Citrus

Después de Kakegurui vi Citrus; la verdad no recuerdo exactamente cuándo, pero debió ser en 2018 porque ese año se estrenó.

Citrus

Citrus

Hay muchas cosas que soy, pero una lesbiana adolescente preparatoriana no es una de ellas. En ese sentido, Citrus es un animé que defintivamente no está pensado para mí.

Yuzu es una encantadora muchachita, que su mamá se casa de nuevo y por lo tanto se muda y entra a una nueva prepa para mujeres. Yuzu me recuerda mucho a varias de mis compañeras de la secundaria, que hacían todo lo que estaba a su alcance para darle la vuelta a todas las reglas que había respecto cómo debían vestir el uniforme y no usar spray en el cabello o maquillaje; Yuzu dobla la falda del uniforme para que se vuelva mini falda, utiliza una blusa de color lila para enseñar su modesto escote, y de plano se niega a usar la corbata negra del uniforme, prefiriendo usar un coqueto moño. Además, utiliza maquillaje, aretes colgantes y una amplia variedad de peinados que resaltan su cabello oxigenado. Todo esto causa que de inmediato entre en conflicto con la presidenta del concejo estudiantil, Mei, en cuyas manos recae aplicar las reglas del uniforme y maquillaje. Consecuente con su papel, Mei sigue al pie de la letra las reglas del uniforme, además de que siempre se comporta de manera propia y fría, contrastando con la personalidad alegre y bulliciosa de Yuzu.

Por supuesto, resulta que Mei es la hija del nuevo esposo de la mamá de Yuzu (y nieta del director de la escuela), y las dos muchachitas terminan compartiendo recámara (y una cama matrimonial, por razones) en la nueva casa de ambas. Cómo pasa la narrativa de que estas dos hermosas adolescentes pudieran ser básicamente enemigas mortales, a que se estén dando de besos pasionales en las noches solitarias que pasan juntas, es de las cosas más entretenidas, románticas y eróticas que he visto en mucho tiempo.

Citrus no es hentai; pero sí altamente erótica y con un par de desnudos, de la manera en que se considera “propio” en Japón (dícese nada más de espaldas), por lo que supongo entonces que sí califica como ecchi, aunque a mí me pareció en el fondo realmente inocente. También es tierna, divertida, romántica e interesante, al menos en el sentido de que yo nunca había visto un romance lésbico adolescente así representado.

No quiero entrar mucho en la trama, porque es deliciosamente dramática (sin perder el buen humor), pero sí quiero mencionar un recurso visual que jamás se me hubiera podido ocurrir a mí y que utilizan mucho; varias veces en la serie, una de las muchachas empuja a la otra (sobre el escritorio/la cama/el suelo) para darle un beso apasionado, y justo antes o después de hacerlo la que empuja (y por tanto la que queda arriba) comienza a llorar desconsoladamente, lo que resulta en que sus lágrimas caigan sobre la cara de la empujada (y por tanto la que queda abajo).

Lágrimas

Lágrimas

Visualmente es poderosísimo, pero a mí me resultó fascinante porque me parece que es algo que ni siquiera me puedo imaginar a un hombre haciendo (no importa si sobre una mujer u otro hombre). De alguna forma deconstruye la figura clásica del que abusa físicamente (porque la muchacha que empuja lo hace porque quiere imponer su voluntad utilizando violencia física) y la deja paradójicamente más vulnerable que la figura siendo abusada; en una supremacía física, pero emocionalmente rogando que, por favor, la quieran. Es una cosa que desde mi perspectiva es intrínsecamente femenina… y altamente erótica, pero igual y esas son mis perversiones.

Me encantó la serie, a pesar de (o tal vez precisamente por) que muestra una perspectiva de la que no sólo nunca fui parte, sino que es tal vez lo más lejano a lo que soy o podré ser jamás. A veces se pasa un poco de dramática y sí hay un par de momentos en los (misericordiosamente pocos) episodios donde no pude evitar decir en voz alta: “ya, pinches viejas, dejen de estar de nenas y bésense”; pero es sin duda alguna entretenida, muy tierna y bastante erótica sin ser jamás (me parece) de mal gusto o vulgar.

Normalmente menciono la animación, el diseño de personajes y la música al reseñar un animé; no se preocupen, en Citrus son buenos todos esos aspectos. Es sólo que la historia eclipsa completamente a lo demás; de verdad es muy buena, si bien algo dramática a veces. Que yo no me quejo, por cierto.

Así que (y reiterando una vez más que sigo siendo lo más alejado posible de una lesbiana adolescente preparatoriana) les recomiendo altamente que vean la serie; está en Crunchyroll, si les interesa.

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