¡Shazam! La Furia de los Dioses

A mediados de marzo de este año que termina, fui a ver Shazam! Fury of the Gods, porque por supuesto que eso hice.

Shazam! Fury of the Gods

Shazam! Fury of the Gods

La primera parte de esta saga a mí me gustó mucho; esta segunda parte me gustó menos, pero de hecho no es mala película. No es una joya de la cinematografía; pero no es mala tampoco. Es un churrito de superhéroes bastante entretenido.

Siempre he sido rabioso fan de Helen Mirren y en esta película se la pasa masticando escenas como chicles FutyGom; Asher Angel (Billy Baston joven) es guapísimo y encantador, y yo sigo sin entender porqué nadie le dijo a él y a Zachary Levi que estaban interpretando, asegún, el mismo personaje; Jack Dylan Grazer es espectacular como Freedy Freeman y por poco se roba la película; y Rachel Zegler es tan estupidizantemente hermosa que yo la iría a ver a una película donde nada más leyera nombres del directorio telefónico. Y no, no me “ofende” que una diosa de miles de años quiera ligarse a un muchacho adolescente; eso es lo que siempre han hecho los dioses griegos, es perfectamente consistente para el personaje.

Por último, el cameo al final de Marvila es tetísimo, pero disfrutable de cualquier manera.

No, la película no es mala, realmente; sólo es parte de esta vorágine de destrucción que al parecer está consumiendo a todas las películas del extended DCEU extendido antes del golpe de timón por parte de James Gunn. Y que lamentablemente (de forma aparente) también consumirá dicho golpe de timón.

A mí me gustó el churrito y me alegra haber irlo a ver al cine. Pero no detuvo esa vorágine detructiva… y al parecer de hecho contribuyó a la misma, porque a estas alturas no importa qué haga Warner Bros., por definición todo lo que haga estará mal, la crítica y la audiencia han decidido (no de manera completamente injustificada).

Está en HBO Max, si la quieren ver; yo digo que vale la pena.

Attack on Titan

Si me leen con regularidad, queridos lectores, habrán notado que en los últimos meses me había acomodado en un sencillo formato de reseñar una película, seguido de reseñar un videojuego, seguido de reseñar un animé. Es una metodología simple y cómoda, y me funcionó bien.

Sin embargo, dos cosas causaron que me detuviera durante casi todo un mes: el fin del semestre en la Facultad; y que el siguiente animé que debía reseñar es Attack on Titan, justamente durante los días en que iba a salir el último episodio de la ridículamente alargada cuarta temporada, que se extendió durante tres años y está dividida en cuatro partes, cada una con un nombre más ridículo que la anterior: creo que la última parte se llama: “Cuarta temporada, el final, ahora sí, de veritas la última parte”.

El episodio final final, ahora sí en serio final, transcurrió hace un par de semanas; y la verdad sí necesité varios días para acomodar mis pensamientos acerca de la serie. Que de eso es esta entrada.

Attack on Titan

Attack on Titan

Para los que no lo sepan, AoT relata la historia de Eren Yeager, un habitante de la isla Paradis, último refugio de la humanidad después de haber sido casi completamente aniquilada por terroríficos titanes, humanoides de varios metros de altura que literalmente se comen a los humanos.

Los habitantes de Paradis están en un enorme círculo protegido por tres enormes murallas concéntricas, que al parecer los titanes (que carecen de cualquier tipo de inteligencia) son incapaces de atravesar. Eren sueña con unirse al batallón de reconocimiento (Survey Corps), un ala del cuerpo militar de Paradis que se aventura fuera de las murallas tratando de investigar maneras de combatir a los colosales monstruos; fuera de eso vive una vida relativamente tranquila con sus amigos de la infancia, Mikasa Ackerman y Armin Alert.

Hasta que dos titanes con características nunca antes vistas (el Titán Colosal y el Titán Blindado) consiguen destruir la muralla justo en la villa de Eren, lo que causa que entren todos los demás titanes y causen una masacre absoluta, incluyendo la mamá de Eren, que un titán se la come mientras él mira impotente.

Esto inicia la saga del muchacho, que junto con sus dos amigos se une al batallón de reconocimiento y entre los tres sobreviven el intenso entrenamiento utilizando un equipo especial que les permite matar titanes; no voy a elaborar al respecto, pero es espectacular cómo funciona el equipo de maniobra omnidireccional (Omni-Directional Maneuvering Gear), y los básicamente machetes que utilizan para destazar la nuca de los titanes, aparentemente su punto débil.

En su primera misión, por supuesto, un entusiasmado Eren, con ojos brillantes de poder comenzar a vengarse de los monstruos que le quitaron a su madre, tarda aproximadamente quince segundos es ser consumido por un titán… y un par de minutos más en él mismo convertirse en un titán.

No voy a relatar todo lo que sigue, porque es de las historias más rebuscadas, interesantes y emocionantes que haya visto en animé en mucho tiempo; baste decir que todo lo que Eren y sus amiguitos creían era mentira: Paradis no es el último refugio de la humanidad; el resto del mundo tiene décadas planeando la destrucción de la isla; Misaka pertenece a un lineaje de básicamente súper humanos en el arte de cualquier forma de combate; Armin eventualmente se vuelve el titán colosal; Eren se convierte en un genocida que termina exterminando a 80% de la población humana, en un esfuerzo equivocado pero sincero de querer salvarla sin sacrificar a su pueblo; y la serie tiene las mejores escenas de acción que he visto en mucho tiempo.

Pocas series he visto yo que impacten tanto emocionalmente como lo hace AoT; que un titán se coma a la mamá de Eren; el descubrir que él mismo es titán; el descubrir cómo es que se volvió titán; el descubrir que Reiner, Bertholt y Annie son espías enviados para destruir Paradis; el plan demente (y genial e inhumano) de Eren para recuperar al Titán Bestial; el plan demente (y genial e inhumano) de Eren para causar un golpe de estado en Paradis; y el Retumbado (Rumbling), que es la acción genocida más espectacular que yo jamás haya visto en animé, parecido al genocidio por parte de los Zentraedi contra la población humana en Macross/Robotech, pero mucho más terrible y violenta, además de mostrarla con una cercanía casi indecente.

Pero por encima de todo, en mi caso, por la muerte de Sasha; cuando muere al final de la primera parte de la cuarta temporada, yo casi no lo podía creer. Literalmente sentí una sensación de pérdida, como si hubiera morido alguien cercano a mí.

La serie comencé a verla en la pandemia, creyendo (no tengo idea por qué) que era una comedia; y me prendí de inmediato de la misma. Vi todos los episodios, todos los especiales; venga, hasta las adaptaciones en acción viva (no las vean; son terriblemente malas). Es la serie (no romántica) que creo que más me ha emocionado en muchos años. Más que Demon Slayer incluso.

Y el final me satisfizo bastante; no sólo es ridículamente emocionante y repleto de acción: termina siendo dolorosamente romántico, mostrando (aunque no explícitamente resolviendo) el romance entre Armin y Annie y el de Falco y Gabi. Y por supuesto enunciando explícitamente el amor entre Eren y Mikasa, que cada vez que leo en línea a la gente que dice que “no tiene sentido”, de verdad me pregunto si vimos la misma serie: para mí era obvio como desde los primeros quince segundos del primer episodio. Por supuesto es triste que nunca pudieran vivir su romance y que Mikasa, contrario a los deseos de Eren, nunca lo superara o se deshiciera de la bufanda que le regaló cuando eran niños; pero pues no hay final feliz para asesinos genocidas del ochenta porciento de la humanidad, supongo.

La serie también plantea (pero se niega a intentar resolver) preguntas muy profundas acerca de la humanidad y el al parecer inevitable impulso de estarnos matando unos a otros. Y termina en un epílogo cientos de años después de que murieran Eren, Mikasa y Armin, mostrando no sólo a la humanidad volviendo a matarse entre ella, sino posiblemente el regreso del “ente” causante de la existencia de los titanes.

La recomiendo ampliamente, más aún en esta época en donde mucha gente al parecer se ofende de tener protagonistas completamente jodidos de la cabeza; eso es a mí de lo que más me gusta de la serie: el hecho de que los usuarios del Titán de Ataque (o Atack on Titan), como Eren, al parecer pueden “recordar” el futuro, y que entonces resulte que (aparentemente) Eren fue el que de hecho causó que su madre fuera literalmente masticada por un titán, supongo que le jodería la cabeza a quien fuera.

Véanla si pueden: es, en pocas palabras, espectacular. Está en Crunchyroll, si les interesa.

Goat Simulator

El siguiente platino que adquirí fue el de Goat Simulator.

Goat Simulator

Goat Simulator

Este fue otro videojuego donde el hijo de un amigo (el mismo hijo del mismo amigo) comenzó a jugarlo y pues se registraron los trofeos.

Goat Simulator salió hace cerca de una década, armando un pequeño escándalo cuando lo hizo. El “juego” (si somos generosos llamándolo así) fue un prototipo que más o menos en broma hicieron algunos programadores de Coffee Stain Studios y que al subir videos del mismo a YouTube generó suficiente atención como para lanzarlo como juego completo.

En Goat Simulator uno controla a una cabra que causa caos en un suburbio. Esa es toda la “historia”, al menos en el juego principal (o sea, descontando DLC); realmente es un sandbox de simulación física donde el avatar del usuario es una estúpida cabra que corre, brinca y “agarra” cosas con su lengua (que se puede estirar decenas de metros). Con estas habilidades uno puede destruir múltiples cosas, lo que incrementa el puntaje del jugador.

Como pueden adivinar, el “juego” es un chiste, y uno ligeramente malo además. Los creadores dicen que dejaron un montón de bugs en el programa porque son divertidos, pero a mí no me engañan; los dejaron porque debe ser una pesadilla el código. Es muy común que el programa truene, sólo entonces se revierte al estado inicial del mismo: pusieron un trycatch que atrapara todo error en el main, básicamente, en cuyo caso regresan todo el estado en que se encontraba el programa al iniciarlo.

Como fuente de entretenimiento, el “juego” es divertido por aproximadamente quince segundos; se vuelve realmente aburrido muy rápidamente.

Yo hubiera apreciado la estupidez del programa si obtener los trofeos hubiera sido trivial; pero no, a alguien se le ocurrió que múltiples trofeos debían requerir el seguir múltiples pasos en varios casos de manera precisa, que es medio imposible porque el estúpido “juego” está lleno de errores.

Yo soy programador profesional y a mí no me engañan; Goat Simulator es una pesadilla de programación, pero que decidieron publicitar como si todos los errores fueran a propósito para divertir al usuario. Su existencia es casi ofensiva para mí.

Me llevó casi un mes sacar todos los trofeos de Goat Simulator, por una combinación de que era realmente aburrido junto con ser básicamente imposible de hacer nada de manera predeterminada, porque el programa está plagado de errores.

En justicia del “juego”, sí hubo varias ocasiones en que me hizo reír; pero la verdad me desesperé con el mismo muchas veces más.

Así que realmente no lo recomiendo; me salió gratis, eso sí.

Demon Slayer: To the Swordsmith Village

Cuando fui a ver a las quintillizas por excelencia en el cine, me enteré de que iban a estrenar también Demon Slayer: To the Swordsmith Village. De ésta sí sabía la existencia de la película, nada más no que se iba a estrenar en México. Y también sabía que era básicamente una concatenación de los últimos capítulos de la temporada pasada del animé con los primeros de la nueva; pero creí que sería como la película de Goblin Slayer: reutilización de escenas de la temporada del animé, junto con algo de material adicional.

Así que, después de haber disfrutado mucho a las quintillizas, me dije a mí mismo: “mí mismo, vamos a ver Demon Slayer en la pantalla grande”.

Demon Slayer: To the Swordsmith Village

Demon Slayer: To the Swordsmith Village

Esta “película” es el más grande fraude que he ido a ver al cine. Son exactamente los dos últimos episodios de la tercera temporada y el primero de la cuarta (yo, como The TV DB, considero el arco del tren Mugen como una temporada aparte); pero cuando digo exactamente, quiero decir EXACTAMENTE. Incluyendo el inicio y los créditos en los tres episodios, las pequeñas viñetas antes de comerciales y (probablemente lo más agraviante), el repetir la última escena del capítulo anterior antes de comenzar el siguiente.

Yo, por supuesto, ya había visto los dos últimos episodios de la temporada tres, así que realmente fui al cine a ver menos de veinte minutos de material original (descontando inicio y créditos), que además volvería a ver cuando por fin se estrenara la cuarta temporada.

Dicho sea eso, la verdad sí me divertí: esos dos últimos episodios de la temporada tres, donde Tanjiro Quiñá Quiñá y Tengen combaten a Gyutaro mientras Zenitsu e Inosuke combaten a Daki son de las cosas más espectaculares que se han hecho en animé, y la verdad sí valía la pena verlos en la pantalla grande.

Paradójicamente, el primer episodio del arco de la villa de herreros (que era lo único que no había visto), pues ese no valía la pena verlo en el cine: es el episodio que establece la temporada, entonces son distintos personajes vomitando exposición, cero acción y evidentemente termina en un cliffhanger.

De cualquier manera la experiencia fue más positiva que negativa para mí; y mi cine estaba repleto de aficionados de la serie, algunos incluso disfrazados, entonces me imagino que para ellos también fue una experiencia positiva.

(Por cierto; había muchas más muchachas en esta película que en la de las quintillizas; concluyan de eso lo que se les dé la regalada gana.)

Todavía volvería al cine a ver otra película de animé este año; pero de eso hablaré más adelante. De esta película sólo diré: vean la serie. Está en Netflix.

Dr. Stone

El siguiente animé que vi fue Dr. Stone. Como una muestra de la jodida que causó la pandemia a mi memoria: tenía en mi mente que había visto esta serie después de la pandemia, pero acabo de ver y de hecho se estrenó antes de la pandemia, en 2019.

Podría haberla visto antes de la pandemia… pero también después de la pandemia. Incluso durante la pandemia. ¿Honestamente? No tengo ni puta idea.

Como sea, Dr. Stone.

Dr. Stone

Dr. Stone

OK, ésta sí es mediamente original: nada de romances adolescentes, nada de tipos entrenando para ser más fuertes para agarrarse a madrazos, y nada de robots gigantes peleando con kaijus u otros robots gigantes.

Dr. Stone relata la historia de cómo toda la humanidad (menos un puñado de astronautas) de repente son petrificados en 2019. Un rayo verde brillante (al parecer originando cerca de Brasil) cubre todo el planeta, petrificando a todos los seres humanos. Al parecer también algunos animales son petrificados, pero no queda del todo claro.

La humanidad permanece petrificada durante 3,700 años, hasta que Senku, un estudiante de ciencia japonés, es despetrificado. Senku además, contrario a casi todo el resto de la humanidad, se mantuvo consciente todo ese tiempo con el sencillo método de contar el número de segundos que transcurrían, lo que además le permite también saber cuánto tiempo ha pasado.

Senku mal que bien se mantiene vivo durante seis meses; casi todo rastro de la humanidad ha sido consumido por los elementos, y Senku es un genio intelectual y una biblioteca viva de casi todo el conocimiento científico, pero es más bien débil (aunque la despetrificación al parecer dejó su cuerpo como nuevo) y no tiene muchas habilidades manuales. Después de seis meses, el mejor amigo de Senku, Taiju, también es despetrificado; ambos estaban relativamente cerca y entre los dos descubren que al parecer fueron despetrificados porque donde se encontraban sus estatuas ocurrió naturalemente que se formara ácido nítrico.

Acumulando este ácido nítrico natural (se produce a través de guano más o menos a una tasa de unas cuantas gotas cada minuto), planean despetrificar a más personas, pero un ataque por parte de leones salvajes los obliga a despetrificar primero a un genio artista marcial, Tsukasa, que los salva y procede a mostrar que tiene una inteligencia casi al nivel de la de Senku.

El plan de Senku es despetrificar a toda la humanidad estableciendo una nueva sociedad regida por la ciencia; pero Tsukasa se le opone, bajo la idea de que el conocimiento científico había manchado la sociedad antes de la petrificación; él prefiere una nueva sociedad regida por la fuerza, no en menor medida porque probablemente él sea el más fuerte de todos. El conflicto escala hasta que Tsukasa le rompe el cuello a Senku, cuando se da cuenta de que eventualmente su conocimiento científico le permitirá construir armas contra las que su fuerza natural no podrán hacer nada. Sin embargo Taiju consige revivirlo gracias a que un pequeño pedazo de su nuca seguía petrificado: al despetrificarlo, eso repara la herida y revive a Senku.

Senku manda a Taiju junto con su novia despetrificada a que como espías se unan con Tsukasa, que ha comenzado a despetrificar gente que considera “digna” de su sociedad regida por la fuerza, mientras Senku busca cómo establecer un “reino de la ciencia”, cuya base termina siendo una pequeña aldea de humanos primitivos, descendientes del puñado de astronautas que escaparon el rayo petrificador miles de años antes.

(Convenientemente, en la Estación Espacial Internacional estaba una hermosísima cantante cuando ocurrió la petrificación, así que muchas de las muchachas en la aldea son ridículamente hermosas… nunca cambies, Japón).

Kohaku

Kohaku

No tienen idea de cómo me ha gustado esta serie; Senku se gana la confianza de la aldea primitiva (y eventualmente su liderazgo) utilizando únicamente su conocimiento científico. La serie es más bien inocente y abusa de los personajes reaccionando de forma ridículamente exagerada como alivio cómico; pero todo el conocimiento científico es verdadero, y muestra cómo la ciencia, y su principal aplicación, la tecnología, sirven en gran medida para mejorar la condición humana.

Alivio cómico

Alivio cómico

En uno de los ejemplos más chidos, una niña en la aldea se la pasa todo el día con una calabazota en la cabeza viendo a través de agujeritos en la misma; Senku deduce correctamente que la niña tiene miopía, y que los agujeritos le ayudan a enfocar un poco su vista. Con la ayuda del artesano del pueblo le hacen unos anteojos a la niña, que al poder ver claro por primera vez en su vida se echa a llorar; y yo, que he usado lentes desde que tengo doce años, no pude menos que echarme a llorar junto con ella, porque es de esas cosas que el conocimiento científico de la humanidad nos ha permitido poder reparar, mejorando la calidad de vida de millones de personas que de otra forma se la pasarían estrellándose contra postes cada vez que salieran a caminar en la calle.

Que es otra cosa chida de la serie: Senku reconoce de inmediato que no tiene la habilidad manual para poder construir las cosas que su conocimiento científico le permiten saber se pueden construir, y entonces recluta a las personas con el talento necesario para que hagan esa parte.

La serie no es perfecta, y le falta mucho romance, digo yo. Sin embargo es padre ver a un protagonista abierta y descaradamente ateo el utilizar conocimiento científico para solucionar problemas reales de personas de carne y hueso; si no es principalmente para eso, ¿para qué querríamos a la ciencia en primer lugar?

La recomiendo ampliamente; el diseño de personajes es muy chido (aunque, repito, abusan de hacerlos reaccionar de forma ridículamente exagerada); la música está increíble y la historia es muy divertida, mostrando que se pueden construir cosas como un radio para comunicarse o un carro movido por un motor de vapor usando nada más conocimientos científicos y harto trabajo manual. La primera temporada y la segunda (que actualmente se está transmitiendo) están en Crunchyroll.

Dead or Alive 5: Last Round

Después That’s You!, obtuve el platino de Dead or Alive 5: Last Round.

Dead or Alive 5: Last Round

Dead or Alive 5: Last Round

Cuando tenía menos de 10 años, en los ochentas, salió un comercial en televisión donde un montón de muchachitas en minifalda vestidas de color de rosa, al ritmo de la canción en el comercial, se daban la media vuelta y se agachaban levantando las falditas para enseñar sus también rosas calzones, durante menos de un segundo. Me parece (pero puedo equivocarme) que la canción era Agujetas de Color de Rosa, pero fue hace casi 40 años, no recuerdo. No tengo idea de qué anunciaba el comercial; lo he buscado en YouTube sin ningún éxito.

Eran los ochentas; los calzones que traían las muchachas eran rosas, pero seguían siendo calzones: no calzoncitos, ni mucho menos tangas. Era sexy y divertido, pero realmente inocente para estándares modernos y probablemente también para los de ese entonces.

A mis inocentes menos de 10 años, al ver esos calzones rosas en la televisión, recuerdo claramente que sentí un hueco en el estómago y perdí la respiración un par de segundos. Era muy joven para entender qué había pasado, pero básicamente había descubierto por qué es tan popular el fan service de este estilo.

Más de treinta años después, me sigo emocionando como niño chiquito si en una película, animé o videojuego, veo el destello de los calzones de una muchacha atractiva, más aún si hay una razón sensata para que se muestren en la pantalla. Pero incluso si no tiene sentido que enseñen la ropa interior, la verdad lo sigo apreciando.

Aquí algún retrasado mental va a decir que si eso me gusta, eso quiere decir que en la vida real debo estar todo el tiempo tratando de ver calzones de muchachas, lo cual es, por supuesto, más allá de idiota: veo películas y juego videojuegos donde el protagonista mata un montón de personas (bajo mi control, en el caso de videojuegos), y lo disfruto mucho. Eso no quiere decir que en el mundo real estoy tratando todo el tiempo tratando de matar gente. Es exactamente lo mismo; se llama escapar la realidad con fantasías pendejas, que nunca es problemático si siempre distinguimos la realidad de la ficción; pero al parecer esto es algo que mucha gente no puede aceptar hoy en día.

Debo dejar claro que una parte fundamental de este estilo del fan service, es que la ropa interior debe sólo mostrarse a destellos: si la están enseñando todo el tiempo, no tiene chiste. Mucho menos si escala a desnudez parcial o total.

Dead or Alive 5: Last Round es, en ese sentido, el mejor videojuego de peleas que yo jamás haya jugado; y es discutiblemente la característica principal del mismo. El juego es de los que están disponibles en mi suscripción de PlayStation Plus; lo bajé, comencé a jugarlo, y no tienen idea de cómo lo disfruté.

Me encantan los videojuegos de peleas, desde que era adolescente en secundaria y yo y mis cuates después de la escuela íbamos a “las maquinitas” (como les decíamos entonces), a gastarnos nuestro poco dinero echando monedas a gabinetes donde se podían jugar cosas como Street Fighter o Mortal Kombat.

Una cosa interesante; no jugábamos (al menos mis cuates y yo; pero me parece que era lo común al menos en las zonas donde crecí en la Ciudad de México) uno contra otro: hubiera sido un desperdicio de dinero, porque una vez que alguien perdiera tenía que volver a meter una moneda. Pero además, creo que los mismos gabinetes estaban configurados de tal forma que la modalidad PvP (player vs. player) estaba inhabilitada.

Jugábamos todos apiñados alrededor del monitor del gabinete, mientras uno de nosotros avanzaba en el juego; y a veces si uno perdía otro tomaba el control. Y por supuesto estaba el gesto de poner una moneda sobre el cristal del monitor, haciendo saber al jugador que otro jugador hacía público que si perdía, él continuaría jugando en su lugar.

Era cosa seria.

Como sea; me encantaban desde entonces los videojuegos de peleas, y yo creo que hubiera sido el principal tipo de videojuego que yo hubiera jugado siempre, si no fuera por un pequeño y casi intrascendente detalle.

Apesto en los videojuegos de peleas. Con la intensidad de diez mil soles.

Es muy desconsolador, porque sí he intentado jugar más y más videojuegos de peleas, pero el hecho es que apesto. Que además los videojuegos de peleas suelan ser de los más difíciles de obtener todos los trofeos no cooperó en que siguiera jugándolos.

Cuando regresé a jugar videojuegos, como decidí que ya no me iba a importar si acababa o no todos mis juegos, comencé varios videojuegos de peleas, algunos de los cuales tenía desde hacía muchos años. DoA5LR no fue uno de ellos; sencillamente estaba incluido con mi suscripción de PlayStation Plus y decidí probarlo.

Y para mi infantil alegría, el juego en general consiste de bellísimas muchachas dándose de patadas voladoras (o haciéndose volar a patadas; semántica), enseñando fugazmente los calzones mientras lo hacen. ¿Qué más puede pedir alguien en la vida?

Volando a patadas

Volando a patadas

El combate en DoA5LR no es tan meticulosamente exacto como en Street Fighter, pero tampoco se parece al de Mortal Kombat (o allegados, como Injustice: Gods Among Men), pero sí tiene sus sutilezas, utilizando un balance del tipo de piedra-papel-y-tijeras: uno puede golpear, lanzar y bloquear, donde los golpes le ganan a los lanzamientos; los lanzamientos le ganan a los bloqueos; y los bloqueos le ganan a los golpes. Ejecutado cada movimiento en el momento exacto, además, el mismo se convierte en un contraataque que lidia más daño que el normal.

O pueden hacerle como yo y dar de botonazos y zarandear el joystick de forma desesperada para tratar de evitar una madriza, generalmente de manera bastante inútil de mi parte. Cuando decidí intentar juegos de pelea, me compré un joystick, compatible con todos mis PlayStations. El mismo es fabuloso; se siente como cuando era adolescente y jugaba en las maquinitas.

El joystick

El joystick

Lamentablemente, eso incluye mi inutilidad para este tipo de juegos; el joystick es fabuloso, pero creo que de hecho resalta mi nula habilidad para juegos de peleas: particularmente en los que premian la precisión, como Street Fighter.

Dead or Alive 5: Last Round es muy noble en ese sentido; realmente uno no tiene que ser bueno para obtener el platino. La historia del juego (que es delirante, particularmente siendo la quinta parte de una saga de la cual yo no tengo ni puta idea de qué ha ocurrido) comienza con peleas casi triviales de ganar, y conforme progresa se va volviendo más difícil, lo que supongo tiene sentido. Pero uno no tiene que terminar la historia para sacar el platino, así que ahí la tengo sin terminar: planeo seguir intentándolo (ver las peleas entre las hermosas muchachas es recompensa en sí mismo), pero pues el platino ya lo tengo.

Los trofeos en general es intentar cosas que el juego ofrece, como modos de juego, tomar fotos (un juego de este estilo es obligatorio que tenga un modo de fotografía, para capturar a las hermosas peleadoras dándose de patadas en sus mejores poses), o interactuar con ciertos aspectos de los distintos escenarios. Hay trofeos de ganar en varias modalidades; pero ninguno requiere que uno lo haga contra la dificultad más cabrona que ofrece el juego.

Hay dos grupos de trofeos que más o menos se pueden considerar difíciles: el modo en línea y las lecciones de movimientos de los personajes.

El modo en línea para mí fue trivial, porque tengo 2 PlayStations 4, y aunque PlayStation 4 (y 5) requiere PlayStation Plus para jugar en línea, sólo lo requiere para una cuenta. Entonces en mi PS4 secundario me conectaba con mi cuenta regular; y en mi PS4 principal me conectaba con mi cuenta alterna (que no tiene PlayStation Plus); siempre y cuando la cuenta alterna se conectara a la PlayStation Network mientras la regular (con PS+) estuviera conectada, ambas pueden jugar en línea un mismo juego. Es de las cosas nobles que tiene PlayStation: es la versión moderna de prestarle un juego a un amigo; lo que se aprecia, pero dado lo cara que es la inscripción a PS+, es lo menos que podía hacer Sony.

De cualquier manera, incluso sin dos PS4s hubiera sido sencillo sacar todos los trofeos en línea: todos son de participar, no de ganar. Por ejemplo, el trofeo en línea más tardado consiste en pelear 100 veces en línea: uno puede perder todas esas 100 veces, y de todas formas obtener el trofeo.

Las lecciones de movimientos de los personajes son exactamente eso: lecciones para realizar todos los movimientos de todos los personajes. Esto requiere habilidad, porque los movimientos complicados son combos; encadenar múltiples movimientos para dar una madriza más eficiente. Sin embargo, se me prendió el foco de que hacer los movimientos de manera perfecta es exactamente el mismo problema de pasar las canciones de Rock Band de manera perfecta.

Entonces hice la misma trampa que ahí; nada más no necesité mi circuito que simula un controlador, porque el PS4 tiene juego remoto: me puedo conectar con un programa desde mi computadora al PS4 y controlarlo desde ahí. Esto funciona incluso con Linux, entonces nada más escribí otro intérprete para programar los combos de los personajes y poder hacerlos programáticamente de forma perfecta.

Y con eso obtuve el platino de DoA5LR, un juego increíblemente juvenil en su fan service (tiene una opción de configuración para definir qué tanto se zangolotean los senos de las peleadoras), y que a mí me divirtió horrores (además de que sí disfruté mucho ver a las hermosas muchachas dándose de patadas entre ellas), y que es muy noble para los cazadores de trofeos. Me gustó tanto, que ya tengo ahí Dead or Alive 6 (que al parecer es muy similar, en todos los aspectos); e incluso un par de entradas de Tekken, que es parecido en el combate pero con menos fan service.

Pero pues nadie es perfecto.

The Quintessential Quintuplets La Película

A pesar de que me mantengo informado acerca de las últimas noticias de Jólivud, dado que mis intereses cinematográficos suelen girar en torno a superhéroes, ciencia ficción y fantasía, acción y cosas por el estilo, la verdad soy dolorosamente ignorante acerca de casi cualquier cosa que se vaya a estrenar en México que no venga del gabacho.

Eso por supuesto abarca la industria nacional cinematográfica; pero también casi cualquier otro mercado internacional: sencillamente no me entero de cuándo van a estrenar cosas de ese estilo aquí.

No he escrito acerca de las quintillizas por excelencia, porque voy retrasadísimo con mis reseñas de animé; pero baste decir que sí la vi y (siendo como soy) me gustó bastante. Cuando salió la película yo la “conseguí” sin tener idea de que la estrenarían aquí en México, y cuando comienza la película (al igual que la serie) con la boda, pero ahora nos muestran a las quintillizas todas idénticamente vestidas de novia, yo le detuve y me negué a seguirla viendo. Pensé que iban a extender el drama antes de decirnos a quién elegía Futaro (que de hecho, hacen exactamente eso en la película), y sencillamente no estaba de humor para eso. También el subtítulaje (hecho por aficionados) dejaba algo que desear.

Poco después un amigo me hizo saber que la iban a estrenar en México y yo me dije a mí mismo: “mí mismo, supongo que vale la pena que vaya a verla al cine”.

Así que eso hice.

The Quintessential Quintuplets The Movie

The Quintessential Quintuplets The Movie

Es medio imposible reseñar esta película sin entrar en detalles de la trama de la serie, así que mejor dejaré eso para cuando reseñe la serie misma.

De la película en sí misma entonces sólo diré que me gustó bastante; que es un final bastante satisfactorio a la historia; que es divertida casi todo el tiempo y melodramática cuando lo merece, desde mi punto de vista; y que si vieron la serie (y les gustó) deberían ver la película. Inversamente, si no vieron la serie, o la vieron y no les gustó, no tiene el más mínimo sentido que vean la película.

Quitando eso de enmedio, quiero ahora hablar de lo que fue para mí ir a ver un animé (no animación; animé) al cine, algo que no hacía desde que vi Caballeros del Zodiaco hace casi una década. Y esa fue animación por computadora (y doblada al español), entonces supongo que podría no contarla.

La banda que me acompañó a ver a las quintillizas en mi función (que no estaba llena al máximo, pero casi) evidentemente había visto la serie; se rieron en las partes donde debían reírse, incluyendo chistes que sólo aficionados de la serie entenderían; y lloraron donde debían llorar. Eso no me sorpendió.

Lo que me sorprendió fue que casi todos éramos hombres.

Las quintillizas por excelencia son una serie descaradamente romántica; es una comedia, sí, pero me parece que es primero un romance y la comedia es un cercano segundo lugar. Así que yo hubiera supuesto que el público al cual estaría dirigido sería principalmente femenino.

Y sin embargo, en mi función había casi nada más hombres.

Estuve ponderando el asunto en esos momentos contemplativos que tengo ya en mi mediana edad, cuando me pongo a pensar en mi propia mortalidad y la de mis seres queridos, así como las preguntas que como humanidad siempre nos hemos hecho a lo largo de nuestra historia. Cosas como si habrá la posibilidad de construir en este universo algo más poderoso que una Máquina de Turing; por qué nuestra desesperada y triste oposición está tan triste y desesperada; o cuál es la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás.

No pude encontrar una respuesta a ninguna de esas preguntas (excepto a la de la oposición; pero esa es muy fácil de responder); pero sí elaboré una teoría de por qué éramos casi puros hombres los que fuimos a ver The Quintessential Quintuplets The Movie ese día, que lamentablemente no tengo forma de comprobar de forma inequívoca.

  • Hecho: la película (al menos ese día, en esa función) no atrajo a muchas mujeres a verla; es un hecho porque no estaban ahí.
  • Hecho: la película (al menos ese día, en esa función) no atrajo a muchos hombres que tuvieran novia⧸esposa⧸pareja que estuvieran dispuestas a acompañarlos; es un hecho porque las hipotéticas novias⧸esposas⧸parejas no estaban ahí.

Entonces tal vez, tal vez las quintillizas por excelencia lo que atraen son justamente a hombres que no son capaces de conseguir una mujer que los acompañe a ver la película que cierra la serie.

Y eso, queridos lectores, me aterra un poco porque al parecer me encuentro en ese conjunto.

Re:Zero

En la pandemia comencé a ver Re:Zero Starting Life in Another World, y meses después salió la segunda temporada, que también vi.

Re:Zero

Re:Zero

Re:Zero es un isekai casi estereotípico: Subaru Natsuki es un nini japonés que es isekaiado a un mundo de fantasía donde termina con algo parecido a un harén (la unidad básica familiar del animé).

Sin embargo, tiene varias cosas bastante originales: la razón por las cual Subaru es un nini es estudiada más o menos a detalle y (contrario a muchísimos otros isekais) en algún momento el muchacho tiene la oportunidad de platicar con su familia, después de haber sido isekaiado, acerca de su estado nini y hacerles saber que los quiere y los extraña. Al final aparentemente no son realmente sus papás, sino un viaje mental; pero se aprecia que la serie lidie con eso.

La otra cosa original es el poder que, inevitablemente, Subaru adquiere al ser isekaiado; cada vez que muere, como en un videojuego, Subaru revive un cierto tiempo antes, con la oportunidad de intentarlo de nuevo. Y, de nuevo, al igual que en los videojuegos, una vez que Subaru llega a un checkpoint, la siguiente vez que muera regresará al último checkpoint, no a uno anterior.

Eso suena extremadamente útil y así lo utiliza Subaru múltiples veces; pero no quita el hecho de que, uno: morir suele ser extremadamente doloroso para Subaru; y dos: esas muertes comienzan a causar un fuerte daño emocional en la psique del muchacho.

Re:Zero es, aunque muchos la clasifiquen junto con las ligeras comedias que suelen ser los demás isekais, una serie en el fondo de terror, sicológico sin duda alguna; pero tradicional con harta sangre y destripamientos en múltiples ocasiones.

Me gusta mucho la serie y espero con ansias la tercera temporada, que acaban de anunciar este año. Dicha afirmación por mi parte debe darles la pista, queridos lectores, de que Re:Zero tiene harto romance, lo cual es indudable; sin embargo no es de mis preferidas en ese aspecto. Subaru se enamora de Emilia casi de inmediato que llega a su nuevo mundo, ignorando al resto de su pseudo harén (la unidad básica familiar del animé); en particular a Rem (Subaru, Subaru!), que es sin duda alguna el mejor personaje de la serie, y que es un crimen de lesa humanidad que se la haya pasado en coma toda la última temporada.

Como sea, los valores de producción de la serie son impecables; la historia es emocionante, entretenida y con harto romance (tiene una de las mejores declaraciones de amor que jamás se hayan hecho… y que Subaru procede de inmediato a echar a perder); y yo la recomiendo encarecidamente.

Está en Crunchyroll, si les interesa.

That’s You!

Después del platino de Day of the Tentacle, obtuve el de That’s You!

That's You!

That’s You!

Este juego salió gratis en PS+ y lo reclamé en mi cuenta excomulgada. Igual que DotT, el hijo de un amigo (el mismo hijo del mismo amigo) comenzó a jugarlo y pues se registraron los trofeos.

Igual que con DotT, decidí que lo terminaría; e igual que con DotT, por alguna razón este juego sí me dejó jugarlo aunque nunca lo hubiera reclamado con mi nueva cuenta. Les digo que es medio arbitrario cuándo funciona y cuándo no.

En hechos normales, nunca hubiera jugado este juego.

Es un party game; dícese, la idea es que cuando uno tiene una fiesta o reunión con amigos en su casa, uno pone este tipo de juegos para que un grupo relativamente grande (6 jugadores, en el caso de That’s You!) puedan jugar.

Primero: juego videojuegos justamente para no interactuar con otros seres humanos. Segundo: si con mis amigos en alguna reunión sugiriera que jugáramos un videojuego de este estilo, yo creo que me agarran a madrazos. Principalmente porque la peor desventaja de este juego, es que requiere que todos los participantes descarguen una aplicación en su teléfono celular para poder jugarlo.

Los trofeos son fáciles: son jugar los jueguitos. La única bronca es que algunos requieren múltiples jugadores, en el peor de los casos 6, por lo que ahí me tienen ahí, patéticamente buscando celulares viejos y configurando emuladores de Android, para poder hacer como si tuviera amigos que quisieran jugar este tipo de juegos conmigo.

Los jueguitos podrían parecer divertidos; algunos involucran utilizar la cámara del teléfono celular, tomar fotos de los participantes y dibujar encima; otros involucran hacer preguntas indiscretas; etc. Si la chingadera tuviera la capacidad de que los usuarios crearan sus propios juegos, creo que hubiera podido tener futuro: así como está, creo que llamó un poco la atención por la originalidad de la idea, pero para este momento ha sido completamente olvidado.

Yo saqué el platino y procedí a desinstalarlo de inmediato y olvidarme de él; de hecho estaba tan hasta la madre del juego, que ni siquiera grabé cómo saqué el platino, o al menos no encuentro el video, así que supongo que eso pasó.

Realmente no lo recomiendo; pero yo no soy parte del público para el cual este juego fue creado.

Ant-Man and the Wasp: Quantumania

A mediados de febrero de este año fui a ver Ant-Man and the Wasp: Quantumania. Se aplican las de siempre.

Ant-Man and the Wasp: Quantumania

Ant-Man and the Wasp: Quantumania

Suelo decir, todo el tiempo, que las películas de Marvel son basura. La razón es muy sencilla; generalmente son basura.

Sin embargo, cuando comencé a leer las reacciones a esta tercera entrega del superhéroe cuyo único chiste es el hacerse chiquito, me encontré en una situación más bien inesperada: estoy dispuesto a defender a Ant-Man and the Wasp: Quantumania.

¿Quiere esto decir que no es basura? Por supuesto que no: es 100% completamente basura. La cosa es, sinceramente no creo que sea significativamente peor que las demás películas del eMeCeU.

El problema principal (además del obvio cambio que le hicieron al final), es que pusieron a Kathryn Newton como la hija de Paul Rudd; la niña es chula como ella misma y bastante simpática, pero ni de chiste puede pasar como la nerdcita con curiosidad científica y el talento correspondiente que la historia quiere presentar. Es la peor selección de elenco que he visto en años, que normalmente las películas de Marvel han hecho bien.

Todo lo demás, los hoyos en la trama, las contradicciones con cosas establecidas antes, el humor inclemente y barato; todo eso es parte de la maquila de Marvel de siempre. No creo que la película sea significativamente más peor que el resto del MCU; sencillamente creo que es una propiedad menos querida; que mucha gente ya está hasta la madre de las películas de superhéroes; y que todo lo que ha hecho Marvel después de Endgame parece gris y sin chiste en comparación.

No ayuda ese cambio al final; evidentemente la historia estaba puesta para que al menos Scott Lang se quedara atrapado en el reino cuántico, en el mejor de los casos; o que Wasp se nos desmuriera en el peor.

A mí me gustó mucho la película; Newton es mala actriz para ese papel (si no es que mala actriz, punto), pero está muy chula y sí es muy simpática; la escena donde Scott le enseña cómo pelear con el traje me pareció extremadamente divertida; el coqueteo entre Michael Douglas y Michelle Pfeiffer es adorable; y Jonathan Majors es una presencia indiscutible (dejando de lado por ahora las acusaciones de abuso sexual y que no tiene sentido que Michelle Pfeiffer se hubiera acostado con Bill Murray teniendo a Jonathan Majors disponible).

Y nada más por no dejar de mencionarlo; sí, cómo tratan a M.O.D.O.K. raya en lo ofensivo de lo ridículo que es… pero el personaje siempre ha sido insufriblemente ridículo. Quiero creer que el efecto especial que usaron para hacerlo cabezón fue una decisión artística voluntaria, nada más para hacer al personaje todavía más ridículo.

Así que yo sí la recomiendo, si en general les han gustado las películas del MCU. No es ni de lejos lo mejor que haya hecho el eMeCeU; pero me parece que sí exageraron tanto la crítica como la audiencia con esta entrega del Universo Marvel. No es tan mala.

Mysterious Girlfriend X

El siguiente animé que vi (creo, ya tiene rato) fue Mysterious Girlfriend X.

Mysterious Girlfriend X

Mysterious Girlfriend X

Ésta es rara, incluso para mí. Akira es un estudiante preparatoriano (por supuesto) bastante normal hasta que se transfiere a su escuela Mikoto, una hermosa si bien algo oscura y seria muchachita. Un día, Mikoto se queda dormida en su paleta y Akira la despierta. La muchacha le agradece y se va, dejando un pequeño charquito de saliva en la paleta.

Que Akira procede a probar. Les dije que era rara.

Akira se vuelve adicto a la saliva de Mikoto, que ella lo diagnostica como “enfermedad de amor”; y la muchacha le sigue proveyendo saliva a través del método de meterse un dedo en su boca y después poniéndolo en la boca del muchacho; creo que a mí y a Akira se nos hubiera ocurrido una manera más sencilla de hacerlo, pero bueno.

Esto continúa mientras los muchachos se enamoran mutuamente el uno de la otra, teniendo un noviazgo rarísimo, incluso en el contexto de animé, que ya es decir mucho.

La serie es tierna y (apropiadamente) sexy, pero yo no la calificaría de arrecha (a menos que tengan un fetiche con la saliva); es rara de forma divertida y los personajes son entrañables. También es misericordiosamente corta, con 13 episodios, porque la verdad no pasa mucho más de lo que relato arriba.

A mí me gustó, y a estas alturas es de culto, pero la verdad me hubiera gustado ver un desarrollo más claro en la relación entre Akira y Mikoto. Así como está es bonita, pero yo la siento como si se hubiera quedado incompleta. No tengo idea de si planean una segunda temporada para algún futuro lejano, pero la serie original se transmitió hace más de diez años en 2012 y el manga en el que se basa terminó en 2017, así que no tengo muchas esperanzas.

De cualquier manera la recomiendo, sólo medio tibiamente.

La pasta térmica

En noviembre se cumplen quince años de que mi hermano me regaló mi PlayStation 3; en esa consola he sacado más de 50 platinos y completado casi 100 juegos. Ha habido periodos de mi vida en esos quince años donde ese PS3 estuvo prendido básicamente todo el día todos los días; y también periodos durante los cuales no lo encendía en meses.

Antes de la llegada de Netflix y HBO Max, o de que YouTube se convirtiera en su forma actual, yo usaba mi PS3 como reproductor de DVDs y Blu-rays; era mi manera más común de ver películas.

Unos años después yo compré un PlayStation 3 Super Slim, que es discutiblemente la versión más fea y más chafa del PS3, para poder sacar más fácilmente trofeos en línea. Y todavía unos años después mi hermano me regaló el PS3 que él tenía, porque no lo usaba y le estaba quitando espacio en el mueble de la televisión. Esa es la razón por la que tengo 3 PS3, como en el video, aunque realmente el que uso más es el mío original, que como puede entenderse ya tiene el colmillo largo.

Ahorita por ejemplo estoy avanzando en LEGO Rock Band; y desde hace varios meses notaba que se estaba calentando demasiado, pero en las últimas semanas sí llegó a grados medio ridículos. Leyendo en línea, el diagnóstico más común es sencillamente que la pasta térmica de el procesador Cell y el GPU del PS3 probablemente ya se había secado por completo, y en todos lados recomendaban cambiarla.

He abierto múltiples veces mi PS3; hace unos años el lector de Blu-rays había comenzado a fallar a la hora de expulsar los discos, llegando al punto de que de plano ya no podía sacarlos excepto justamente abriendo la consola y desarmando el lector para liberar el disco.

Compré un disco de repuesto en eBay, de China, que tardó varias semanas en llegar a mi casa, pero que funcionó perfecto, una vez que le puse el PCB del lector original: una cosa diabólica de todos los PlayStations, incluyendo el 4 y el 5 también, es que la placa madre está “casada” con el PCB del lector de Blu-rays, entonces no se puede cambiar toda la unidad, uno tiene que transferir el PCB al lector nuevo, para que todo funcione. Esto causa que errores mecánicos entonces se pueden reparar cambiando la unidad lectora transfiriendo el PCB al nuevo lector; pero si ocurre un error electrónico en el PCB, uno ya se jodió.

Como sea; abrir el PS3 para acceder al lector de Blu-rays es relativamente sencillo. Abrirlo para cambiar la pasta térmica es bastante más complicado: para motivos prácticos hay que desarmar toda la consola.

Siguiendo un video de YouTube no tuve problemas, hasta el momento en que tenía que quitar la placa madre; nada más no quería salir. Rezándole a todos los dioses oscuros en los que nunca tuve fé, hice suficiente fuerza hasta que la placa madre se liberó con un nauseabundo y sonoro crack, que por suerte era justamente la razón por la que desarmé mi consola: la pasta térmica no sólo se había secado; para motivos prácticos se había fosilizado. Estaba dura como una piedra, y era lo que no estaba dejando salir a la placa madre de mi PS3.

Limpié profundamente no sólo la vieja pasta térmica; casi bañé en alcohol isopropílico toda la placa madre, cambié la batería CR2032 de la misma, limpié a fondo todos los rincones de la consola, puse pasta térmica nueva Artic MX-4 en el procesador Cell y el GPU, y volviendo a rezarle a esos dioses oscuros encendí de nuevo mi PlayStation 3 que ya casi tiene edad para votar, una vez que terminé de armarlo.

Todo funcionó perfectamente, y la temperatura es ciertamente mucho mejor.

Como ya he mencionado en otras ocasiones, bajo ninguna definición del término se me puede categorizar como “joven”; a estas alturas del partido, he aceptado y estoy en paz con la idea de que nada es para siempre. Todo por servir se acaba (y por lo tanto acaba por no servir); y mi PlayStation 3, mi primer PlayStation, no es excepción. No importa lo bien que lo siga tratando (evidentemente lo he tratado muy bien, dada su edad), y no importa cuántos servicios de mantenimiento le haga, como cambiarle el lector de Blu-rays o aplicarle de nuevo la pasta térmica, eventualmente algún componente en la placa madre se descompondrá de tal forma que la consola ya no sea reparable.

Con suerte no será mañana o este año; tal vez no ocurrirá en varios años más. Pero eventualmente ocurrirá, con la exacta misma certeza de que en algún momento este flujo de consciencia que por falta de un término mejor denomino “vida” también terminará.

Pero hasta este momento he jugado cientos de horas en mi PlayStation 3 original, dándome en múltiples ocasiones de los momentos de entretenimiento más divertidos que he tenido en mi vida. Y mientras no llegue esa fatídica hora en que yo o mi PS3 expiremos, planeo seguir divirtiéndome con él mientras sea humanamente posible.

Claro que probablemente lo que ocurra primero es que Sony deje de permitir al PlayStation 3 conectarse a la PlayStation Network para sincronizar trofeos, en cuyo caso en ese momento dejaré de usarlo aunque funcione perfectamente, porque si no puedo sacar trofeos que se sincronicen con la PSN, ¿qué chiste tendría todo esto?

Pero ustedes, queridos lectores, entienden la idea.

El quinto grito de la 4T

El viernes fui, por segunda vez en mi vida, al grito presidencial del Día de la Independencia. Fui con mi mamá, que de hecho fue su idea el ir; y como era predecible sólo nos pudimos acercar hasta un punto donde justamente dos arbustos nos tapaban el escenario y además el balcón presidencial del Palacio Nacional… no que hubiera importado que no estuvieran los arbustos, porque estábamos bien pinche lejos.

El peor lugar posible

El peor lugar posible

En todas las otras administraciones federales que ha habido en el país desde que yo tengo memoria, los presidentes en turno eran merecedores de mi más absoluto desprecio, si no es que de plano odio bien ganado en muchos casos.

Justamente por eso fui el 2019 al grito: el primer grito de la 4T. En ese punto en la presidencia del Peje todavía no había casi nada que la administración pudiera cacarear; no fui tanto por apoyarlo a él o a su entonces naciente sexenio: fui porque era celebrar que por fin estuviera un presidente en la Silla del Águila por el cual yo hubiera votado; y también de que habíamos sacado a patadas al PRIAN de la misma.

Luego, como todos sabemos, vino la pandemia y no hubo grito masivo en el Zócalo en el 20 y 21. Siendo honesto, la verdad no sé si hubiera ido; durante los primeros años de la 4T, a pesar de que yo en general estaba de acuerdo con las políticas siendo implementadas por el equipo del tabasqueño, no es como que hubiera todavía mucho por qué celebrar. El año pasado la pandemia seguía muy presente en la vida diaria, entonces volví a usarla de pretexto para no ir; pero ya comenzaban a verse las señales que me hicieron regresar al grito este año.

Este año fui otra vez al pejegrito, a celebrar los resultados parciales entregados por el que es indiscutiblemente el mejor presidente que ha tenido México en el siglo XXI; y realmente en el último medio siglo, si no es que más. Eso y convivir con la banda que indudablemente adora al tarado del Peje, que siempre me han caído muy bien (son un sector fundamental de lo que denominamos como la “chilanguiza”, de la que soy parte, al fin y al cabo).

Si no están de acuerdo con la primera parte del párrafo anterior: 1: están equivocados; y 2: es muy probable que estén siendo manipulados, que sean tan dogmáticos que literalmente se nieguen a ver la realidad objetiva, o algo por el estilo. Independientemente, si ese el caso literalmente no me interesa en lo más mínimo oír su opinión al respecto; no planeo escribir o discutir de política este año, porque me voy a esperar al siguiente, donde me parece tendrá sentido. Así que si quieren dejar veneno en los comentarios, son bienvenidos a hacerlo: procederé a borrarlos de inmediato.

Ese lugar pésimo que nos tocó para el grito, resultó al final que estuvo muy bien para ver los fuegos artificiales, que estuvieron particularmente padres este año. Eso y cantar los lugares comunes que siempre cantamos los mexicanos cuando nos apelotamos todos, nada más con el plus de hacerlo con mi banda chilanga (fundamentalmente; supongo había bastante gente de provincia).

Los fuegos artificiales

Los fuegos artificiales

Falta un año y dos semanas para que acabe el sexenio del Peje; y todo se está acomodando para que termine siendo mucho más exitoso de lo que yo había imaginado; eso entre otras cosas probablemente implicará que se dé la continuidad de la 4T el próximo sexenio, aunque por supuesto un año es una vida entera en política. Pero son tantas las señales que apuntan a ese pronóstico, que yo me animo a hacerlo; vamos a ver, espero no equivocarme.

Como sea, si todo sale bien, probablemente vuelva a ir al grito en 2024, que esperemos sea para celebrar un muy buen cierre de sexenio y la continuidad de las políticas de protección para los más necesitados que objetivamente están dando buenos resultados.

Day of the Tentacle

Después de Game of Thrones, obtuve el platino de Day of the Tentacle. El juego es una aventura clásica, como Full Throttle, que había jugado en mi adolescencia y que volverlo a jugar me entretuvo bastante.

No fue realmente el caso con DotT.

Day of the Tentacle

Day of the Tentacle

Full Throttle fue una anomalía para mí respecto a aventuras gráficas, porque normalmente no jugué aventuras gráficas de Lucas Arts; las que más jugué yo fueron las de la desaparecida Sierra Online, después Sierra Entertainment.

Siendo fan de Leisure Suit Larry, Space Quest, King Quest y similares, de repente leía de las aventuras gráficas de Lucas Arts, y ciertamente Maniac Mansion era de las más famosas; Day of the Tentacle es una secuela de Maniac Mansion.

Sin embargó nunca “conseguí” esos juegos (en esa época de mi vida alguien como yo no compraba videojuegos legalmente, en general); Full Throttle lo jugué únicamente porque venía incluido con una tarjeta de sonido.

Day of the Tentacle estuvo disponible en PlayStation Plus y con mi vieja cuenta lo reclamé e instalé (fue de esos juegos que todavía no aprendía que uno podía reclamar un juego sin descargarlo), pero sin intención de jugarlo realmente. Sin embargo, el hijo de un amigo mío lo comenzó, así que se registraron los trofeos.

No era muy grave; en general las aventuras gráficas son fáciles de sacarles el platino. Pero entonces vino mi excomulgación y dejé de jugar videojuegos durante más de un año.

Al regresar a jugar videojuegos, como comenté en la última entrada de mis platinos, decidí completar los juegos incompletos de mi vieja cuenta cuando fuera posible, sólo por no dejar. Day of the Tentacle fue de esos que sí pude jugar, aunque no estuviera reclamado por mi nueva cuenta; les digo que es medio arbitrario cuándo se puede y cuándo no.

Como sea; no estaba de humor de ponerme a explorar todas las combinaciones posibles de qué objeto en mi inventario podía hacerlo interactuar con qué mueble en el cuarto donde estuviera, más aún porque parte del humor que tienen los juegos de Lucas Arts es justamente las interacciones chuscas que pueden hacerse de esa manera; y además los degenerados suelen requerir varias de esas interacciones para trofeos. Encima de eso, en este tipo de juegos es muy común que si alguna interacción u opción de diálogo se le va a uno intentarla, no queda de otra sino volver a jugar todo el juego (al menos hasta esa parte) para poder intentarlo una vez más (y obtener el trofeo correspondiente).

Así que seguí una guía. En otra etapa de mi vida me hubiera avergonzado admitir eso; pero a estas alturas sencillamente no me importa: no tengo el tiempo que tenía en mi juventud para estar experimentando con un juego a ver qué cosas me otorgan trofeos.

Fue algo bueno, porque además DotT involucra viajes en el tiempo, y para algunos trofeos uno debe poner cosas en el pasado para poder interactuar con ellas en el futuro, por mecionar sólo un ejemplo.

El juego es adorado por mucha gente y en general alabado por la crítica; a mí la verdad terminó desesperándome un poco. La historia itenta ser “divertida” en todos los puntos de la historia, y a mí la verdad me pareció más bien mensa. No niego mi sesgo; parte importante de la historia en el juego involucra partes de la historia real de la independencia gringa, incluyendo varios personajes históricos y eventos relacionados con la firma de la declaración de independencia en gringolandia.

Todo esto en general es presentado de forma ligera e irreverente; pero hay un subtexto de rendir innegable pleitesía a la historia gringa, convenientemente lavada, como suelen hacer los gringos; por ejemplo obviando la hipocresía de declarar que es verdad innegable que todos los hombres nacen iguales, mientras casi mataban trabajando a sus esclavos negros.

Pero esto es problema mío, no del juego. El juego es una aventura gráfica clásica, con un humor que no conectó conmigo pero al parecer sí con mucha otra gente, y pues si eso les gusta probablemente DotT también les guste. Yo realmente no lo recomiendo, pero admito mi sesgo al respecto.

Asuka

Después de varias semanas trabajando en mi figurilla de medio metro de Asuka, consideré la misma terminada cuando la última capa de epoxi que le puse se curó y le pegué unas gomitas debajo de la base para que no se deslizara.

Asuka

Asuka
Asuka

Asuka
Asuka

Asuka
Asuka

Asuka

¿Salió perfecta? Ni de lejos; no es terriblemente difícil encontrarle lo que se podrían considerar como “defectos”. Pero como desde el principio había aceptado el hecho de que, dada mi falta de talento y que era la primera vez que hacía algo de este estilo, era casi imposible que saliera perfecta, estoy bastante en paz con cómo salió. Para es perfecta, dadas las circunstancias de su creación.

Asuka ahora vive en una cómoda en mi recámara, entre un PS4 y un PS3 que casi no uso, explicando pacientemente a quien sea que la mire, ahora y por siempre, porqué son una basura.

Asuka, explicando por qué eres una basura

Asuka, explicando por qué eres una basura

Exceptuando el hecho de que está muy grande y que es más voluptuosa de lo que debería ser, a mí me gusta mucho cómo se ve. Los colores en particular me gustarón mucho cómo salieron; hubiera preferido un acabado menos brillante que el que le da el epoxi, pero la verdad eso hace que los colores resalten más.

¿Voy a hacer más figurillas? Sin duda alguna; tengo varias candidatas en distintos grados de avance, aunque no he impreso nada todavía, sólo me estoy peleando con los modelos 3D. Sin embargo, el siguiente proyecto que tengo pensado realizar con mi impresora 3D no es una figurilla; y no estará terminado pronto; Asuka básicamente usé las vacaciones de semana santa y las de verano para hacer casi todo el trabajo necesario, ahorita no tengo tiempo.

Más que el resultado final (que, repito, me encanta), lo que más disfruté del proyecto fueron todos los pasos que llevaron a que lo terminara; o en otras palabras, disfruté más el trayecto que el destino mismo. Me da gusto saber que ya en mi mediana edad (bajo ninguna definición del término me puedo asumir como “joven”) puedo todavía de repente decidir hacer algo no trivial que nunca había hecho; disfrutarlo; y además quedar satisfecho con el resultado.

En una de esas y a lo mejor en algún momento de mi vida me da por ponerme a hornear pasteles.

Pantera Negra: Wakanda por Siempre

Mi contagio de Covid a finales del año pasado afectó mi toma de registros; resulta que después de Black Adam, pero antes de Avatar 2: Many Much Wetter, vi Black Panther: Wakanda Forever, a finales de noviembre. Ofrezco una disculpa; creo que es la primera vez que confundo el orden en mis reseñas de películas que he visto en el cine.

Black Panther: Wakanda Forever

Black Panther: Wakanda Forever

Aprecié la primera película de la Pantera Negra, pero la verdad no me gustó tanto. Mi razón original para ver esta secuela fue la misma de siempre: mientras no apesten de forma absoluta, iré al cine a ver todas las películas del eMeCeU.

Pero esa era la motivación original, nada más; la verdad, cuando oí que iban a modificar el origen de Namor, para hacerlo maya, me dio un poquito de asco. Como suele ser con estas cosas, supuse que sería una manera barata de tratar dar la apariencia de una representación más diversa, cuando realmente sólo es publicidad superficial.

Sin embargo, cuando salió el avance donde M’Baku dice: “his people do not call him general or king. They call him K’uk’ulkan”, yo, inocente como soy, no pude evitar que se pararan los pelitos de mis brazos y se me pusiera la carne de gallina. La representación importa, por barata que sea; mi nombre es maya, al fin y al cabo.

En defensa de la película, la adaptación de Namor a un origen maya está bien hecha y con suficiente respeto, desde mi punto de vista; pero lo mejor de la misma es sin duda alguna su elenco. Tenoch Huerta es un indio espectacular y hace un excelente papel como Namor (dejando de lado por ahora las acusaciones de abuso sexual contra él); Letitia Wright es increíble como la nueva portadora del manto de la Pantera Negra (ignorando por el momento que al parecer es antivacunas); Angela Bassett da de las mejores actuaciones en el universo de Marvel, en particular cuando se dirige a las Naciones Unidas y cuando despide a Okoye; y la paisana Lupita Nyong’o es un ser humano tan absolutamente perfecto (y al parecer mejorando con cada año que pasa) que yo siempre veré con gusto cualquier cosa donde ella salga.

Pero la película tiene múltiples problemas, comenzando por el hecho de que se les murió el protagonista antes de que pudieran comenzar a filmar.

Como sea, yo la disfruté y me da gusto haberla visto en el cine. Hay múltiples escenas espectaculares y es sin duda alguna divertida y pues se agradece que se muestre algo de la cultura maya en la pantalla grande.

Pero definitivamente no tiene el impacto que tuvo la primera; y pues la historia es un parche sobre lo que originalmente querían contar, porque Chadwick Boseman tuvo la ocurrencia de desmorirse.

Aún así la recomiendo.

La pintura

Teniendo pegadas y (más o menos) suavizadas las piezas de Asuka, lo que seguía era pintarlas.

Como ya he dicho múltiples veces, mi talento artístico es más bien nulo, así que pintar, en el sentido artístico, está fuera de mis posiblidades. Sin embargo, sí soy un pintor de brocha gorda competente; porque no es algo que necesite talento artístico, sino que está básicamente en la misma categoría que cambiar focos y fusibles o destapar cañerías.

Mi idea entonces era pintar en su totalidad las piezas, cada una con su correspondiente color, sin preocuparme de los detalles finos que debían ser dibujados, como son los ojos de Asuka, los números en el plugsuit y otras cosas por el estilo. Para eso, tenía un plan, que discutiré más adelante. El pintar en su totalidad cada pieza supuse que sería equivalente a pintar con brocha gorda.

Pude haber usado pinceles, pero sabía que si quería que se viera medianamente bien, debía utilizar pintura atomizada. Esto dejaba dos posibilidades: usar latas de spray; o utilizar un aerógrafo, lo que implicaba comprar uno junto con el correspondiente compresor de aire.

Las latas de spray son, individualmente, más baratas; pero iba a terminar usando muy poquito de varias; es básicamente imposible mezclar colores; y además vivo en un departamento: si me pongo a usar latas de spray aquí, iba a terminar intoxicándome yo solito.

Así que compré un compresor de aire chiquito y un aerógrafo más bien barato; la gente con talento puede usar buenos aerógrafos para pintar innegables obras de arte. Yo no tengo talento, entonces nada más necesitaba un aerógrafo medianamente competente para pintar de manera consistente. Básicamente, sólo necesitaba que si la presión del aire era constante, el aerógrafo no salpicara.

También compré todo un juego de colores para el aerógrafo; salió mucho más caro que latas de spray, pero son casi 20 colores que me van a durar años, que es otra ventaja: siempre y cuando uno cierre bien las botellitas de pintura líquida, no tienen fecha de caducidad. Además, puedo mezclar fácilmente colores para producir los que no vengan en mi juego de colores. También compré una botella grande de primer, que yo no tenía idea se le llamaba imprimación en español.

Lo primero que hice fue imprimar las piezas; sólo fotografié mi escudo de los Pumas y la cabeza y base de Asuka, pero vi que esto tenía futuro. La imprimación se puede lijar estando seca (que si se atomiza correctamente tarda minutos en secarse), con papel de lija muy fino, y volver a imprimar si se considera necesario. Esto ayudó a corregir varios de los problemas que llegué a tener al suavizar las piezas.

Cabeza imprimada

Cabeza imprimada
Base imprimada

Base imprimada

Teniendo todo imprimado, procedí a pintar. Resulta que la experiencia me gustó mucho; no sólo es altamente satisfactorio ver cómo poco a poco las piezas imprimadas iban adquiriendo color: además tiene una cualidad casi terapeútica el estar pintando con aerógrafo, al entrar en un estado meditativo en el cual yo normalmente no me encuentro excepto al programar, y en ese caso suele estar acompañado de un extremadamente alto nivel de concentración que no necesito al estar pintando con mi aerógrafo chafa.

Y la pintura vinílica atomizada por dicho aeorógrafo desprende un sutil aroma medio dulce que yo encuentro muy agradable. No se preocupen, sí usé máscara para pintar.

Teniendo las piezas pintadas yo me emocioné como niño chiquito, porque se veían increíbles. Las fotos, a pesar de que me parece que se ven bien, no le hacen justicia a los colores: se ven mucho más brillantes en persona.

Piezas pintadas

Piezas pintadas

En la cabeza, por cierto, aproveché que puedo mezclar mis pinturas antes de usar el aerógrafo; mi juego de pinturas no tiene un color carne, realmente, así que mezclé durazno (que es como naranja claro), rosa y blanco, y la verdad me gustó mucho cómo quedó la cara de Asuka.

El cabello pintado de naranja

El cabello pintado de naranja
El cuerpo pintado de rojo

El cuerpo pintado de rojo

Después seguían los detalles medianos; muchos de ellos me las ingenié nada más usando cinta de pintor para tapar lo que no quería que se pintara, y dejando al descubierto lo que se debía pintar. La cinta de pintor es muy noble; no daña las partes ya pintadas, no importa cuántas veces uno la pegue y despegue, entonces sólo debía poner trozos de cinta hasta que la parte que iba a pintar se viera de la manera correcta.

Pintando con cinta

Pintando con cinta

Pero eventualmente llegué al problema ineludible: tenía que pintar los detalles finos, como los ojos de Asuka y los números en su plugsuit. La idea de cómo resolver este problema me vino a la mente cuando vi en YouTube cómo le hacen los constructores de modelos de carros; muchos detalles de este estilo, sencillamente utilizan decals, que son como calcomanías que se ponen en agua caliente y se pegan al modelo.

Resulta que eso se puede imprimir en una impresora láser de color; venden el “papel” para esto. Entonces sencillamente dibujé los ojos en Inkscape (usando una imagen de Asuka como guía), y primero lo probé con papel común y corriente. Incluso sin color y la textura más bien fea del papel de impresión, se veía pasable.

Ojos de papel de Asuka

Ojos de papel de Asuka

El mismo diseño de ojos, junto con un montón de cosas que quería ahorrarme el dibujarlas, las imprimí en este “papel” especial, que compré en Amazon.

Detalles de Asuka

Detalles de Asuka

Como pueden ver, tenía la idea loca de usar este método para hacer también múltiples de las líneas negras que tiene el plugsuit de Asuka. Esto al final no funcionó, ahorita explico también.

Teniendo los ojos (y las cejas) los recorté; además pinté de blanco el espacio en la cabeza de Asuka donde irían los ojos (usando el método de la cinta de pintor), porque las calcomanías son transparentes.

Calcomanías de ojos de Asuka

Calcomanías de ojos de Asuka

El resultado me sorprendió lo bien (en mi opinión) que se ve.

Asuka con ojos

Asuka con ojos

También hice lo mismo con los números en el plugsuit.

El número de piloto de Asuka

El número de piloto de Asuka

También usé mi plastilina epóxica-tóxica para unir el pelo de Asuka.

Asuka con el pelo pegado

Asuka con el pelo pegado
Asuka con el pelo pegado

Asuka con el pelo pegado

Y usé la técnica de cinta de pintor para volver a pintar el pelo.

Asuka con el pelo preparado para pintar

Asuka con el pelo preparado para pintar

De nuevo, el resultado me gustó bastante.

Asuka con el pelo pintado

Asuka con el pelo pintado

Lamentablemente, las calcomanías no funcionaron para las líneas negras del plugsuit de Asuka; las calcomanías sólo funcionan o bien si se pegan en una superficie básicamente plana; o si son relativamente pequeñas. Las líneas se despegaban antes de que se secara la calcomanía.

Entonces, ya medio hasta la madre, agarré un marcador negro (sharpie) y a mano hice casi todas las líneas. Mi pulso es de maraquero, entonces no salieron perfectamente rectas; pero me gustó cómo quedaron.

Ese mismo pulso de maraquero usé para corregir ciertos detalles usando un pincel muy muy fino: errores al aplicar el marcador; la pintura blanca que en algunos casos usé como base antes de las calcomanías; y unos muy ligeros chorreos de pintura blanca del paso anterior.

Por último, primero intenté barnizar la figura con una laca transparente en spray; pero no me gustó cómo quedó. La laca debe aplicarse a una distancia casi exacta; muy cerca y se chorrea; muy lejos y se seca antes de pegarse al modelo, lo que hace que adquiera la apariencia de caspa.

Temiendo que se chorreara la laca, terminé aplicándola muy lejos y mi pobre Asuka terminó pareciendo que estaba cubierta de polvo. Así que volvía a sacar la resina epóxica-tóxica y con un pincel ancho con cuidado volví a cubrir toda la figura, nada más que sin preocuparme por las líneas de impresión esta vez (para este, punto ya habían desaparecido casi todas). Entonces fue en general una capa muy fina de resina epoxi.

Esto además ayudó a fijar algunas calcomanías que querían despegarse; en particular el “02” del pecho de Asuka fue un desmadre que se quedara en su sitio, por ser cóncava la superficie donde debe pegarse. También pinté y puse epoxi en la base de Asuka y por fin, después de varias semanas trabajando en mi figurilla, la misma quedó completada.

¿Salió perfecta la pintada? No; pero no tenía que serlo.

La próxima entrada será la última en esta serie; y por fin mostraré cómo quedó mi medio metro de Asuka.

Tower of God

Se me han de haber confundido las fechas, porque estoy seguro que vi Tower of God durante la pandemia; pero no me parece que la haya visto antes que The Disappearance of Nagato Yuki-chan.

Como sea, Tower of God

Tower of God

Tower of God

Este animé es de esos que no caen en los que yo suelo ver; no es un isekai, no es una comedia y para motivos prácticos no tiene nada de romance.

La premisa es además terriblemente elaborada, en un mundo donde existe una torre mágica, donde cada piso es del tamaño de toda Norteamérica, y donde hay que pasar múltiples pruebas mortales para poder subir de un piso a otro. Entre más arriba, mejor la condición de vida y más poderosos los habitantes, siendo los del penthouse al parecer indistinguibles de dioses.

La historia sigue a Bam, un muchacho perdidamente enamorado de una muchacha un poco mayor que él llamada Rachel. Ambos viven fuera de la torre (que es peor que los pisos inferiores), pero Raquela consigue de alguna manera entrar y Bam, de manera mística y medio inexplicable la sigue, decidido a reunirse con ella de cualquier manera.

Antes de que me digan que eso suena a romance, al final de la primera temporada Rachel traiciona a Bam poco después de que se reúnen, aparantemente matándolo, con la promesa de que eso le permitirá escalar a un piso superior, y que se pudra el muchacho.

Toda la serie es extrañísima para mí, porque aunque es un animé, está basado en un manhwa, que es la versión (sud)coreana del manga japonés; entonces todas las pistas culturales japonesas que a estas alturas del partido ya puedo reconocer en el animé que consumo, aquí resultan inútiles o de hecho contradictorias.

La animación es espectacular y la música bastante buena; pero la historia es fumadísima para alguien como yo en general desconectado de todo lo relacionado con la cultura coreana. Yo sé que hay toneladas de telenovelas coreanas en los múltiples servicios de streaming que tengo, en general bastante populares, pero no he visto ni una y la verdad no se me antojan: yo comencé esta serie porque parecía ser que el innegable amor que Bam siente por Rachel sería el hilo conductor de la historia. Pero después de la ojetísima traición de la rubia maldita, la verdad no sé si vaya a continuar la segunda temporada, que anunciaron el año pasado.

Como sea, por fumada que sea la historia es interesante; toda la mitología y cosmología de la famosa torre es elaboradísima y sin duda alguna interesante, nada más yo no estoy seguro de que me interese tanto como para continuar viendo la serie.

Es, eso sí, algo muy diferente a lo que normalmente consumo. Está en Crunchyroll, si les interesa.

Pegando y suavizando

Teniendo impresas (y en algunos casos reparadas) las piezas de asesino serial de mi Asuka, el siguiente paso fue pegar lo necesario antes de intentar suavizar las líneas de impresión de la figurilla, como paso anterior a pintarla.

Había dos tipos de pegaduras que tenía que hacer; en unas sencillamente tenía que fijar las dos piezas juntas, como en los interface headsets en el cabello; o la cabeza (técnicamente cuello) sobre el torso; o (si no me hubiera visto forzado a serrarlo) el cabello sobre la cabeza. En otras palabras; esas partes podía pintarlas de forma separada, pegarlas nada más fijándolas (usando Kola-Loka, por ejemplo) y todo estaría bien; no importaba que se notara la transición de una pieza a otra, porque tendrían colores distintos y son “partes” distintas de la figurilla.

El otro tipo de pegadura no bastaba fijar las piezas juntas; además había que sellar la inevitable línea de separación y probablemente lijar encima, para que no se notara que habían sido piezas distintas. En otras palabras, tenía que resanar esas uniones; que eran las que componen todo el cuerpo (o sea, descontando la cabeza) de Asuka: el torso con los brazos y piernas, y los pies con estas últimas.

Podría haber intentado usar Plasti-Loka para hacer este resane, pero es muy difícil de lijar (aunque se puede), así que decidí buscar un pegamento especializado.

Investigando en la red, me decidí por J-B Weld PlasticWeld, que está pensado justamente para esa tarea. Cuando por fin llegó el pegamento (que es realmente una plastilina epóxica que hay que amasar un rato antes de usarla), el manual de instrucciones me aterró un poco.

Decía que si olía el epoxi, me iba a morir; que si tocaba el epoxi, me iba a morir; que si tragaba el epoxi, me iba a morir; y que si por alguna razón mis ojos tocaban el epoxi, me iba a quedar ciego… y después me iba a morir.

En ningún momento al decidir embarcarme en este proyecto supuse que iba a estar arriesgando mi vida por el mismo.

Total que usé la protección para ojos que utilizo al usar mi taladro o mi sierra eléctrica; reusé las máscaras de Covid; compré guantes quirúrgicos y me puse a resanar el cuerpo ya pegado de Asuka.

La famosa plastilina epóxica me dejó sentimientos encontrados; es muy fácil de usar y moldar, pero es muy incómodo estarlo haciendo protegido como Bruce Willis al inicio de 12 Monkeys. Y es fácil de lijar, pero embota toda lija o lima de inmediato, además de que desprende polvo tóxico de a madres, lo que fuerza a usar de nuevo los lentes y la máscara (se supone ya no hay problema de contacto con la piel).

Como sea, creo que quedó bien.

Asuka pegada, recordándote que eres basura

Asuka pegada, recordándote que eres basura

Lo siguiente era eliminar las líneas de impresión. Para esto, habían múltiples estrategias; una era lijar todas las piezas hasta que las líneas ya no se notaran, pero eso (además de que es un chingo de chamba) cambia su dimensión notablemente; otra era embarrar todas las piezas con la plastilina epóxica y lijarla de nuevo, pero la idea me daba una hueva infinita. La otra era usar otro epoxi, pero ahora en resina, que dejara una capa ya suave encima del plástico impreso, que después pintaría encima.

Habiendo no disfrutado mucho con el famoso J-B Weld, me decidí por lo segundo. Así que compré resina epoxi especializada para ello, Alumilite Amazing Clear Cast, y no van a creer lo que decía el manual de instrucciones.

Decía que si olía el epoxi, me iba a morir; que si tocaba el epoxi, me iba a morir; que si tragaba el epoxi, me iba a morir; y que si por alguna razón mis ojos tocaban el epoxi, me iba a quedar ciego… y después me iba a morir.

Comencé a notar un patrón en estas cosas.

Como sea, me protegí como Bruce Willis al inicio de 12 Monkeys una vez más, y con unos pinceles comencé a poner una capa de epoxi sobre todas las piezas de mi figurilla. El proceso es ligeramente engorroso, porque uno tiene que poner la cantidad exacta de resina; si uno pone muy poco, las líneas de impresión siguen notándose; si uno pone demasiado, la resina se corre y se forman goteos bastante feos.

Siendo, como soy, carente de cualquier talento para estas cosas, en general puse o demasiado poco o demasiado mucho epoxi. De todas formas, no quedó mal.

Las piezas de Asuka con resina

Las piezas de Asuka con resina

El escudo de los Pumas fue un experimento de impresión que hice antes de Asuka y que usé para probar el epoxi. El cuerpo tampoco quedó mal, pero ahí tuve muchos más goteos.

El cuerpo de Asuka con resina

El cuerpo de Asuka con resina

Cuando el epoxi se curó por completo (toma unas 24 horas) todavía le di una repasada a algunas partes, o de plano corté corridas de goteos en varias otras, con un cutter literalmente, dejándolo curar una vez más. Al terminar, en algunos casos volví a limar varias partes donde puse demasiada resina. Ya no le tomé una foto (no estaba muy orgulloso de cómo se veía en ese momento).

Lo que debí hacer es fijar todas las piezas con Kola-Loka; y en lugar de estar arriesgando mi vida con epoxi tóxico, utilizar lo que las hojalaterías de todo el mundo llevan usando desde hace décadas: pasta (también conocida como bondo); se mezcla, se aplica, es muy fácil de lijar (está pensado para lijarse) y no es tan tóxico como el epoxi. Es lo que planeo utilizar en mi próximo proyecto.

¿Salió perfecto el pegado y suavizado? No; pero no tenía que serlo.

Para este punto ya todo estaba listo para proceder a pintar las piezas de la figurilla, que de eso hablaré en la siguiente entrada.

Game of Thrones (2014)

Después de Stray, el siguiente platino que obtuve fue el Game of Thrones, la versión 2014 de Telltale Games, antes de su caída en desgracia. Como suele ser con todos los juegos de esta compañía, el juego es una evolución de las aventuras gráficas de mi juventud.

La historia de por qué jugué ese juego es medianamente interesante; lo comencé en mi cuenta excomulgada, entonces podría sencillamente haberme olvidado de él, pero me dije a mí mismo: “mí mismo, deberíamos tratar de acabar todos los juegos que pudiéramos acabar”, así que lo reinicié en mi nueva cuenta.

El juego estaba instalado en mi PlayStation 4, así que sencillamente lo volví a correr, jugué el primer capítulo y me salió con la sorpresa de que debía comprar el resto. Esto porque el juego había estado disponible gratis en PlayStation Plus para mi cuenta excomulgada, y yo lo había reclamado. Mi nueva cuenta también tiene PS+, pero no había reclamado el juego con la nueva cuenta (los juegos gratis de PS Plus generalmente sólo están disponibles durante un mes específico), entonces sólo estaba el primer capítulo disponible, porque al parecer ese capítulo estuvo disponible para todo mundo.

Esto fue una sorpresa para mí; creí que si algo estaba instalado en mi PlayStation 4, sencillamente lo podía jugar, como ocurre con el PlayStation 3, pero no es el caso. O al menos no siempre; otros juegos sí he podido seguirlos jugando con mi nueva cuenta aunque los hubiera instalado con la vieja. Por lo que he visto, es bastante arbitrario cuándo un juego instalado en mi vieja cuenta excomulgada va a funcionar en la nueva.

Como sea, pude haberme olvidado del juego; parte de mi regreso a jugar videojuegos fue dejar pasar del hecho de completar siempre todos mis juegos. Pero me dije a mí mismo: “mí mismo, ya te echaste el primer capítulo; échate los demás”.

Así que me metí a la PlayStation Store, y para mi sorpresa el juego ya no está listado. Esto es consecuencia del trágico final de la compañía Telltale Games, que infamemente había mordido más de lo que podía tragar, esclavizando a sus pobres empleados tratando de terminar todos los proyectos que había adquirido (muchos de ellos licencias de propiedades intelectuales muy queridas por el público), y que culminó con dichos empleados, de la noche a la mañana descubriendo que ya no eran empleados.

Fue tan precipitoso el desplome de la compañía, que muchos de sus productos (especialmente los que eran licencias, que como ya dije eran muchos) quedaron en una posición legal medio ambigua, así que muchas tiendas digitales sencillamente dejaron de listar el juego, hasta que el polvo legal se asiente y sepamos quién es dueño de qué y a quién se le debe entonces pagar una parte cada vez que se realiza una venta. Que es lo que procedió a hacer Sony.

Para este punto, lo más sencillo que podía hacer era decir fuckit y continuar con mi vida; tampoco es que el juego fuera tan espectacular como para que no quisiera perderme cómo acababa. Pero me dije a mí mismo: “mí mismo, ahora lo acabamos porque lo acabamos” y me puse a buscar en tiendas de segunda mano en línea si alguien tenía el juego físicamente.

Resulta que sí, en eBay; y de hecho salió relativamente barato. Así que lo pedí, llegó, y procedí a jugarlo. Hasta que al terminar el penúltimo capítulo, resultó que el Blu-ray lo habían impreso antes de que acabaran el último capítulo. Me dije a mí mismo: “mí mismo, si no puedo descargar el último capítulo, me cae que voy a madrear a alguien”.

Estaba seguro que no iba a poder descargar el último capítulo; pero resulta que sí: el juego en físico, aunque incompleto, prometía todo el juego (season pass, que le dicen); y aunque la versión digital ya no esté listada, sí se puede descargar si alguien la ha reclamado, que mi copia física en los hechos hace.

De esta manera pude terminar el juego, descargando el capítulo final que se hizo después de que imprimieran el Blu-ray que yo compré; probablemente finalizado por los pobres trabajadores de Telltale Games a las carreras, lo que resultara en que (como se puede ver en el video que puse arriba), los créditos del último capítulo digan: “<<ID:366325762>Written by”.

Como sea; Game of Thrones, versión 2014.

Game of Thrones

Game of Thrones

Está padre el juego; si pueden juéguenlo.