Estructuras de Datos con Java moderno

Me gusta pensar que soy altamente funcional (me parece que hay evidencia suficiente de que esto es cierto); y yo supongo que esto es en gran medida porque me conozco y sé qué es en general lo que me define como persona. Y como siempre he estado en gran medida de acuerdo con la teoría del conductismo, tiendo a definirme a mí mismo en términos de lo que hago y a lo que me dedico. Mucha gente (probablemente la mayoría) separan de manera explícita su identidad de a lo que se dedican; se asumen como rockeros, cinéfilos o gamers, pero esta identidad es independiente (a veces incluso contraria) a lo que hacen para ganarse la vida; su trabajo es únicamente lo que hacen para pagar la renta. Yo no (y esto me parece es muy común en la academia); y sinceramente es parte de los motivos por los que me parece que soy altamente funcional: me encanta lo que hago, que repito considero es lo que me define.

Podría reducirlo a una única cosa, pero para que esta entrada tenga sentido tengo que usar tres:

  1. Soy profesor. Literalmente es lo que mi puesto oficial de trabajo dice en mi contrato, pero me parece que a un nivel más profundo es lo que soy: maestro, mentor, educador. Dar clases es básicamente alrededor de lo que gira mi vida y aunque creo que pude haberme dedicado (como trabajo principal) a otras cosas, jamás hubiera dejado de dar clases por completo. Además creo que soy bastante bueno como profesor; ciertamente es lo que me dicen la mayor parte de mis estudiantes y no voy a caer en una falsa modestia al respecto, cuando me encanta y es de las cosas que más tiempo y esfuerzo le dedico.
  2. Soy programador. Que por supuesto es a lo que probablemente me hubiera dedicado si no hubiera conseguido mi plaza. Programar es con casi toda certeza a lo que más tiempo le dedico cuando no estoy ocupado con mis clases o preparándolas, aunque hay una intersección importante dado que normalmente en mis clases enseño a programar. Me considero también muy buen programador y de nuevo es básicamente porque me encanta y porque de una manera u otra llevo casi treinta años programando sin interrupción. Aún sin talento innato tanto tiempo dedicándole a algo hace que cualquiera se vuelva razonablemente bueno.
  3. Soy escritor. Contrario a dar clases y programar, escribir es algo que nunca me planteé seriamente como forma de vida. Igual y lo hubiera conseguido, pero la verdad jamás lo intenté. De hecho, ni siquiera pensé en intentarlo. También debo hacer notar que nunca tomé un curso de escritura creativa ni nada por el estilo; después de mis clases de redacción en el CCH, nunca estudié las letras en un entorno académico. Pero sí he leído bastante y gracias al blog (y otras cosas) también es algo que básicamente no he dejado de hacer desde hace años. Pero con mi escritura sí soy más humilde; me parece que mi redacción está bien, pero nada para pegar de brincos. Escribí una novela y a mí me gusta mucho, pero me queda clarísimo que no es una joya de la literatura latinoamericana: especialmente con lo espectacular que es la literatura latinoamericana. Pero sí me considero escritor y una de las cosas que me definen.

De esta tercera característica definitoria de mi persona es de lo que trata esta entrada. Ayer en la tarde, después de más trámites de los que jamás hubiera imaginado eran necesarios, salió publicado mi tercer libro: Estructuras de Datos con Java moderno.

Estructuras de Datos con Java moderno

Estructuras de Datos con Java moderno

Es mi tercer libro publicado, pero para mí es especial porque es el primero que escribo yo solo (y que me publican, no como mi novelita).

Todo el proceso de escribir el libro fue muy divertido (los trámites para publicarlo no tanto) y en particular todo el aspecto técnico también. Por supuesto el libro está escrito en \LaTeX; yo nunca he sido un experto en \LaTeX pero me defiendo usándolo y para este libro aprendí (o recordé) un montón de cosas. En particular todas las figuras del libro están escritas en TikZ (excepto una) y todo el código está resaltado (highlighted) y coloreado (al menos en la versión electrónica) usando listings. Me gusta mucho cómo quedó el diseño interno del libro, que es 100% mío.

Además del gusto de que saliera publicado, sí necesitaba este libro. Mi curso de Estructuras de Datos en la Facultad de Ciencias lo doy de tal manera que la mayor parte del material que existe es sencillamente insuficiente de manera individual; la definición de las estructuras y los algoritmos correspondientes suelen estar cubiertos en un montón de libros, pero la implementación utilizando las características modernas del lenguaje de programación Java es normalmente omitida. Y sí es fundamental que los estudiantes implementen las estructuras, no nada más que las estudien. Como sea de ese último punto es que sale lo de “con Java Moderno” del título.

A mis estudiantes en semestres anteriores les pasé versiones preliminares del manuscrito, y en general me han dicho que sí les sirvieron mucho, así que espero que les sea útil a los que vengan. Y a mí me facilita mucho dar mi clase, porque puedo basar las clases en los capítulos; pedirles a los chavos que lean un tema en particular antes de una clase; o si un tema no me da tiempo de cubrirlo completamente en el pizarrón, puedo dirigirlos a los capítulos correspondientes. También le facilita la vida a los alumnos, porque el curso es práctico (tienen que implementar las estructuras) y me parece (y me han dicho) que con el libro disponible pueden terminar las cosas de manera más sencilla.

Otra cosa que hubo con el proceso de escribir el libro en \LaTeX es que yo sabía que me iban a pedir una versión electrónica del libro; de hecho es uno de los requerimientos del proyecto PAPIME con los que financié su publicación (por cierto, la nueva encarnación de Tenochtitlán salió del mismo proyecto). Mis experiencias transformando \LaTeX a HMTL (porque los libros electrónicos usan una versión simplificada de HTML) habían sido bastante decepcionantes hasta ese momento (es un problema complicado); más aún porque hago cosas en mi libro que definitivamente no son estándar.

Pero entonces Omar me platicó de Pandoc y así fue como perdí varias semanas de mi vida. Pandoc (debo aclarar) no resuelve el problema, pero sí resuelve un subconjunto importante y dado que es un traductor de muchos lenguajes de marcado a muchos otros lenguajes de marcado y que ofrece la posibilidad de insertar un filtro personalizado en medio de dicha traducción, yo me puse mi gorro de programador y escribí un filtro. Debí hacerlo en Haskell, porque Pandoc mismo está escrito en Haskell; pero supuse que no sería tan complicado y me siento mucho más cómodo con Python, así que me puse a escribir mi filtro en Python.

Terminé escribiendo 3,269 líneas de código divididas en 7 módulos, porque aunque en su forma más simple un filtro sólo toma la representación interna del documento \LaTeX (incluyendo bloques enteros sin traducir, si no los entiende) y regresa modificaciones a dicha representación interna (por ejemplo, traducir en el filtro los bloques que Pandoc no entiende), mi caso de uso era mucho más complejo. Mi “filtro” (que creo que merece el nombre de “sistema” en este punto) hace toneladas de cosas más, como tener una base de datos de las referencias a etiquetas; contar los capítulos, secciones, subsecciones, teoremas, lemas, figuras, listados de código, etc.; llevar el índice alfabético (que es una pesadilla); generar encabezados y pies de página para ligas de navegación; etc., etc., etc.

Y debí hacerlo en Haskell porque evidentemente el filtro es recursivo; la mayor parte de las veces cuando Pandoc no entiende un bloque yo sólo debo traducir el inicio y final del mismo e invocar recursivamente el filtro en los contenidos al interior del bloque. Esto puede repetirse a múltiples niveles, obviamente. En Python funciona (no habría razón para que no funcionara), pero entonces implica ejecutar de nuevo Pandoc pasándole mi filtro una vez más. Python, además siendo no particularmente rápido, hace que todo el proceso sea mucho más lento de lo que sería si hubiera escrito mi filtro en Haskell en primer lugar (en cuyo caso sólo se invoca como biblioteca dentro del proceso principal de Pandoc). La nueva encarnación de Aztlán toma cerca de un minuto convertir todo el libro a su versión electrónica; no es lo peor que ha ocurrido en el mundo, pero podría ser más rápido.

Como sea, la versión electrónica queda bastante chida; y al menos en mi teléfono y tableta se ve increíble (aunque obviamente prefiero cómo se ve impreso).

Teniendo ya el libro (incluyendo su versión electrónica), lo que siguió fueron los trámites para que me lo publicaran, que incluyeron que fuera aprobado para su publicación por el comité editorial de la Facultad de Ciencias. El proceso fue sencillo en el sentido administrativo; le di al comité copias impresas del manuscrito (matando quién sabe cuántos arbolitos en el proceso); el comité seleccionó árbitros que leyeran el libro; los árbitros lo leyeron y entregaron al comité correcciones y sugerencias para mi libro; yo hice algunas correcciones o sugerencias y expliqué por qué no estaba de acuerdo con otras que no hice; y por último se aprobó la publicación del libro. Es la mecánica estándar en la academia, me parece.

Lo único es que entre que di mi manuscrito y que los árbitros me dieron sus correcciones y sugerencias, pasó más de un año. No ayudó que en medio de ese año hubo un cambio en la comisión editorial. Pero bueno, hoy por fin salió mi libro; entre que el comité me dio su carta de que el libro estaba aprobado para publicar y que lo publicaran, pasaron poco más de dos meses. Así que en la práctica, me tardé más tratando de publicar el libro que en escribirlo.

Lo primero que hice cuando me dieron un ejemplar del libro (ya sin plástico protector), fue abrirlo y olerlo. Y huele a lo que suelen oler los libros nuevos; papel y tinta. Me gustó mucho cómo salió la impresión; no es una edición fina, pero es una edición buena y competente.

Como decía arriba, este no es mi primer libro; pero más importante que eso, es que espero no sea el último. Tengo varios libros planeados a corto y largo plazo, así que espero ir sacándolos dentro de los siguientes años (o décadas, si se tardan igual que éste). Es de las razones por las que ya no escribo tanto en el blog; mi energía creativa escribiendo suelo gastarla en los múltiples libros que tengo en distintos grados de avance. Y no me molesta para nada la idea de que mi principal legado (además de los alumnos que formo) sean varios libros de texto para materias de programación… que probablemente se vuelvan obsoletos a los pocos años, porque la computación avanza a una velocidad vertiginosa.

Hidropocalipsis 2018

En mi edificio de departamentos se va el agua más o menos cada 2 meses. Excepto un par de ocasiones desde que comencé a vivir aquí, nunca ha sido realmente problemático; nunca se va del todo, generalmente cayendo de forma reducida en la noche. Planeando bien la lavada de la ropa y tomando un par de duchas en la noche siempre he podido darle la vuelta (y supongo que mis vecinos también, que podría comprobar si les hablara, cosa que no hago). Como digo, sólo en un par de ocasiones sí ha sido necesario ir al estacionamiento del eficio y llenar ahí una cubeta con agua para bañarme a jicarazos, como en Macondo (calentando el agua en mi estufa, eso sí).

Cosas que uno aprende de sí mismo: me puedo bañar con una cubeta de agua (mediana) con bastante facilidad. The more you know.

Como sea; cuando anunciaron el hidropocalipsis 2018, yo no me enteré porque generalmente sólo leo la portada de la Jornada a ver qué tarugada dijo el Peje el día anterior. Pero eventualmente me llegó la noticia y yo supuse, dado el historial de mi edificio, que no tendríamos agua durante una semana más o menos. Así que llené 2 cubetas 2 de agua, lavé ropa en la fecha cercana al corte y me preparé para tener que ir a visitar a mi mamá a Xochimilco para bañanarme o pasar un día sin hacerlo (que, de verdad, son contados en mi vida).

Y, como suele ser esta Ciudad, terminó ocurriendo que no fue necesario. No se cortó el agua aquí ni un minuto (hasta donde pude registrarlo). No sé si tenga que ver que mis vecinos casi todos salieron corriendo de aquí o qué, pero este puente impuesto resultó de los más tranquilos y relajantes que he tenido en años.

Claro que, de nuevo, como suele ser esta Ciudad, probablemente mañana se corte el agua y no regresé hasta la llegada del mesías, o como sea que le digan ahora a la toma de posesión del tarado del Peje.

Batman: Arkham Knight

Un par de semanas de obtener mi platino de inFamous 2, obtuve el de Batman: Arkham Knight.

Batman: Arkham Knight

Batman: Arkham Knight

Batman: Arkham Knight fue el primer juego no exlusivo para PlayStation que jugué en mi PS4. A mí me encantó, en su mayoría; aunque ciertamente no es tan bueno como Arkham City… pero muy pocos juegos en la historia lo son.

El juego es enorme; Gotham es enorme; las misiones son muchísimas; generalmente duran un ratote; y uno puede pelear con literalmente cientos de malosos. Esto me encantó, porque he descubierto que me gustan los juegos enormes donde puedo hacer docenas de cosas y hay montones de misiones.

Esta nueva entrega de la serie Arkham se puede en gran medida definir como una versión en esteroides de los juegos de Arkham; es como City, pero con más de todo.

Y el batimóvil, aunque realmente es el batitanque.

Desde un punto de vista mecánico y técnico, el juego no es perfecto, pero se acerca; los gráficos son espectaculares y las animaciones muy fluidas; el diseño de sonido y la música son muy buenos; el combate es una mejora sobre el de los primeros tres juegos (contando Origins), incluyendo la espectacular mecánica de poder pelear junto con uno de los aliados de Batman (Robin, Nightwing o Catwoman) y tener un combo especial que cuando se llena su barra, permite noquear a un contrincante al mismo tiempo que se cambia de personaje, lo que es increíblemente satisfactorio; y es realmente la culminación de todas las mecánicas introducidas por los juegos de la serie.

Pero no es perfecto, como City; la historia es pasable, pero imposible en varias partes. En particular, que todos los tanques que Batman destruye sean drones (para evitar que el Caballero Nocturno mate a nadie) es bastante idiota y sin duda de los puntos más bajos de la narrativa. Luego están los planes de los villanos; algunas misiones son espectaculares, como la de Killer Croc; pero otras son retrasadas mentales, como evitar que Two-Face robe bancos. Y por supuesto está la historia principal.

A mí me gustó, pero entiendo por qué a mucha gente le pareció decepcionante. El plan de Scarecrow (interpretado magistralmente por Denethor mismo, John Noble) es pasable… pero ¿por qué dejar que evacuen Gotham? ¿No hubiera sido mucho más efectivo su plan si hubiera hundido a la ciudad en caos, además de impedir que Batman actúe libremente por temor de lastimar civiles? De nuevo, imposible.

Y sin embargo, sí quiero comentar en la “controversia” más grande que tuvo la historia del juego. El personaje titular del mismo, Arkham Knight, fue anunciado como un “nuevo villano” en toda la publicidad del juego; y cuando los jugadores descubrieron quien era, hubo gritos de histeria de que Rocksteady (la compañía que hizo el juego) había “mentido”. Lo cual por supuesto es verdad, ¿pero a quien le importa? Yo, que no había leído nada del juego porque sabía que eventualmente lo jugaría, comencé a jugarlo y cuando aparece el Arkham Knight por primera vez, de inmediato me dije: “qué interesante, no creí que usaran a Jason Todd en los juegos de Arkham”. Porque es obvio que es Jason Todd.

Red Hood

Red Hood

A mí me encantó el uso de Jason Todd en el juego. De hecho, se ha convertido en uno de los miembros de la batifamilia que más me gustan; porque es “hijo” de Batman, pero se niega a jugar bajo sus reglas. El juego refleja en parte de esto; en un DLC, Jason Todd (ya en su persona de Red Hood) tumba la organización criminal de Black Mask. Sus movimientos de combate incluyen disparar pistolas, lo que es espectacular; mientras que todos los personajes que uno puede controlar en el juego tienen movimientos finales para incapacitar enemigos (que se pueden utilizar después de obtener un combo de 8 o más movimientos), siempre queda claro que dicha incapacitación nunca es letal. Pero la de Jason es asesinar al maloso, generalmente con un brutal disparo a la cara; es la neta. Al final del DLC, cuando Red Hood confronta a Black Mask, éste ruega por su vida, prometiendo abandonar Gotham y no regresar nunca más. Jason procede a dispararle en la cara y patearlo por una ventana para que caiga al suelo de una altura de varios pisos.

Es interesante la dinámica que existe entre Jason y Bruce en este juego, porque cuando Batman descubre que es su hijo el que ha estado tratando de matarlo durante la mitad del juego, Kevin Conroy (el actor que interpreta al Caballero de la Noche) le da una entonación a su voz que transmite el innegable orgullo que siente del muchacho que él entrenó y preparó. Tanto me gustó el personaje de Red Hood, que por fin cambié mi avatar en la PSN; llevaba años usando a un soldado koreano (fue el único avatar que me gustó cuando creé mi usuario en la PSN) y poco después de jugar Arkham Knight lo cambié a Red Hood.

Soldado

Soldado

Como sea; sí hay varios hoyos e inconsistencias en la trama, además de varias cosas que no tienen el menor sentido. Pero no es un desastre absoluto; sólo no llega al nivel de perfección de City. Repito, a mí me gustó. Lo que no me gustó (a mí y a un chingo de gente más), es que fuerzan el uso del batitanque hasta que dan ganas de vomitar.

Entiendo que Rocksteady invirtió tiempo, dinero y esfuerzo en implementar un uso del batitanque en el juego que, siendo justos, sí es interesante y divertido. Pero es medio imperdonable que fuercen al jugador a usarlo en múltiples misiones. En particular, hay varias misiones que consisten en desactivar bombas y donde uno tiene que repeler varias oleadas de tanques (drones, por supuesto) que van a atacarlo. Odié esas misiones con la intensidad de diez mil soles, porque lo que menos quiero hacer en un juego de Batman es tener que completar un mini juego de tiro al blanco con tanques. Eso y las “carreras” que crea Riddler, que es de las otras cosas imposibles en el juego.

Además, para agregar insulto a la herida, cuando uno inhabilita a Jason Todd, Deathstroke es el que toma el control de la milicia que azota a Gotham. Uno esperaría que se diera una última confrontación entre Batman y Slade… y lo que nos dan es una puta pelea de tanques. Es de las cosas más decepcionantes que he jugado en mi vida.

De cualquier manera, incluso tomando en cuenta todo lo negativo, Batma: Arkham Knight es un gran juego… literal y figurativamente. Ciertamente yo invertí horas de mi vida en el mismo, pero la mayor parte las disfruté mucho. En particular, el juego incorporó varios trofeos relacionados a desafíos de combate; y como el combate es lo que siempre me ha gustado más de los juegos de Arkham, yo los disfruté enormemente. Batman: Arkham Knight tiene uno de los trofeos más satisfactorios que existen; se llama The Curtain Falls y consiste en completar cuatro olas de enemigos (cada vez más y más peligrosos) sin recibir ni un solo golpe ni perder el combo… pero además hay que hacerlo con Batman, Nightwing, Robin y Catwoman. Es endiabladamente difícil, pero no imposible; y de verdad es de los trofeos que más gusto me han dado (por eso guardé los videos correspondientes en el tubo).

Cuando saqué el platino del juego, ya había terminado con todos los trofeos de los DLC correspondientes; que por cierto, esa fue otra crítica que oí, que los DLC eran muy caros para tan poco contenido. Pero como yo los compré como dos años después de que el juego saliera, me salieron todos juntos en un precio bastante decente… y la versión de Batgirl que tiene el juego es de las más sexys que he visto.

Batgirl

Batgirl

Por lo tanto cuando obtuve el platino, también obtuve el 100% de compleción en mis trofeos; a partir de este juego he tratado de hacer eso, de terminar los trofeos del DLC antes de sacar el platino de un juego, pero evidentemente no siempre se puede (especialmente si uno juega un juego más o menos pronto después de que salga). Estoy muy orgulloso de mi 100% en Batman: Arkham Knight; no sólo porque requirió hacer un montón de cosas (incluyendo algunas que no me gustaron, como decenas de carreras con distintas versiones del batitanque), sino porque sí requiere de cierta habilidad y dedicación en los trofeos de combate.

Batman: Arkham Knight no es un juego perfecto, pero es endemoniadamente divertido y contiene horas de entretenimiento, así que yo sí lo recomiendo ampliamente.

Venom

El fin de semana pasado me percaté, con cierto pánico, que llevaba casi dos meses sin ir al cine. Para resolver eso, fui a ver Venom.

Se aplican las de siempre.

Venom

Venom

Venom no es, bajo casi cualquier métrica, una buena película. Eso no quita en ningún momento que sea endiabladamente divertida; en gran medida por Tom Hardy, que se divierte como enano en el papel del perdedor ligeramente patán de Eddie Brock.

Hacia mediados de los noventas (joder, hace más de 20 años), Venom gozaba de una popularidad ligeramente ridícula para lo estúpido del personaje; fueron los años de Maximum Carnage, donde Venom comenzó a ser, hasta cierto punto, un anti héroe más que villano.

La historia (original) de Venom en los cómics yo me la aventé casi todita en los números que publicó Novaro aquí en México; desde cómo Spidey obtuvo su traje negro en Secret Wars; como se deshizo de él básicamente como lo muestran en Spider-Man 3; y cómo encontró a Brock para entre los dos hacerle la vida de cuadritos a Peter.

Esta película no tiene nada que ver con esa historia. Y me parece eso la mejora.

La historia tiene varios hoyos enormes y los personajes actúan de manera imposible la mayor parte del tiempo; pero para mí eso no tuvo nada de malo, porque muestran al Venom más agresivo y poderoso que yo jamás me hubiera podido imaginar; pero más importante aún, súper divertido, diciéndole pussy a Eddie cuando se niega a brincar de lo alto de un rascacielos; o comentándole a un ladronzuelo que cuando se coma sus piernas, sus brazos y su cara, quedará rodando por las calles like a turd, in the wind.

Con algo de extrañeza vi que la crítica no le ha gustado esta película idiota; no les hagan caso, es increíblemente divertida y tiene bastante acción muy buena. Y sí, no tiene sentido la historia y en qué universo ocurre queda en el limbo, por los embrollos legales entre Sony y Marvel de los personajes de Spider; pero de cualquier manera es entretenidísima.

inFamous 2

Seis meses depués de mi platino en Resident Evil, obtuve el de inFamous 2.

inFamous 2

inFamous 2

inFamous fue un juego que me gustó bastante, en particular por la historia que es básicamente un cómic de superhéroes. Así que cuando salió en la PSN en oferta la colección del primer y segundo juego junto con el DLC, lo compré sin pensarlo mucho. La secuela está bien, pero la verdad me decepcionó un poco el final; si uno es heróico, Cole se sacrifica para salvar a la humanidad; si uno es malvado, Cole asesina a toda la humanidad para dirigir a todos los conduits. Ninguno de esos finales me gustó.

Fuera de eso el juego es muy similar a la primera parte, pero agregan la posibilidad de crear misiones y subirlas en línea, donde por supuesto se pueden bajar las misiones echas por otros jugadores. También mejoraron el combate manual; ni siquiera recuerdo haber usado el combate manual en el primer juego (excepto para golpear civiles siendo villano), pero en la secuela es bastante útil.

La historia lleva a Cole a New Marais después de que La Bestia destruye Empire City (eso tampoco me gustó), donde ahora tiene que lidiar con otros conduits mientras espera que La Bestia lo alcance, y adquirir poderes basados en hielo o fuego, dependiendo de qué nena se elija en la misión correspondiente. Lo que más me gustó en el modo de juego es el lightning tether, que le permite a Cole colgarse de cualquier estructura en el juego usando un rayo, y desplazarse hacia el punto de contacto de manera bastante rápida: es la forma más ágil y divertida de navegar la ciudad. Lamentablemente esa habilidad se consigue hasta cerca del final del juego.

Es un buen juego, pero lo jugué ya habiendo comenzado a usar mi PS4, y la verdad sí muestra un poco la edad. En trofeos ahora hay que andar persiguiendo palomas y como siempre coleccionando trozos de la Ray Sphere, como en el primer juego.

Si hubiera jugado inFamous 2 cuando era estudiante, estoy seguro que lo hubiera disfrutado mucho más: la mecánica para poder crear misiones es poderosísima, permitiendo crear escenarios realmente divertidos, algunos de los cuales jugué (creados por alguien más). El problema es que para aprender a usarlo bien se necesita bastante tiempo, y eso es algo con lo que ya no cuento.

De todas maneras disfruté el juego y me alegra haber sacado el platino; aunque siendo honesto no fue terriblemente difícil.

25 años

Hace 25 años (más algunas semanas), entré al CCH Sur a estudiar el bachillerato. He escrito al respecto antes; recuerdo con cariño al CCH, pero no definió mi vida. Sin embargo, sí ocurrieron cosas mientras estuve en el CCH que definieron varias cosas en mi vida.

Una de ellas fue que mi primera manifestación, a la que yo fuera por decisión propia, no porque me arrastraban, fue al 25 aniversario de la matanza del 2 de octubre. Ahí comencé a participar en movilizaciones, cosa que técnicamente no he dejado de hacer (aunque mucho menos que cuando era estudiante), ni espero dejar de hacerlo nunca.

Hoy se cumplieron 50 años, y el país ha cambiado bastante; desde 1968 sin duda, pero también desde 1993. Y la movilización de hace cinco décadas tiene mucho que ver, por supuesto.

No fui a la marcha; me hubiera gustado, pero hubiera resultado en que no hiciera nada de mi chamba hoy. Y sencillamente no creo que sea mi lugar; ciertamente no cuando fue una movilización básicamente conmemorativa: agradezco mucho la inteligencia de los muchachos de ahora, que no permitieron que la provocación de hace unas semanas escalara a más de lo que merecía.

Ya no soy estudiante; lo fui mucho tiempo, básicamente viví más años de mi vida como estudiante que como cualquier otra cosa, pero ya no soy estudiante y dudo volverlo a ser. Que no sea estudiante no quiere decir que no pueda participar en movilizaciones conmemorativas; pero ciertamente ya no es el papel primordial que juego. Confío en los chavos de ahora para que se hagan cargo.

El 1° de julio ocurrió algo en este país que nunca había ocurrido; y dios menguante en un par de meses se concretará en los hechos el resultado de estas pasadas elecciones. Y aunque ciertamente había muchachos hace 50 años que participaron en la huelga pensando que sería el primer paso de una gloriosa revolución, lo cierto es que el movimiento del 68 fue primordialmente por la apertura democrática del país.

Que lo consiguieron, si bien a un precio criminal que nunca debió ser considerado y con una tardanza inmoral; en la siguiente década se le permitió la entrada a los partidos políticos de izquierda, lo que resultaría en la candidatura presidencial oficial de 1982 de Arnoldo Verdugo; la rebelión dentro del PRI de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988; la creación del PRD; la victoria en la Majestuosa en 1997; y veinte años después (tras un fraude descarado en 2006), la victoria del Peje a nivel nacional.

Ha sido una marcha desesperantemente lenta, pero innegable, hacia el fortalecimiento de nuestra débil democracia; y todo lo podemos rastrear al movimiento estudiantil de 1968. Falta mucho por hacer; siempre va a faltar mucho por hacer, pero no dudo que, a grandes rasgos, los participantes de hace 50 años estarían, como yo, cautelosamente optimistas del futuro. Ciertamente mucho más que básicamente en todo el tiempo que ha transcurrido desde entonces.

En ese sentido, este aniversario de la matanza del 2 de octubre es fundamentalmente distinto de todos los anteriores. Este país nunca olvidará la masacre de hace 50 años; pero me parece que por primera vez desde entonces podemos estar genuinamente optimistas de que toda esa sangre, todos esos muertos, todas esas movilizaciones y todos estos años de lucha sirvieron de algo. Falta que de hecho así resulte.

Pero repito: cautelosamente optimista.

Resident Evil

Un mes después de mi platino en Bloodborne, obtuve el de Resident Evil.

Resident Evil

Resident Evil

Resident Evil es uno de los juegos históricos del PlayStation, al cual se refieren múltiples gamers como uno de los juegos seminales en el género de “horror de supervivencia” (survival horror). Cuando la remasterización para el PS4 apareció gratis para los miembros de PS+, yo lo bajé y me dije que algún día lo jugaría. Es de un solo jugador, así que lo podía jugar cuando yo quisiera, sin tener que preocuparme de que cerraran servidores o cosas por el estilo.

Y por idiota fue de los primeros juegos que jugué en mi PS4.

No me malentiendan; el juego está divertido y sí me interesaba ver por qué tanta alharaca. Sólo que lo que ocurrió fue que se bajó el juego (todavía no descubría que podía “comprar” los juegos gratis de PS+ y no bajarlos hasta después) y me salió la notificación de que el juego se había instalado. Yo seleccioné la notificación, suponiendo que me diría a qué hora había terminado y cosas así.

Lo que hizo fue iniciar el juego, incluyendo instalar los trofeos correspondientes en mi cuenta.

No me arrepiento, pero ciertamente hubiera preferido jugarlo cuando yo decidiera; no cuando yo cometiera una estupidez.

El juego fue escrito originalmente para el PlayStation (el original) en 1996; en 2002 lo rehicieron para el GameCube; y en 2015 remasterizaron esa versión para el PS4, entre otras consolas. Hago notar que la portada de arriba no es la portada de Resident Evil; las remasterización individual nunca salió sola, me parece, nada más junto con la remasterización de Resident Evil Zero, en una colección llamada Resident Evil Origins Collection. La portada de arriba la hallé en la red cuando busqué “Resident Evil PS4 cover” y decidí usarla aquí.

Se nota la edad del juego; tiene cámara fija, cada vez que se atraviesa una puerta hay una animación desesperante (que se usaba en la versión original para poder cargar la siguiente habitación), apuntar las armas es terriblemente engorroso, y no hay mucho qué explorar en la mansión infestada de zombies (ya sé que supuestamente no son zombies, pero a mí nadie me engaña; esos son zombies).

En trofeos es bastante noble, aunque hay que terminar el juego en un montón de combinaciones de dificultad (incluyendo una engorrosa versión donde los enemigos son invisibles, porque por qué no), adquiriendo coleccionables y logrando que sobrevivan y/o mueran varios personajes. En general se pueden hacer al mismo tiempo varias combinaciones, pero como yo nunca había jugado el juego terminé jugándolo como cuatro veces. No estuvo tan mal; es más bien corto.

De cualquier manera está entretenido y me gustó mucho el personaje de Jill Valentine.

Jill Valentine

Jill Valentine

Chris Redfield no tanto, pero también es pasable. Como sea; puedo ver el atractivo del juego hace 20 años, pero justamente después de haber jugado Bloodborne, la verdad es que Resident Evil hasta da un poco de risa.

En febrero va a salir una versión completamente rehecha de Resident Evil 2 y un montón de gente se ve muy interesada en la misma. Supongo que lo llegaré a jugar; con algo de suerte, eventualmente saldrá para el PS4 una nueva versión de Resident Evil 4, que se supone es el juego que definió muchos de los estándares de los juegos de disparos de tercera persona, que es básicamente mi género preferido.

En 1996 (hace 22 años), Resident Evil debió ser espectacular. Hoy en día se defiende, pero se nota su edad; está divertido, pero prefiero los juegos más fluidos que tenemos hoy en día.

Las pataleadas del muerto

Lo que sigue es lo que sabemos con certeza.

El 20 de agosto (hace dos semanas y media), Miranda Mendoza Flores salió del CCH Oriente en Iztapalapa. La muchacha de 18 años nunca llegó a su casa; su familiares recibieron una llamada exigiendo dinero para que la liberaran y su cadáver desnudo y calcinado fue encontrado en Cocotitlán, Estado de México, al otro día de que desapareciera.

El 27 de agosto, en el CCH Azcapotzalco, estudiantes del plantel tomaron las oficinas administrativas exigiendo la renuncia de María Guadalupe Patricia Márquez, la directora del plantel, protestando que no se abren los grupos necesarios y demandando otros puntos relacionados con la mejora del plantel. No que ahora haga mucha diferencia, pero la directora renunció 3 días después, 30 de agosto (hace exactamente una semana).

El lunes 3 de septiembre, los muchachos de Azcapotzalco fueron a Rectoría a exigir el cumplimiento de sus demandas y en solidaridad con los familiares de Miranda, cuando al menos dos autobuses de porros llegaron y comenzaron a atacar a los estudiantes, que respondieron a la agresión. Esto resultó en una trifulca con 6 heridos, 2 de ellos todavía graves y uno en particular con la posibilidad de perder un riñón.

Lo que sigue es mi perspectiva de lo que ha ocurrido.

El secuestro y asesinato de Miranda es absolutamente inaceptable; lo sería en cualquier contexto, pero desde mi perspectiva es agravado por el hecho de que es joven, de que es mujer y de que es estudiante de la UNAM. La situación en Azcapotzalco no me queda del todo clara (hace años que no tengo contactos en Azcapo), pero parece suficientemente legítima como para que la directora renunciara y todo apuntaba a que se estaban dando las cosas de tal manera que se iba a atender las demandas de los muchachos.

Ambos problemas no son (o no eran) políticos; el primero es la situación de inseguridad que se vive en la CDMX y el EdoMex, especialmente contra mujeres; y el segundo era (al parecer) demandas legítimas de estudiantes alrededor de temas principalmente académicos.

Lo que pasó el lunes, que nos tomó a todos de sorpresa (excepto los que lo planearon, supongo), convirtió de repente esto en un asunto político.

Lo que sigue es especulación mía. Pero todo es basado en suposiciones (espero) inteligentes.

La evidencia de que llegaron porros a golpear a los estudiantes del CCH Azcapotzalco es irrebatible; fue algo planeado y (con casi absoluta certeza) pagado. Lo que por supuesto nos lleva a preguntarnos: ¿quién lo planeo? Que la única manera sensata de hacerlo es preguntar: ¿por qué?

La respuesta que en otras circunstancias podría haber sido obvia (las autoridades de Azcapo) no tiene mucho sentido; la directora del plantel había renunciado 4 días antes. Sin duda alguna era el punto más complicado de lo que pedían los muchachos; si ya se había cedido en eso (que muesta disposición a querer resolver el asunto lo más rápidamente posible), ¿para qué provocar a los muchachos? Lo mismo casi de inmediato descarta a la Rectoría de la UNAM.

Los grupos de porros son históricamente incapaces de tener iniciativa propia (especialmente por la necesidad de trasladarse hasta el sur de la Ciudad); supongo que no podemos descartar que actuaran por su cuenta, pero es básicamente inédito, además de que al parecer fueron múltiples grupos actuando de manera coordinada.

¿El gobierno de la CDMX? Sin duda es posible, pero ¿qué ganarían? Especialmente dado que Coyoacán (donde se encuentra Ciudad Universitaria) es de las 4 delegaciones que ganó la alianza en la que se encuentra el PRD.

Lo que deja (como generalmente ocurre con mi pobre universidad) a grupos a nivel federal que quieren usar a la UNAM como balón político. Y a ese nivel sólo hay dos posibles actores; el gobierno federal saliente, encabezado por Peña Nieto; y el que va a entrar en diciembre, encabezado por López Obrador.

Ya oí una teoría ridícula de por qué fue el Peje, pero supongo hay que discutirla. La teoría de la conspiración va más o menos así: el Peje quiere que renuncie Graue para él poder imponer a un rector de su gusto; y quiere que sea antes de diciembre para que no se le atribuya nada a él. Por supuesto esto supone que el Peje controla a varios grupos de porros (que no usó en el 2006); que esto de alguna manera va a desembocar en la renuncia de Graue (suerte con eso); que él va a poder decir quién lo reemplazaría (no del todo descabellado, pero muy lejos de seguro); y que todo esto ocurrirá en los 3 meses antes de que tome protesta.

Dejando de lado que el Peje nunca ha optado por la violencia, está el pequeño detalle de que la UNAM es, intrínsecamente, de los aliados más fuertes que tiene. Por supuesto hay mucha gente en la UNAM que detestan al Peje o (como yo) que les cae muy mal. Y por supuesto hay grupos de “izquierda” que se sienten amenazados de que su gobierno sí mejore el problema de desigualdad, lo que evidentemente evita que se agudicen las contradicciones y que llegue la gloriosa revolución, que es lo único que realmente puede arreglar las cosas (según ellos). Pero cerca del 75% de profesores y estudiantes de la UNAM votaron por él; y un porcentaje muy alto de esos le da al menos el beneficio de la duda. Por no mencionar que los egresados de la UNAM van a regresar a las administraciones federales, cosa que muchos de aquí apreciamos.

Sería ridículo que el Peje hiciera algo así de burdo, cuando si espera que llegue diciembre, podría hacer algo mucho más sutil y efectivo para asegurar que en las autoridades universitarias quede gente allegada a él. Bueno; más allegada. De hecho eso será lo que debemos vigilar todo su sexenio; porque habremos votado por él, pero la Autonomía Universitaria es la Autonomía Universitaria.

En la asamblea que tuvimos en Ciencias (que no fui, porque ya superé esa etapa de mi vida, muchas gracias), me contaron mis informantes que ni siquiera había comenzado y ya había quienes querían echarle la culpa al Peje, de alguna manera. Y ciertamente estos grupitos de “izquierda” que tiene la UNAM (los que escriben “facismo”) lo quieren poner como si fuera peor que los priistas y panistas juntos. Si somos generosos, desde su punto de vista la única manera de cambiar las cosas es con una gloriosa revolución; por definición las elecciones no funcionan y entonces el Peje es lo mismo de siempre. Si no somos generosos, estos grupitos subsisten de estudiantes sin oportunidades que utilizan como carne de cañón, y sí las cosas mejoran entonces tendrán menos de esos.

De cualquier manera, el Peje ha contribuido a que existan estas teorías pendejas de que él es el responsable de la provocación del lunes; el muy tarado ha actuado desde el 2 de julio como si ya estuviera gobernando… y todavía no está gobernando. Puede salir a las escaleritas de sus oficinas a leer sus pronunciamientos pendejos, pero mientras no tome protesta no es todavía el presidente. Y sí, también es culpa de los tarados actuales, que han dejado ingobernable grandes secciones del país y los vacíos de poder tienden a llenarse como sea, incluyendo al tarado del Peje leyendo pronunciamientos pendejos desde las escaleritas de sus oficinas. Pero aún no está gobernando.

Como sea; si no fue el Peje, la única otra opción (si concuerdan con mi análisis) es que sea Peña Nieto. ¿Y qué podría ganar él (su grupo)?

Varias cosas, pero ninguna muy sustanciosa; deslegitimar a la UNAM; deslegitimar al Peje; crear un desmadre a un mes del 50 aniversario del 2 de octubre (lo que facilita varias semanas de movilizaciones estudiantiles); vengarse de manera mezquina de que todo mundo lo pendejeó de su último “informe” de gobierno.

Las pataleadas del muerto, en otras palabras.

Yo, como normalmente ocurre conmigo, estoy cautelosamente optimista. La asamblea de la Facultad de Ciencias votó por un paro de 48 horas; está bien, es la respuesta que suele dar Ciencias. La asamblea fue (me comentan) nutrida y dentro de lo cabe civil. Y las movilizaciones de ayer fueron masivas, pero festivas y ejemplarmente pacíficas. Probablemente como 4/5 partes de los estudiantes que se movilizaron ayer votaron por el Peje.

Aunque inicialmente no me gustó la respuesta de Graue, ya leyéndola con cuidado la veo mejor. Tampoco es extraordinaria, pero está bien. Las autoridades universitarias están respondiendo, en lugar de aplazar o hacerse güeyes; saben lo que está en juego. No dudo que las movilizaciones continúen al menos hasta el 2 de octubre; y eso está bien: la violencia contra estudiantes es inaceptable bajo cualquier circunstancia. Pero espero que esto no escale todavía más; que es por supuesto lo que buscan los que provocaron en primer lugar.

Confío en que los muchachos no caeran en próximas provocaciones; la movilización de ayer apunta a esto. Y al fin y al cabo es en gran medida por estos muchachos que por fin vamos a tener a un presidente de izquierda en este país.

Bloodborne

Un mes después de obtener mi platino en Batman: Arkham Origins, obtuve el platino de Bloodborne.

Bloodborne

Bloodborne

Bloodborne fue el primer juego nativo que jugué en el PS4, no una remasterización. Mis registros de trofeos muestran que me llevó unas cuatro semanas obtener el platino; pero eso es una mentira vil; me llevó varios meses, nada más que el juego (especialmente para mí, que nunca jugué ninguno de los juegos Souls) es bastante difícil y obtener el primer trofeo me llevó varias semanas.

El juego es excelente en el combate, de los mejores que he jugado. El ambiente también es espectacular, en la gótica y decadente ciudad de Yharnam. La música le queda al tono del juego, si bien no es de las mejores que he oído. Los gráficos son de los mejores que he visto en mi PS4, si bien el juego a veces tartamudea un poco. Y todos los elementos RPG del juego son muy divertidos; de hecho es de los pocos juegos que he continuado jugando después de obtener el platino, para poder maximizar las estadísticas de mi avatar.

Dicho todo lo anterior, Bloodborne tiene una historia pendejísima. Y ya sé que mucha gente la defiende porque es del estilo de las mamadas que escribía H. P. Lovecraft; el problema es que esas mamadas nunca me han gustado a mí (además de que el racista de Lovecraft siempre me ha caído mal).

La premisa principal (tanto de Lovecraft como de Bloodborne) de que los seres humanos estamos destinados o bien a una feliz ignorancia o bien a una inevitable locura si obtenemos los conocimientos del universo va en contra de todo lo que soy yo, como científico. Me parece una herramienta terriblemente perezosa al momento de crear una narrativa: no podemos explicar todo, porque de hecho no podemos comprenderlo como simples mortales.

Mamadas.

Eso no quita que el juego esté muy divertido si uno perdona el oscurantismo pretencioso de nunca explicar realmente nada a fondo. Los monstruos están chistosos y el combate es espectacular, además de que hay una cantidad ridícula de armas y de pociones (todas girando alrededor de la sangre, por alguna razón) y de marcas y de mostros.

Y no puedo dejar de mencionar los calabozos de cáliz (chalice dungeons), que son calabozos generados de manera aleatoria, aunque se pueden reproducir si uno tiene la semilla del generador de números aleatorios que aquí se les conoce como glifos (glyphs); aunque después de un rato todos los calabozos terminan pareciéndose, la verdad es que sí le agregan un montón de horas de juego a Bloodborne, especialmente si uno anda cazando materiales para mejorar las armas del arsenal.

El juego me hizo querer jugar los de la serie Souls, así que probablemente compre la trilogía remasterizada que acaba de salir para el PS4. Y es un buen juego insignia de la consola; si bien la historia sigue siendo estupidísima.

RAID

Alrededor de la fecha en que publiqué mi entrada de Tenochtitlán, Aztlán comenzó a actuar de manera extraña. Me metí a ver qué pasaba (era fin de semana, así que no estba en CU) y el sistema de archivos estaba en modo de sólo lectura. Rezándole a dioses oscuros decidí reiniciarla; y a los dioses oscuros les valió madre, porque no regresó a la vida.

Al otro lunes llegué con mis desarmadores y un lector USB 3 de discos duros SATA, porque supuse que un disco duro había pasado a mejor vida. Y efectivamente eso fue lo que pasó; después de que lidié con todo lo que voy a platicar en esta entrada, verifiqué en la red y resulta que el disco duro (de 500 gigabytes) es del 2009, así que tenía 9 años funcionando. Honestamente no recuerdo si me lo dieron con mi computadora viejita al llegar a la Facultad o si lo traje de mi casa. Ambas opciones son posibles.

Como sea; el disco estaba en una situación precaria: mostraba que tenía una partición, pero la misma ni siquiera podía identificarse a sí misma. Eventualmente pude recuperar la información del disco usando ddrescue, excepto por algunos mensajes de la bitácora, que probablemente fue lo que desencadenó el problema: el disco comenzó a dar problemas; lo que causó la generación de múltiples mensajes de error; que la bitácora trató fielmente de guardar; lo que hizo que diera más problemas; etc. El disco duro justo contenía la partición con /var donde viven los mensajes de la bitácora o log (en /var/log).

Un par de semanas antes del incidente tengo 1 mensaje de ata1: SError: { PHYRdyChg 10B8B DevExch } entre otros; una semana después tendría 37; y el día que murió el disco duro tenía 305.

Aztlán de hecho tiene una cantidad decente de disco duro, así que moví todo el contenido de esa partición al disco duro principal de la máquina y la reviví; una vez que recuperé dicha información, obviamente (es una maravilla ddrescue, sólo entendiblemente lento). Aztlán quedó algo apretada en espacio, pero funcional, así que pedí un disco duro de 2 terabytes a Amazon, que en cuanto llegó lo instalé y todo regresó a la normalidad.

Sólo quedé algo ciscado; en /var también están las bases de datos de mi instancia de GitLab (¡y del Pensadero!), así que pedí otro disco duro de 2 terabytes a Amazon y se me ocurrió ir haciendo en Tenochtitlán un espejo diario de básicamente todo Aztlán. Pero Enrique me dijo que por qué mejor no hacía un RAID, que debo admitir ni siquiera se me había ocurrido.

El nuevo disco duro entonces lo puse en Tenochtitlán, donde procedí a crear un RAID 1 con los dos discos de 2 terabytes que tienen. En los hechos entonces sigo teniendo el mismo espacio; pero en cuanto agregue otro disco duro al RAID puedo convertirlo a nivel 5 y entonces tendré 4 terabytes distribuidos entre 3 discos de 2 terabytes. El tercer disco provee redundancia; el RAID puede perder completamente uno de los tres discos (o de los 2, mientras lo mantenga en nivel 1) y en cuanto lo reemplace puede comenzar a regresar a la normalidad sin en ningún momento perder datos o tiempo arriba.

Y puedo seguir agregando discos hasta que me harte.

Sobre el RAID 1 tengo un volumen lógico (LVM) para tener dos particiones; la memoria virtual (swap) de Tenochtitlán la tengo ahí, que es medio ridículo, porque tengo tanta memoria RAM que la virtual literalmente nunca ha sido usada, pero pues siempre he tenido memoria virtual y con tanto disco duro no veo por qué escamotearlo. El resto del volumen está para varias cosas en Tenochtitlán, pero básicamente es para respaldos. Comparto vía NFS un directorio del RAID con Aztlán para que diario haga un respaldo de toda la información importante de ella; y por supuesto también respaldo a Tenochtitlán.

Tener el LVM encima del RAID me permite rápidamente cambiar el tamaño de las particiones, que supongo será necesario cuando comience a crecer el tamaño del RAID (la próxima semana, con casi toda certeza). Y el RAID me permite no tener que preocuparme de que alguno de los discos duros de mis máquinas se muera (que inevitablemente volverá a ocurrir). Si se muere un disco duro del RAID sólo lo tengo que poner en modo de sólo lectura mientras reemplazo el disco duro dañado; si se muere alguno otro de los discos duros de alguna de mis máquinas en CU, únicamente tengo que cambiarlo y restaurar el respaldo. Cabe la posibilidad de que pierda hasta 24 horas de información; pero lo que más cambio en Tenochtitlán son mis documentos y esos los tengo en Git, que actualizo casi religiosamente y el servidor está en la instancia de GitLab de Aztlán. En Aztlán podría perder un par de entradas en el blog, pero como no escribo diaro dudo mucho que eso ocurra.

Me está gustando la configuración; cuando era estudiante pobre ni siquiera me pasaba por la cabeza el sacrificar todo un disco duro para poder utilizar RAID; hoy en día me importan mucho más mis datos que el costo de un disco duro, así que tiene todo el sentido del mundo hacerlo. Tanto es así que estoy seriamente pensando en hacer lo mismo en mi casa; armar una computadora especial para que funcione como NAS exportando vía NFS directorios a mis otras computadoras. Podría reemplazar a Atom, mi servidorcito casero (o mejor dicho; sería la nueva encarnación de Atom) y a mí media center; o podría tener un media center chiquitito que al iniciar montara los directorios con videos y demás del NAS.

Pero eso será a largo plazo (y con una inversión de dinero no despreciable, si lo hago como se me antoja); por ahora al menos mis datos en la UNAM (que incluye información de cursos y demás) están protegidos.

A menos que se queme mi cubículo, por supuesto.

Batman: Arkham Origins

Cuatro meses después de terminar The Saboteur, obtuve mi platino de Batman: Arkham Origins.

Batman: Arkham Origins

Batman: Arkham Origins

A pesar de haberme dicho que regresaría en serio a mi hobby de gamer, no me supe organizar y durante esos cuatro meses sólo jugué este juego y The Playroom, que ni siquiera tiene platino.

Origins lo compré usado en un BlockBuster antes de que tronaran; y me produce sentimientos encontrados: es un juego de Batman en la serie Arkham, así que me encanta; pero no le llega ni a los talones a City. Sin embargo, tampoco es una basura como mucha gente dice; sólo en comparación con su antecesor sí queda muy mal parado.

La historia ocurre diez años antes que Asylum y relata los primeros días de Bruce Wayne como el Caballero Nocturno. También relata la primera aparición de varios de los súper villanos de la galería de Batman, en particular Joker. El juego es muy similar a los del resto de la serie Arkham, pero agrega una opción de viaje rápido (fast travel) que eliminaron en Batman: Arkham Knight para reemplazarla con el batimóvil; y además incorpora una modalidad de multijugador en línea, que es probablemente de las peores ideas que a cualquiera se le podría ocurrir para un juego de Batman (pero lo hicieron también con un juego de God of War, así que no se los echo demasiado en cara).

También es de los juegos más inestables que he jugado en mi PS3; me tronó a la mitad de estar jugando en múltiples ocasiones.

El juego tenía demasiadas circunstancias en su contra para que le fuera bien: era la tercera parte de una franquicia terriblemente exitosa, lo que casi garantizaba que decepcionaría; estaba escrito, producido e implementado por otro estudio, lo que probablemente explique la inestabilidad del juego; y era una precuela, que generalmente es difícil que salgan bien. Además, no contaba con el elenco de actores originales (en particular el actor del Joker hizo su mejor esfuerzo, pero es obvio que es un imitador de Mark Hamill como el Joker) y fue el último juego en esa generación de consolas, cuando era obvio que todos los estudios importantes estaban trabajando en los nuevos motores para las nuevas generaciones.

En su favor tiene que sigue siendo un juego de Arkham; que la historia aunque sea mafufa está divertida; y que la música es espectacular; tiene la mejor idea del mundo mundial: utilizar una versión sin voces y oscura de Carol of the Bells como tema musical del Joker. Es espectacular, en particular cuando lo integran a las apariciones del personaje en la historia.

En trofeos es en general sencillo; pero como agregaron la opción idiota de multijugador en línea, tuve que interactuar con otros seres humanos para sacarlos, lo cual detesto. No fue difícil, nada más lento y tardado. Lo que sí es que tuve la suerte de que justo cuando me faltaban únicamente un par de trofeos, anunciaron que cerrarían los servidores del juego unas semanas después, lo que eventualmente imposibilitaría obtener todos los trofeos del juego. Terminé de coleccionar todos los trofeos un mes antes de que cerraran los servidores y justo en ese momento un montón de gente se lanzó a tratar de completar el juego antes de que fuera imposible hacerlo. Yo me salvé de todo eso.

Como sea, Origins es sin duda la entrada más débil de todos los juegos de Arkham… pero sigue siendo uno de los juegos de Arkham, así que si pueden juéguenlo.

Tenochtitlán

Estaba esperando un hecho específico para escribir de la nueva encarnación de Tenochtitlán, pero está tardando más de lo que yo esperaba, así que mejor lo hago de una vez.

Tenochtitlán es la máquina de escritorio que utilizo en mi cubículo de la Facultad de Ciencias. Aztlán es el servidor, es la máquina que vive con una IP pública; de hecho está en la LAN del Departamento de Matemáticas, pero los de cómputo de la Facultad redirigen el tráfico que llega a la IP pública a la IP interna que tiene Aztlán en dicha LAN.

Aztlán tiene dos tarjetas de red: una que usa la IP de la LAN interna del departamento (y a la que le llega el tráfico de la IP pública); y otra que la conecto a un conmutador (swticher) que a su vez es un punto de acceso inalámbrico en mi cubículo. El punto de acceso está detrás de Aztlán para que el tráfico de mi red interna no contamine el tráfico de la LAN del departamento.

Del punto de acceso se cuelgan todos mis dispositivos personales; mi impresora, mi laptop, mi teléfono celular… y por supuesto Tenochtitlán, que como ya dije es mi computadora de escritorio.

Red del cubículo

Red del cubículo

Se llama Tenochtitlán porque le sigue a Aztlán.

Como sea; la historia de Tenochtitlán es interesante. Nada más debo enfatizar que ya tiene años que cuando hablo de computadoras, no me refiero al hardware; me refiero a la instalación de Linux que vive en esa computadora. Cuando actualizo mis equipos nada más muevo dichas instalaciones del hardware viejo al hardware nuevo; para mí (y en los hechos) la computadora sigue siendo la misma aunque tenga hardware completamente distinto.

En otras palabras, lo que me importa es el alma, no la carne.

Cuando llegué a mi cubículo, me dieron una computadora viejísima, una Dell Inspiron del año del caldo. Estoy casi seguro que tenía un procesador Celeron y como 512 megabytes de memoria; pero no lo puedo garantizar porque nunca usé esa máquina, realmente. Hacía poco que había actualizado la computadora de mi casa (a un Core i7-4790 a 3.60GHz en una placa madre Gigabyte Z97X-SLI-CF), así que llevé la placa madre, procesador y memoria del hardware viejo en mi casa (un Core 2 Quad con 4 Gb de memoria) y se los puse al gabinete de la Dell Inspiron. La placa madre, procesador y memoria de la Dell Inspiron los guardé en una caja en mi cubículo y me olvidé de ellos.

Esa fue la primera encarnación de Tenochtitlán, que debí usar como 15 minutos, porque me harté de la velocidad glacial (comparada a la de mi casa). Así que compré un clon un poco más modesto de la computadora que tenía en mi casa; placa madre muy parecida (un poquito peor, una Gigabyte H97-Gaming 3), procesor muy parecido (un poquito más lento, un Core i7-4770 a 3.40GHz) y exactamente la misma memoria, 16Gb. Tenía dinero de haber estado trabajando en el INE.

También compré el gabinete más barato que pude encontrar y llevé todo esto a mi cubículo, reportándolo propiamente. Ya corriendo la máquina en mi cubículo, procedí a transplantar Tenochtitlán a su segunda encarnación; y el hardware viejo de Tenochtitlán (el Core 2 Quad) se convirtió en Aztlán, que también fue de las razones para hacer todos esos movimientos.

El monitor, teclado y ratón eran los que me habían dado junto con la Dell Inspiron, aunque también llevé un ratón óptico viejo que tenía en mi casa, porque el de la Dell era de los que todavía tenía bola.

Así funcionaron las cosas un par de años, hasta que pedí un proyecto y del mismo saqué dinero para actualizar mi computadora de escritorio. Lo cual está muy bien, no tanto por mi máquina de escritorio, sino por Aztlán; entre mi blog, mi lector RSS, mi instancia de GitLab y varias otras cosas, la pobre máquina (con nada más 4Gb de memoria) ya estaba en las últimas.

Como en mi proyecto pedí un presupuesto razonablemente alto para mi computadora, esto me permitió comprarme una máquina bastante buena.

Tiene un procesador Core i7-7700k a 4.2Ghz, una placa madre Asus Sabertooth Z170 Mark 1 y 32Gb de memoria Corsair Vengeance a 3000Mhz de velocidad. Además tiene un disipador de calor Cooler Master Evo 212, un disco duro M.2 NVME Kingston SKC1000 de 240Gb para el sistema operativo, un disco de estado sólido Kingston 400 de 240Gb para mi ${HOME} y un disco de duro mecánico híbrido SeaGate Firecuda ST2000DX002 de 2 Tb para datos. Todo esto está dentro de un gabinete Cooler Master MasterCase Pro 5 con seis ventiladores de 120 milímetros (dos de ellos abrazando al disipador) y uno extra de 140 milímetros. Por último, pedí un ratón HP OMEN X9000 y un teclado HyperX Alloy FPS Cherry MX Red, junto a un monitor LG ultrawide (21:9 en lugar de 16:9) de 29 pulgadas; curvo, por supuesto. Todo está alimentado por una fuente de poder Thermaltake Smart M de 850 watts, semi modular. Ah, y unas bocinas Amazon Basics A100, nada más porque las bocinas USB que usaba antes eran realmente una tarjeta de sonido USB. Esto causaba que no funcionara nada más conectar y desconectar mis audífonos de la computadora; tenía que cambiar de tarjeta de sonido en mis aplicaciones, lo cual era muy molesto.

Si saben el estado actual del equipo de cómputo para escritorio moderno, exceptuando por la falta de una tarjeta de video discreta de alto nivel, acabo de describir una buena (aunque no excelente) plataforma para un gamer. Esto no es accidental; desde hace ya varios años resulta que el mejor equipo de cómputo para trabajar suele ser también el mejor equipo para jugar. Lo único malo es que todo incluye iluminación RGB, que desde mi punto de vista es de tan buen gusto como los microbuses con luces de neón.

Y hubiera comprado también una tarjeta de video discreta; nada del otro mundo, algo como una Nvidia GTX 1050 Ti, pero gracias a los mineros de criptomonedas el precio de los GPUs se ha disparado al cielo (aunque al parecer está a punto de caer de nuevo). Y realmente no la necesito; es una máquina para trabajar, no para jugar: esa computadora nunca va a tener Windows instalado.

La computadora llegó en piezas y la armé yo, porque he venido armando mis propias computadoras (excepto laptops) desde hace casi veinte años. Me llevó varios días por algunos inconvenientes que no preví; el procesador venía sin disipador (hasta ahora siempre había usado el disipador incluido en los procesadores Intel), así que tuve que ir de emergencia a comprar el disipador Cooler Master. Luego no lograba que la placa madre llegara a POST, porque el procesador no estaba soportado; tuve que actualizar el BIOS vía USB, pero además determinar que ese era el problema me llevó horas. Y por último decidí quedarme con el monitor ViewSonic de 24 pulgadas al que nos actualizaron a todos los profesores (me parece) en el departamento. Lo puse en modo vertical al lado del monitor ultra ancho y está excelente para escribir; puedo tener el PDF de salida de \LaTeX en ese monitor, lo que me permite ver una hoja en tamaño mucho mayor al natural.

Doble monitor

Doble monitor

Pero eso significó comprar un brazo para el segundo monitor. Por suerte, todos los extras también están cubiertos por el presupuesto de mi proyecto.

Una vez terminada la tercera y última (por ahora) encarnación de Tenochtitlán, procedí a reencarnar Aztlán en el viejo hardware de la primera, lo cual fue mucho más sencillo, pero aproveché que mi cubículo ya parecía zona de guerra para abrir la computadora y darle una buena limpiada. Por último, saqué mi Core 2 Quad del gabinete de la Dell Inspiron y le regresé su hardware original, que devolví al departamento.

Esta combinación de gabinete, fuente de poder y hardware en general me permitían hacer por primera vez algo a lo que nunca me he aventado; enfríar la computadora con líquido en lugar de aire. Pero la verdad, aunque un AIO sí me animaría a ponerlo (digamos, el Cooler Master Nepton 240m), cualquier otra cosa me daría terror que hubiera fugas: a veces pasan semanas sin que esté en mi cubículo (por ejemplo en vacaciones) y no podría ir de inmediato a reparar una fuga de líquido en mi computadora. Además, no planeo aumentar la velocidad de reloj (overclock) del CPU (aunque sí activé el turbo para que llegue a 4.5Ghz), no tengo GPU y con 7 ventiladores (dos al frente, dos abrazando al CPU, dos arriba y uno grande detrás), el CPU se mantiene bastante fresco, quedándose a no más de 46° cuando compilo Chromium con todos los núcleos utilizándose al 100%.

La nueva encarnación de Tenochtitlán es notablemente más rápida que la anterior (en particular el disco duro NVME es ridículamente rápido) y la verdad se ve bastante impresionante la configuración con 2 monitores, uno de ellos vertical. Es una buena máquina y espero que me dure al menos unos cinco años.

Misión: Imposible Repercusión

El fin de semana fui a ver Mission Possible: Fallout, porque por qué no.

Se aplican las de siempre.

Mission: Impossible Fallout

Mission: Impossible Fallout

Esta última entrega de Mission: Impossible ha sido laureada como la mejor de toda la saga; algunos dicen que es la mejor película de Tomás Crucero. Yo la verdad no veo la razón de tanta alharaca; sin duda alguna está divertida, pero no creo que sea mucho mejor que las anteriores.

Como sea; la recomiendo ampliamente porque es hilarante en varias partes (las situaciones en las que la IMF se encuentra son tan, valga la rebuznancia, imposibles que no queda de otra sino reírse); porque Rebecca Ferguson es una mujer básicamente perfecta; porque está simpático ver de nuevo a Michelle Monaghan como la sufrida ex-esposa de Ethan Hunt; porque Vanessa Kirby es encantadora como la Viuda Blanca (y está muy simpático que sea la hija de Max, de la primera película hace 22 años; y que como su madre no pueda quitarle las manos de encima a Ethan); porque Henry Cavill es imponente como un mastodonte mirando al zotaco de Tom Cruise (aunque la verdad lo desperdician un poco); y porque tiene acción idiota todo el tiempo.

Pero no sé en buena conciencia quién podría decir que es una “buena” película. Es un churrito de acción muy bien hecho, divertido y que cumple su cometido. Y sí, es impresionante ver como Tom Cruise arriesga su vida con escenas de acción cada vez más ridículas y peligrosas, pero la verdad no voy al cine a ver eso. Si lo hubieran filmado todo en pantalla verde con CGI y sin arriesgar la salud de nadie, yo creo que me hubiera gustado igual.

De cualquier manera vayan y véanla; sin duda alguna vale la pena verla en el cine y nada más por las encantadoras féminas que aparecen se justifica el precio del boleto.

The Saboteur

Una semana después de obtener mi trofeo en Uncharted: Drake’s Fortune Remastered, obtuve el de The Saboteur.

The Saboteur

The Saboteur

A pesar de que la diferencia entre este platino y su predecesor fue de una semana, el tiempo total que estuve jugando The Saboteur fue de nueve meses. Esporádicamente. The Saboteur es todavía de los juegos que compré en mi viaje a California en 2011; acostumbraba ir a GameStop y comprar juegos usados que estuvieran en menos de 5 dólares y que hubiera leído en línea que pudieran gustarme. No sé exactamente cuántos juegos compré entonces, pero sí fueron decenas; y (como puede verse) no he terminado con todos, todavía.

Me encantó The Saboteur, pero exceptuando hacia el final, nunca lo jugué con mucha regularidad. Fue hasta que compré mi PS4 y que me dije que era hora de retomar mi hobby de gamer que por fin me dediqué en serio a terminar el juego.

Como decía arriba, me encantó The Saboteur; como su nombre indica uno juega como un saboteador de la resistencia francesa (aunque el personaje es irlandés) durante la ocupación nazi de París en la Segunda Guerra Mundia. El juego es en blanco y negro (excepto algunos toques de color, como los rojos nazis) mientras uno no “libere” (le dicen “inspirar”) una zona y cuando uno por fin libera una zona, el juego es hermoso mostando en glorioso color un París casi caricaturesco

París

París

La música es espectacular; el modo de juego es bastante divertido, siendo de mundo abierto (bien podría llamarse Grand Theft Auto: French Resistance) y esto incluye manejar un montón de carros preciosos de los años 40s; el combate es pasable, pero las secciones de estar infiltrando bases nazis es divertidísimo; y la historia es medio mafufa, pero es al fin y al cabo un juego de matar nazis, que siempre se agradece.

Los trofeos además están muy divertidos, si bien como suele ser el caso con juegos de mundo abierto hay que hacer un montón de cosas, pero no me molestó porque el juego es muy entretenido.

The Saboteur es un juego altamente recomendable y que ha envejecido muy bien. Si tienen acceso a un PS3 y pueden juéguenlo, es de mis juegos preferidos de esa generación.

De regreso a casa

Estoy a punto de despegar rumbo a México. Este viaje estuvo muy divertido, pero también productivo. De cualquier manera, me alegra volver a casa.

Nos vemos del otro lado del charco.

Uncharted: Drake’s Fortune Remastered

Un par de semanas después de obtener mi platino en God of War III Remastered, obtuve el de Uncharted: Drake’s Fortune Remastered.

Uncharted: The Nathan Drake Collection

Uncharted: The Nathan Drake Collection

Uncharted: Drake’s Fortune es uno de los juegos insignia del PlayStation 3. La versión remasterizada es idéntica, sólo se ve más bonita.

Puede parecer irónico que mis primeros dos platinos en el PS4 sean versiones remasterizadas de juegos que ya había jugado en el PS3, pero para mí hace todo el sentido del mundo. Y de hecho he seguido comprando versiones remasterizadas de juegos que ya había jugado antes; dudo dejar de hacerlo: si un juego me gustó en el PS3, me va a seguir gustando en el PS4.

Como sea, el primer juego de Uncharted se juega bastante bien en el PS4 y agrega un par de trofeos interesantes que la versión del PS3 no tenía. Fuera de eso, es literalmente igual a la versión del PS3, así que no hay mucho más qué decir; nada más tal vez que sí disfruté bastante volver a jugar la primera aventura de Nathan Drake.

El segundo hogar

Una de las cosas que me gusta hacer en Barcelona (y que lamentablemente no hago nada similar en la Ciudad de México) es ir caminando al restaurante Paco Alcalde y comerme o bien una paella o bien un arroz negro junto con media botella de vino. Como normalmente me hospedo cerca de la UPC, esta caminata me suele llevar un par de horas y aprovecho para tomarme un café y meterme a librerías de viejo; llevo años buscando las ediciones en español de The Dispossessed de Ursula K. Le Guin y Hawksbill Station de Robert Silverberg, porque quiero que mi papá las lea.

Esta vez me tocó lluvia, que como suele ser normal en Barcelona cae fuerte sólo unos cuantos minutos y al rato el sol está de nuevo a todo lo que da; esto resultó en que mi caminata tardara más de lo normal y que me mojara un poco.

En verdad me gusta Barcelona, pero debo admitir que mis viajes aquí han adquirido cierta cotidianidad; aunque por supuesto no vengo nada más porque me gusta, vengo porque tengo con quién trabajar aquí y entonces encaja en mi vida académica. De cualquier manera, sí me sorprendió que cuando comenzó a caer la lluvia, no dudé un momento en abandonar mi plan de llegar por la Diagonal hasta la Sagrada Familia y dirigirme directo a Plaza Cataluña. No pensaba entrar de cualquier manera, iba a sólo ver los avances de la obra por afuera.

Mi punto es que no hay esa ligera angustia que existe al ir a otras ciudades, de sentir la obligación de ir a todos los lugares que se puedan porque quién sabe cuándo se pueda regresar (si es que es posible). Si esta vez no vuelvo a ver la Sagrada Familia, la iré a ver la próxima vez que venga. Porque siempre habrá próxima vez, dado que Barcelona es como mi segundo hogar.

God of War III Remastered

Ocho meses después de que obtuve mi platino en God of War: Ascension, fue el turno de God of War III Remastered, la versión para el PlayStation 4.

God of War III Remastered

God of War III Remastered

A finales de 2014 estaba ganando muy bien, porque entré a trabajar al INE para los trabajos de redistritación. Al año siguiente fue que compré mi Mini Cooper, y para mi cumpleaños decidí regalarme un PlayStation 4; la consola llevaba para entonces dos años y medio de haber salido y me dije a mí mismo que ya era hora de comprarla.

Junto con el PS4 compré cuatro juegos: Bloodborne, Batman: Arkham Knight, Uncharted: The Nathan Drake Collection (que tiene las versiones remasterizadas de Uncharted 1, 2 y 3) y God of War III Remastered. Los cuatro (o seis) juegos me parecen extraordinarios, por cierto.

Había dejado de jugar bastante para ese momento (de ahí la pausa de platinos de más de medio año) y fue mi objetivo retomar mi principal hobby más enserio y además explorar qué es lo que tenía que ofrecer el PS4. En particular, también fue una especie de reconciliación que tuve con Kratos, porque es difícil simpatizar con el sicótico espartano; suele hartar después de un tiempo.

Además, yo creía que podía sencillamente levantar los trofeos de mis juegos de PS3 en las versiones remasterizadas; todavía no sabía que eso sólo es en algunos juegos. Como sea, me chuté de nuevo God of War III Remastered y fue mi primer platino en el PS4.

El juego es idéntico a la versión de PS3, sólo con mejores texturas y 60 FPS estables a lo largo del juego. Así que ahí no hubo nada nuevo.

Y pues es de nuevo Kratos destazando todo lo que se le ponga enfrente; al final de esta entrega (remasterizada), estaba de nuevo a punto de dejarle de hablar al espartano, pero el juego de 2018 cambió todo eso. Pero de eso hablaré después.

Barcelona 2018

De nuevo estoy en el Aeropuerto de la CDMX esperando a abordar mi vuelo a Barcelona, vía Madrid. Este año el itinerario es mucho más sencillo que el anterior; voy a ir a pasear con mi mamá a Bilbao y a una estancia de investigación en Barcelona. Regreso a México el 29 de julio, persiguiendo el atardecer.

Como había mencionado que haría la última vez que me trepé a un avión, estoy en la sala de espera mamona que puedo usar por mi tarjeta de crédito. No sé si mi crédito aumentó desde la última vez o si ahora ando más guapo, pero esta vez sí me ofrecieron bebidas alcohólicas, por lo que estoy muy contento tomándome un tequila antes de treparme a mi avión.

Estas vacaciones han sido extrañas; entre las elecciones (que sí me tuvieron más preocupado de lo que me permito admitir), la bola de cosas que tengo pendientes y preparar el viaje, realmente no he descansado mucho. Y pues a Barcelona, como siempre, voy en gran medida a trabajar, no ha descansar. Pero espero sí disfrutar el paseo en Bilbao; nunca he estado ahí y es la primera vez que mi mamá y yo paseamos en Europa.

Independientemente, ir a Barcelona es como regresar a mi segunda casa, así que eso sí lo espero con ansias.

Los veo del otro lado del charco. Si el avión tiene el buen gusto de no caerse.

Ant-Man and the Wasp

El martes fui a ver Ant-Man and the Wasp, porque aunque sigo y seguiré siendo fiel al Universo Marvel, varias de sus películas creo que no ameritan el “plus” de ir a verlas el finl de semana de su estreno. Ésta en particular no amerita ni siquiera que se vea en el cine.

Se aplican las de siempre.

Ant-Man and the Wasp

Ant-Man and the Wasp

Ésta debe ser una de las peores películas del Universo Marvel; la historia es patéticamente simple (hay que rescatar a mamá), así que la rellenan con un montón de historias secundarias la mayor parte intrascendentes; casi no hay acción y básicamente todo lo que hay de acción salía en el avance; y la trama tiene más hoyos que una red de pescar, con el aspecto “científico” en particular de las párticulas Pym tomando un papel para motivos prácticos mágico. La premisa de la película (el hacer cosas chiquitas o grandotas) es completamente inverosímil… y quiero decir, dentro de un universo con dioses nórdicos, gigantes verdes y armaduras con “nanotecnología” también mágica, lo que pueden hacer las párticulas Pym es sencillamente inverosímil. No tiene el menor sentido.

Y por supuesto me encantó la película.

Por más tarada que fuera la historia (hay que rescatar a mamá), me dio gusto dar un paso hacia atrás de todas las mamadas que afectan literalmente a toda la realidad en el Universo Marvel. Nada de salvar a toda la vida en existencia; o a un planeta; o a una ciudad; o ni siquiera una tiendita de la esquina: la misión es realmente simple (hay que rescatar a mamá).

Y además es un error ver a esta película como una de superhéroes; es realmente una comedia, que ocurre que aparecen superhéroes del MCU en ella. Como comedia es bastante divertida, en gran medida por Paul Rudd, que sostiene con su actuación gran parte del peso del churrito, exitosamente además. Evangeline Lily me sigue encantando y aunque le dan poco para hacer desde el punto de vista de su personaje, tiene todas las mejores dos escenas de acción del churro. Michael Douglas sigue siendo un viejito encantador cascarrabias y ahora se le unen en el club de la tercera edad Laurence Fishburne y Michelle Pfeiffer (que la cabrona se sigue viendo bellísima); y aunque sale muy poquito la Pfeiffer, al final hace sentir mejor a la hermosa villana con sus dedos, lo cual por supuesto siempre quiero ver. La hermosa villana, por cierto, es simpáticamente interpretada de forma pastelera por Hannah John-Kammen. Y por supuesto Michael Peña se roba todas las escenas donde sale, haciéndola de mexicano encantador, que le es fácil porque es básicamente un mexicano encantador.

Sinceramente no creo que valga la pena ver esta película en el cine (muy poca y nada espectacular acción), y la mayor parte de la gente debe estar de acuerdo conmigo porque no le está yendo muy bien. Pero sin duda alguna está excelente para una tarde dominguera enfrente de la tele o en algún vuelo que tomen que dure más de dos horas. Es sin duda alguna divertida y yo iré a ver la secuela en el cine, porque le soy fiel al MCU.

Pero ustedes probablemente deban esperar a que sea rentable. Tanto ésta como la secuela, que me parece sí harán.