detener a las máquinas, llama a una de sus compañeras de la universidad y probablemente el ser humano vivo más inteligente en ese momento: la doctora Elisabet Sobek, para explicarle la situación y rogarle que lo ayude a detener a las máquinas.

Elisabet, después de analizar el problema, llega a la terrible conclusión: no pueden detener a las máquinas. Las mismas van a consumir toda la biomasa del planeta Tierra, lo que resultará en que toda la vida en el mismo perezca: además, esto es inevitable porque el tiempo que necesitan para poder romper el “cifrado cuántico” de las máquinas es órdenes de magnitud mayor que el tiempo que tienen antes de que las máquinas consuman a toda la vida en el planeta.

Elisabet entonces idea una manera de salvar a la vida en el planeta y a la humanidad; pero la misma solución requiere que ningún ser humano en ese momento pueda vivir para ver el resultado. Elisabet reúne a un equipo de genios de todo el mundo (los Alfas) para programar una inteligencia artificial, Gaia, que auxiliada por funciones subordinadas semi independientes (Minerva, Apolo, Hefesto y otros, nueve en total), se dedicará durante cientos de años a romper el “cifrado cuántico” de las máquinas; y después a reestablecer la vida en el planeta Tierra, introduciendo vegetación, insectos, animales y eventualmente seres humanos. Para esto reúnen el material genético de la mayor parte de la vida en el planeta, incluyendo cigotos humanos preservados criogénicamente, para que cuando llegue el momento sean incubados en bebés que serán atendidos y educados por máquinas; el proyecto incluye una enorme biblioteca de todo el conocimiento humano (Apolo), para poder preserver la cultura humana.

Todo el proyecto se conoce como Zero Dawn (Amanecer Cero) e involucra a miles de humanos trabajando a marchas forzadas para poder dejar todo listo antes de la hora cero, cuando la vida en el planeta perezca. Los participantes en el proyecto terminarán de vivir sus vidas naturales en refugios subterráneos sellados: sin posibilidad de reproducirse, porque no hay suficientes recursos para mantener a una población que lo haga. Parte del plan es que todos los humanos morirán siglos antes de que Gaia consiga detener a las máquinas.

Más cruel todavía, es que el resto de la población humana, los que no son parte de Zero Dawn, son enviados a morir combatiendo a las máquinas, para darle tiempo al proyecto de terminar y sin decirles la verdad, que la humanidad viva en ese momento está desahuciada.

Dos cosas salen terriblemente mal: primero, Ted Faro asesina a todos los Alfas (no Elisabet; ella se sacrifica unos días antes para poder sellar el refugio de los Alfas) y destruye a Apolo, convencido de que todo el conocimiento humano fue lo que llevó a la humanidad a “autodestruirse” (realmente fue la ambición del mismo Faro, pero bueno), por lo que él considera mejor que la humanidad florezca “pura”, sin contaminación de nuestro conocimiento actual.

El segundo fallo ocurre siglos después; el plan de Elisabet se lleva a cabo al pie de la letra, excepto que los niños incubados y criados por máquinas (una “madre”, que cuida y educa; y un “padre”, que disciplina y mantiene el orden) no reciben más que educación básica (cómo leer y escribir y cosas del estilo), porque Apolo fue destruido. Esto explica la sociedad matriarcal de Aloy; la “madre” era “buena” y querida; el “padre” era “malo” y odiado.

Siglos después de que la humanidad comienza a florecer en una nueva civilización (primitiva, porque se ha perdido todo el conocimiento de la anterior), una de las funciones subordinadas de Gaia, Hades, se rebela al recibir una señal que no sabemos de dónde vino. La inteligencia artificial, sin otra opción, se autodestruye con una explosión nuclear de su reactor, para poder detener (al menos momentáneamente) a Hades, cuya función era justamente destruir toda la vida en caso de que hubiera errores al reiniciarla; una medida de seguridad por si algo salía mal al primer intento.

Sin Gaia todo el proceso de restitución de vida en el planeta (que no está completado) caerá en caos (lo que explica la agresividad de las máquinas); además de que Hades realmente no está destruido. Gaia sabe esto antes de autodestruirse, pero crea un clon de Elisabet; con su código genético como llave biométrica, el clon podrá hacer todo lo que podría hacer la líder Alfa del proyecto, incluyendo eventualmente restituir a Gaia. Sin embargo, la inteligencia artificial se da cuenta de que el clon no tendrá todo lo necesario para completar su tarea; pero (además de que no tiene otra opción), decide tener fé en Elisabet (técnicamente, en su código genético), sabiendo que ella encontrará la manera de solucionar el problema.

El clon, por supuesto, es Aloy; por eso atacan a su tribu: el forastero con foco está conectado a una red de seguidores de Hades restituido, que al ver la viva imagen de Elisabet Sobeck literalmente entra en pánico y les ordena matarla.

La historia es espectacularmente buena; y Aloy (a pesar de ser un hígado insoportable en muchas ocasiones) es de los mejores protagonistas que yo he tenido el placer de jugar. Es además hilarante verla, como generalmente la persona más lista en casi cualquier situación, desesperarse de no poder hacer entender las cosas a todo mundo cuando no hacen exactamente lo que ella quiere. Y tratarlos como trapos cuando sí lo hacen, particularmente todos sus sufridos pretendientes, que generalmente ella tiene a bien ignorar, incluso los que sí le gustan.

Elisabet es un personaje de por sí interesante; pero Aloy lo es todavía más: además de tener el mismo hardware que su “madre” (por definición), su software se puede discutir que es mucho más avanzado: aunque sin duda la formación académica que tenía la doctora Sobeck era mucho más refinada que la de Aloy, la inteligencia de la muchacha está igual o más desarrollada de manera empírica, además de sintonizada con las habilidades necesarias para sobrevivir en ese mundo donde miles de máquinas atacan a los seres humanos nada más verlos. Por no mencionar que, dado que creció entrenando bajo el tutelaje de Rost, físicamente Aloy es básicamente un perfecto espécimen humano.

Es también una historia deliciosamente atea, donde Aloy se desespera de su tribu por adorar a una diosa que (como todos los dioses) es más bien inútil; y además como Apolo se destruyó, la humanidad ha degenerado en inventarse nuevos dioses y religiones. Toda la ciencia se reproduce, porque su objeto de estudio sí existe: las ideas pendejas de la gente creyente no, porque esas son inventos de mentes afiebradas.

Por si no había quedado claro, me encantó el juego; por la historia, sin duda alguna: pero la mecánica de juego es también excelente y muy divertida; además de que es de los juegos más hermosos que he visto en el PlayStation 4.

Aloy

Aloy

Incluso detalles que muchos encontraron desesperantes (como que Aloy se la pasa hablando consigo misma todo el tiempo) a mí me gustaron. Lo jugué completo varias veces y ahora estoy jugando la segunda parte en mi PlayStation 5. Lo recomiendo enormemente. No es tan bueno como God of War (versión 2018), porque ningún juego lo es; pero se acerca muchísimo. Es de mis juegos preferidos de la generación anterior del PlayStation: y hoy en día está disponible para PC en Steam.

De verdad, si pueden juéguenlo; si quieren en la dificultad más leve, nada más para que puedan apreciar la historia. Casi les puedo garantizar que no se van a arrepentir: tumbar a un tiranosaurio rex robótico con arcos y flechas (y uno que otro explosivo) es de esas experiencias que todo mundo debería poder disfrutar en esta vida.

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Charla de la huelga en la USAC

La semana pasada, el 30 de agosto, participé en un conversatorio de la Universidad de San Carlos de Guatemala, cuyos estudiantes se están movilizando por la última elección de rector que tuvieron (este video de Facebook expone el problema desde su punto de vista).

Me pidieron a mí y a Argelia Pérez que comentáramos nuestras experiencias en la huelga de la UNAM de 1999-2000; no sabía si escribir de ello en el blog, porque en general no pongo ligas a los videos de YouTube donde termino apareciendo. Especialmente porque desde la pandemia el número aumentó bastante, dada la pandemia.

Como sea, al final decidí que sí, así que aquí está:

No digo ahí absolutamente nada nuevo; todo lo he comentado con anterioridad en el blog. Más interesante para mí fue la participación de Argelia, que siendo mucho más profesional que yo hizo una presentación con gráficas y fotos (que aparezco en un par de casualidad). Fue divertido rememorar varias de esas cosas.

Como sea, ahí lo dejo si a alguien le interesa verlo.

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Kiss x Sis

En la pandemia, me avergüenza un poco admitirlo, vi Kiss x Sis.

Kiss x Sis

Kiss x Sis

¿Recuerdan que me tomé la molestia de definir más o menos con cuidado las tres categorías del animé para adultos? Bueno, Kiss x Sis es un hentai. Más pegado a soft core que hard core (no es Bible Black, por poner un ejemplo): pero es un hentai. Paradójicamente, no se ve un triste pezón en toda la serie; dado cómo es la misma, uno esperaría que hubiera chichis desnudas para aventar al techo, pero no, hasta eso se contienen. De cualquier manera es un hentai.

La historia sigue a Keita, que su papá se casa de nuevo cuando él es niño, y su nueva mamá incluye dos hermanitas gemelas idénticas un año mayor que él: Ako y Riko.

Las gemelas deciden que Keita será su novio y eventualmente marido (en principio compitiendo por su afecto, pero en los hechos probablemente compartiéndolo), así que la serie es en general la bola de pendejadas que las adorables muchachitas se ingenian para tratar de desvirgar a Keita (y a ellas mismas).

Hay una historia secundaria de Keita tratando de entrar a la preparatoria de élite de sus hermanastras, pero eso es más bien relleno.

La serie es un hentai, entonces es lo que es; pero es más o menos divertida la mayor parte del tiempo, sin tomarse nunca muy en serio: que según yo no podría, dada la premisa de la misma. Pero la verdad no es particularmente original ni lo suficientemente divertida como para realmente recomendarla; a menos que les interesen nada más “la trama”.

E incluso en ese aspecto es bastante mensa; las muchachas fallan miserablemente en desvirgar a Keita y el muchacho es como suelen ser los protagonistas masculinos de este tipo de series: con el carisma de una caja de pañuelos.

Así que no la recomiendo, de hecho; ya sea que quieran ver algo divertido o estimulante, como que casi cualquier alternativa será con casi toda certeza mejor. No es que sea mala; nada más es meh… lo que de alguna manera es peor, supongo.

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Detroit: Become Human

Después de The Deadly Tower of Monsters, obtuve el platino de Detroit: Become Human.

Detroit: Become Human

Detroit: Become Human

Los juegos de Quantic Dream (la compañía detrás de Detroit: Become Human) son básicamente películas interactivas del estilo de “escoge tu propia aventura”, con múltiples caminos que uno puede escoger a lo largo de la historia. También se caracterizan por ser estupidizantemente hermosos, con gráficos híper realistas y captura de movimiento tanto para las animaciones de los personajes como para sus expresiones faciales: al punto de que no es raro que otros estudios los contraten para que les hagan eso justamente. Por último, los controles en sus juegos suelen tratar de emular “naturalmente” lo que uno haría al moverse, fallando miserablemente en todos y cada uno de sus juegos, desde mi perspectiva.

Las historias que cuentan normalmente intentan ser emocionalmente impactantes, y eso sí se los concedo: suelen ser bastante padres, si bien a veces tomándose demasiado en serio. Ah, pero también apestan cuando tratan de hacer romance; y lo dice alguien que le encanta ver romance básicamente en cualquier historia.

Como sea, los tres juegos más famosos de Quantic Dream son, en orden cronológico de publicación, Heavy Rain, Beyond: Two Souls y Detroit: Become Human. Por razones que no me quedan del todo claras, yo los jugué en orden inverso, completando Detroit en 2018, estando a punto de completar Beyond, y todavía esperando comenzar el primero, Heavy Rain, a pesar de tener el disco para PS3 desde hace más de una década.

La historia de cómo hicieron Detroit es interesante; originalmente una demostración técnica de las posibilidades gráficas del todavía entonces nuevo PlayStation 3, el demo fue tan exitoso que comisionaron el juego completo, contratando a la linda muchacha que sale en el demo para que reinterpretara ese papel en el videojuego.

La historia es una de ciencia ficción, donde en el futuro hay robots (o androides, supongo, dada su apariencia física como humanos) que “ayudan” a la humanidad en una condición que es idéntica a como tratamos a nuestros carros o lavadoras. O sea, como máquinas… porque son máquinas.

En ese momento (o sea, unos catorce segundos después de haber iniciado la historia), para mí perdió completamente cualquier seriedad que hubiera podido tener: si tuviéramos robots de ese estilo, básicamente se acabarían casi todos los problemas que tiene la humanidad actualmente. Pero bueno.

Como sea, el conflicto surge obviamente del hecho de que algunos robots comienzan a adquirir consciencia (que no es lo mismo que conciencia) y por lo tanto a desear y buscar el tener derechos individuales propios; lo que lleva a algunos a cometer actos de violencia en contra de sus amos humanos.

La historia sigue a Kara, interpretada por la linda muchacha del demo, una androide que sirve como criada y niñera de una niña cuyo padre es aparentemente abusivo contra ella. Deseando salvarla, Kara rapta a la niña y trata de escapar a Canadá, donde al parecer los androides pueden vivir desapercibidos si no llaman la atención hacia ellos. Spoilers: la niña también es androide, que hubiera sido impactante si no por el hecho de que es bastante obvio como a los cinco minutos de que la introducen por primera vez.

Además la historia sigue a Markus, el androide más estúpidamente hermoso que jamás haya existido, que atiende a un viejo artista; el hijo drogadicto del artista trata de robarlo y confrontándose con Markus llega la policía, que procede a dispararle en la cara y aventarlo a un tiradero de basura. Markus, en una de las escenas más desgarradoras que yo jamás haya jugado en un videojuego, literalmente tiene que arrastrarse de ese infierno, rodeado por sus compatriotas androides muertos o moribundos que también acabaron en la basura, recolectando refacciones de los mismos para repararse, en varios casos teniendo que decidir si los destruye para salvarse a sí mismo, o permitiéndoles seguir aferrándose desesperadamente a su “vida”; o a veces satisfaciendo su ruego de que termine su sufrimiento porque ya no quieren seguir “viviendo”.

Es brutal, y sin dudas de las mejores experiencias narrativas con interacción que he tenido jugando videojuegos.

Por último, la historia sigue al androide investigador de la policía, Connor, que lo emparejan con un espectacular Clancy “anytime you miss-your-mommy, QUIT!” Brown interpretando al policía alcohólico Hank Anderson, justamente persiguiendo androides “rebeldes” como Kara y Markus. La parte de “buddy cops” que esos dos interprentan es de las cosas más cagadas que tiene el juego.

La historia sigue todos los lugares comunes de historias de perseguidos y discriminados, tomando un buen de referencias de los negros gringos en su lucha por derechos civiles; y de los judíos perseguidos en la Alemania nazi. Esto le pareció de mal gusto a algunas personas; a mí me parece algo barato, pero efectivo dentro de lo que cabe. Kara sólo quiere escapar con su “hija” a un lugar seguro; Markus quiere “liberar” a su “pueblo”; y Connor libra una batalla interna entre cumplir su programación (técnicamente su trabajo) y ayudar a su “gente”.

La historia en general sería excelente, si no fuera como digo por todos los lugares comunes y el uso barato de analogías históricas; pero más grave es que no quedan claro los “poderes” de los androides. Obviamente son más ágiles, fuertes y rápidos que los humanos; pero a veces (cuando le conviene a la historia) se comunican inalámbricamente entre ellos; Markus en algún momento al parecer adquiere el poder de “liberar” androides nada más batiéndoles las pestañas; y la piel y cabello de los androides funcionan de manera básicamente mágica.

Como sea es muy entretenida la historia y sin duda alguna tiene un fuerte impacto emocional, si bien también tiene un buen de hoyos y varias cosas no quedan claras. Ah, y el romance apesta con la intensidad de diez mil soles; sólo hay un romance en la historia, entre Markus y una de sus lugartenientes, pero el mismo es forzadísimo y sale como que de la nada.

No voy a entrar al choteado debate de si Detroit: Become Human es un videojuego o una “experiencia”; para mí es videojuego nada más porque lo jugué en mi PlayStation 4. Lo que sí puedo decir es que lo disfruté enormemente y que sí plantea preguntas interesante; no realmente de androides, sino de humanos perseguidos. Y de manera algo torpe y medio barata; pero satisfactoria. Por más atolondrada que sea a veces, tiene el corazón en el lugar correcto.

Les recomiendo que lo jueguen; nada más espérense que esté de oferta, porque tanto en la tienda PlayStation como en Steam todavía está en cerca de quinientos pesos, y la verdad no sé si valga tanto.

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Hensuki

En la pandemia vi Hensuki, también conocida como Are you willing to Fall in Love with a Pervert, as long as she’s a Cutie?, pero nadie le dice así, obviamente, porque es un nombre estúpidamente largo.

Es casi vergonzoso lo mucho que me gustó esta serie. Voy a contar varios puntos importantes de la historia, entonces se aplican las advertencias de spoilers habituales.

Hensuki

Hensuki

Keiki Kiryuu, como buen adolescente normal, quiere novia. Un día recibe una carta de amor junto con unos calzoncitos blancos, de una admiradora secreta. Dispuesto a encontrar a su Cenicienta (porque por qué no equiparar zapatillas con calzoncitos), Keiki comienza a investigar a las muchachas en su vida para ver quién es la loba.

Es la hermana menor, por cierto; que por supuesto resulta que no es su hermana de sangre, así que está bien porque if not blood related, is good to be dated.

Eso lo descubre al mero final, claro; mientras investiga al resto de las hermosas y encantadoras muchachitas que lo rodean y que por supuesto forman su harén (la unidad básica familiar del animé), y descubre que todas y cada una de ellas son unas degeneradas sexuales.

Una es sadista y quiere que él sea su esclavo sexual; otra es masoquista y quiere ser esclava sexual de él; otra es una amante del género BL (boy love) y quiere ver a Keiki en situaciones eróticas con su mejor amigo; otra es una acosadora que le encanta el voyeur; una más le fascina el olor del sudor masculino y quiere los calzones sucios de Keiki para olerlos; y una más le encanta fantasear que Keiki es su novio y que le pone el cuerno con el resto del harén (la unidad básica familiar del animé). Ah, y la hermanita, que sería bastante normal si no fuera por todo el incesto. Sangre o no sangre.

Como pueden ver, la premisa es estupidísima; pero también es hilarante. Además, y esto a mí me parece muy chido, es profundamente sexo positiva y anti kink-shaming: niguno de los fetiches y perversiones de las muchachas en ningún momento es juzgado o criticado desde un punto de vista moralista, nada más resulta que Keiki sólo quiere una novia con quien salir en citas y poder andar agarrados de la mano. En ningún momento las deja de querer o cambia su opinión de ellas nada más por los fetiches que prefieren.

Y es encantadoramente arrecha; en algún momento sale con la que quiere ser su esclava sexual (que es su senpai) y cuando suben los escalones de un puente peatonal desierto, Keiki le pide que se levante la falda para comprobar si trae puestos unos calzoncitos como los que le enviaron. La muchacha cumple su petición; y por supuesto ese día no traía calzones, porque iba a salir con él.

Sayuki levantando su falda

Sayuki levantando su falda

Sería trivial que una escena de ese estilo (con personajes menores de edad, les recuerdo) fuera perturbadora, de mal gusto e incluso tal vez desagradable. La serie consigue que sea muy divertida, apropiadamente sexy y realmente adorable, por las reacciones de los dos muchachos.

Y más importante que todo eso: Keiki le pide (por favor, además) a Sayuki que levante su falda y la muchacha da su consentimiento para hacerlo. No hay abuso o violación de los deseos de nadie en la escena; es, paradójicamente en un animé de este estilo, increíblemente respetuosa de sus personajes.

A mí me encantó la serie; no es que sea una joya del animé (la serie es lo que es), pero sí me gusta lo sexo positivo de la misma y que es antes que nada una comedia, no un serie erótica. O sea; sí es una serie erótica, pero en primer lugar es comedia.

La recomiendo ampliamente; la pueden ver en Crunchyroll y es misericordiosamente corta con únicamente 12 episodios.

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Eternals

A inicios de noviembre del año pasado, fui a ver Eternals.

Se aplican las de siempre, pero no importa mucho, realmente.

Eternals

Eternals

Fui a ver esta película al cine porque voy a ver todas las películas del MCU al cine. Nunca leí un cómic específico de los eternos; sabía de ellos de manera tangencial y antes de ver la película creo que no hubiera reconocido a ninguno. Sólo la vi porque era la última película del MCU.

Disfruté la película; es muy bonita de ver y sale gente muy bonita, en particular Richard Madden, The Young Wolf en persona, que es tan estupidizantemente hermoso, que a veces nada más quería que se callara, para poder disfrutar su presencia en la pantalla grande.

Además, Ikaris es la mejor versión que hemos tenido de Superman desde Henry Cavil; el personaje es básicamente Superman, nada más malo, lo cual lo hace como quinientas millones de veces más interesante.

¿Es buena película? No realmente; no es mala, tampoco, nada más es ligeramente aburrida y con demasiados personajes que se les dedica en general muy poco tiempo como para que se les haga justicia (me hubiera encantado ver más de Lauren Ridloff, por ejemplo).

Le falta acción; la historia está casi completamente desconectada del MCU (las menciones que hace de otras partes del universo suenan forzadas); y me da la impresión que en general desperdiciaron un espectacular elenco (comenzando con nuestra Salma Hayek). Pero sí la disfruté; especialmente a Ikaris flotando en el aire frunciendo el ceño, imposiblemente guapo.

No soy el único; no le fue particularmente bien ni con la audiencia ni con la crítica, aunque todos estamos de acuerdo en que se ve bonita la película. Funciona como un muy buen (y caro) protector de pantalla.

Así que déjenla reproduciendo en el fondo cuando esté gratis en Disney+ (si tienen Disney+) o que esté en el avión cuando hagan un vuelo de más de dos horas. De otra forma, creo que no vale la pena gastar dinero para verla.

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The Deadly Tower of Monsters

Después de inFAMOUS Second Son, obtuve el platino de The Deadly Tower of Monsters.

The Deadly Tower of Monsters

The Deadly Tower of Monsters

La imagen de arriba es tal cual la que usan en la PlayStation Network; me parece que este juego (como cada vez es más común) nunca tuvo una versión física en Blu-ray.

Mecánicamente este juego es un twin shooter; pero lo interesante es la historia. El juego se presenta como una película B de ciencia ficción gringa de los años cincuentas o sesentas; supuestamente el DVD de la misma va a salir y el director está grabando la pista de comentarios para el mismo. Así que mientras uno juega, el director está diciendo un montón de pendejadas en el fondo.

Hacia el final de la historia la misma se pone increíblemente meta y resulta que la película no es una película (aunque sí es una película) y los héroes deben enfrentar al “ojo en el cielo”, que son el director de la película que se está filmando (que el jugador está jugando) para que cambien el final y puedan derrotar al emperador (de hecho volverlo bueno y amante de los cachorritos). Para poder hacer esto, los alienígenas que viven en el planeta de la torre le dan al héroe un artefacto; un espejo, para que en su reflejo pueda ver al equipo de producción filmando la película.

Es bastante estúpido; pero muy divertido.

El juego es competentemente entretenido; nada del otro mundo. Pero siendo como soy fan de películas como son The Forbidden Planet, la verdad yo me divertí mucho. No tanto como para volver a jugarlo; pero sí mucho.

En trofeos es básicamente trivial; lo cienporcenteé en menos de 24 horas; yéndome a dormir en la noche, obviamente no iba a desvelarme por un juego de este estilo.

El juego me salió gratis en PlayStation+; de otra forma no creo haberlo comprado. Ahora está bastante barato, tanto en la PSN como en Steam; de cualquier forma les recomendaría que esperaran a que estuviera de oferta, si acaso. Tampoco es como que se pierdan mucho si no lo juegan.

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The Hero Is Overpowered but Overly Cautious

En algún momento durante la pandemia, me chuté The Hero Is Overpowered but Overly Cautious.

The Hero Is Overpowered but Overly Cautious

The Hero Is Overpowered but Overly Cautious

Esta serie es un isekai con una novedad bastante interesante; la protagonista no es el iseakiado, sino la diosa que iseakiea al héroe.

La diosa novata Ristarte debe elegir un héroe para que salve a un mundo con nivel de dificultad muy alto del demon lord correspondiente, y el candidato que elige es (como el título tiene a bien recordarnos) increíblemente poderoso, pero extremadamente precavido.

Inicialmente el tipo se niega incluso ir al mundo hasta no haber maximizado sus estadísticas, además de que en general ignora a Ristarte en casi todo lo que le aconseja y en sus no muy discretos coqueteos (las relaciones entre dioses y sus héroes elegidos están prohibidas). Y de hecho la trata de manera bastante despectiva.

Eventualmente Ristarte y su héroe van al mundo que les toca, donde el segundo procede a seguir siendo igual de precavido y tratando a Ristarte igual de despectivamente, para la desesperación de la diosa.

Nominalmente un isekai, la serie realmente es una comedia cagadísima, en gran medida por Ristarte, que es en igual medida adorable y estupidísima, enamorándose cada cinco minutos de su héroe, sólo para ser poco ceremoniosamente despreciada inmediatamente después.

Ristarte

Ristarte

El héroe no es terriblemente interesante, pero en realidad su papel es secundario en la serie. Todo el tiempo se la pasa meditando acerca de las acciones que deben de tomar de tal forma que el riesgo sea mínimo; al inicio aparentemente sólo preocupándose por él, pero eventualmente revelándose que minimiza el riesgo para todos los integrantes del grupo (se les une un par de hermanos que… no importan realmente).

Todo eso es un pretexto, realmente; la serie son una serie de bromas (en general muy efectivas) del héroe siendo precavido; y Ristarte oscilando entre desesperarse con el mismo o andarlo comiéndoselo con los ojos, porque además la serie es apropiadamente arrecha y además perreando al personaje principal masculino (aunque también un poco a Ristarte).

O al menos así es hasta el final, que nos enteramos que en una vida anterior tanto Ristarte como su héroe eran parte de un grupo que falló en derrotar al demon lord correspondiente, lo que resultó en la muerte de todos, incluyendo el hijo no nacido de Ristarte y su héroe, que estaba ella esperando. Su premio de consolación fue reencarnar a Ristarte como diosa y su héroe como candidato a ser héroe una vez más, dejándose a sí mismo un mensaje de que fuera extremadamente cuidadoso para la próxima.

Sí, el cambio de tono es así de desconcertante.

La serie es, hasta poco antes de que termine, hilarante; y nada más por eso la recomendaría. Nada más si se pone medio oscura al final.

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Dune

A finales de octubre del año pasado fui a ver Dune.

Se aplican las de siempre.

Dune

Dune

Holy forking shirt balls.

No sé si fue porque Dune es parte de mi vida desde que era niño chiquito (la película de David Lynch la vi cuando tenía menos de 10 años); no sé si fue porque esta versión es una obra de arte cinematográfica; o no sé si sea porque es la primera película después de la pandemia que de verdad me gustara pero… holy forking shirt balls.

Nada más comienza la película con la abominación que los sardaukars usan como voz para rezar, la misma me mantuvo pegado a mi asiento durante los 155 minutos que dura, abrumado por la bellísima cinematografía, la espectacular edición de sonido y las increíblemente intensas actuaciones de todo el elenco. Que por cierto, algo que nunca me había pasado por la cabeza es que toda la familia de Paul (incluyéndolo) fueran tan hermosos.

Denis Villeneuve me ha gustado desde que vi Sicario; lo que reafirmé al ver Blade Runner 2049 y me volví incondicional después de ver Arrival. No hace películas que ganen miles de millones de dólares (todavía); pero sus películas siempre son inteligentes y con un estilo visual inconfundible. Dune es sin duda alguna la película más hermosa que ha hecho, desde los archipiélagos de Caladan, las hipnóticas dunas de Arrakis con la especia brillando en el aire y la toxicidad apabullante de Geidi Prime.

Lo único es que no tengo ni puta idea de qué tan comprensible sea la película para alguien que no haya leído las novelas. En lugar de imitar a Lynch, que básicamente puso todos los diálogos internos de los personajes como voz en off, Villeneuve deja que en general sus imágenes cuenten la historia, dejando el diálogo para cuando los personajes hablan naturalmente entre ellos. Consecuentemente, si uno no ha leído las novelas (o sabe de qué va la trama), es posible que nada de lo que dicen tenga sentido.

Todo el elenco es espectacular; Oscar Isaac como un poco más joven de lo que imaginaba Duque Leto; la estupidizantemente hermosa Rebecca Ferguson como una perfecta Lady Jessica; y Timothée Chalamet personificando perfectamente la combinación de vulnerabilidad y arrogancia de Paul, que cuando está en medio del desierto perseguido por una de las fuerzas más terribles en toda la galaxia conocida, discute tranquilamente sus planes de cómo hacerse del trono del emperador padishah aprovechando que el mismo únicamente tiene hijas.

Tengo que mencionar aparte a Jason Momoa; no es mi visión de Duncan Idaho, que es (o una encarnación suya será, como todos sabemos) el Kwisatz Haderach. Pero Jason Momoa lo interpreta sin duda alguna como alguien más grande que la vida misma, así que sí me gustó.

(Y de las pocas quejas; nos quedaron a deber Zendaya; que Chani aparezca como cuarenta segundos en la película debe ser considerado como crimen de lesa humanidad, o algo.)

Por si no había quedado claro: me encantó la película; es mi favorita en los últimos 3 años por mucho y espero ansiosamente la segunda parte en algún momento durante esta década, porque Warner Bros. sigue haciendo las pendejadas que normalmente hace, habiendo ahora sido adquirido por Discovery.

Pero si le dejan a Villeneuve continuar esta visión de la ópera espacial de Herbert, estoy bastante optimista de que la segunda parte será igual o aún más espectacular que la primera.

Yo la fui a ver dos veces al cine, y luego la vi varias veces más en HBO Max (que es posible que desapareza, por las pendejadas que hace WB); no la puedo recomendar lo suficiente.

Si no la han visto, se están perdiendo de una película espectacular.

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inFAMOUS Second Son

Después de mi platino de God of War (versión 2018), obtuve el de inFAMOUS Second Son.

inFAMOUS Second Son

inFAMOUS Second Son

Los dos primeros juegos de esta serie me gustaron bastante porque son, además de videojuegos de acción relativamente decentes, un muy buen cómic.

Esta tercera entrega se puede discutir que es un mejor videojuego (aunque no todo mundo está de acuerdo); pero un peor cómic (que creo en eso todo mundo está de acuerdo).

La historia supone el final heróico de inFAMOUS 2, donde Cole se sacrifica para salvar a la humanidad, y sigue a Delsin Rowe, un indio gringo con poderes que en mis tiempos denominábamos de “émpata”, pero que aquí le dicen de absorción de poderes. Todo esto de que Delsin sea indio y originalmente de una reservación no juega mucho que digamos en la historia, lo que me parece un poco un desperdicio.

La acción eventualmente se mueve a Seattle y el juego es, en los aspectos técnicos, básicamente una mejora absoluta de los primeros dos; lo cual no es de extrañar, dado que fue de los primeros juegos que salieron para el PlayStation 4.

El juego me gustó bastante; entre otras razones porque me salió gratis por mi suscripción a PlayStation+. La historia es medio mafufa y el sistema de karma no tiene el menor sentido, porque casi toda la historia se ejecuta igual no importando si Delsin es “bueno” (karma positivo) o “malo” (karma negativo); sólo algunos puntos claves son distintos, incluyendo el final.

Pero la mecánica de juego es más fluida (y ambiciosa) que en los primeros dos juegos; y obviamente los gráficos son como quinientas veces mejor, porque la verdad el PS3 ya tenía el colmillo muy largo. En particular, los efectos de partículas cuando Delsin utiliza sus poderes están bastante padres; si bien se volvieron relativamente comunes con el PS4.

El juego está entretenido y en trofeos es bastante sencillo; me llevó unas dos semanas cienporcentearlo, y no recuerdo haberle invertido mucho tiempo que digamos.

Creo que lo peor que se puede decir del juego es que es relativamente intrascendente; es divertido y cumple con todo lo que se espera de un juego AAA, pero no sobresale en nada en particular. Es un juego que salió muy temprano durante la vida del PS4, así que un poco es como un juego de PS3 nada más aprovechando las ventajas obvias de la nueva consola (mejores gráficos, un mapa más grande, más enemigos en pantalla al mismo tiempo, etcétera).

De cualquier manera yo lo recomiendo; en particular si jugaron y les gustaron las primeras dos partes.

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The Devil is a Part-Timer

En la pandemia vi The Devil is a Part-Timer.

The Devil is a Part-Timer

The Devil is a Part-Timer

Cuando la vi, The Devil is a Part-Timer era legendaria porque fue un exitazo con los fans y la crítica, pero fue una única temporada de 13 episodios en 2013 y parecía que nunca más harían otra temporada.

Meses después de que la acabé anunciaron la segunda temporada, que en estos momentos está siendo transmitida en Japón. Y por supuesto muchos fans se quejan de que no es tan buena como la primera; supongo es la naturaleza inevitable de estas cosas.

Hataraku Maō-sama! es un isekai volteado, supongo sería el mejor término para describirla; en lugar de un teto japonés que es enviado a un mundo de fantasía para eliminar al demon lord, en esta serie en un mundo de fantasía derrocan al demon lord y el mismo procede a huir a nuestro Japón, junto con su más cercano general.

Ya estando aquí utiliza sus muy disminuidos poderes para aprender japonés y falsificar una identidad, y consigue trabajo de medio tiempo en la más cagada parodia de MacDonald’s que existe.

Y ya: eso es la serie.

Quiero decir; hay algunos elementos más: tiene una compañera de trabajo adolescente que se enamora de él (y que por alguna razón del mundo tiene unas chichotas); y de alguna manera termina aquí otro demonio de su derrotado ejército, arrumbados todos en el departamentito que apenas pueden pagar porque Satán (así se llama) trabaja de medio tiempo en MacDonald’s.

Sasaki Chiho

Sasaki Chiho

También acaba aquí la heroína en gran medida responsable por su caída en primer lugar, nada más que con un trabajo mucho mejor pagado y consecuentemente con una mucho mejor calidad de vida. Y (obviamente) como el otro interés romántico del demonio caído en desgracia (cuando no están tratando de asesinarse mutuamente).

La estupidísima historia es salvada porque es de las series más divertidas que yo jamás haya visto, con un elenco de personajes más allá de entrañables y unas aventuras más idiotas que nada pero siempre entretenidas. Ayuda que únicamente sean 13 episodios; la serie no sobreextiende su bienvenida.

No hay mucho más que decir; es de verdad muy divertida y yo sí la recomiendo. Nada más no está disponible legalmente en ningún servicio de streaming; aunque sí el Blu-ray, un poco caro eso sí. La segunda temporada está en Crunchyroll.

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Sin tiempo para morir

A finales de septiembre del año pasado fui a ver No Time to Die.

Se aplicarían las de siempre, pero fue hace casi un año entonces supongo no a muchos les importa.

No Time to Die

No Time to Die

Cuando era niño no vi a James Bond más que ocasionalmente, cuando pasaban en la tele sus películas. Y de adolescente si rentamos películas de James Bond, con casi toda certeza fueron únicamente las de Sean Connery.

Menciono esto porque el James Bond de mi niñez-adolescencia debió ser Timothy Dalton (estaba muy chiquito para Roger Moore); pero la verdad no recuerdo una película de Timothy Dalton como 007. Tampoco de Roger Moore, por cierto.

Así que el James Bond de mi niñez es Sean Connery… que tiene sentido, porque casi todos los demás apestaron.

La llegada de Pierce Brosnan al papel coincide más o menos con que yo comenzara a ir al cine a ver películas que yo, solo o con amigos o mi hermano, decidíamos ir a ver (o sea, que no fuera idea de mis padres). Creo que vi todas las películas de Brosnan como 007 en el cine; ciertamente las recuerdo todas.

Como sea; Daniel Craig fue el Bond de mi edad adulta. Vi casi todas sus películas en el cine (Skyfall no recuerdo por qué, pero no la vi en el cine).

Me cayó bien Craig en el papel; pero James Bond sigue siendo (como siempre ha sido) un sociópata misógino imperialista, entonces aunque he disfrutado a lo largo de mi vida sus películas, nunca he sido el más grande de sus fans. Creo que siempre preferí mucho más las películas de Jason Bourne.

Dicho todo lo anterior; disfruté bastante No Time to Die, no en menor medida porque me ha parecido bastante necesario que mataran al espía británico desde hace décadas, y nos cumplen eso en esta película. Además, cualquier razón es buena para ver a Léa Seydoux y Ana de Armas en la pantalla grande.

También matan a Felix Leiter y Ernst Stavro Blofeld, desperdiciando a los extraordinarios Jeffrey Wright y Christoph Waltz; pero qué le vamos a hacer. Rami Malek me parece de los peores villanos que le han dado a 007, pero también lo matan, entonces está bien, supongo.

Lashana Lynch es extraordinaria como la nueva 007, y si los ingleses tuvieran huevos (o, más apropiadamente me parece, ovarios), se seguirían con ella como el agente de MI6. Por supuesto dudo que ocurra, entonces a ver a quién ponen en el futuro para interpretar al sociópata misógino imperialista.

Y no me engaño; probablemente siga yendo a ver sus películas en el cine, porque sí me divierten; incluyendo ésta, que se las recomendaría, pero probablemente ya la vieron si acaso les importara.

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El volante

En 2014 compré un volante de carreras Logitech Driving Force GT, junto con Gran Turismo 5. El volante era compatible con el PlayStation 3 y en particular con GT5 (de hecho lo hizo Logitech en colaboración con Polyphony Digital, la compañía que hace el videojuego), que fueron las principales razones por las cuales lo compré.

Es en pocas palabras el modelo más básico para volantes de carreras buenos; tiene retroalimentación de fuerza (force feedback) y es bastante durable; pero no tiene amortiguador ni hay forma de agregarle palanca de velocidades. Más grave, sólo tiene dos prensas para sujetarse a una superficie (generalmente un escritorio); y eso el volante, los pedales sólo tienen unos dientecitos abajo para que no se deslice mucho en una alfombra.

Cuando lo compré el PlayStation 4 acababa de salir y yo ni siquiera planeaba todavía comprarlo; sin embargo, sí recuerdo haber leído que se esperaba que el PS4 fuera compatible con “la mayoría de los volantes de carreras” en existencia a través de software (el volante se conecta a través de USB, al fin y al cabo).

Me encanta ese volante, pero es sin duda alguna más bien limitado. Acabé GT5 y Need for Speed: Hot Pursuit con el mismo, pero no lo usé mucho más porque es incomodísimo estarlo poniendo y quitando.

A mí me gusta jugar en mi sala, enfrente de mi televisor grandote y con el sistema de sonido Harman/Kardon que tengo desde hace años. En una sala normal no hay donde sujetar un volante de ese estilo, así que tenía que mover mi mesa (que en ese momento era una mesa más bien chafa de plástico y metal tubular); y además poner mis mancuernas más pesadas en los extremos, porque el motor de retroalimentación del volante sí hace fuerza, que uno compensa haciendo fuerza con los brazos, y que si el volante no está bien sujeto a una superficie pesada, hace que todo se tambalee.

Derramé muchos vasos descubriendo este hecho de manera empírica.

Así que eventualmente también compré un soporte para el volante, un Stand Rennsport Wheel P, que no puedo encontrar una imagen en internet, pero curiosamente sí un video en el tubo.

Esa cosa es patética; la idea para mantenerlo seguro es estar presionando la base de los pedales con los pies, lo cual se vuelve cansado rápidamente. Además, no es como que hubiera salido baratísimo; aunque ciertamente fue como la tercera parte de lo que cuestan los asientos con soportes para volantes y pedales. No usé mucho el estúpido soporte.

Ahora que me compré el PlayStation 5 y me inscribí a PlayStation+ Extra, decidí que sí quería usar de nuevo mi volante, pero no quería lidiar con estar moviendo mi mesa (que además ahora es de madera y mucho más pesada; yo no puedo cargarla solo) o el estúpido soporte; así que me compré un asiento Dshot Racing Wheel Stand que estaba de oferta en Amazon. De todas formas salió bastante caro; pero hey, una ventaja de no tener hijos.

Cuando llegó el asiento lo armé (de manera relativamente sencilla) y coloqué mi volante; tuve que idear un soporte extra de madera, porque las prensas del volante no se agarraban bien de otra forma, pero fuera de eso quedó bien; aunque los pedales se deslizan un poco porque esos dientecitos que tiene no sirven de mucho, la gravedad hace casi todo el trabajo.

Como sea lo instalé, cargué Gran Turismo 6 (que lo había comprado usado hace siglos) y me divertí como enano en mi PlayStation 3 como si fuera 2013.

Y después decidí probar F1 2016, que viene gratis con PlayStation+ Extra para PS4 y PS5. Y el volante no sirve en PS4 y PS5.

El modelo de mi volante es de 2007 originalmente; ya casi puede votar. No debería extrañarme en lo más mínimo.

No dispuesto a dejarme desanimar, agarré e investigué en la red qué volante era el más compatible para PS4 y PS5, y compré el HORI Apex Racing Wheel, que estaba sorprendentemente barato en Amazon. Y es oficialmente licenciado por Sony, así que supuse no tendría ningún problema.

Y no, no hubo ningún problema: el volante funciona perfectamente tanto en el PlayStation 4 como en el PlayStation 5. El problema es que apesta con la intensidad de diez mil soles.

El volante es “sorprendentemente” barato, porque no tiene retroalimentación de fueza; tiene un estúpido resorte. Cuando por fin comencé a correr en F1 2016, nada más agarrar la primera curva descubrí el terrible error que había cometido; es (y sé lo irónico que va a sonar esto) como si fuera un volante de juguete.

En ese momento estaba contemplando todas las malas decisiones que había cometido en mi vida, cuando recordé que compré el volante en Amazon y que soy cliente consentido porque tengo Prime y además las compras que realizo en la plataforma deben ser equiparables al presupuesto anual de un país chiquito, así que metí el volante otra vez en su caja y procedí a regresarlo. Gratis, por supuesto.

Y por fin me compré un Logitech G29, que salió casi en el doble del HORI, pero que es una maravilla: además de retroalimentación de fuerza tiene amortiguador; y también compré la palanca de 6 velocidades y reversa (que se le puede conectar) porque, de nuevo, alguna ventaja debe haber en que no tenga hijos.

El volante además tiene orificios especiales para sujetarlo al asiento con pernos; y también los pedales. Todo queda absolutamente fijo de manera perfecta.

Volví a jugar F1 2016, y la diferencia con el volante HORI es la que existe entre el día y la noche; es espectacular el nivel de control que da el recibir retroalimentación por parte del volante. También jugué un poco Assetto Corsa Competizione, que usa supercarros, no monoplazas como F1; y los adelantos que ha habido en los juegos de carrera son espectaculares: si me salgo de la pista (cosa que ocurre todo el tiempo) y termino en suelo de grava, se sienten a través del volante los golpes que dan las piedritas individuales en el chasis del carro.

Por último, el volante es compatible con PlayStation 5, PlayStation 4 y PlayStation 3, así que no tengo que cambiar nada. Sólo muevo mi mesita de centro, pongo el asiento enfrente de mi sofá, lo conecto a la consola que vaya a usar, y todo funciona de manera perfecta.

Y no que tenga nada que ver con el volante, pero con mi sistema de sonido 5.1, si un carro se me acerca por detrás a la izquierda, lo escucho por detrás a la izquierda.

Literalmente me dolieron los hombros de todo lo que jugué durante las vacaciones.

Eso sí, éste es el límite para mí. Porque la gente clavada hace cosas todavía más elaboradas; como motores hidráulicos para mover el asiento de forma que corresponda a las curvas o al frenar y acelarar; múltiples monitores para tener un campo de visión más amplio; o realidad virtual para poder ver a los contrincantes nada más girando la cabeza.

Yo me quedo con mi asiento y mi G29; ya gasté demasiado dinero en esto. Aunque a lo mejor compró el VR de PlayStation; pero sería en navidad o en mi próximo cumpleaños y además sería para jugar más cosas que juegos de carreras.

Como sea: valió la pena. Es estupidizantemente divertido; como cuando uno rebasa a dos carros en una curva pasando entre ellos, sin tocarlos en lo más mínimo. Lo recomiendo ampliamente, si lo pueden experimentar alguna vez.

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The Saga of Tanya the Evil

Después de Saekano (o al mismo tiempo; fue en la pandemia, entonces no me acuerdo), vi The Saga of Tanya the Evil.

The Saga of Tanya the Evil

The Saga of Tanya the Evil

Un japonés ateo fascistoide es asesinado por un empleado que despidió, empujándolo a las vías del metro; antes de morir, dios le reclama que nunca tuviera fé. El pronto a ser occiso se burla de dios, negando su existencia (de manera bastante estúpida; literalmente le está hablando, pero bueno); por lo que como castigo lo reencarna como una niña huérfana alemana en una universo paralelo donde la Primera Guerra Mundial se ha extendido a los años veintes.

Su misión es morir de manera natural y en paz; o tener fé (que todo el chiste de la fé es que es voluntaria, pero bueno) y pedirle ayuda a dios. Si no consigue una de esas dos cosas, su alma saldrá de la rotación infinita de muerte y reencarnación y terminará en el infierno o algo así.

Tanya

Tanya

Siguiendo la lógica más rebuscada de toda la historia, la ahora llamada Tanya, que físicamente es una niña muy linda, rubia y de ojos azules; pero internamente es el mismo japonés ateo fascistoide de antes de reencarnar, decide que su mejor oportunidad es entrar al ejército (en un país en guerra) y conseguir un rango militar suficientemente alto como para poder estar en un puesto seguro detrás de los múltiples frentes que los idiotas alemanes al parecer son incapaces de evitar en todos los universos posibles.

Para los que me lean desde hace tiempo, a estas alturas del partido no les deberá extrañar que yo veo animé por los doki dokis y los ara aras; la acción me entretiene, pero la verdad no es suficiente como para que me prenda de una serie. Casualmente, las series puramente románticas también suelen aburrirme; prefiero comedias románticas, donde sea principalmente comedia pero haya una fuerte componente romántica; o cualquier otro género, pero con una fuerte componente romántica.

Youjo Senki, como se llama la serie en japonés, no tiene doki dokis ni ara aras, pero acabé chutándomela toda (y la subsecuente película), porque es cagadísimo ver a una niña prepubescente (Tanya no debe tener ni 10 años), en uniforme completo de oficial del imperio alemán, asesinando soldados a diestra y siniestra en el campo de batalla (usan algo de magia, entonces se pone imaginativa la matadera); y porque toda la premisa es ridícula e idiota, pero la verdad sí es divertida.

Nominalmente la serie es un isekai, pero se brinca básicamente todos los clichés de la categoría, así que podemos verla casi como realidad alterna; y todo el conflicto entre Tanya y “dios” realmente no tiene mucha importancia en la historia, que se centra en la violencia de la guerra efectuada por una niña de menos de 10 años.

La acción está increíble con un uso bastante inteligente de CGI; pero lo entretenido es ver a una niña inequívocamente mala… porque realmente no es una niña, es un japonés ateo fascistoide, pero bueno.

La serie completa (incluyendo la película) está en Crunchyroll, y pronto estrenarán la segunda temporada. Es más bien alejada de lo que normalmente me gusta, pero sí la recomiendo; ver a Tanya siendo diabólica es muy entretenido.

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Shang-Chi y la leyenda de los 10 anillos

Después de ver Black Widow, a inicios de septiembre de 2021, fui a ver Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings.

Se aplican ¿a quién le importa? Fue hace casi un año.

Shang-Chi

Shang-Chi

La segunda película que volví a ver en el cine después de que inició la pandemia pareció que estaba maldita.

Llegué tarde, porque las reglas del tráfico habían cambiado durante la pandemia y creí que no habría mucho: obviamente me equivoqué. Y luego cerca del final de la película, ocurrió un sismo de 7.1 grados que causó que la función básicamente se cancelara.

Así que tardé meses en ver la película completa. Es bastante mala.

Quiero decir; es una película de Marvel, post Endgame, con un montón de personajes nuevos de los cuales nunca habíamos oído hablar: yo en particular jamás había leído los cómics del titular Shang-Chi; y la versión del Mandarín que yo conocía era la insoportablemente racista de alrededor de los sesentas.

Las coreografías de artes marciales están bien, supongo; llevamos décadas viendo a Michelle Yeoh dando patadas voladoras, sabemos que puede hacerlo bien.

Y me sacó mucho de onda la relación entre Shang-Chi y Katy; la idea es que nada más son amigos, pero se traen una química increíble y es obvio que deberían estar juntos, así que no entiendo por qué enfatizar tanto lo de que nada más son amigos.

Como sea; está medianamente entretenida, especialmente si les gusta ver patadas voladoras (a mí me gustan, pero no es mi género preferido), y la verdad sólo la vi (dos veces, porque la primera estuvo maldita) porque es una película del MCU, que sí planeo seguir viendo en el cine todas y cada una de ellas.

Por lo demás, la encontré más bien inclusive. Así que véanla si les gustan las patadas voladoras; si les interesa el MCU; o si tienen Disney+, supongo. O cualquier combinación de esas.

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5,000 días

Yo soy gamer.

Aunque debería ser obvio, me parece que de vez en cuando sí necesito decirlo en voz alta (o escribirlo aquí), porque aunque es de mis pasatiempos preferidos, no es raro que a veces se me olvide que soy gamer. Literalmente: al grado de que se me olvida que para ser gamer hay que, ya saben, jugar videojuegos de vez en cuando.

No tuve consolas cuando era niño, porque a mis papás no les alcanzaba; siendo adolescente tuve un Atari 2600 de esos piratotas, con como 100 juegos incluidos; y un Famicom todavía más piratota, porque era fayuca completamente ilegal. Cuando mi mamá se compró su primera computadora para escribir su tesis de maestría, yo comencé a jugar en ella casi de inmediato.

Ahora, “jugar” en la computadora no necesariamente se traducía en ese momento a jugar videojuegos; para mí nada más estar descubriendo qué podía hacer en una computadora (incluyendo mis primeros temblorosos pasos como programador) era estar jugando. Pero sí jugué varios juegos de computadora, hasta al menos el inicio de la licenciatura, donde el estar programando reemplazó el jugar videojuegos casi por completo.

Pero no por completo; aunque fuera esporádicamente seguí jugando, aunque cada vez menos y más infrecuentemente. El hecho de que tenía que reiniciar mi computadora para usar Windows no ayudaba, ciertamente.

Y entonces mi hermano me regaló un PlayStation 3, a inicios de noviembre de 2008.

Todavía me tomó algunos años el volver a jugar cotidianamente; jugué RockBand y Grand Theft Auto IV, pero recuerdo claramente que no me sentía motivado a jugarlos más que esporádicamente; lo cual suena extraño, que uno tenga que estar motivado para disfrutar un hobby, pero que es indudablemente uno de los problemas de ser adulto: además de tiempo libre, uno tiene que estar motivado para disfrutar de ciertas cosas.

Así que durante los primeros años de tener mi PS3 el mismo funcionó básicamente como reproductor de Blu-rays en esteroides; en ese entonces ni siquiera veía mucho YouTube y Netflix era una idea futurista, así que ni siquiera para streaming usaba mi consola.

Todo esto cambió en 2011, cuando descubrí (o mejor dicho, caí en cuenta de) los trofeos que se registran en la PlayStation Network al ir jugando videojuegos. Esos ridículos premios, inútiles e irrelevantes, se convirtieron en el gancho que necesitaba para reasumir mi identidad de gamer, me dieron un propósito (por insustancial que sea) para seguir jugando mis juegos. Parafraseando a Palpatine:

It gives me focus, makes me stronger.

He platicado de mis trofeos muchas veces aquí; y me quedan a mí claro las razones que tengo para que mi vida como gamer gire casi completamente en torno a los trofeos de la PlayStation Network. También me queda claro que todas y cada una de esas razones no tienen el más mínimo sentido; no importa, realmente: son lo que me permite poder disfrutar mi pasatiempo de jugar videojuegos en mi PlayStation.

Así que fue, literalmente, devastador cuando en julio de 2019, mi cuenta de la PlayStation fue excomulgada (banned) por Sony.

No voy a entrar a detalles de porqué Sony excomulgó mi cuenta original; sí estaba haciendo trampa (para conseguir trofeos, obviamente); sí violé los términos del EULA de Sony; y de todas formas me parece que fue un castigo desmedido para mi falta.

La consecuencia práctica de esto fue que básicamente dejé de jugar videojuegos en mis PlayStations a partir de ese momento (no tenía mucho que había comprado mi PlayStation 4). Ahora, YouTube (que soy de los que paga el servicio Premium, porque no soporto sus anuncios), Netflix, Prime Video y HBO Max (y ahora Paramount+, que viene gratis con Infinitum) los veo en mi PlayStation 4, así que no fue como que dejara de prender la consola; pero básicamente dejé de prender mi PlayStation 3 y además casi no jugué; jugué un poco, pero sin muchas ganas… excepto por Jedi: Fallen Orden, porque Star Wars es lo más cercano que tengo a una religión; y volver a jugar God of War, versión 2018, porque además de que es probablemente el mejor videojuego en toda la historia, es muy reconfortante estar matando a Sigrun en la dificultad más alta una y otra y otra y otra vez.

Para ese momento, el estado de jugar videojuegos en Linux había mejorado enormemente, en gran medida por Steam; yo tenía ya años comprando juegos en las ventas de verano de Steam (salen absurdamente baratos), así que mi biblioteca de Steam no es nada despreciable. He jugado realmente nada más como 3 juegos, pero mi biblioteca no es nada despreciable.

Estando excomulgado, regresé a jugar en la computadora realmente por primera vez en casi dos décadas. La verdad sólo vale la pena mencionar Kerbal Space Program y Oxygen Not Included, que sí jugué bastante en la pandemia; el resto de mis juegos en Steam hay varios que ni siquiera he iniciado una vez. De KSP y ONI sólo diré que son los videojuegos más nerds que pueden existir, donde uno literalmente tiene que estar resolviendo ecuaciones para jugarlo (de órbitas espaciales en el primero y equilibrio energético y térmico en el segundo). También son extremadamente adictivos para alguien como yo, especialmente por el hecho de que ninguno de los dos termina jamás, si uno quiere seguirlos jugando eternamente.

Pero sí extrañaba jugar en mi sofá, enfrente de mi televisor grandote con mi sistema de sonido 5.1 (mi computadora también tiene 5.1, pero ni es lo mismo ni es igual). Estuve inútilmente durante años tratando de hacer que Sony me desexcomulgara (¿incomulgara?, ¿comulgara?), pero sencillamente es imposible, literalmente le cuelgan a uno el teléfono (cuando recibían llamadas; ya ni siquiera hacen eso).

Y entonces por fin, casi tres años después de mi excomulgación, me acordé de 3 cosas:

  1. Mis trofeos siguen ahí, nunca los quitaron (y por lo que tengo entendido, nunca los quitarán).
  2. Los trofeos son importantes de acuerdo a como a mí se me dé la gana que sean importantes.
  3. Soy programador.

Ya había escrito una aplicación en Linux para poder tener una base de datos local con mis trofeos para poder contemplarlos amorosamente en las noches que no puedo dormir; así que sencillamente la modifiqué ligeramente para poder combinar múltiples cuentas en una sola cuenta virtual.

No es por nada, pero está bastante padre; además de que puedo decidir qué cuenta real usar para cada juego individual en la cuenta virtual, puedo hacer cosas que Sony nunca ha permitido, como ocultar juegos por completo (en la PlayStation Network uno puede ocultar juegos, pero los puntos de los trofeos en los juegos ocultos se siguen contabilizando). Así que, para mí, mi cuenta excomulgada está congelada en el tiempo con 100% de compleción en todos sus juegos (sencillamente oculto los que no me dejaron completar antes de excomulgarme).

Mi cuenta excomulgada

Mi cuenta excomulgada

Y en mi cuenta virtual tengo todos los trofeos de mi cuenta excomulgada, además de los que tengo en mi cuenta nueva.

Mi cuenta virtual

Mi cuenta virtual

Por supuesto habrá quien diga que eso no se vale; pero pues los trofeos son premios inútiles e irrelevantes; literalmente a nadie además de mí les importan. Así que los que digan eso púdranse; yo así defino cómo llevo mis trofeos en la PSN; y, para lo que importe, sigo ganando todos y cada uno de esos trofeos al jugar. Muchas veces haciendo trampa, por supuesto; ¿si no qué chiste?

Este sutil masaje mental que realicé en mí mismo me permitió regresar a uno de mis pasatiempos preferidos: estar cazando trofeos en la PSN, jugando videojuegos. Y la verdad me liberó de la camisa de once varas en que yo solito me había metido por tratar de mantener mi cuenta siempre con la posibilidad de obtener el 100% de mis trofeos todo el tiempo; hubo múltiples juegos que ni siquiera intenté jugar porque los trofeos se veían muy difíciles de conseguir.

Ahora ya no importa; sencillamente oculto el juego si no logro completarlo.

Y regresé a mi pasatiempo que hagan de cuenta que estuviera vengándome de alguien: me compré mi PlayStation 5 en mi cumpleaños; por fin compré una silla especial para poner mi volante al jugar videojuegos de carreras; me suscribí a la nueva versión de PlayStation+ (la versión Extra; aunque estoy considerando seriamente la Deluxe), que según mis cuentas ya se pagó solita por los cientos de juegos que vienen incluidos (o bueno, si juego los suficientes antes de que los saquen de la rotación); y básicamente el volver a jugar por el simple placer de escuchar la campanita cuando por fin consigo un trofeo.

Una cosa que hace mi aplicación es desplegar el tiempo desde el primer trofeo que obtuve (Off The Boat, el primer trofeo que aparece automáticamente en Grand Theft Auto IV) hasta hoy; y justamente hoy se cumplen 5,000 días que he estado obteniendo trofeos en la PSN. Esos son 13 años, 8 meses y una semana; y espero poder seguir jugando durante varios miles de días más.

Así que volveré a comentar de mis platinos aquí; me faltaban varios que obtuve antes de que me excomulgaran, y pues ya obtuve un par desde que regresé a jugar regularmente (y Jedi: Fallen Order, porque Star Wars es lo más parecido que tengo a una religión).

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How to Raise a Boring Girlfriend

Después de Bunny Senpai, terminé How to Raise a Boring Girlfriend, también conocida como Saekano.

Antes de empezar, debo decir que, con un poquito de vergüenza, Saekano es de mis animés favoritos de todos los tiempos. La vergüenza radica en el hecho de que, a pesar de que los valores de producción de la serie son más que competentes (un buen diseño de personajes, una animación decente, música pasable), la verdad es que Saekano es de mis animés favoritos de todos los tiempos nada más por las encantadoras muchachas del harén (la unidad familiar básica del animé); porque es adorablemente arrecha; y porque es de las mejores historias de amor que he visto en años.

Y con final feliz, debo señalar.

Sólo quería dejarlo claro, antes de empezar.

Saekano

Saekano

Yo soy fan de The Big Bang Theory. Durante casi todo su tiempo en aire original la vi con puntualidad que rayaba en lo religioso; pero en la temporada 10 dejé de verla sin ningún motivo en particular. Estaba muy ocupado o perdí un poco el interés; no recuerdo, pero dejé de verla. No fue porque me dejara de gustar, sin embargo. En la pandemia la terminé; y sigo diciendo que soy fan de The Big Bang Theory.

¿Qué tiene que ver esto con Saekano? Pues que son superficialmente similares en los motivos por los cuales tienen una enorme base de fans bastante leal; y una legión de gente que las detesta con la intensidad de diez mil soles: porque se burlan del grupo de personas a las cuales está principalmente dirigido el programa.

The Big Bang Theory es, a la vez, una carta de amor y una burla inmisericorde del grupo nebuloso de personas que podemos considerar geeks. No voy a entrar en la definición formal de dicho grupo porque a) es nebuloso (pongan atención); y b) le quita todo el chiste a, bueno, el chiste; pero sin duda alguna incluye la gente interesada en la ciencia ficción, fantasía, cómics, computadoras y videojuegos; y que estereotípicamente tienen habilidades sociales pésimas cuando no nulas y consecuentemente les cuesta trabajo conseguir novia/o.

Ni siquiera entretendré la idea de discutir la calidad de TBBT; no emitiré juicio acerca de si está bien o mal escrita; o de si su humor es inteligente y/o vulgar. Porque no es eso por lo que la detestan ciertas personas con la intensidad de diez mil soles, realmente; la detestan porque “perpetúa” estos esterotipos acerca de los integrantes del geekdom, aunque 3 de los 4 protagonistas terminan casados con mujeres que la única manera de calificarlas es de extraordinarias. Que tiene todo el sentido del mundo porque los mismos protagonistas también son extraordinarios, aunque cumplan con los estereotipos que los detractores de la serie detestan ver representados en pantalla.

En mi mediana edad tengo ya muy poca paciencia para la gente que se ofende de ver cosas que son ofensivas con el propósito de ser divertidas. Soy fan de Louis CK y de Ricky Gervais; me gusta TBBT y Saekano; quiero protagonistas falibles y con defectos; quiero héroes que fallen y villanos que ganen, aunque sea a veces. Una narrativa ficticia no es el medio para que la sociedad tome decisiones de qué es correcto y qué es incorrecto; y si de verdad tenemos que estar preocupándonos de que haya gente que se tome en serio lo que dicen personajes ficticios en programas de televisión bobos (especialmente los de comedia), entonces tenemos problemas más graves que el que dichos programas se burlen de los fans de cómics, aunque me incluya yo en ese grupo.

Así que si no les gusta TBBT (o Saekano), bien por ustedes; pero entonces no me interesa mucho su opinión al respecto, porque yo las encuentro muy divertidas. Yo les sugeriría que no las vieran; pero eso le quita todo el chiste a estarse quejando de cosas en línea en lugar de estar tratando de efectuar cambio real en el mundo ídem, supongo.

Saekano cuenta la historia de Tomoya Aki, un blogger de animé, manga y novelas ligeras y visuales, con suficientes lectores como para influenciar un poquito a la industria. En su prepa asisten Utaha Kasumigaoka, su senpai y diosa de hielo de la escuela, que es una exitosa escritora de novelas ligeras; y Eriri Spencer Sawamura, su amiga tsundere de la infancia que es una exitosa dibujante de manga para adultos (que es una manera muy educada de decir que le gusta dibujar pornografía). Además están Izumi Hashima, que es kouhai de Tomoya y una dibujante que aspira llegar al nivel de Eriri y que (por supuesto) está enamorada de Tomoya; y Michiru Hyoudo, una muy buena guitarrista y la prima que se le arrima a Tomoya y obligatoria marimacha (tomboy) que no puede faltar en un harén (la unidad familiar básica del animé).

Ese párrafo de arriba es básicamente la plantilla para todos los haréns en existencia en la historia del animé, combinando varias veces los estereotipos de dos en uno para ahorrar protagonistas (como Eririn, que cumple el obligatorio papel de amiga de la infancia y además la necesaria tsundere).

La serie es, en toda su trama secundaria, una carta de amor y una burla inmisericorde de la cultura otaku japonesa, así como de la industria relacionada en ese nivel casi único de Japón donde fans comunes y corrientes comienzan a producir obras que rayan en lo profesional y que muchas veces son punto de partida para que los otakus se integren a dicha industria de manera formal.

La trama principal es que un día de buenas a primeras, Tomoya recoge en la calle la boina de Megumi Kato (la linda muchachita de arriba); y al levantar la mirada para buscar a la dueña, se encuentra con la visión angelical de la muchacha, que ese día había decidido, sin ninguna razón en particular, arreglarse particularmente linda.

En un animé normal Tomoya se hubiera enamorado de Megumi y se seguiría una tortuosa (y probablemente divertida) comedia de desencuentros; pero Saekano no es un animé normal. Lo que ocurre con Tomoya es que encuentra tan angelical la imagen de Megumi, que decide que debe crear él un novela visual (un videojuego con texto e imágenes, pero muy poca interacción con el jugador) con una protagonista basada en la muchachita; poder transmitir al jugador esa infatuación que él sintió al verla y con ello hacer una novela ligera revolucionaria.

Sólo hay un pequeño problema; al otro día Tomoya se encuentra a Megumi en su escuela y excitadamente se presenta para poder comentarle su idea de la novela ligera. Y la muchachita procede a recordarle al muy imbécil que se conocen desde hace años porque van en la misma escuela; sólo el muy idiota nunca la había notado.

De ahí el título del animé: How to Raise a Boring Girlfriend; contrario al resto de las muchachas en el harén (la unidad básica familiar del animé), Megumi no es uno de los clichés estereotípicos del género: es, bajo cualquier definición del término, normal; y por lo tanto (y lo siguiente lo digo con todo el sarcasmo del universo) aburrida.

La serie deconstruye muchos de los clichés que existen en las comedias románticas con un harén (la unidad básica familiar del animé), comenzando con Megumi que es un personaje espectacular a lo largo de toda la historia, sin caer jamás en ninguno de los terriblemente choteados estereotipos que aquejan al género. Es una niña normal y generalmente desconcertada de que Tomoya y el resto de las muchachas actúen como lo hacen (siguiendo las reglas del género).

Y de hecho cuando varios personajes comienzan a cuestionarle si está enamorada de Tomoya, su respuesta suele rayar entre el hartazgo y la desesperación, ¿por qué rayos se iba a enamorar de él?

Claro que de cualquier forma se enamora de él, por supuesto.

Tomoya recluta a Utaha como escritora de la novela visual; a Eriri como la dibujante del arte; a su prima Michiru como la compositora de la música (y su banda de rock para interpretarla); y nominalmente a Megumi como musa inspiradora mientras la “entrena” para que no sea tan “aburrida” (o sea, normal), generalmente poniéndola a jugar otras novelas visuales, lo que causa que la muchacha se quede a dormir con él muchas noches (los papás de Tomoya, siguiendo el cliché correspondiente, brillan por su ausencia).

Todas las muchachas en el harén (la unidad básica familiar del animé) terminan pasando la noche en casa de Tomoya en múltiples momentos; varias veces en grupo, generalmente trabajando en distintas partes del proyecto; y no, nunca pasa absolutamente nada entre nadie, pero es muy divertido y adorablemente arrecho.

Megumi termina aprendiendo a escribir la programación (que es relativamente sencilla) necesaria para el juego; porque aunque Tomoya sin duda alguna es el director y fuerza creativa detrás del proyecto, el muy imbécil es medio inútil para todas las partes concretas que tienen que hacerse para llevarlo a cabo.

La serie describe más o menos a profundidad las vicisitudes y obstáculos por los que pasan los creadores de este tipo de juegos; que no son profesionales, pero que aspiran a serlo. También es divertidísima por la gentil competencia que tienen las muchachas por la atención de Tomoya (descontando a Megumi, que no entiende porqué hacen eso; y porque es al final la única que no tiene que competir).

Por supuesto Tomoya y Megumi se enamoran y por supuesto tienen que superar varias fases de su relación, pero terminan siendo novios y (en una escena poscréditos de la película con la que termina) de hecho casados. Lo cual me hace sonreír como adolescente realizada, debo aclarar.

La historia es nada más interesante por cómo completan la novela visual Tomoya y su harén (la unidad básica familiar del animé); pero además las muchachitas del mismo son todas adorables y encantadoras, aunque precisamente caigan todas (excepto Megumi) en los clichés correspondientes del medio. Y pues es un romance adolescente; los que ya me conocen saben que no pido mucho más.

Así que la recomiendo ampliamente; la primera temporada está en Crunchyroll; la segunda temporada está en Prime Video; y la película con la que cierra la serie no tengo idea de cómo puedan verla legalmente, así que averigüen cómo hacerlo de manera no tan legal. Pero de verdad vale la pena.

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Feliz año y diecisiete años y cuarenta y cinco

Durante casi toda la existencia de mi blog, he deseado feliz año nuevo a mis lectores; comentado el aniversario del blog; y escrito el día de mi cumpleaños. Los últimos dos años fueron una excepción; pero me parece que todo mundo podemos estar de acuerdo en que los años mismos fueron excepcionales.

¿Por qué dejé de escribir tanto tiempo? Por la razón común conmigo; estaba escribiendo otro libro. Otros dos, de hecho.

¿Voy a regresar a escribir regularmente? Sinceramente me gustaría, pero sencillamente no siento tener el tiempo libre necesario (y el que tengo, lo prefiero utilizar en otras cosas). La entrada de Susi, que me sentí obligado a escribir, me despertó el deseo de nuevo estar escribiendo aquí; pero la verdad es que, además de animé, videojuegos y cine, no tengo muchas ganas de escribir de mucho más.

(Debo hacer mención de que aunque encuentre hilarante la vida política nacional –y un poco la internacional– bajo la 4T, no creo tener mucho muy original que contribuir a la discusión; pero además no tengo el estómago para lidiar con la gente pendeja que se opone a todo lo que hace el Peje: con esfuerzos tengo el estómago para lidiar con la gente inteligente que se opone a ciertas cosas que hace el Peje.)

Así que vamos a ver cuánto me dura este periodo de escribir en el blog; mientras tanto: feliz año “nuevo” a todos mis lectores; este blog lleva 17 años en existencia (con pausas de varios meses de vez en cuando); y este año cumplí 45 años, así que creo que bajo cualquier definición del término dejé mi juventud hace ya varios años. No que me sienta viejo; pero eso no le importa a los que hacen encuestas y me ponen en el rango de la mediana edad.

Vamos a ver cómo es este año; al menos estamos regresando (poco a poco) a algo similar a la “normalidad”.

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Susana

Ayer murió Susana.

Susi

Susi

Susi llegó a mi vida siendo yo tan joven que sencillamente no recuerdo un mundo sin ella. Tenía yo menos de 2 años cuando, siendo una adolescente, Susi comenzó a ayudar a mi mamá con las labores del hogar.

Como tuvo bien a recordarme mi mamá cuando se enteró ayer de la noticia, Susi llegó a trabajar a la Ciudad teniendo alrededor de 15 años de edad; sin saber una palabra de español (hablaba mazateco); sin saber leer y escribir; y habiendo estado trabajando desde los 3 años en su pueblo cosechando granos de café. La reacción inicial al escuchar eso es por supuesto suponer que eso era abuso infantil, para aprovecharse de que los niños chiquitos pueden hacer mejor esa labor por sus manos pequeñitas; y en un mundo ideal sin duda alguna sería abuso infantil.

En el pueblo de Susi era sencillamente lo que tenían que hacer para sobrevivir; por eso nunca fue a la escuela, por más que oficialmente la SEP reporte que el porcentaje de inscripción a la primaria sea del 100% desde hace décadas. El pueblo de Susi era de esas zonas donde la Revolución Mexicana nunca llegó, junto con muchas de sus reformas.

No recuerdo haber conocido a Susi; sencillamente ahí estuvo toda mi vida. No por despreciar de ninguna manera lo que mi madre hizo para criarme; pero Susi sin duda alguna participó muchísimo en esa crianza: soy el hombre que soy no en menor medida por cosas que Susi me enseñó, activa y pasivamente.

En una casa donde resultó al final que vivían 4 intelectuales (al menos en potencia en el caso de mi hermano y mío, porque no publicamos hasta la edad adulta), Susi en muchas ocasiones mostró más inteligencia y cordura que nosotros 4 combinados. Especialmente combinados; Susi era práctica, eficiente e intuitiva; y trabajadora a grados que yo soñaría poder alcanzar.

Susi no podía tener hijos biológicos; años de malnutrición y nula atención médica causarón que no pudiera embarazarse por más que le hubiera gustado; y dada su tormentosa vida amorosa no podemos acusarla de que no lo intentó. Pero yo soy su hijo sin duda alguna; siempre la felicité en el día de las madres con el mismo cariño que he felicitado a mi madre; y sé que ella me quiso como al hijo que nunca pudo tener (a mi hermano también; pero esa es otra historia).

Hace unos años, por 2014, Susi se enfermó del páncreas; el azúcar de repente se le subía y en más de una ocasión perdió el conocimiento. Mi mamá vivía sola con ella para ese momento, y decidió que no podía ella (que es mayor que Susi) hacerse cargo; así que la jubiló. Le siguió pagando lo que le pagaba y la mandó a su pueblo, donde Susi iba cada año a visitar a su familia, y donde se había convertido en una matriarca adorada y respetada entre otras cosas porque había conseguido apoyar a múltiples miembros de su familia para que salieran de ese pueblo y pudieran conseguir una educación, trabajo o ambos. Ahí tenía una casa que había construido con el dinero que ahorraba, y ahí vivió los últimos años de su vida, rodeada y cuidada de su familia.

Yo le regalé una televisión LCD y una antena (no hay hospital, pero sí llega Televisa) para que pudiera ver sus adoradas telenovelas; uno de los muchos placeres simples que Susi disfrutaba. Nos comunicábamos por teléfono unas veces al año; en los cumpleaños y en el día de la madre; y en navidad y año nuevo. Era difícil, porque en el pueblo no hay recepción de Telcel; pero Susi me marcaba cuando iban al pueblo más cercano con señal, para preguntarme cómo estaba y con qué muchacha andaba ahora. Yo le preguntaba cómo andaba del azúcar (tenía un coso electrónico, de esos que usan los diabéticos, para medirse todos los días sus niveles).

He tenido la enorme fortuna de contar con mis padres hasta esta edad que tengo; pero más importante que eso, es que convivo con ellos. Platicamos y discutimos; de política y economía; de películas y series; de tecnología e internet. Ahora como adulto puedo tener una relación cercana con ellos, casi de iguales.

El único pesar que tengo con Susi, es que nunca tuve eso con ella. Nunca conviví con ella compartiendo intereses o pasatiempos; nunca fui a verla a su pueblo. Pensé que habría tiempo; yo daba por hecho que Susi viviría más que mis padres porque era menor que ellos por varios años. Y sin ninguna duda yo di por hecho que sería yo el que se haría cargo de ella; pensé que podría ir a verla en persona y conocer su pueblo y a varios miembros de su familia que nunca conocí. Pensé que me iba a durar más.

Pero eso es algo realmente menor; Susi pasó los últimos años de su vida descansando después de haber estado trabajando básicamente desde que podía caminar; rodeada de su familia y todavía apoyándolos para que pudieran mejorar su condición; y por lo que tengo entendido la del mismo pueblo. Si alguien en este mundo se merecía pasar sus últimos años en paz, era Susi; y eso sí lo tuvo.

Ayer en la madrugada se quejó de que se sentía mal; un par de familiares la estaban ayudando a prepararse para ir al doctor cuando de repente perdió el conocimiento. Nunca más volvió a despertar.

No sufrió mucho; y al parecer fue muy rápido.

Yo perdí a mi mamá mazateca, un pueblo que se autodenomina como Ha shuta Enima: “los que trabajamos el monte, humildes, gente de costumbre”. Susana (que ese no era su nombre: era Rosa Ana, pero como hablaba tan mal el español mi mamá le entendió “Susana” y así se quedó para siempre con nosotros) fue una parte fundamental en mi vida; de las personas que más he querido; y de las que más sincero e incondicional cariño me dieron.

Nunca más en mi vida tendré a alguien como Susi; y un poco de mí muere con ella. Ese ser un niño chiquito en la cocina, esperando a que Susi me sirviera un café (oaxaqueño, evidentemente), muy cargado y con mucha azúcar; porque como en el pueblo de Susi le daban de tomar café a los niños chiquitos para que pudieran ir a trabajar desde temprano a cosechar granos de café, a ella le parecía de lo más normal darle a un chiquillo chilango de menos de siete años una taza de café en la mañana.

La voy a extrañar horrores. Descansa en paz, mamá.

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Black Widow

Un año, cuatro meses y 24 días después de haber ido al cine por última vez, antes de la pandemia interminable, volví a ir al cine en julio de este año, el segundo de la pandemia, a ver Black Widow. Fue probablemente la pausa más larga de mi vida para ir a sentarme enfrente de la pantalla grande.

Black Widow

Black Widow

Ya escribí acerca de la experiencia de regresar al cine, que fue todo menos catártica o climática. Esta entrada es nada más de la película.

La película está bien, supongo. La verdad es que una película con la Viuda Negra siendo el personaje principal debió salir hace unos diez años, más o menos; que sepamos que la protagonista acaba morida después de los eventos de Endgame quita mucho de la tensión de la historia.

De todas formas a mí me encantó la película: David Harbour es espectacular como Red Guardian, un soviético patriota pero no lavado del cerebro, que apoyaba los ideales comunistas sin necesariamente preocuparse mucho de cómo es que debía funcionar el asunto; Rachel Weisz es espectacular como Melina y una de las viudas originales, mucho más inteligente y fría que Red Guardian, pero al fin y al cabo leal a su falsa familia; Scarlett Johansson se divierte horrores siendo espectacular como la Viuda Negra, pero es un refrito de lo que ha venido haciendo desde hace una década; y por último pero ciertamente no menos importante, Florence Pugh se roba toda la película siendo espectacular como Yelena Belova, la nueva viuda que tendremos en el MCU.

Es al fin y al cabo una historia de una familia (falsa, pero familia) y cómo trabajan juntos y se reconcilian. El resto de la historia es la misma bola de mamadas que suele plagar al MCU, pero yo no me quejo y no planeo dejar de ir a verlas al cine.

Después de haberme chutado la serie de Disney+ What if…?, y de que Johansson y el ratón diabólico limaran sus asperezas después de la demanda que les metió la güera, me parece muy posible que la Viuda Negra, interpretada por Scarlett Johansson, regrese al MCU. Eso puede estar divertido.

Como sea; la película está entretenida y está disponible en streaming, así que yo sí recomiendo que la vean.

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