Batman vs. Superman: El Origen de la Justicia

Entre las razones por las cuales me puse al corriente con mis reseñas de películas, estaba el hecho de que ayer iba a ver Batman v Superman: Dawn of Justice. Lo cual procedí a hacer con mis cuates.

Se aplican las advertencias de spoilers habituales; y de verdad, si no han visto la película no sigan leyendo, porque voy a soltar la sopa en varias sorpresas que yo no me veía venir, así que probablemente casi nadie lo hubiera visto venir tampoco.

Batman v Superman: Dawn of Justice

Batman v Superman: Dawn of Justice

La película amalgama parte de las historias (y varias viñetas casi cuadro por cuadro) de la novela gráfica Batman: The Dark Knight Returns y el arco The Death of Superman, pero es realmente una historia original.

La historia comienza con un recuento de la pelea final entre Superman y Zod al final de Man of Steel, pero desde el punto de vista de Bruce Wayne, y cómo el Caballero de la Noche comienza a prepararse para destruir a Superman, porque no confía en un ser que (en sus propias palabras) puede incinerar todo el planeta. Después hay una trampa que le tienden a Louis Lane con el único objetivo de hacer que Superman la salve y puedan atribuirle una serie de asesinatos en un remoto país africano (o al menos que él causó las muertes, si bien no necesariamente mató con sus propias manos).

Mientras tanto, Bruce Wayne en modo James Bond va a una cena de beneficiencia de Lex Luthor, donde roba información de sus computadoras que lo pueden guiar al único trozo suficientemente grande de kriptonita que se ha hallado, pero la información se la roba (o bueno, “toma prestada”) Diana Prince (la Mujer Maravilla), aunque se la regresa porque está cifrada con criptología de grado militar. Por suerte Batman tiene un programa donde le pica “descifrar” y comienza a hacerlo; mientras espera, Bruce Wayne tiene un sueño/visión donde Superman es un dictador mundial y acusa a Batman de quitarle a “ella”, que era “su mundo”, y antes de despertar lo visita Waverider, que le advierte que Louis Lane es la clave de todo (después de notar que “llegó antes de tiempo”).

Del otro lado de la bahía (Metropolis y Gotham están en esta película más cerca de lo que jamás han estado en los cómics), Superman se presenta a una audiencia en el senado gringo para responder a las acusaciones de la matanza en África, sólo para que se cometa un atentado en su presencia, lo cual abre más las sospechas del mundo contra el kriptoniano, y convence a Batman de que tiene que partirle su mandarina en gajos; pero primero le manda la información descifrada a la Mujer Maravilla, que contiene también datos acerca de ella y otros “metahumanos”, incluidos Cyborg, Flash y Aquaman.

Para obligar a Superman a combatir a Batman (que le roba la kriptonita), Lex Luthor (que por supuesto sabe que Superman es Clark Kent y fue el que le tendió la trampa a Louis Lane) secuestra a la reportera para llamar su atención, y a Martha Kent para obligarlo a combatir al Caballero Nocturno, diciéndole que tiene una hora para llevarle la cabeza del Murciélago antes de quemar viva a su mamá. Literalmente.

La pelea del siglo se sigue, donde por supuesto gana Batman, porque es Batman. Pero antes de matarlo bien muerto con la Lanza de Longino una lanza de kriptonita, Kal-El le ruega que salve a Martha. Esto detiene a Bruce, porque evidentemente su mamá se llamaba también Martha, sólo que Wayne, no Kent. Esto causa que recapacite y le diga a Superman “no hay bronca carnalito, yo salvo a tu jefa, tu encárgate de Luthor”. La escena es ridícula, y sin embargo, me parece perfecta para los personajes, que lo que los una sea el amor a sus madrecitas santas.

Batman va a rescatar a mamá Kent, mientras Superman confronta a Luthor, que revivió a Zod como Doomsday (porque por qué no) usando su sangre y lo que queda de la nave kriptoniana que se estrelló en Metropolis. El monstruo pelea contra Superman, que lo trata de llevar al espacio pero los gringos les lanza bombas atómicas a ambos (su solución para todo, aparentemente), lo que hace más poderoso a Doomsday y casi mata a Kal-El, y entonces Batman lo lleva hacia Gotham para poder usar la lanza en su contra. Ahí lo alcanzan la Mujer Maravilla y Superman, y entre los tres le parten su mandarina en gajos al monstruo, pero éste se lleva de camino al Hombre de Acero.

La película termina con Luthor en el tambo-bote, Batman y Marvila asociándose para buscar “metahumanos” que puedan proteger al planeta en la ausencia de Supes, y Superman a punto de revivir en su cofre.

Me pareció mucho mejor la película de lo que me esperaba, y creo que DC por fin comienza a descubrir su propio estilo, muy distinto (como debía de ser) del de Marvel. Ya he oído de mucha gente quejándose de que no hubiera escena entre ni al final de los créditos, pero a mí me parece correcto: eso es lo que Marvel hace, DC no tiene por qué copiarle.

También creo que es la película de superhéroes más adulta que he visto en mucho tiempo. Eso le va a molestar a mucha gente (ya he leído que a la crítica no le está gustando la película), pero de nuevo me parece a mí algo bueno. En este universo Superman y Batman matan; lo evitan cuando pueden, pero si no tienen de otra lo hacen (o lo permiten). En los cómics es el hecho de que no maten lo que crea el vínculo tan fuerte entre Bruce y Clark; por eso creo que lo movieron a sus muy mortales madres en esta película.

Me encantó también Jesse Eisenberg como Lex Luthor; es la entrega más original del villano que ha habido en el cine, aunque paradójicamente incorporta muchos de los aspectos del Lex Luthor original de los cuarentas, incluyendo que creo que se la va a vivir en uniforme de prisión de aquí al fin de los tiempos.

La Mujer Maravilla en esta película es espectacular, y no hablo únicamente de su belleza; hay una escena donde Doomsday la golpea y ella va a dar al suelo, y lo primero que hace al levantar la cabeza es sonreír, porque está disfrutando enormemente la batalla. La película de Marvila que se avecina no me llamaba mucho la atención, pero después de verla aquí me muero de ganas de verla.

Y eso es lo que más me gustó de la película: las pelotas de Warner Brothers de poner todos sus huevos en una única canasta, y apostarle a un universo cinematográfico que le pueda hacer competencia al de Marvel, pero siguiendo su propio estilo. Los últimos éxitos del Universo Marvel han sido básicamente comedias; DC le está tirando a algo más serio y centrado en la realidad. Las apariciones de Anderson Cooper y Neil deGrasse Tyson hacen que este mundo parezca mucho más cercano al mundo real en el que vivimos.

A la crítica no le está gustando esta película, porque rompe muchos esquemas de lo que era el Hombre de Acero (y un poco también Batman), pero lo importante será ver cómo le va en la taquilla. Yo me animo a decir que le irá bien, porque está dirigida a una nueva generación en todos los sentidos (la película que disparó el Universo Marvel, Iron Man, salió hace casi una década), y porque es muy respetuosa del material original, pero evolucionándolo a un mundo moderno.

Salí de muy buen humor del cine, y ya quiero volverla a ver. Creo que es un muy buen pie para que DC comience a recuperar terreno de Marvel; aunque a lo mejor me equivoco y esto lleva a la quiebra a Warner Brothers. Lo dudo (y espero que no), pero si esta película no junta mil millones de dólares a nivel mundial, entonces mis esperanzas de ver una buena película de la Liga de la Justicia básicamente se irán por el retrete.

Pero como digo arriba, lo dudo. Creo que es una gran película, creo que por supuesto hay que verla en el cine, y creo que Zack Snyder ha madurado mucho como director, y eso que a mí siempre me gustaron sus películas.

Así que vayan y vean cómo Batman le gana a Superman. Porque es Batman.

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En primera plana

El fin de semana pasado fui a ver Spotlight, porque ganó el Oscar, básicamente. La película no es mala, pero ciertamente creo que fue un error verla en el cine.

Se aplican las de siempre.

Spotlight

Spotlight

La película relata el reportaje del Boston Globe cubriendo el escándalo de pederastia institucional en la iglesia católica de esa ciudad, y la conspiración que existió para ocultarlo.

La película está bien hecha y las actuaciones son bastante buenas (aunque no entiendo por qué nominaron a Rachel McAdams al Oscar), pero la verdad a mí me dejó ligeramente decepcionado. No sé si sea el hecho de que no soy católico (ni fui criado bajo sus enseñanzas), o que en México sabíamos del equivalente del escándalo aquí desde 1997, que salieron al público las acusaciones contra el padre Marcial Maciel (aunque había rumores desde hacía décadas), o porque a mí todos los curas por omisión me parecen ligeramente depravados, pero sencillamente no sentí mucho impacto con la historia. Ya sabía casi todo, además.

Más aún, no se gana absolutamente nada viendo esta película en el cine. La pude haber visto en mi casita sin ningún problema.

De cualquier manera la película es buena. Nada más en mi caso particular el tema no me pareció llamativo, porque ya lo conocía y yo jamás he confiado en curas, y la película se puede ver tumbado en un sofá sin necesidad de gastar dinero en el cine.

Pero sí véanla.

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Dioses de Egipto

Unas semanas después de ver The Hateful Eight, por alguna razón fui a ver Gods of Egypt. Meh, para qué me engaño, fui a verla por Jaime Lannister.

Se aplican las de siempre.

Gods of Egypt

Gods of Egypt

Esta película es mala. Que no es lo mismo que mal hecha; es mala en el más profundo sentido cinematográfico: el guión es un desastre, la dirección es errática, las actuaciones risibles. Los efectos especiales se ven falsísimos, pero están padres de cualquier manera, y son probablemente lo mejor de la película.

Y sin embargo es una película muy entretenida; con todo lo mala que es, lo más seguro es que cualquiera la puede disfrutar, si no les molesta que los gringos sean igual de racistas que siempre son.

Los efectos están padres, hay un par de escenas muy chidas (especialmente una con Geoffrey Rush peleando contra un gusano cósmico encima de un planeta Tierra plano), y Jamie Lannister es Jamie Lannister.

Así que, si como yo, cometieron el error de ir a ver esta película al cine, al menos traten de disfrutarla. Aunque me parece que ya la quitaron de todos lados, de lo mala que era.

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Los 8 más odiados

Hace varias semanas, fui a ver The Hateful Eight. Había tenido demasiada chamba como para ponerme a escribir; espero ponerme al día estas vacaciones, si no voy a volver a tener un montón de reseñas atrasadas.

Se aplican ya saben.

The Hateful Eight

The Hateful Eight

Siempre he sido fan de Quentin Tarantino; la película que él haya dirigido y que menos me haya gustado es Jackie Brown, y aún así me gustó bastante (y yo creo que es la que menos me ha gustado porque adapta una historia que no es original de él).

Poco sorpresivamente, entonces, esta nueva película de Tarantino me gustó mucho. Sólo creo que me pudo haber gustado más.

John Ruth (Kurt Russel, que se muy bien a sus 65 años) interpreta a un cazarecompesas que lleva a Daisy Domergue (Jennifer Jason Leigh, que a sus 54 años también se ve muy bien) a que la cuelguen. Contrario a otros cazarecompensas, Ruth trata de llevar a sus prisiones vivos a la horca, incluso si los buscan “vivos o muertos”. Van en una diligencia huyendo de una tormenta de nieve, cuando se encuentran en el camino al mayor Marquis Warren (Samuel L. Jackson), que les pide un aventón porque lleva también tres prisioneros, sólo que muertos (él no tiene tantas consideraciones con sus prisioneros). El conductor de la diligencia es comparsa en esta historia, aunque tiene un par de líneas muy cagadas.

En el camino levantan al (supuesto) sheriff Chris Mannix (Walton Goggins), y los cuatro llegan a un pequeño puesto donde se paran a pasar la tormenta. Dentro encuentran al mexicano Marco (Demián Bichir), al ahorcador Oswaldo Mobray (Tim Roth, extraordinario), al tejano Joe Gage (Michael Madsen), y al ex general confederado Sandford Smithers (Bruce Dern).

Al final todos acaban muertos, como suele pasar en las películas de Tarantino.

La película es muy buena en casi todos los sentidos, y podría haber sido mi favorita del realizador si no fuera por un pequeño problema: es estúpidamente larga. Parecido a The Revenant, nada más que sin la extraordinaría fotografía del Chivo, The Hateful Eight dura dos putas horas con 47 putos minutos, y la historia se podría haber contado sin ningún problema en una puta hora con 30 putos minutos.

Me di cuenta del ponderoso ritmo de la película cuando noté que había pasado más de una hora sin que nadie fuera cruelmente asesinado. Y llegó a grados ridículos cuando habían pasado más de horas, no habíamos llegado todavía al clímax, y el tarado de Tarantino nos muestra una escena de otra diligencia llegando al puesto. La escena dura más de dos minutos, y no es nada más que una puta diligencia dirigiéndose al puto puesto atravesando la montaña nevada. Eso es todo; la idea se pudo haber transmitido igual de bien en diez segundos, pero el director decidió hacernos perder doce veces más tiempo nada más mostrándo nieve, una diligencia, y unos caballitos. Y ni crean que los paisajes son majestuosos ni nada por el estilo. Es nieve.

Además he oído que hay una versión de más de tres horas, y nada más de imaginarme viéndola, me dan ganas de rebanarme las venas con pan Bimbo.

Me parece que la duración de la película sí es ridícula, y a lo mejor he enfatizado mucho ese punto en esta reseña; pero sí recuerdo haber estado de muy mal humor en el cine porque ya estaba hasta la madre. Pero si quitan eso, la película es extraordinaria y vale la pena que la vean. Y no puedo dejar de hacer mención de la actuación de Demián Bichir, que con un papel que es una mala caricatura de un mexicano, consigue exprimir una interpretación memorable en el poco tiempo que le toca en la pantalla.

Así que sí la recomiendo. Pero sinceramente véanla en Blu-ray, para que puedan pausarla de vez en cuando y estirar las piernas.

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El coloquio evolucionado

En marzo de 2007, hace nueve años, asistí a mi primer Coloquio Víctor Neumann-Lara de Teoría de las Gráficas, Combinatoria y sus Aplicaciones. Hoy regresé al mismo después de una ausencia de cuatro años, y di mi plática, que me parece salió bastante bien.

He tenido una carga de trabajo medio brutal (particularmente por varias cosas que tenían que salir para una fecha determinada… como mi plática para el coloquio), lo que ha causado que no actualice mucho mi blog.

Después de regresar del coloquio tendré otras tareas que me tendrán ocupado varios días; pero para las vacaciones de semana santa espero haberme desocupado lo suficiente como para retomar el blog.

Mientras tanto, es divertido venir a estas cosas ya como profesor. La perspectiva evoluciona, como uno mismo lo hace también.

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