Windows to Go

Yo no uso Windows. Tiene años que no utilizo Windows de forma cotidiana, y mi uso del sistema operativo de Microsoft ha caído a tal grado que si inicié mi computadora de escritorio en mi casa (que es la única que tiene Windows) más de diez veces, yo creo que son muchas. Y la mayor parte debieron ser porque quería escanear algún documento: el escáner de mi oficina funciona perfecto en Linux, pero el que tengo en mi casa (que es como cinco veces más barato y veinte veces más chafa) no, así que cuando necesitaba escanear algo reinciaba a Windows.

Ahora ya ni por eso lo hago, porque aprendí a redirigir el tráfico USB en Qemu y entonces puedo usar una máquina virtual con Windows en mi sistema operativo Linux para poder hacer escaneos sin necesidad de reiniciar mi computadora. Si algún día tengo tiempo planeo monitorear el tráfico para poder escribir el soporte en SANE para mi escáner en Linux, pero eso es plan a futuro.

Como sea: Windows, casi no lo uso. Tengo en mi casa una computadora y tarjeta de video bastante poderosas, junto con algunos juegos de Steam (hace años que no tengo ningún software pirateado; hasta me siento extraño), pero cuando juego suele ser limitado a mi PlayStation 3 o 4. ¿Para qué otra cosa usaría Windows?

La respuesta me surgió estas vacaciones; me compré una capturadora de video elgato HD60, porque después de jugar un poco con la capturadora de video de mi PS4, decidí que quería comenzar a grabar los platinos que me voy ganando en mis videojuegos. Nada más por puro gusto.

La capturadora funciona perfecto; el único problema que tiene es que sólo está soportada en Windows, y como comenté arriba únicamente mi máquina de escritorio tiene Windows. No tengo Windows en mi laptop (una Dell XPS 13 9350); no por fundamentalista, tiene únicamente 250 GB de disco duro y preferí no particionarlo para un sistema operativo que nunca utilizo.

Podría haber instalado Windows en mi laptop de nuevo, pero de verdad no quiero sacrificiar mi de por sí limitado disco duro. Así que hice otra cosa más interesante, y menos complicada que mover mi máquina de escritorio a mi sala, o mover mi PlayStation a mi escritorio.

Resulta que Windows 10 (al que tengo acceso gratis en su versión educativa en inglés y en español por ser profesor de la UNAM) puede instalarse en un disco duro externo en una modalidad conocida como Windows to Go, así que lo instalé en un disco duro externo de 1 TB que tenía sin utilizar. El proceso es un poco más complicado que instalar Windows 10 normalmente, pero no es nada del otro mundo.

Así que ahora, si quiero capturar el momento en que consigo un platino, lo único que debo hacer es poner el disco duro externo en mi laptop, reiniciar a Windows 10 con ella, y capturar el video. Jala algo lento, pero nada que no sea soportable.

Ahora, como mi promedio de platinos desde que comencé a jugar videojuegos en PlayStation es más o menos de 5 al año, no creo que mi uso de Windows aumente demasiado; pero al menos cuando lo haga será marginalmente más interesante.

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La fibra óptica

Hace unos tres años (meses más, meses menos), Telmex me llamó y de pura chiripa me encontró en mi departamento. Que si quería me podían poner fibra óptica, dijeron. OK, dije yo.

La serie de eventos que siguió es ligeramente bizarra y de las cosas que me ha tocado ver que ocurren en empresas como Telmex.

Primero no fueron a poner la fibra óptica cuando dijeron que irían. Luego de unos meses me volvieron a llamar, fueron, y resultó que no se podía poner fibra óptica porque el edificio de departamentos donde vivo no tiene fibra óptica… a lo cual yo hubiera sugerido que la pusieran como habían ofrecido, pero bueno. Esto se repitió un par de veces; me llamaban, decían que irían, iban, y decían que no podían poner la fibra óptica porque no había fibra óptica.

Debo aclarar que siempre que me llamaban para acordar la cita, yo les recordaba que ya habían intentado n veces y que no se podía poner porque no había, que me sigue pareciendo sumamente bizarro, pero bueno.

Total que una vez vino un chavo, estuvo dándose vueltas por todo el edificio, me dijo que tenía que volar el cable con la fibra óptica por el techo, a lo cual yo resignada y pacientemente dije OK. El chavo procedió a salir del departamento, del edificio y de mi vida, porque jamás volví a oír hablar de él.

Luego se volvió a repetir el primer procedimiento, donde vinieron a poner la fibra óptica y se fueron porque no había fibra óptica. Para este punto yo ya estaba seguro de que Telmex de alguna manera encontraba todo esto sumamente divertido.

Total que hace dos meses (literalmente años después de que me ofrecieran la fibra óptica), vino un chavo que de nuevo se estuvo dando de vueltas por todo el edificio, pero éste sí volvió y de hecho ya con el cable de fibra óptica. Después de hacer que el cable diera de vueltas por no sé qué tantos lados, ya sólo faltaba meterlo a mi departamento, para lo cual procedió a hacer un hoyo en mi pared con su taladro.

Y entonces comenzó a salir agua del hoyo, porque por supuesto le atinó (con precisión casi milimétrica) a la tubería principal del agua de mi departamento. Es en momentos de este estilo en mi vida que pienso que sí puede haber un dios, y que disfruta mucho gastando bromas pesadas.

Podría haber hecho que Telmex me pagara la compostura, supongo, pero preferí hacerme cargo yo para que quedara ese mismo día. El muchacho de Telmex terminó de poner la fibra óptica y yo fui por un plomero (que es de las ventajas de vivir cerca del metro Portales). El portero primero abrió tantito la pared para ver cómo estaba el daño (no sabíamos si el taladro había atravesado por completo el tubo).

El hoyo

El hoyo

Estas fotos me gustaron, porque muestran como el taladro le atinó al tubo mero en el centro, como si le hubiera apuntado.

El hoyo centrado

El hoyo centrado
Acercamiento del hoyo centrado

Acercamiento del hoyo centrado

El plomero estuvo unos cuarenta minutos tratando de hacer que el tubo se vaciara de agua, para poder soldarle un parche al mismo; pero fue sencillamente imposible. Al parecer está en un ángulo tal que el agua volvía siempre al punto donde quería soldar. Así que me informó que tenía que quitar todo un tramo del tubo para poder vaciar el mismo y hacer una soldadura más mejor.

Lo cual por supuesto resultó en que rompiera todavía más de mi pared.

Mi pared rota

Mi pared rota

Debo aquí hacer una pausa para recordar que tengo un doctorado en Ciencias de la Computación, lo cual me proporciona con exactamente cero de los conocimientos de albañilería necesarios para poder reparar ese hoyote; sin embargo me dije que no podía ser tan difícil, así que fui a una tienda de pintura cerca de mi casa y compré un kilo de cemento blanco. Con una tabla (protegida con una bolsa de basura) contuve el cemento, y usé algunas de mis pesas para mantenerla en su lugar.

La tabla contenedora

La tabla contenedora

Al final el peso del cemento empujo algo la tabla, como supuse pasaría, pero no quedó tan mal.

El resultado en crudo

El resultado en crudo

Medio raspé un poco el excedente de cemento:

Cemento raspado

Cemento raspado

Y al final nada más llené lo que faltaba y medio le di forma. La verdad, estoy bastante contento de cómo quedó; no es perfectamente plana, pero tampoco es como si hubiera quedado un escalón.

El resultado final

El resultado final

Aprovechando que me sobró cemento (tuve que comprar otro kilo porque el primero no alcanzó), me puse a resanar todos los pequeños agujeros y grietas que hay por todo el departamento, la mayor parte causada por clavos y taquetes que se han ido poniendo y quitando de sus paredes. También estoy bastante contento de cómo quedó; a menos que se lo haga notar a alguien, ni siquiera se nota.

Ahora debería pintar mi departamento, pero eso lo haré luego.

Ah, y la fibra óptica jala chido. No como para justificar el medio destruir una de mis paredes, pero bueno.

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Meson

Hace como quince años aprendí a usar autotools. Para los que no lo sepan, autotools es la combinación de autoconf, automake y un montón de otros programitas que permiten el generar un script llamado configure, con el que a su vez se generan uno o más archivos Makefile, con los que con algo de suerte se puede compilar un programa en Linux (o casi cualquier Unix, realmente).

Como dije, aprendí a usar autotools en 2002, más o menos; el proyecto ya llevaba once años de vida en ese momento, habiendo comenzado con autoconf en 1991.

El proyecto GNU se basa en gran medida en autotools, y consecuentemente Linux también. Hasta hace pocos años era medio imposible compilar un programa de software libre sin pasar por la santísima trinidad de hacer ./configure && make && make install.

Autotools es impresionante para lo que trataba de resolver en su momento; el estandarizar cómo configurar y compilar código en la miríada de unices que existían a inicios de la última década del siglo XX. Estaban Solaris, SCO, UP/UX, Irix, el resecado cadáver de BSD, y todavía faltaban Linux y FreeBSD. Especialmente porque en ese entonces no había un estándar para bibliotecas con ligado dinámico; algunos de esos unices no tenían bibliotecas con ligado dinámico.

Ya en el ocaso de la segunda década del siglo XXI, resulta que autotools no es tan terriblemente útil como antes. Linux es el Unix ganador, por mucho; Mac OS X es nominalmente Unix, pero en realidad tienen su propia manera de distribuir software, y en los hechos a Apple no le interesa que la gente pueda compilar cosas fácilmente en su plataforma de forma estándar con otros sistemas operativos.

Además es terríblemente arcaico y uno tiene que aprender dos lenguajes (al menos) para aprender a usarlo: el de autoconf y el de automake. Y realmente es necesario aprender a escribir makefiles, y si uno se clava resulta que también hay que usar M4. Y Bash está ahí, acechando en las sombras como siempre.

El odio a autotools es enorme en la comunidad del software libre, porque hay que pelar un pollo para que las cosas funcionen, y cuando no lo hacen es terriblemente difícil el descubrir qué carajo ocurre. Pero no hay una alternativa mejor, así que todo mundo se aguanta.

Yo no odio autotools; sólo me parece que es espantoso de usar. Todos mis proyectos de software libre usaban autotools hasta hace poco, y en general funciona. Medio arcaicamente, pero funciona.

Desde hace años ha habido intentos de reemplazar autotools con algo mejor, pero en general nada ha ganado suficiente tracción como para llevarlo a cabo. Lo más cercano que había aparecido fue CMake, que logró que algunos proyectos se cambiaran a usarlo; en particular KDE hace más de 10 años. Sin embargo, cuando los hippies de GNOME lo discutieron, decidieron que no lo iban a usar; como suelo confiar en esos güeyes, yo también pasé.

Así estaban las cosas hasta que hace unas semanas leí que GNOME está considerando (seriamente) cambiarse a Meson. Ya había oído del proyecto (tiene 5 años), pero yo había pensado que sería otro más del montón de intentos usurpadores; pero cuando vi que GTK+ se va a cambiar a él, y que systemd también lo está considerando, decidí que le iba a echar un ojo.

Quedé bañado de asiento; dícese, anonadado.

Por poner un ejemplo, aquí está el tiempo que me toma configurar y compilar MLM, un programita mío, utilizando autotools:

canek@dell ~/Devel/mlm $ time ( ./autogen.sh && make )
autoreconf-2.69: Entering directory `.'
autoreconf-2.69: running: autopoint --force
Copying file ABOUT-NLS
Creating directory build-aux
Copying file build-aux/config.rpath
Copying file m4/codeset.m4
Copying file m4/extern-inline.m4
Copying file m4/fcntl-o.m4
Copying file m4/gettext.m4
Copying file m4/glibc2.m4
Copying file m4/glibc21.m4
Copying file m4/iconv.m4
Copying file m4/intdiv0.m4
Copying file m4/intl.m4
Copying file m4/intldir.m4
Copying file m4/intlmacosx.m4
Copying file m4/intmax.m4
Copying file m4/inttypes-pri.m4
Copying file m4/inttypes_h.m4
Copying file m4/lcmessage.m4
Copying file m4/lib-ld.m4
Copying file m4/lib-link.m4
Copying file m4/lib-prefix.m4
Copying file m4/lock.m4
Copying file m4/longlong.m4
Copying file m4/nls.m4
Copying file m4/po.m4
Copying file m4/printf-posix.m4
Copying file m4/progtest.m4
Copying file m4/size_max.m4
Copying file m4/stdint_h.m4
Copying file m4/threadlib.m4
Copying file m4/uintmax_t.m4
Copying file m4/visibility.m4
Copying file m4/wchar_t.m4
Copying file m4/wint_t.m4
Copying file m4/xsize.m4
Copying file po/Makevars.template
Copying file po/Rules-quot
Copying file po/boldquot.sed
Copying file po/en@boldquot.header
Copying file po/en@quot.header
Copying file po/insert-header.sin
Copying file po/quot.sed
Copying file po/remove-potcdate.sin
autoreconf-2.69: running: aclocal --force 
autoreconf-2.69: configure.ac: tracing
autoreconf-2.69: running: libtoolize --copy --force
libtoolize: putting auxiliary files in AC_CONFIG_AUX_DIR, 'build-aux'.
libtoolize: copying file 'build-aux/ltmain.sh'
libtoolize: putting macros in AC_CONFIG_MACRO_DIRS, 'm4'.
libtoolize: copying file 'm4/libtool.m4'
libtoolize: copying file 'm4/ltoptions.m4'
libtoolize: copying file 'm4/ltsugar.m4'
libtoolize: copying file 'm4/ltversion.m4'
libtoolize: copying file 'm4/lt~obsolete.m4'
libtoolize: Consider adding '-I m4' to ACLOCAL_AMFLAGS in Makefile.am.
autoreconf-2.69: running: /usr/bin/autoconf-2.69 --force
autoreconf-2.69: running: /usr/bin/autoheader-2.69 --force
autoreconf-2.69: running: automake --add-missing --copy --force-missing
configure.ac:14: installing 'build-aux/compile'
configure.ac:14: installing 'build-aux/config.guess'
configure.ac:14: installing 'build-aux/config.sub'
configure.ac:12: installing 'build-aux/install-sh'
configure.ac:12: installing 'build-aux/missing'
Makefile.am: installing 'build-aux/depcomp'
autoreconf-2.69: Leaving directory `.'
checking for a BSD-compatible install... /usr/bin/install -c
checking whether build environment is sane... yes
checking for a thread-safe mkdir -p... /bin/mkdir -p
checking for gawk... gawk
checking whether make sets $(MAKE)... yes
checking whether make supports nested variables... yes
checking whether make supports nested variables... (cached) yes
checking build system type... x86_64-pc-linux-gnu
checking host system type... x86_64-pc-linux-gnu
checking how to print strings... printf
checking for style of include used by make... GNU
checking for gcc... gcc
checking whether the C compiler works... yes
checking for C compiler default output file name... a.out
checking for suffix of executables... 
checking whether we are cross compiling... no
checking for suffix of object files... o
checking whether we are using the GNU C compiler... yes
checking whether gcc accepts -g... yes
checking for gcc option to accept ISO C89... none needed
checking whether gcc understands -c and -o together... yes
checking dependency style of gcc... gcc3
checking for a sed that does not truncate output... /bin/sed
checking for grep that handles long lines and -e... /bin/grep
checking for egrep... /bin/grep -E
checking for fgrep... /bin/grep -F
checking for ld used by gcc... /usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld
checking if the linker (/usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld) is GNU ld... yes
checking for BSD- or MS-compatible name lister (nm)... /usr/bin/nm -B
checking the name lister (/usr/bin/nm -B) interface... BSD nm
checking whether ln -s works... yes
checking the maximum length of command line arguments... 1572864
checking how to convert x86_64-pc-linux-gnu file names to x86_64-pc-linux-gnu format... func_convert_file_noop
checking how to convert x86_64-pc-linux-gnu file names to toolchain format... func_convert_file_noop
checking for /usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld option to reload object files... -r
checking for objdump... objdump
checking how to recognize dependent libraries... pass_all
checking for dlltool... no
checking how to associate runtime and link libraries... printf %s\n
checking for ar... ar
checking for archiver @FILE support... @
checking for strip... strip
checking for ranlib... ranlib
checking command to parse /usr/bin/nm -B output from gcc object... ok
checking for sysroot... no
checking for a working dd... /bin/dd
checking how to truncate binary pipes... /bin/dd bs=4096 count=1
checking for mt... no
checking if : is a manifest tool... no
checking how to run the C preprocessor... gcc -E
checking for ANSI C header files... yes
checking for sys/types.h... yes
checking for sys/stat.h... yes
checking for stdlib.h... yes
checking for string.h... yes
checking for memory.h... yes
checking for strings.h... yes
checking for inttypes.h... yes
checking for stdint.h... yes
checking for unistd.h... yes
checking for dlfcn.h... yes
checking for objdir... .libs
checking if gcc supports -fno-rtti -fno-exceptions... no
checking for gcc option to produce PIC... -fPIC -DPIC
checking if gcc PIC flag -fPIC -DPIC works... yes
checking if gcc static flag -static works... yes
checking if gcc supports -c -o file.o... yes
checking if gcc supports -c -o file.o... (cached) yes
checking whether the gcc linker (/usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld -m elf_x86_64) supports shared libraries... yes
checking whether -lc should be explicitly linked in... no
checking dynamic linker characteristics... GNU/Linux ld.so
checking how to hardcode library paths into programs... immediate
checking whether stripping libraries is possible... yes
checking if libtool supports shared libraries... yes
checking whether to build shared libraries... yes
checking whether to build static libraries... yes
checking for gcc... (cached) gcc
checking whether we are using the GNU C compiler... (cached) yes
checking whether gcc accepts -g... (cached) yes
checking for gcc option to accept ISO C89... (cached) none needed
checking whether gcc understands -c and -o together... (cached) yes
checking dependency style of gcc... (cached) gcc3
checking for gcc option to accept ISO C99... none needed
checking for gcc option to accept ISO Standard C... (cached) none needed
checking for valac... /usr/bin/valac-0.32
checking whether /usr/bin/valac-0.32 is at least version 0.32... yes
checking for glib-compile-resources... /usr/bin/glib-compile-resources
checking for xsltproc... /usr/bin/xsltproc
checking for pkg-config... /usr/bin/pkg-config
checking pkg-config is at least version 0.9.0... yes
checking for GLIB... yes
checking for GIO... yes
checking for GEE... yes
checking for ID3TAG... yes
checking for GTK... yes
checking for GDK_PIXBUF... yes
checking for GSTREAMER... yes
checking whether NLS is requested... yes
checking for msgfmt... /usr/bin/msgfmt
checking for gmsgfmt... /usr/bin/gmsgfmt
checking for xgettext... /usr/bin/xgettext
checking for msgmerge... /usr/bin/msgmerge
checking for ld used by gcc... /usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld -m elf_x86_64
checking if the linker (/usr/x86_64-pc-linux-gnu/bin/ld -m elf_x86_64) is GNU ld... yes
checking for shared library run path origin... done
checking for CFPreferencesCopyAppValue... no
checking for CFLocaleCopyCurrent... no
checking for GNU gettext in libc... yes
checking whether to use NLS... yes
checking where the gettext function comes from... libc
checking that generated files are newer than configure... done
configure: creating ./config.status
config.status: creating Makefile
config.status: creating po/Makefile.in
config.status: creating config.h
config.status: executing depfiles commands
config.status: executing libtool commands
config.status: executing po-directories commands
config.status: creating po/POTFILES
config.status: creating po/Makefile
make  all-recursive
make[1]: Entering directory '/home/canek/Devel/mlm'
Making all in po
make[2]: Entering directory '/home/canek/Devel/mlm/po'
test ! -f ./mlm.pot || \
  test -z "es.gmo" || make es.gmo
make[3]: Entering directory '/home/canek/Devel/mlm/po'
rm -f es.gmo && /usr/bin/gmsgfmt -c --statistics --verbose -o es.gmo es.po
es.po: 47 translated messages, 150 untranslated messages.
make[3]: Leaving directory '/home/canek/Devel/mlm/po'
touch stamp-po
make[2]: Leaving directory '/home/canek/Devel/mlm/po'
make[2]: Entering directory '/home/canek/Devel/mlm'
  VALAC    lib_libmlm_la_vala.stamp
  GEN      src/application/resources.c
  XSLT     man/mlm-analyze.1
  XSLT     man/mlm-tags.1
  GEN      data/mlm.desktop
  XSLT     man/mlm-analyze.html
  XSLT     man/mlm-tags.html
  CC       lib/id3tag-x/lib_libid3tag_x_la-id3tag-x.lo
  CC       src/application/src_mlm_gui-resources.o
  VALAC    src_mlm_tags_vala.stamp
  VALAC    src_mlm_accommodator_vala.stamp
  VALAC    src_mlm_verify_vala.stamp
  VALAC    src_mlm_copy_tags_vala.stamp
  VALAC    src_mlm_analyze_vala.stamp
  CCLD     lib/libid3tag-x.la
  CC       lib/mlm/lib_libmlm_la-genres.lo
  CC       lib/mlm/lib_libmlm_la-file-tags.lo
  CC       lib/mlm/lib_libmlm_la-pretty-box.lo
  CC       lib/mlm/lib_libmlm_la-util.lo
  VALAC    src_mlm_gui_vala.stamp
  CC       src/tags/src_mlm_tags-tags.o
  CC       src/accommodator/src_mlm_accommodator-accommodator.o
  CC       src/verify/src_mlm_verify-verify.o
  CC       src/copy-tags/src_mlm_copy_tags-copy-tags.o
  CC       src/analyze/src_mlm_analyze-analyze.o
  CCLD     lib/libmlm.la
  CC       src/application/src_mlm_gui-application-window.o
  CC       src/application/src_mlm_gui-application.o
  CC       src/application/src_mlm_gui-encoder.o
  CC       src/application/src_mlm_gui-main.o
  CC       src/application/src_mlm_gui-media.o
  CC       src/application/src_mlm_gui-player.o
  CCLD     src/mlm-tags
  CCLD     src/mlm-accommodator
  CCLD     src/mlm-verify
  CCLD     src/mlm-copy-tags
  CCLD     src/mlm-analyze
  CCLD     src/mlm-gui
make[2]: Leaving directory '/home/canek/Devel/mlm'
make[1]: Leaving directory '/home/canek/Devel/mlm'

real	0m16.562s
user	0m20.716s
sys	0m2.822s

En comparación aquí está el tiempo de configurar y compilar con Meson:

canek@dell ~/Devel/mlm $ time ( meson build && ninja -C build )
The Meson build system
Version: 0.39.1
Source dir: /home/canek/Devel/mlm
Build dir: /home/canek/Devel/mlm/build
Build type: native build
Project name: mlm
Native vala compiler: valac (valac 0.32.1)
Native c compiler: cc (gcc 5.4.0)
Appending CFLAGS from environment: '-DG_LOG_USE_STRUCTURED=1'
Build machine cpu family: x86_64
Build machine cpu: x86_64
Found pkg-config: /usr/bin/pkg-config (0.28)
Native dependency gdk-pixbuf-2.0 found: YES 2.36.6
Native dependency gee-0.8 found: YES 0.18.1
Native dependency gio-2.0 found: YES 2.50.3
Native dependency glib-2.0 found: YES 2.50.3
Native dependency gstreamer-1.0 found: YES 1.10.3
Native dependency gtk+-3.0 found: YES 3.22.15
Native dependency id3tag found: YES 0.15.1b
Program xsltproc found: YES (/usr/bin/xsltproc)
Configuring config.h using configuration
Native dependency glib-2.0 found: YES 2.50.3
WARNING: GLib compiled dependencies do not work reliably with 
the current version of GLib. See the following upstream issue: https://bugzilla.gnome.org/show_bug.cgi?id=774368
Program msgfmt found: YES (/usr/bin/msgfmt)
Build targets in project: 17
ninja: Entering directory `build'
[38/38] Linking target src/mlm-gui

real	0m2.522s
user	0m6.895s
sys	0m0.833s

Eso es 7 más rápido. Una razón es que Meson no utiliza makefiles; utiliza Ninja, que ni siquiera trata de usar un formato para que lo escriban seres humanos. Justamente lo que hace Meson es generar el archivo que Ninja usa para compilar el programa; pero además lo hace mucho más rápido que el script configure, que dispara un montón de comandos estándares de Unix y varios scripts de varios intérpretes. En cambio Meson y Ninja son dos programas únicamente, ambos escritos en Python.

Todos mis proyectos ya soportan Meson, y estoy considerando seriamente quitar el soporte para autotools en todos.

Me parece que Meson tiene buenas posibilidades de ser adoptado en muchos proyectos en Linux; lamentablemente no sé si lo vaya a adoptar el proyecto GNU, dado que utiliza la licencia MIT. Pero si puedo compilar LibreOffice en menos tiempo que los 43 minutos que toma actualmente, yo con eso estaré contento.

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El cargador de baterías

Cuando me mudé a mi departamento en 2008 contraté una línea telefónica (después de robarme la red inalámbrica de mis vecinos por algunos meses) y aproveché y compré un teléfono inalámbrico, que creo ha sido de las piezas de equipo electrónico más chafas que he tenido en mi vida.

En 2011 dejé mi departamento por seis meses para andar en mi último tour del posgrado. Como Telmex no me permitió poner la cuenta a dormir o algo por el estilo, sencillamente la di de baja. Nadie excepto mi madre me llamaba por teléfono de línea.

Regresando de mi viaje me fui a vivir con mi entonces novia y no regresé a mi delopartamento hasta diciembre de 2012. No necesitaba (ni necesito) teléfono de línea, pero definitivamente sí Internet, así que volví a contratar una línea con Telmex. El teléfono inalámbrico chafa que había comprado cinco años antes se había vuelto básicamente inusable (la batería le duraba como 2 minutos, menos si uno hablaba), así que cuando contraté mi línea telefónica compré ahí en Telmex un teléfono inalámbrico y con pantallita LCD para poder ver los números de quienes me llamaban.

El teléfono externamente sólo decía “Telmex”, uno tiene que asomarse debajo de la base cargadora para descubrir que es marca Atlinks. La verdad no tengo quejas con el aparatito; lo usé para contestar todas las doce llamadas que recibí mientras lo tuve. El problema es que la pantallita LCD comenzó a degradarse, dejando de dibujar los segmentos que forman los números, hasta que al final ya no se veía nada, nada nada.

Así que hace unos meses compré uno nuevo, Motorola, que tiene la ventaja de ser rojo y que su pantalla LCD es de color azul. Fuera de eso, es funcionalmente idéntico al viejo Atlinks. Cuando desconecté el Atlinks tuve la buena noción de quitarle las baterías verdes recargables.

Unas semanas después el control remoto de mi Harman/Kardon agotó sus baterías. Esto en general es raro; los controles remotos gastan tan poca energía que lo más común de hecho es que las baterías comiencen a derramar ácido antes de que se agoten. Como sea, me di cuenta de que las viejas baterías del teléfono Atlinks también eran AAA, así que se las puse y seguí con mi vida.

Hasta que se agotaron de nuevo.

Después de comprobar con la cámara de mi celular que de verdad ya se hubieran agotado las baterías, contemplé con distintos grados de depresión que tendría que salir de mi departamento a comprar baterías. Pero entonces vi mi nuevo teléfono Motorola; fui a él, abrí la compuerta de atrás y vi que las baterías verdes son casi el mismo modelo que las del teléfono Atlinks.

Así que hice lo único que hace sentido; intercambié los dos pares de baterías verdes entre el teléfono y el control remoto de mi Harman/Kardon. Por supuesto esto deja inutilizado mi teléfono una media hora mientras se cargan las baterías; ¿pero a quién le importa? ¿Quién carajo usa teléfono de línea hoy en día?

Así que mi teléfono de línea (el aparato) lo vengo usando desde hace meses como un cargador de baterías vanagloriado, porque excepto dos personas (las dos mayores de 65 años), nadie jamás me llama por teléfono. Bueno, me llaman para ofrecerme tarjetas de crédito y créditos bancarios, o decirme que Cristo vive; pero no me llaman para cosas que me importen.

Al menos sirve de algo el aparatito.

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Renovando la infraestructura

Mi departamento es más bien pequeño, aunque perfectamente cómodo para un hombre soltero como yo. Tiene dos recámaras, pero la segunda la utilizo como estudio; ahí está mi computadora, escáner e impresora, y el único librero en mi casa: la mayor parte de mi biblioteca física está en cajas, porque nunca he mandado hacer libreros, y tiene años que no compro libros impresos (me regalan de vez en cuando, sin embargo). Mi biblioteca digital ya tiene un tamaño más que decente, debo mencionar.

El tamaño de mi departamento viene al caso de esta entrada, porque el número de computadoras y electrónicos en el mismo es ridículo para el espacio que uso para vivir. Podría hacer un recuento utilizando distintas categorizaciones para mis electrónicos, pero para el tema a la mano voy a enumerar únicamente aquellos dispositivos que se conectan a la red local de mi departamento y que se pueden ver entre sí:

  • Televisión Samsung de 55 pulgadas
  • Televisión Samsung de 32 pulgadas (para la recámara)
  • AVR Harman/Kardon
  • Playstation 4
  • Playstation 3
  • Computadora de escritorio Core i7 (Centurion)
  • Laptop Dell XPS 13
  • Impresora HP LaserJet inalámbrica
  • Media center Atom
  • Servidorcito Atom*
  • Tableta Nexus
  • Teléfono celular Xperia

Un pequeño paréntesis de mi servidorcito Atom, que a estos grados ya es una instancia de la paradoja de Teseo; el servidorcito fue de las primeras cosas que compré para mi departamento, porque quería tener una máquina accesible desde afuera de mi red local para poder bajar cosas y otras actividades. Compré un paquete completo de placa madre Atom (procesador incluido, como todos los Atom), memoria, un disco duro de 2.5 pulgadas (tipo laptop) y un gabinetito bastante simpático, diminuto para esos tiempos. Eventualmente el disco duro falló, y lo reemplacé (tengo múltiples respaldos de todo, entonces no hubo problema). Luego la placa madre falló, y la reemplacé junto con la memoria. Y por último, hace un par de meses el gabinete falló; ni siquiera sé cómo puede fallar el gabinete (aunque sospechó la fuente de poder, que era con ladrillo externo), pero falló y también lo reemplacé. La máquina en el sentido virtual ha sido la misma siempre; los contenidos del disco duro siempre han sido los mismos (aunque respaldados y restaurados en múltiples ocasiones). Pero físicamente ningún componente del servidorcito es el original. ¿Es entonces o no la misma máquina? Fin del paréntesis.

Para los que lleven cuenta, esas son 12 computadoras (para motivos prácticos) en mi red local. Por razones de cómo he organizado las cosas, la red inalámbrica sólo es utilizada por la televisión de 32 pulgadas en la recámara, por la impresora láser, y por la tableta y el teléfono celular (los últimos tres ni siquiera tienen puerto ethernet). Todo lo demás (excepto la computadora de escritorio) está amontonado en un mueble en la sala de mi casa, y utilizo un switch para conectar casi todo (los módems de Infinitum suelen tener únicamente 4 puertos). La computadora de escritorio está en el estudio, pero utilizo EoP (Ethernet-over-Power); inicialmente sí usaba una tarjeta inalámbrica, pero en mi máquina de escritorio sí es común que tenga archivotes que luego quiero transmitir a alguna otra máquina de la red local, y la solución PoE funciona mucho mejor para eso.

Hace unos días (de hecho tal vez semanas) mi módem inalámbrico comenzó a fallar. Sólo fallaba la red inalámbrica, y como la impresora casi nunca la utilizo; la televisión de mi recámara no mucho; la tableta ha caído también en desuso; y mi celular tiene datos, terminó ocurriendo que no hice nada al respecto suponiendo que Telmex tenía problemas y eventualmente los repararía.

Esto no ocurrió, así que por fin llamé, remotamente se metieron a mi módem, y básicamente me dijeron que estaba en las últimas y que tenía que cambiarlo. Cosa que hice hoy.

En mis años mozos sí perdía bastante el tiempo jugando con la topología de la red de mi casa; pero conforme he ido envejeciendo esto ha perdido el encanto. Así que ahora que mi módem viejo falló, la configuración que tenía era casi la que viene por omisión en el módem (lo único “especial” que hago es redireccionar las conexiones SSH del módem a mi servidorcito Atom). Esto resultó en que desconecté el viejo y fallido módem, lo llevé a Telmex, me lo catafixearon por una versión moderna, lo conecté, le redireccioné las conexiones SSH a mi servidorcito Atom, y toda mi infraestructura volvió a la vida sin mucha fanfarria.

Aprovechando el viaje a Telmex (que no había puesto el pie ahí en, literalmente, años), compré un nuevo aparáto telefónico (el viejo que tenía la pantalla LCD se había vuelto casi ilegible), y ése también lo conecté y jaló todo a la primera.

Me alegra haber cambiado de módem; el modelo viejo era el TGN582N, que es una mierda desde cualquier punto de vista que uno quiera verlo. El nuevo modelo es Huawei, mucho más rápido (en el procesador del mismo módem; la conexión a Internet no ha cambiado), y tiene la ventaja de que los chinos probablemente sepan toda la pornografía que veo.

La infraestructura electrónica de mi casa es importante para mí, pero la he refinado tanto a lo largo de los años, que casi no tengo que pensar en ella. Excepto cuando mi módem inalámbrico agarra y se quema.

Espero que vuelvan a pasar años antes de tener que repetir todo el ritual.

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Mi nuevo Xperia

Después de casi dos años de usarlo sin casi ninguna queja (y de casi perderlo en Barcelona), mi fiel Xperia Z3 sufrió el destino que sufren casi todos los teléfonos celulares (aunque, irónicamente, es la primera vez que me pasa): se cayó y se estrelló su pantalla.

Xperia Z3 estrellado

Xperia Z3 estrellado

Cuando digo que se “cayó” no estoy usando un eufemismo; el teléfono literalmente recorrió la mesa y se suicidó contra el piso. La parte trasera del teléfono es de cristal, y aunque increíblemente elegante, tambiéns es increíblemente resbalosa. Así que aunque uno lo deje en una mesa, con pequeñas vibraciones el teléfono comienza a deslizarse poco a poco hasta un borde, como un lemming con deseos de terminar con todo, y al final se lanza al precipicio sin ninguna consideración por su seguridad o mi economía.

Por esa razón utilicé una cubierta tipo carpeta durante casi todo el tiempo que lo tuve, pero en Barcelona le quité la cubierta y sencillamente lo traía en mi bolso. Podría decirle “mochilita”, pero seré honesto y admitiré que siempre que voy a Europa llevó mi bolso, y ahí pongo mi celular. Como sea; comencé a usarlo sin cubierta, y regresando a México decidí usar el teléfono así, al desnudo.

Lo peor del caso es que el maldito teléfono se cayó como cuatro veces, y no le pasó absolutamente nada en ninguna (y siempre por suicidio de no querer quedarse quieto en una mesa). Pero la última debió caer justo en el peor ángulo posible, y lo perdí para siempre.

Si sólo se hubiera estrellado la pantalla, igual y lo hubiera seguido usando; pero dejó de funcionar el sensor táctil, así que sencillamente me compré un nuevo teléfono. Ya lo había pensado, pero lo tenía planeado para diciembre; sólo adelanté la decisión unos cuantos meses.

Fui y me compré un Xperia Z5, porque es básicamente la versión nueva del Z3. Me encanta el teléfono; mejora varias de las cosas del Z3 que me parecían frágiles (como la parte trasera de cristal), y los ocho núcleos se notan de inmediato. La verdad que la nueva cámara sea de 23 megapixeles en lugar de 20.7 no lo he podido notar de ninguna manera.

Y le compré una cubierta tipo condón, que no es tan estorbosa como las de tipo carpeta que usaba, y que más que protegerlo, espero sirva para que haga fricción en las mesas y evite las tendencias suicidas del teléfono.

Mi celular es una maravilla en México; pero es todavía más espectacular de viaje si uno trae datos: mi plan de Telcel hizo que los datos salieran gratis en Estados Unidos, y en Europa compré un SIM Orange… que por cierto, sigo usando porque el nuevo teléfono es dual; espero depositar 5 euros cada seis meses en mi SIM europeo, y contar ya con un número fijo en Europa. Google Maps por ejemplo me decía los horarios de los autobuses, Google App me avisaba de lugares turísticos a qué ir, y cosas de ese estilo que hacen que me alegre de haberle vendido mi alma a Google.

Pero además la cámara del Z3 (y del Z5 ahora, supongo) es suficientemente buena como para no necesitar una cámara extra. Entonces todo lo que necesito está concentrado en un único electrónico que además de todo está bastante bonito. Y migrar del Z3 al Z5 fue trivial; los teléfonos Xperia tienen un agente de migración que utiliza NFC para que únicamente pegando las partes traseras de los teléfonos, ellos mismos comiencen a transferir la información. Mi Z5 es básicamente un clon (más rápido y moderno) de mi Z3.

Hubiera podido seguir usando mi Z3, pero no me molesta haberlo cambiado. Sólo espero que mi Z5 sí me llegue intacto a los dos años.

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Sony MDR-10RBT

Hace casi un par de años compré unos audífonos Sony MDR-10RBT en una venta nocturna de Liverpool.

Sony MDR-10RBT

Sony MDR-10RBT

Aunque tuve oportunidad de usarlos en mi viaje a Grecia, fue hasta este último viaje que de verdad los usé de tal manera que sintiera que se justificara su precio, porque salieron bien pinche caros.

En los aviones son increíbles (especialmente si el avión permite conectar audífonos para su sistema de entretenimiento); uno se los pone, y se olvida del ruido de las turbinas y de los otros pasajeros. Vi como siete películas en los ocho vuelos que tomé.

En Grecia no usé los audífonos porque aunque sí estuve recorriendo Atenas mucho, lo hice acompañado de un grupo de españoles de los cuales me hice amigo; en cambio en Barcelona los usé todos los días yendo y viniendo de la UPC. Como son Bluetooth me permiten controlar mi música sin tener que sacar el celular, y son bastante cómodos para ser tan grandes. Que es otra cosa; me imagino que el 80% del volumen y peso de los audífonos son baterías, porque le duran varios días sin problemas.

En México casi no los uso, pero creo que quiero comenzar a hacerlo, y aprovechar para salir a caminar por la ciudad de vez en cuando. Claro que no lo haré mientras sigan cayendo las torrenciales lluvias de los últimos días, pero un poco más adelante espero poder comenzar a hacerlo.

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Un año con el alma vendida al diablo

He tenido una carga de trabajo tan brutal que, entre otras cosas, se me pasó conmemorar un año de que compré mi querido Mini Cooper.

Básicamente me gustaría enumerar las desventajas y ventajas que le he visto a tener un Mini Cooper este año, en comparación con el Tsurito que utilicé durante más de diez años. Así que primero las desventajas:

  • Si le pasa cualquier cosa, las refacciones pueden ser una pesadilla, porque en muchos casos las traen de Alemania…
  • …y sale carísima la reparación.
  • El consumo de gasolina es como siete veces el del Tsurito.
  • Mientras que mi Tsurito a veces me bajaba de él mientras se seguía moviendo, y nada más le decía: “ahí te cuidas”, mi Mini Cooper me genera cierta angustia cada vez que lo estaciono. A estas alturas lo he dejado en valet parking unas cuatro o cinco veces, porque trato de evitarlo.
  • No puedo pasarle corriente (porque puedo quemar la computadora interna, o al menos eso me dijeron), y no trae llanta de repuesto (trae de estas llantas especiales que se supone uno puede seguirlas usando ponchadas), así que las únicas dos cosas que sabía hacerle a un carro (pasarle corriente y cambiarle una llanta), no las puedo hacer con mi Mini Cooper.
  • Más de dos personas no pueden viajar cómodamente en él.

Y las ventajas:

  • Es tan bonito, que a veces nada más de verlo me sube el humor.
  • Mientras otros carros tratan de tener una faz agresiva, la del Mini Cooper es como la cara de un chavo que su mamá lo acaba de descubrir masturbándose.
  • Todo el mundo parece estar de acuerdo de que yo me veo muy bien con mi Mini Cooper.
  • A todo el mundo le gusta, y las chavas no son excepción.
  • Manejarlo (con transmisión manual) es un placer casi orgásmico; especialmente en autopista.
  • Para una o dos personas, es casi lascivamente cómodo.
  • Mi celular se conecta automáticamente por Bluetooth, y saca de ahí la música.
  • ¿Ya mencioné lo bonito que está?

A un año de haber adquirido mi querido Mini, no me arrepiento en lo más mínimo de haberlo comprado. No voy a cambiar de carro en años (espero; al parecer este modelo salió bastante duradero), y cuando lo haga no sé si vuelva a comprar Mini. Pero la verdad lo he disfrutado enormemente, y espero poder seguir haciéndolo varios años más.

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Netflix

Mi mamá se compró una telesota en noviembre, y después de instalársela, le enseñé cómo funcionaban sus características inteligentes (YouTube, etc.)

Entre las cosas que trae preinstaladas está Netflix, y como el primer mes es gratis, lo di de alta a mi nombre y con mi tarjeta de crédito. Después de regresar de mi congreso en Guanajuato, y después de ver un Blu-ray en mi PlayStation 3, vi que éste también tiene la aplicación de Netflix, así que decidí probarlo.

Creo que me lo voy a quedar. Son 120 pesos al mes, así que si veo 3 películas al mes básicamente siento que ya le estoy sacando ganancia… y definitivamente voy a ver más que eso, si mi comportamiento en los últimos días se puede extrapolar al futuro.

Tengo mi media center, y otras maneras de obtener películas y series de televisión. Lo que tiene Netflix es que es ridículamente fácil de utilizar, y que las películas vienen en su idioma original. Preferiría subtítulos en inglés en casi todos los casos, pero puedo vivir sin ellos.

De cualquier forma voy a seguir comprando Blu-rays; me gusta tener mi colección de películas, y además no todo está en Netflix. Pero me he estado divirtiendo bastante viendo películas clásicas en Netflix, y otras que siempre quise ver pero jamás estrenaron en México. Aún no le entro a las series de televisión (mi débil corazón no soporta aún tanto compromiso), pero supongo que en vacaciones lo experimentaré.

Así que de ahora en adelante cuando le proponga a alguien “Netflix and chill”, de hecho sí voy a tener Netflix.

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El origen de Aztlán

Hace más de seis meses mudé mi blog y álbum fotográfico de Xóchitl a Aztlán, como lo comenté en su momento.

La razón de la mudanza fue por supuesto que me dieron mi cubículo en la Facultad de Ciencias, y además un escritorio y hasta una computadora. Tengo en mi departamento varias computadoras que han sido reemplazadas por actualizaciones, así que canibalicé varias partes y armé una computadora para poner como servidor dentro de mi cubículo. Tengo conexión a Internet de alta velocidad, las 24 horas los 365 días del año, así que hacía sentido. El servidor sería para las páginas de mis cursos, las listas de correo de los mismos, y cosas semejantes.

Cuando yo era estudiante, todos los profesores con cubículo tenían asignadas IPs públicas a las computadoras de sus cubículos. Esto por supuesto era idiota; muchos no hacían uso de la IP pública, y los que utilizaban Windows se veían rápidamente inundados de virus y malware. Así que hace unos años se creó una LAN para el departamento, y los profesores que requieran una IP pública pueden solicitarla simplemente justificando para qué la necesitan.

Yo pensé que iba a ser un trámite burocrático engorroso, pero sencillamente mandé un correo a la jefa de cómputo explicando que quería una IP pública para poder alojar las páginas de mis cursos y las listas de correo asociadas a los mismos, y que si por favor me pudieran dar el dominio aztlan.fciencias.unam.mx, que mucho lo agradecería.

Me sorprendí cuando a la siguiente semana todo estuvo listo, y de inmediato migré las páginas de mis cursos (las listas de correo me esperé al nuevo semestre). Habiendo hecho eso, por supuesto también mudé mi blog y mi galería. No vi razón para no hacerlo.

A lo largo de sus más de diez años de existencia, mi Pensadero ha vivido en varias máquinas de la UNAM, generalmente propiedad de algún profesor con quien yo trabajara; excepto por un pequeño periodo de tiempo donde renté un dominio y alojamiento mientras trabajaba en la IP, pero aunque no era mucho dinero en cuanto pude regresar a una máquina dentro de la red de la UNAM, eso hice.

Ahora mi blog vive en mi máquina en mi cubículo, con una IP y dominio asignados explícitamente a mí. Supongo que esto continuará durante varios años; dentro de varias décadas me imagino que tendré que hacer preparativos para poder preservar para la posteridad el contenido de mi blog (o ver que lo destruyan con fuego purificador). Pero tengo tiempo para preocuparme de eso, espero.

Lo importante es que Aztlán es mí máquina, que yo la administro exclusivamente para mí, y que la puedo utilizar para mis cursos y otras cosas cuando así lo necesita. Y para el Pensadero, por supuesto.

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Snip, snip

(Tuve dos semanas ocupadas entre calificar mis cursos del semestre pasado y mi chamba, por eso no había escrito).

A finales de 2013, que tenía trabajo, me compré un Sony Xperia SP para reemplazar mi avejentado (por no decir madreado) Sony Ericsson Xperia Play, que fue mi primer teléfono celular inteligente.

Mi Xperia SP me gustaba bastante… lo que hizo muy triste que me lo robaran menos de un mes después en Nuevo Vallarta en noviembre de ese año. Me tuve que regresar a mi Xperia Play mientras resolvía cómo conseguir un nuevo celular, porque Telcel hizo absurdamente difícil que comprar un teléfono con ellos: como tenía plan, no me lo podían vender a precio barato… lo cual entiendo; pero tampoco me podían vender el teléfono solo, tenía que comprar un teléfono con plan Amigo, y luego aparte comprar la tarjeta SIM que me habían robado.

Los mandé mucho a la chingada; hice que me dieran mi SIM, que metí en mi viejo Xperia Play, y me puse a buscar teléfonos en MercadoLibre.

Al final compré un Xperia M (sí, me gustan los Xperia), que me salió muy barato, y el cual fue un placer usar, especialmente cuando fui a Chicago y a Boston en el 2014, porque le pude poner un SIM T·Mobile al mismo tiempo que seguía usando mi SIM Telcel. Más o menos entonces decidí que jamás le iba a volver a comprar un celular a Telcel, y de hecho sigo pensando seriamente cambiarme de servidor de telefonía.

Como sea; mi Xperia M me sirvió bien todo el 2014, pero ya últimamente me estaba hartando un poco. Lo sentía lento, se le desconectaba el GPS bastante seguido, y además había aplicaciones que sencillamente no corrían muy bien en el ciertamente lento procesador. Así que, como estoy ganando bien, decidí por primera vez en mi vida comprar un celular de última generación, aunque saliera caro.

Y sí salió muy caro; podría haberme comprado un PlayStation 4 con mucho menos. Sin embargo, estoy muy contento: me compré (sorprendentemente) el Sony Xperia Z3.

Sony Xperia Z3

Sony Xperia Z3

Me había resistido a comprar un celular “grande” porque sentía que eran, bueno, grandes. Sin embargo después de literalmente un par de días de estarlo usando puedo reportar que no me molesta en lo más mínimo el tamaño, y que obviamente hace muy fácil un montón de cosas, en particular leer y teclear en él. No lo he aventado en una pecera, que al parecer es lo que hacen todos los nuevos dueños de un Xperia Z3, pero me gusta la idea de poder usarlo en la lluvia sin tener que preocuparme que le pase nada. Y el procesador es maravillosamente rápido; todo jala de volada.

También creo que por fin jubilaré mi camára digital, y procederé a usar únicamente la del teléfono; es de 20 megapixeles, entonces creo que ya es hora.

El punto de esta entrada, sin embargo, no es comentar las bondades de mi nuevo celular; es contar la historia del SIM dentro de él.

Como comentaba arriba, cuando mandé a la chingada a Telcel les pedí un SIM que fue el que puse en mi viejo Xperia Play mientras compraba mi Xperia M. Ese era un SIM “normal”, de 2.5 × 1.5 centímetros; pongo “normal” entre comillas porque técnicamente esos son los mini SIM: los full size SIM salieron hace más de veinte años y eran más o menos de 8.56 × 5.39 centímetros, más o menos del tamaño de una tarjeta del Metrobús.

Mi Xperia M en cambio acepta únicamente tarjetas micro SIM, que son de 1.5 × 1.2 centímetros; y mi Xperia Z3 por supuesto sólo acepta tarjetas nano SIM, que son de 1.23 × 0.88 centímetros. Aquí hay una imagen para que comparen.

Tarjetas SIM

Tarjetas SIM

Por supuesto, yo no he vuelto a poner un pie en un centro de servicio Telcel desde que los mandé a la chingada en 2013; el SIM que tiene mi Xperia Z3 es el mismo que el que tenía mi Xperia M que es el mismo que el que tenía mi Xperia Play. Para que cupiera en cada uno sencillamente hice uso de una tecnología avanzadísima.

Tijeras

Tijeras

Resulta que hay un montón de lugares en la red donde uno puede bajar un PDF con las guías necesarias para rebanar un tarjeta SIM inconvenientemente grande. La primera vez que lo hice no me causó ningún tipo de angustia, dado que era obvio que estaba cortando únicamente el plástico que rodea al chip de la tarjeta; pero esta vez tuve que cortar parte del chip. Pueden ver en la imagen de las tarjetas SIM que la nano tiene un poquito menos de metal que las otras dos.

Sin embargo no hubo ningún problema, y mi teléfono funciona perfecto. Sólo espero no tener que cortar el SIM todavía más en el futuro.

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Los discos duros

He andado actualizando mis equipos de cómputo, porque por qué no, y entonces decidí actualizar mi media center. Después de pasarme a un sistema con GPU de Intel integrado para mi escritorio, y concluir que ya no vale la pena comprar tarjetas de video Nvidia, hice un experimento: tomé la placa madre de mi Atom (que ya no es Atom, es Celeron), y lo puse en un gabinete especial chiquito chiquito que compré para mi nuevo media center, para determinar si un procesador lento Intel con GPU integrado estaba a la altura.

Los resultados fueron más que exitosos; para reproducción de video, el Celeron con GPU integrado funciona mejor que Nvidia. No tengo idea por qué; pero tampoco me importa: la placa madre (una ASUS J1800I-A) es diminuta, no tiene ventilador integrado (por lo que es muy silenciosa), no gasta casi electricidad, no genera tanto calor, y una larga lista de etcéteras que me hicieron decidirme a usar una segunda para mi media center.

Para el gabinete compré un Cooler Master Mini 110, que no es particularmente bonito, pero sí chiquito, y le cabe un disco duro de 3.5″ (en lugar de 2.5″, como de laptop). Esto era importante para mí, porque quería utilizar el disco duro de 2TB que tenía mi viejo media center. Hago énfasis en que quería.

Hacer el experimento fue un pinche desmadre. La placa madre ASUS es UEFI, y mi viejo media center era BIOS; tuve que convertir el disco duro de MBR a GPT, cosa que ya he hecho antes, pero no por ello resulta sencilla. La conversión además tenía que ser in-situ, porque no tengo 2 terabytes de espacio libre en ningún lado, y tampoco tengo la paciencia de reconstruir mi obscenamente amplia biblioteca de pornografía.

Al inicio estaba usando mi fiel cable SATA → USB, pero por alguna razón cuando lo conectaba a SATA la maldita computadora no detectaba la tabla de particiones GPT, así que terminé conectando el disco duro a mi máquina de escritorio vía SATA, y corriendo TestDisk para reconstruir la tabla de particiones. Mientras hacía esto, comenzó a fallar el disco duro de 512GB que tengo para Linux en mi máquina de escritorio.

Es el fallo más chistoso que he tenido en un disco duro; si lo pongo vertical, el disco funciona, pero si lo acuesto (como va generalmente dentro de la computadora), entonces falla. Como sea, y dado que necesitaba otra ASUS J1800I-A y memoria (para poder reconstruir Atom, ya que usé su placa madre y memoria para el nuevo media center), decidí ir por otro disco duro.

Y aquí es donde esto se pone divertido: mi máquina de escritorio tenía no dos, ni tres, ni cuatro, sino cinco discos duros atiborrados dentro de ella. Un disco duro de 512GB para Windows que casi nunca uso, otro 512GB para mis datos en Linux (el que empezó a fallar), otros dos discos de 160GB con más datos de Linux, y un SSD para mi sistema Linux propiamente.

Esos eran 1.42 GB aproximadamente, repartidos en demasiados discos duros que cada uno gasta electricidad y genera ruido y calor, así que decidí comprar un discote para Linux y reemplazar todos los discos superfluos que tenía. Pero entonces pensé (espero que vean que es peligroso cada vez que lo hago) que mejor compraba un mega disco duro, lo ponía en mi media center, y movía los 2TB del media center a mi máquina de escritorio.

Así que eso hice: compré (además de la placa madre para Atom y memoria) un disco duro de 3TB, moví la información del media center ahí, y después la de los discos duros que tenía en mi máquina de escritorio al disco duro de 2TB que antes estaba en el media center, comenzando con el de 512GB que estaba comenzando a fallar.

Y entonces comenzó a fallar el otro disco duro de 512GB, el que uso para Windows.

Técnicamente no empezó a fallar: hace casi dos años contaba que había revivido un disco duro de 512GB usando un convertidor USB → serial, un desarmador torx, y minicom en Linux. Pues bueno, el mismo problema regresó, como yo sabía que lo haría, porque nunca actualicé el firmware del disco duro; el contador del firmware volvió a tener una sobrecarga, y mi Seagate 7200.11 se atoró de nuevo en el estado ocupado (“BSY STATE”).

Por eso puse Windows en ese disco duro; nunca lo uso, y no me importa mucho si pierdo la información en él. Pero bueno; reviví el disco duro de nuevo (¡doble Lázaro!), y dejé mi computadora de escritorio en un mucho mejor estado que antes: ahora tiene un disco duro de 512GB para Windows (que volverá a fallar a menos que le actualice su firmware), 2TB para datos en Linux (que espero no se me acaben nunca), y el SSD para el sistema Linux (de 120GB, pero que jala rapidísimo).

Además, reconstruí Atom, y dejé mi media center en condiciones decentes… bueno, le falta su control remoto, que a Omar se le olvidó traerme del gabacho, un DVD slim interno, que ya pedí en MercadoLibre, y un adaptador USB 3.0 a USB 2.0, porque mi nuevo gabinete Mini 110 tiene USB 3.0 frontales, pero la plaquita madre ASUS no tiene el adaptador moderno para ellos.

Como sea: el punto de toda esta entrada, es que esta no es la primera vez que hago un movimiento de discos duros de este estilo: lo he venido haciendo desde hace años con computadoras mías y de conocidos que me piden que arregle/actualice, con laptops, e incluso con mi PlayStation 3. Y el resultado de todos estos años de estar malabareando discos duros es el siguiente:

Discos duros

Discos duros

No tengo idea de cuántos de esos discos duros funcionan o no; algún día tendré que sentarme a averiguarlo. Y tampoco sé qué voy a hacer con los que funcionen. ¿Los regalo? ¿Los tiro? ¿Creo arte moderno?

De verdad no sé qué hacer con tanto disco duro; lo que sí, es que espero no volver a comprar discos en mucho tiempo. Al menos para mí.

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Punchis punchis punchis punchis

Hace seis años platiqué cómo utilizaba una vieja estéreo de mi hermano como “bocinas” de mi computadura. Bueno, hasta hace dos semanas esa misma (cada vez más) vieja estéreo siguió desempeñándose como las “bocinas” de mi computadora de escritorio. Y creo que hubiera podido seguir haciéndolo durante varios años más; jamás me dieron problemas.

Un par de meses después de esa entrada, escribí cómo me compré mi televisión de 46″. Mi televisión es de las posesiones más preciadas que tengo, y jamás he tenido ningún problema con ella. En algún momento va a fallar (porque así es la naturaleza de las cosas), y entonces estaré muy triste… por unos cinco minutos, porque después me va a dar el pretexto para comprarme una nueva más grande.

Como sea, mi televisión es maravillosa, pero sus bocinas, para mí, suenan como las ardillas de Alvin y las ídem. En algún momento me compré unas bocinas Logitech X-540, originalmente para mi computadora; pero ya con la televisión, decidí que prefería utilizarlas para ver cosas en mi telesota, y para jugar videojuegos.

La verdad, no sé si fue buena o mala idea; hasta hace dos semanas que radicalmente cambié la configuración de bocinas en mi departamento, no se me había ocurrido que a lo mejor hubiera sido más inteligente usar las bocinas en mi computadora, y la viejo estéreo de mi hermano para la tele. No soy fanático del sonido; me gusta que las cosas suenen ferte, y que no se oigan distorsionadas: fuera de ahí, mi entendimiento de audio no da para mucho. En ese sentido, la verdad no sé distinguir cuál suena mejor entre las bocinas Logitech o la vieja estéreo de mi hermano. Lo que sí sé es que las bocinas Logitech son un sistema 5.1 (5 satélites y un subwoofer, ergo el .1), y que la estéreo de mi hermano es, bueno, estéreo, sólo 2 bocinas. Me imagino que por eso decidí usar las Logitech en mi telesota… lo cual por supuesto es idiota, porque lo que hacía era conectar la salida de audio de mi tele a las bocinas, así que sólo funcionaban en estéreo, aunque hacía que se replicara el sonido a los satélites traseros… inútilmente, porque tenía los cinco satélites básicamente atrás de la tele: 4 en la pared, y el central arriba de la misma.

De cualquier forma, funcionaba y la verdad se oía bien. Tal vez no maravillosamente bien, y ciertamente nunca tuve realmente surround sound, pero tapaba el parche, y además en mi computadora tenía la estéreo, que para oír música mientras trabajo bastaba y sobra. Pude haber vivido así hasta que alguna parte fallara, pero como estoy ganando bien, decidí que ya era hora de comprarme un AVR.

Un AVR (audio/video-receiver) permite conectar varias entradas HDMI, puentearlas a una televisión (vía HDMI una vez más), y encargarse del sonido de manera mucho más profesional que una vieja estéreo o que unas bocinitas Logitech, 5.1 o no 5.1. Había estado coqueteando con la idea de comprarme uno, porque (además de que creo que es un lujo, pero me lo merezco) he considerado regalarme un PlayStation 4 de navidad, y entonces ya estaría en el límite de entradas HDMI que mi tele soporta. Además, harto más ferte, como mencionaba arriba.

Como ya expliqué, no soy fanático del sonido; no tengo ni puta idea de qué marcas o qué especificaciones son las mejores en esto, así que fui a comprar mi AVR con sólo unas cuantas ideas vagas: Bose es muy bueno, pero excesivamente caro; Sony es bueno, pero probablemente más caro de lo que ofrece; y Onkyo ahí se va en calidad y precio. Igual y estoy diciendo puras pendejadas, pero eso es lo que saqué de mi superficial investigación. Obviamente, siendo como soy, cuando llegué a la tienda a ver AVRs (en conjunto con un sistema 5.1; en mi departamento de medio metro cuadrado, 7.1 es completamente inútil), iba determinado a comprarme un Onkyo.

Pero entonces ocurrió algo que me pasa muy pocas veces: el chavo que me atendió era competente. No sólo era competente; estaba muy bien informado, y (para mí muy importante) me supo resolver mis dudas muy bien. Estaba debatiéndome entre el AVR Onkyo que había pensado comprar, y el AVR que a final de cuentas me compré, y el muchacho me explicó que el primero tenía un subwoofer pasivo, mientras el segundo era activo. “No entiendo”, le dije, “¿cuál es la diferencia?”; el muchacho sencillamente procedió a mostrarme la conexión del subwoofer Onkyo (dos simples cables con la señal de audio), y la del otro (un cable RCA que permite transmitir información aparte de la señal de audio). Así que compré el otro, del cual jamás había oído la marca. Y no estoy exagerando; jamás la había oído, y si llegué a hacerlo procedí a olvidarlo de inmediato. Estaba seguro de que era una marca piratísima.

La marca es Harman Kardon, y resulta que no sólo no es piratísima, sino que al parecer todo mucho excepto yo había oído hablar de ella.

Así que conecté el Harman Kardon a mi tele, mi media center, PlayStation 3 y servidor Atom al Harman Kardon (me sobran entradas HDMI, así que puedo hacerlo), coloqué los satélites traseros atrás, los delanteros adelante y el central al centro (y aún así no sigo las ridículamente detalladas instrucciones del manual), y lo prendí. Y ay güey.

Además de que mi pobre departamento parece estar a punto de derrumbarse cada vez que subo mucho el volumen, la calidad del audio (para un lego como yo en asuntos de sonido) es ridículamente superior a la que tenían las bocinitas Logitech… aunque siendo justos eso probablemente no sea únicamente culpa de ellas, como ahorita explicaré.

Procedí a mover las bocinas Logitech a mi computadora, porque quiero deshacerme de la vieja estéreo: ocupa mucho espacio, y estoy seguro que también electricidad, además de que se calienta demasiado. Al mover el subwoorfer de las bocinas Logitech, mis dedos rozaron el círculo elástico que sostiene al cono de la bocina (el que permite que “rebote” cuando los bajos están duro que dale; el “surround” en este diagrama), y éste procedió a, literalmente, deshacerse entre mis dedos.

No sé cuánto llevaba deteriorándose sin que yo me diera cuenta (como casi todos los subwoofers, esta bocina apuntaba al piso), pero dado que lo he venido usando desde hace años, tampoco me extraña que lo hiciera. Por suerte lo llevé al centro donde me lo repararon por 150 pesos que, como las bocinas me costaron unas diez veces eso, me parece un muy buen precio. Ahora suenan como nuevas, pero sí siguen sin poder compararse al Harman Kardon.

Así que ahora tengo dos sistemas 5.1 funcionando perfectamente; uno decente (pero bastante normal) en mi computadora, y otro muy bueno en mi televisión en conjunto con mi media center y PS3 (y posiblemente en el futuro, PS4).

De las primeras cosas que hice fue ver una película Blu-ray (Splice; está simpática, sí la recomiendo). En una escena, ocurre un ruido pertubador “atrás” de la misma. Nunca había tenido un sistema surround sound propiamente instalado en mi departamento; así que cuando oí el ruido viniendo de la cocina, además de friquearme bastante, tardé varios segundos en percatarme de que era la película. No ayudó que fuera de terror.

Eso está padre; pero la verdad me hubiera bastado con poder escuchar punchis punchis punchis punchis, y sentir que mi pobre departamento se colapsa con las vibraciones del subwoofer.

No creo que mis vecinos me quieran mucho en estos días.

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Atom

En octubre de 2008 (hace más de seis años) compré una placa madre Mini-ITX con procesador Atom, y un gabinetito diminuto para albergarla. Armé la computadora (con todo un giga de memoria y un disco duro de 2.5″ con 320 Gb), le instalé Gentoo, la prendí, y (con algunas excepciones) así estuvo durante casi seis años.

Obviamente se apagó cuando me fui a Europa 3 meses en 2009, y de nuevo cuando me fui a Europa, Canadá y el Gabacho en 2011; pero fuera de esas pausas (y otras mucho más pequeñas, de horas o días) la chingada máquina estuvo prendida 24×7 durante casi seis años.

Atom era la máquina que usaba como “servidor” en mi casa; una presencia siempre viva donde podía respaldar información y (más comúnmente) dejar bajando cosas. Rápidamente se convirtió en un reflejo mío que, si quería bajar una película, una serie de televisión, música, programas, o cualquier tipo de información que necesitara más que un par de minutos, me conectara a Atom (ya fuera local o remotamente), y lo hiciera. Después (generalmente en la noche del mismo día), verificaba que lo que fuera que hubiera bajado hubiese terminado, y lo pasaba a mi media center para verlo u oírlo.

Antes de Atom, solía utilizar múltiples servidores de la UNAM a los que siempre he tenido acceso para lo mismo. Una vez que tuve Atom (y una conexión a Internet de Infinitum), sin embargo, se convirtió en mi modo normal de bajar cosas pesadas de la red.

Dos párrafos arriba mencioné que Atom “era” mi servidorcito. A inicios de este año comenzó a fallarme de forma medianamente regular; le cambié el disco duro, y cuando eso no funcionó, la desarmé por completo y la limpié a fondo con aire comprimido, lo que hizo que volviera a funcionar unas semanas… hasta que una vez más comenzó a fallar.

Hace unos pocos meses apagué Atom por última vez, y pensé que sencillamente tendría que aprender a vivir de nuevo sin ella. Sin embargo, cuando comenzaron a pagarme, y después de actualizar mi computadora de escritorio, decidí que sí valía la pena recuperarla así que fui de compras de nuevo.

Compré de nuevo un Mini-ITX (reutilicé el gabinetito original, así como el disco duro, que como dije cambié hace unos meses), ahora con un procesador Celeron a 2.41 GHz y 4 Gb de memoria (ya no venden menos, básicamente), le volví a poner Gentoo, y migré la instalación que tenía a esta nueva.

Está un poco más rápido la nueva Atom, pero para motivos prácticos es básicamente lo mismo. Ahora sólo espero que me dure al metros otros 6 años hasta el 2020.

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Acotado por la entrada y la salida

Después de al menos cuatro años, actualicé mi máquina de escritorio. No le había hecho nada al menos desde 2011 que hice mi viaje de seis meses del doctorado, exceptuando un cambio de disco duro del que hablaré más adelante. En gran medida fue por dinero, pero también porque no sentía que realmente lo necesitara.

El disco duro lo cambié en 2012, si mal no recuerdo (pero podría equivocarme). Y no lo cambié en el sentido de que no reemplacé el que ya tenía; sólo le agregué un disco duro de estado sólido (SSD) y ahí transpasé mi instalación de Gentoo.

El cambio fue impresionante; fue como si mi máquina hubiera vuelto a ser joven. Todo comenzó a responder mejor, y desde entonces decidí que todas mis máquinas de uso interactivo (o sea, mi media center y mis servidores excluidos) usarían SSD como disco duro principal. El media center lo he considerado, pero de entrada en mi media center actual no cabe un disco duro extra, y cuando lo vuelva a armar quiero que sea más pequeño todavía, entonces tengo que ver cómo le haré; ahí van todos mis videos, entonces necesito un disco duro grandote grandote.

(Por cierto; el año pasado traté de comprarle memoria extra a mi PC, para descubrir con la memoria en mano que ya no le cabía… así que cambié eso por una impresora).

Como sea: acabo de actualizar mi máquina de escritorio, porque ya tengo dinero y porque decidí que ya era hora, y creo que sí mejoré sustancialmente las especificaciones de mi máquina; ahora tengo un Core i7 a 3.4Ghz con 16 Gigabytes de memoria RAM. Pero esto es lo chistoso: la nueva máquina es sin duda alguna mucho más rápida que la anterior (por poner un ejemplo: webkit-gtk tardaba 1 hora 40 minutos en compilar en la vieja, y 24 minutos en la nueva)… pero en mi uso interactivo de GNOME, no noto la diferencia.

El escritorio responde, desde mi perspectiva, exactamente igual, las aplicaciones se abren básicamente en el mismo tiempo, etc. Hay algunas diferencias, desde luego: páginas con uso desenfrenado de JavaScript ahora jalan mucho mejor, y cosas que realizan cálculos muy pesados en el CPU en uso interactivo, como Inkscape, responden más rápido; pero son más bien las excepciones a la regla. En general, no noto una diferencia entre mi vieja máquina y la nueva.

Lo cual quiere decir que el software que yo uso, en particular, sus problemas de desempeño no están acotados por el poder de procesamiento del CPU, sino por el tiempo de respuesta de leer y escribir en el disco duro. Por eso sentí un cambio tan profundo al poner un SSD, pero no noté tanta diferencia con mi nuevo CPU.

Eso habla muy bien del stack de software que utilizo: el kernel de Linux, systemd, X.org y GNOME es en general software que tiende a ser óptimo en procesamiento (o lo suficientemente cercano a ello para que lo podamos considerar así), lo que causa que el estar leyendo y escribiendo pendejaditas del disco duro sea lo que lo alente, y por lo cual cambiarse a un SSD ocasiona un cambio profundamente perceptible en su funcionamiento.

Por supuesto, es posible que así haya sido desde hace años, sólo que el precio cada vez más bajos de los SSD hizo que hasta ahora me pudiera percatar de ello: no lo sé. Lo que sí sé, es que entonces tal vez ahora sí me sea posible conservar la misma computadora por cinco años sin que lo sufra demasiado (más aún porque ya casi no juego en la PC); vamos a ver.

Hace casi 10 años, cuando compré mi AMD X2 64, recuerdo que soñaba con la idea de que me durara justamente 10 años la computadora que armé alrededor de él. Por supuesto no fue así; pero creo que cinco con ésta actual a lo mejor sí lo sea. El tiempo nos dirá la respuesta.

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No quiero tener envidia

Comencé a armar mis propias computadoras (que no fueran laptops) hace más o menos quince años. Casi desde la primera que tuve la oportunidad de decidir qué tendría, le puse una tarjeta de video Nvidia; lo hice de manera impulsiva, porque entonces todavía estaba verde, y no verifiqué que la tarjeta estuviera soportada por Linux. De manera fortuita, Nvidia (la compañía) sacó justo por esos tiempos su primer controlador para Linux, lo que me salvó la vida porque de otra manera no hubiera podido correr X. Era una Nvidia RIVA TNT2, que me imagino muchos de mis contemporáneos conocieron.

A partir de ese momento todas mis computadoras de escritorio (y varias de mis laptops) tuvieron tarjeta de video Nvidia; y cada vez que compré una nueva, era mucho más poderosa que la anterior. He de haber tenido del orden de 5 o 6 tarjetas Nvidia; la última fue una GT 8800, que en su momento era ruda, aunque no de las más rudas.

Como estoy trabajando de nuevo (quiero decir, además de dar clases), y me están pagando relativamente bien, decidí actualizar mi computadora de escritorio, que hacía años no la había modificado. Por primera vez en mi vida, armé la computadora sin una tarjeta de video Nvidia.

Las razones son múltiples; en mis varias estancias de investigación en Europa, Canadá y Estados Unidos, trabajé únicamente con laptops, que desde hace años he comprado únicamente con las tarjetas de video Intel integradas, porque con tarjetas de video Nvidia el precio aumentaba considerablemente, y la vida de la batería disminuía casi en la misma proporción. Rápidamente comencé a apreciar que en Linux las cosas de Intel generalmente funcionan sin que uno tenga que hacer absolutamente nada, y que su desempeño ha ido mejorando lenta, pero inexorablemente.

En cambio los controladores binarios de Nvidia han tenido un comportamiento errático desde hace años; de repente funcionan de manera impecable, para luego comenzar a dar broncas que es medio imposible descifrar. Su tamaño ha también aumentado de forma ridícula a lo largo de los años; la última versión mide 67 megabytes comprimidos, y un montón de eso termina ejecutándose en la memoria del kernel.

Que fue la otra cosa que comenzó a molestarme; durante más de una década le he estado dando mi dinero a Nvidia, y la compañía no ha hecho nada en lo más mínimo para abrir el código de sus tarjetas a los programadores de Linux (lo que llevó a Linus a decirle a Nvidia que chingaran a su madre).

Así que ahora que actualicé mi máquina, decidí que suficiente era suficiente, y decidí utilizar el GPU integrado de Intel en mi Core i7.

La verdad, estoy encantado. Al igual que en mis laptops, funciona de pelos sin que yo tuviera que hacer nada, y el desempeño es igual (y en algunos casos, mejor) que el de Nvidia para mi escritorio GNOME. Me refiero al uso normal del escritorio, incluyendo reproducción de video y las ligeras animaciones que se incluyen. Para OpenGL en bruto, sin duda Nvidia le gana; pero yo realmente ya no juego en mi PC, sólo en mi PlayStation 3, así que no es gran pérdida.

Y desde el punto de vista tecnológico aparentemente no importa, pero ideológicamente sí me alegra que mis computadoras Linux ya todas tienen controladores que son software libre. Y digo que en lo tecnológico es aparente que no importa, porque me parece que al final sí importa; hace años que no tengo ningún problema con mis tarjetas de video Intel, y no puedo decir lo mismo de las Nvidia.

Si por alguna razón llego a necesitar poder OpenGL en bruto, voy a comprarme una Radeon (que también ofrece controladores de software libre), y si sólo necesito OpenGL “normal”, Intel me basta y sobra.

A partir de ahora, ya no quiero tener envidia.

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Como Pedro por su casa

Como comentaba hace unos días, leí de nuevo Cien años de soledad. El punto de esta entrada es cómo lo leí; inicialmente no pensaba leerlo, sólo quería la cita que andaba buscando. Lo que hice fue lo que he hecho en otras ocasiones: me puse a buscar un PDF pirata de la novela.

He comprado Cien años de soledad varias veces en mi vida, generalmente para regalarlo, porque me parece trágico cuando encuentro a alguien que no la ha leído; no siento el menor remordimiento de conciencia de también haberlo conseguido (en múltiples ocasiones) de forma pirata en PDF, generalmente justo porque quiero una cita exacta.

Pero esta vez no pude, así que me metí a Google Play y lo compré en 89 pesotes. No me arrepiento en lo más mínimo; si hay libros que quiero tener siempre disponibles en mis dispositivos ligados a mi cuenta de Google, Cien años de soledad es sin duda alguna el primero en la lista. Me sacó un poco de onda que le piqué a “Comprar”, y Google lo hizo de inmediato, sin en ningún momento pedir mis datos o una contraseña. Ya había comprado antes ahí, así que no es que sacaran los datos de mi tarjeta de crédito del éter; pero de todas maneras fue ligeramente desconcertante picarle “Comprar”, y que Google alegremente me informara que ya tenía un nuevo libro en mi tableta, y que el cargo correspondiente a mi tarjeta de crédito ya se había realizado. Se metió a mi cuenta de banco como Pedro por su casa.

No me preguntó ninguna contraseña, ningún dato, un CCV, nada. Sólo de repente Google agarró y se metió en mi cuenta del banco y dijo “banco, dame dinero”, y el banco dijo “chingón”, y yo quedé 89 pesos más pobre, pero con una versión digital bastante bonita de la obra maestra de Gabo.

Como ya dije, no me arrepiento. Sólo no me gusta tanto la idea de que gastar dinero sea tan sencillo en un dispositivo amarrado a mi tarjeta de crédito.

El lector de libros digitales de Google está poca madre; en mi Nexus 7 al pasar las páginas, hay una animación como si uno literalmente pasara la página. Hay marcadores, se pueden hacer anotaciones, búsquedas, y hasta donde pude ver no tenía un solo error la edición; lo más que puedo quejarme es que de repente una “página” se quedaba en blanco a la mitad, para continuar en la siguiente. No tengo idea de por qué; un error en el algoritmo espaciador de párrafos, me imagino.

Leer en el Nexus 7 es la neta; mucho más ligero que un libro y sin problemas de iluminación (ya sea en la calle o bajo techo). Por supuesto ya había leído PDFs antes; pero este es el primer libro digital que de hecho compré, y debo admitir que me apantalló bastante. Estoy pensando seriamente comprar otros libros usando Google Play; lamentablemente, muchos de los que me interesan son en inglés, y no tengo ni puta idea de cómo conseguirlos en su idioma original. Google Play sólo me ofrece versiones en español.

Si logro resolver eso, voy a comenzar a hacerme de una copiosa biblioteca digital.

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La colección de trofeos

(Esta entrada es la octava parte de una serie que cubre un proyecto personal que realicé en el verano de 2014; pueden ver todas las partes aquí).

Mi hermano me regaló mi PlayStation 3 hace casi seis años en 2008. Lo primero que hice fue ir y comprar GTA4, como lo relaté en esta entrada. Al final de la misma comentaba que me interesaba comprar Rock Band o Guitar Hero, y de hecho la actualicé (no sé exactamente cuánto después, pero debieron ser un par de días) para comentar que ya había comprado una guitarra de plástico y el primer Rock Band.

Al inicio no utilicé mucho mi PS3; avancé bastante en GTA4 (aunque no lo acabé), y jugué mucho Rock Band (aunque básicamente jugando nada más las canciones que conocía y me gustaban), pero un par de meses después me fui a mi primera estancia de investigación en Europa, y mi PlayStation 3 acumuló polvo durante tres meses.

Cuando regresé a México, mi PS3 pasó a ser usado principalmente como reproductor de películas Blu-ray durante los próximos dos años; continué jugando Rock Band, y terminé la historia de GTA4 (después de reiniciarlo porque ya se me había olvidado lo que llevaba), pero sin duda alguna lo que más hice con mi consola fue ver películas.

En retrospectiva, esto es por la naturaleza de cómo me gusta consumir medios: estoy básicamente loco. Lo cual por supuesto no debería sorprender a nadie.

Me gusta consumir cultura popular de forma ligeramente obsesiva; tengo que leer todos los libros de una serie (Harry Potter, Dunas, el legendario de Tolkien, la serie de Fundación de Asimov, Terramar de Ursula K. Le Guin, y un largo etcétera); tengo que ver todas las películas de una serie (demasiadas como para listarlas); tengo que ver todos los capítulos de una serie de televisión (ídem); etc., etc.

No me queda claro por qué hago esto; sencillamente así es. Nota interesante; es posible que esta sea la razón por la cual la música no juega un papel más importante en mi vida: casi por definición, su naturaleza es no serial, y generalmente no tiene una “historia” no trivial. Lo que sí, es que cuando una canción me gusta, suelo escucharla unas catorce millones de veces seguidas antes de pasar a otra.

Ahora, muchos videojuegos (incluyendo varios que me han encantado) tienen una única parte, así que a primera vista no es trivial encontrar la conexión entre ellos y mi consumo de medios seriales.

A lo mejor estoy inventándome cosas, o intelectualizando alguna otra obsesión mía, pero creo que el equivalente que tengo con videojuegos es que me gusta jugar todo el videojuego. Me explico: los videojuegos modernos son (en general) tan grandes, que es posible (y de hecho ocurre casi siempre) terminar la historia, sin haber descubierto gran parte del videojuego. Aunque viene ocurriendo desde hace décadas; Super Mario Bros. y muchos de sus contemporáneos tenían niveles secretos, easter eggs, y otras cosas del estilo.

Recuerdo claramente cuando acabé la historia de GTA 4, que me quedé con la impresión de que quedaba muchísimo por descubrir de Liberty City, y que no sabía exactamente cómo continuar. Y no digamos en Rock Band, donde para motivos prácticos no hay historia.

Supongo que pude haber continuado así el resto de mi vida, usando principalmente mi PS3 para ver películas, y jugando de vez en cuando uno que otro GTA o juego musical, hasta un día que en su casa, Juan me enseñó el demo de God of War III. Es chistoso, porque todas mis manías se conjugaron para que yo acabara persiguiendo trofeos.

Como comenté en otra entrada, después de que Juan me enseñara el demo, yo llegando a mi casa lo bajé y casi casi lo memoricé. Es un gran juego, así que decidí que lo compraría y lo jugaría y lo acabaría.

Sólo había un pequeño detalle. Era God of War III… yo no podía ponerme a jugar la tercera parte del juego si no había jugado las otras dos antes. Por… razones.

Así que fui a comprar GoW1, que por suerte venía en paquete con GoW2. Me chuté el primero, y me encantó, así que lo jugué de hecho varias veces, y luego me eché los retos de los dioses, y cuando me di cuenta, me faltaban un par de trofeos en el juego para obtener mi platino. Mi primer platino. Y luego me chuté GoW2, y obtuve mi segundo platino.

Y entonces vi una manera de acallar a las voces en mi cabeza que exigen sacrificios paganos si no consumo algo al 100%: los trofeos, en general, me permiten disfrutar un juego al 100%; ver todos sus secretos, ver toda la historia, y matar hasta la última paloma. No voy a explicar eso último.

A partir de ese momento, decidí que obtendría el 100% de los trofeos de todos mis juegos, así me llevara años. Y luego salí de México, por lo que de hecho comenzar a hacer esto tuvo que esperar seis meses.

Debo hacer hincapié que yo no me considero trophy hunter. No me he puesto a comprar juegos facilísimos sólo para poder tener más trofeos de platino (al parecer a Hannah Montana: The Movie es muy fácil sacarle el platino), ni he dejado de jugar juegos sólo porque sus trofeos sean muy difíciles (tengo el 100% de trofeos en GTA4 y WipeOut HD; todo mundo está de acuerdo en que son de los juegos más difíciles de completar sus trofeos).

Sí me he negado a jugar algunos juegos porque ya no se pueden sacar el 100% de trofeos; FIFA 09, que venía con mi PS3, es un ejemplo: los servidores en línea dejaron de funcionar en 2011, así que sencillamente no tengo un solo trofeo de ese juego. Que la verdad, fue suerte borracha; según yo sí lo llegué a jugar, pero por alguna razón nunca se registró un trofeo del mismo en mi cuenta. A lo mejor sólo fui muy malo al jugar.

Como sea, los juegos que no se pueden completar sus trofeos son en general pocos, y además de hecho no me interesan mucho.

No me llevó mucho tiempo descubrir que alcanzar el 100% de trofeos en mis juegos era no sólo posible, sino de hecho humanamente realizable. Podía completar el 100% de mi colección trofeos con algo de esfuerzo, en todos y cada uno de mis juegos.

Excepto por los musicales. Pero de esos escribiré luego.

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12ba:0200

(Esta entrada es la séptima parte de una serie que cubre un proyecto personal que realicé en el verano de 2014; pueden ver todas las partes aquí).

El dispositivo USB-HID con identificador de vendedor 0x12ba e identificador de producto 0x0200 (y que por lo tanto aparece como 12ba:0200 al invocar lsusb) tiene el siguiente reporte descriptivo en C:

0x05, 0x01,       /* Usage Page (Generic Desktop Controls) */
0x09, 0x05,       /* Usage (Gamepad) */
0xa1, 0x01,       /* Collection (Application) */
0x15, 0x00,       /*   Logical Minimum (0) */
0x25, 0x01,       /*   Logical Maximum (1) */
0x35, 0x00,       /*   Physical Minimum (0) */
0x45, 0x01,       /*   Physical Maximum (1) */
0x75, 0x01,       /*   Report Size (1) */
0x95, 0x0d,       /*   Report Count (13) */
0x05, 0x09,       /*   Usage Page (Button) */
0x19, 0x01,       /*   Usage Minimum (Button 1) */
0x29, 0x0d,       /*   Usage Maximum (Button 13) */
0x81, 0x02,       /*   Input 2 (Data, Variable, Abs) */
0x95, 0x03,       /*   Report Count (3) */
0x81, 0x01,       /*   Input 1 (Data, Var, Abs) */
0x05, 0x01,       /*   Usage Page (Generic Desktop) */
0x25, 0x07,       /*   Logical Minimum (7) */
0x46, 0x3b, 0x01, /*   Physical Maximum 315 */
0x75, 0x04,       /*   Report Size (4) */
0x95, 0x01,       /*   Report Count (1) */
0x65, 0x14,       /*   Unit 20 (English rotation, degrees) */
0x09, 0x39,       /*   Usage (Hat switch) */
0x81, 0x42,       /*   Input 66 (Data, Var, Abs,Null) */
0x65, 0x00,       /*   Unit (None) */
0x95, 0x01,       /*   Report Count 1 */
0x81, 0x01,       /*   Input (Const, Array, Abs) */
0x26, 0xff, 0x00, /*   Logical Maximum 255 */
0x46, 0xff, 0x00, /*   Physical Maximum 255 */
0x09, 0x30,       /*   Direction-X 48 */
0x09, 0x31,       /*   Direction-Y 49 */
0x09, 0x32,       /*   Direction-Z 50 */
0x09, 0x35,       /*   Rotate-Z 53 */
0x75, 0x08,       /*   Report Size 8 */
0x95, 0x04,       /*   Report Count 4 */
0x81, 0x02,       /*   Input 2 (Data, Var, Abs) */
0x06, 0x00, 0xff, /*   Usage Page 65280 (null) */
0x09, 0x20,       /*   Usage 32 (null) */
0x09, 0x21,       /*   Usage 33 (null) */
0x09, 0x22,       /*   Usage 34 (null) */
0x09, 0x23,       /*   Usage 35 (null) */
0x09, 0x24,       /*   Usage 36 (null) */
0x09, 0x25,       /*   Usage 37 (null) */
0x09, 0x26,       /*   Usage 38 (null) */
0x09, 0x27,       /*   Usage 39 (null) */
0x09, 0x28,       /*   Usage 40 (null) */
0x09, 0x29,       /*   Usage 41 (null) */
0x09, 0x2a,       /*   Usage 42 (null) */
0x09, 0x2b,       /*   Usage 43 (null) */
0x95, 0x0c,       /*   Report Count 12 */
0x81, 0x02,       /*   Input 2 (Data, Var, Abs) */
0x0a, 0x21, 0x26, /*   Usage 9761 (null) */
0x95, 0x08,       /*   Report Count 8 */
0xb1, 0x02,       /*   Feature 2 (Data, Var, Abs) */
0x0a, 0x21, 0x26, /*   Usage 9761 (null) */
0x91, 0x02,       /*   Output 2 (Data, Var, Abs) */
0x26, 0xff, 0x03, /*   Logical Maximum 1023 */
0x46, 0xff, 0x03, /*   Physical Maximum 1023 */
0x09, 0x2c,       /*   Usage 44 (null) */
0x09, 0x2d,       /*   Usage 45 (null) */
0x09, 0x2e,       /*   Usage 46 (null) */
0x09, 0x2f,       /*   Usage 47 (null) */
0x75, 0x10,       /*   Report Size 16 */
0x95, 0x04,       /*   Report Count 4 */
0x81, 0x02,       /*   Input 2 (Data, Var, Abs) */
0xc0              /* End_Collection */

Como lo hice con el DualShock 3, veámoslo por partes.

0x05, 0x01,       /* Usage Page (Generic Desktop Controls) */
0x09, 0x05,       /* Usage (Gamepad) */
0xa1, 0x01,       /* Collection (Application) */

Comienza igual que el DualShock 3, la única diferencia es que se identifica como gamepad, no como joystick. La verdad en estos días, para una computadora (incluyendo al PlayStation 3), no existe realmente diferencia entre joystick y gamepad; ambos tienen 2 o más ejes, y un montón de botones.

0x15, 0x00,       /* Logical Minimum (0) */
0x25, 0x01,       /* Logical Maximum (1) */
0x35, 0x00,       /* Physical Minimum (0) */
0x45, 0x01,       /* Physical Maximum (1) */
0x75, 0x01,       /* Report Size (1) */
0x95, 0x0d,       /* Report Count (13) */
0x05, 0x09,       /* Usage Page (Button) */
0x19, 0x01,       /* Usage Minimum (Button 1) */
0x29, 0x0d,       /* Usage Maximum (Button 13) */
0x81, 0x02,       /* Input 2 (Data, Variable, Abs) */

Esta parte codifica 13 botones (“Report Count (13)”) binarios (“Report Size (1)”), no “analógicos”; o sea, el dispositivo sólo avisa si uno de estos botones está o no apachurrado, no da información acerca de qué tanto lo está apretando el usuario.

0x95, 0x03,       /* Report Count (3) */
0x81, 0x01,       /* Input 1 (Data, Var, Abs) */

Luego el dispositivo mete tres bits de relleno (padding); de esta manera, los primeros dos bytes que envía el dispositivo (13 + 3 = 16 bits = 2 bytes), llevan la información de qué botones están o no presionados. Obviamente, 1 (bit prendido) significa que el botón está apretado, y 0 (bit apagado) que no lo está.

0x05, 0x01,       /* Usage Page (Generic Desktop) */
0x25, 0x07,       /* Logical Minimum (7) */
0x46, 0x3b, 0x01, /* Physical Maximum 315 */
0x75, 0x04,       /* Report Size (4) */
0x95, 0x01,       /* Report Count (1) */
0x65, 0x14,       /* Unit 20 (English rotation, degrees) */
0x09, 0x39,       /* Usage (Hat switch) */
0x81, 0x42,       /* Input 66 (Data, Var, Abs,Null) */
0x65, 0x00,       /* Unit (None) */
0x95, 0x01,       /* Report Count 1 */
0x81, 0x01,       /* Input (Const, Array, Abs) */
0x26, 0xff, 0x00, /* Logical Maximum 255 */
0x46, 0xff, 0x00, /* Physical Maximum 255 */

Luego vienen 4 bits (“Report Size (4)”, “Report Count (1)”) que codifican el “hat switch“, la crucecita que tienen casi todos los gamepads que sirven para mover a Mario a la derecha, izquierda, que se agache, o que se meta al tubo del techo después de brincar.

Siendo yo programador, yo hubiera esperado que cada bit codificara una de las cuatro direcciones; algo como 0001 = norte, 0010 = sur, 0100 = este, 1000 = oeste, y 0000 que el usuario no está tocando ninguna… o algo del estilo. Esto también permitiría las combinaciones pertinentes: 0101 sería noreste, etc.

Los ingenieros que diseñaron esto, sin embargo, se les ocurrió que lo que tenía sentido es que 0000 fuera norte, 0001 noreste, 0010 este, 0011 sureste, 0100 sur, 0101 suroeste, 0110 este, 0111 noreste, y 1000 nada presionado. Siendo honesto, la verdad esto puede venir desde el estándar USB-HID, pero como no lo leí completo, no tengo idea. De cualquier forma, me suena a algo que se le ocurriría a un ingeniero.

Al definir el máximo como 255, se le asignan 8 bits al hat switch, así que 4 de ellos quedan también como relleno.

0x09, 0x30,       /* Direction-X 48 */
0x09, 0x31,       /* Direction-Y 49 */
0x09, 0x32,       /* Direction-Z 50 */
0x09, 0x35,       /* Rotate-Z 53 */
0x75, 0x08,       /* Report Size 8 */
0x95, 0x04,       /* Report Count 4 */
0x81, 0x02,       /* Input 2 (Data, Var, Abs) */

Parecido al DualShock 3, este gamepad define dos joysticks con dos ejes cada uno, usando 4 bytes para enviar su estado. Hasta donde he podido ver, el dispositivo 12ba:0200 no hace uso del primer joystick, enviando siempre la información correspondiente a como si estuviera centrado. El segundo joystick sí es usado; diré cómo más adelante.

0x06, 0x00, 0xff, /* Usage Page 65280 (null) */
0x09, 0x20,       /* Usage 32 (null) */
0x09, 0x21,       /* Usage 33 (null) */
0x09, 0x22,       /* Usage 34 (null) */
0x09, 0x23,       /* Usage 35 (null) */
0x09, 0x24,       /* Usage 36 (null) */
0x09, 0x25,       /* Usage 37 (null) */
0x09, 0x26,       /* Usage 38 (null) */
0x09, 0x27,       /* Usage 39 (null) */
0x09, 0x28,       /* Usage 40 (null) */
0x09, 0x29,       /* Usage 41 (null) */
0x09, 0x2a,       /* Usage 42 (null) */
0x09, 0x2b,       /* Usage 43 (null) */
0x95, 0x0c,       /* Report Count 12 */
0x81, 0x02,       /* Input 2 (Data, Var, Abs) */

Aquí es donde esto se pone interesante; todo ese relajo (que lsusb en Linux no puede reconocer, y por lo tanto yo le puse “null”), codifica 12 bytes que, hasta donde yo adivino, deberían codificar qué tanto están presionados 12 de los 13 botones que reportan los primeros 2 bytes. Deberían siendo la palabra clave.

0x0a, 0x21, 0x26, /* Usage 9761 (null) */
0x95, 0x08,       /* Report Count 8 */
0xb1, 0x02,       /* Feature 2 (Data, Var, Abs) */
0x0a, 0x21, 0x26, /* Usage 9761 (null) */
0x91, 0x02,       /* Output 2 (Data, Var, Abs) */
0x26, 0xff, 0x03, /* Logical Maximum 1023 */
0x46, 0xff, 0x03, /* Physical Maximum 1023 */
0x09, 0x2c,       /* Usage 44 (null) */
0x09, 0x2d,       /* Usage 45 (null) */
0x09, 0x2e,       /* Usage 46 (null) */
0x09, 0x2f,       /* Usage 47 (null) */
0x75, 0x10,       /* Report Size 16 */
0x95, 0x04,       /* Report Count 4 */
0x81, 0x02,       /* Input 2 (Data, Var, Abs) */

Por último, se definen 4 doble bytes, que son parecidos a los que usa el DualShock 3 para codificar los acelerómetros X, Y y Z, y el giroscopio.

0xc0      /* End_Collection */

Ese byte sólo cierra la colección y con ello el descriptor.

Este descriptor entonces codifica 13 botones, dos joysticks, presiones de los botones, acelerómetros, y giroscopio, utilizando 27 bytes: 2 bytes para los 13 botones (contando 3 bits de relleno), 1 byte para el hat switch, 4 bytes para los dos joysticks, 12 bytes para (supongo) la presión de 12 de los 13 botones, y 8 bytes para los acelerómetros y el giroscopio.

¿Cuál es entonces el dispositivo 12ba:0200, este famoso “gamepad”? Es este:

RockBand Stratocaster

RockBand Stratocaster

El bit 0 del primer byte es el botón azul, el bit 1 es el verde, el bit 2 es el rojo, etc. El primer joystick es ignorado; pero el segundo toma un eje para el whammy bar, y el otro para el “estilo del solo”… lo que sea que es eso.

La información básica del controlador (especialmente los primeros 7 bytes que envía el dispositivo) los encontré en esta página, pero casi todo lo demás lo tuve que averiguar (o adivinar) yo solo. Y no estoy 100% seguro de que tenga todo correctamente.

Sin embargo, lo que he sí tengo correcto sirvió perfectamente para que llevara a cabo mi proyecto… que esperaría que en este punto ya todo mundo pudiera adivinar cuál fue.

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