La Vigilante del Futuro

Hace unas semanas fui a ver Ghost in the Shell, que en México decidieron ponerle La Vigilante del Futuro. Dado que en España le pusieron Fantasma en la Concha, no sé si el título mexicano es una muestra de retraso mental o de sutil genialidad.

Se aplican ya saben.

Ghost in the Shell

Ghost in the Shell

Debo comenzar explicando que me considero un fan de la animación japonesa o animé. A pesar de eso tengo que confesar que habiendo visto Ghost in the Shell, el animé original, nunca vi la razón de tanta alharaca. La animción está bien, supongo dada la época en que fue hecha; y tiene algunas ideas interesantes, pero nada que no hubiéramos visto en la triología del Sprawl de William Gibson. Pero la historia es una mamada y los personajes siempre me dieron más bien hueva. También es abrumadoramente pretenciosa; peor que Neon Genesis Evangelion y sin el buen sentido del humor que ésta tiene.

(Y ya entrado en detalles, tampoco me gusta Akira.)

Así que cuando comencé a oír de quejas de la película no era “fiel” al material original yo me dije: “qué bueno; igual y así sí me gusta”. Y ciertamente me gustó mucho más la película que el animé. La historia es mucho más coherente y mucho menos ambigua; tiene más sentido del humor; los personajes me cayeron mejor (en particular Daisuke Aramaki, que es espectacular); y es un buen relato de origen de básicamente una superheroína.

Por supuesto la película tiene varias fallas, en particular el hecho de que reemplazan a un personaje japonés con una actriz gringa; pero como soy fan incondicional de la Johansson y además yo (como el resto del mundo, me parece) damos por hecho que los gringos son sencillamente racistas, la verdad no lo veo como algo muy grave.

Ese último punto y la histeria de muchos fans de la serie original ha causado que a la película no le haya ido tan bien (gracioso que tengamos que definir así el hecho de que una película “sólo” gane 167 millones de dolares en 5 semanas), pero a mí en lo particular me vale madre eso. Espero que haya secuela, y me gustaría ver más de este universo como lo presentan estos realizadores, que vuelvo a enfatizar que me gusta más que como se presentó en el animé original.

Así que vayan y véanla; tiene unos efectos espectaculares; varias escenas son casi una adaptación cuadro por cuadro del animé (justo las que valen la pena del mismo); la Johansson está guapísimia; y la acción es muy buena y la historia está bien, nada del otro mundo, pero bien.

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Cuarenta

Hoy cumplí cuarenta años.

Mi año 39 pasado fue menos turbulento que mi año 38, pero creo que igual de satisfactorio. Comencé a entrar en una rutina profesional anual que espero dure mucho tiempo; dando mis clases, participando en proyectos, leyendo tesis, yendo a congresos y haciendo lo que normalmente hace un profesor universitario. También tengo otro par de proyectos ligeramente más interesantes que los demás, pero todavía no quiero escribir acerca de ellos.

Mis treintas, por mucho, han sido la década más intensa e interesante de mi vida. Hice mi maestría, mi doctorado, conseguí mi plaza, viajé a Europa (cinco veces); y un montón de cosas más. Pero eso está atrás, en el pasado; me interesa más el futuro.

En este momento, me siento muy contento con mi vida. Y como ya he dicho varias veces, no me molesta en lo más mínimo estar envejeciendo; estoy muy contento con mi cuerpo en su actual estado (aunque ya debería comenzar a cuidarlo un poco más, y ciertamente podría perder algunos kilos alrededor de mi cintura); me encanta mi trabajo (si bien creo que sí he estado exagerando con el mismo; tengo que comenzar a bajarle un poco); e incluso mi limitada vida personal es bastante divertida.

Entiendo si a un observador independiente mi vida le pareciera objetivamente un poco (o un mucho) aburrida; me la vivo en la torre de marfil que al fin y al cabo puede parecer la academia y además mis hobbies no son cosas particularmente emocionantes… a menos que ir al cine un viernes en la noche o jugar videojuegos les parezca vivir en el peligro, en cuyo caso creo que deberían hacerse una revisión en la cabeza.

Pero yo sinceramente me divierto horrores. Aunque claro, para bien o para mal, no soy exactamente normal.

Así que hoy llegué, como me lo puso un amigo, al cuarto piso. Vengan los que siguen.

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Kong: Skull Island

Hace unas semanas fui a ver Kong: Skull Island con mi papá y mi hermano.

Se aplican las de siempre.

Kong: Skull Island

Kong: Skull Island

Meh.

Esta película es fabulosa cuando el chango gigante le da de manazos a helicópteros y cuando John C. Reilly balbucea deliciosamente como sólo él sabe hacer. En todas las demás escenas, es terrible. El fabuloso soundtrack ayuda, pero de verdad los personajes de esta película son ridículamente genéricos.

De todas maneras ver al changote aplastando helicópteros es divertidísimo, y vale la pena hacerlo en la pantalla grande; pero no estoy seguro de que sea suficiente para compensar las terribles actuaciones de Tom Hiddleston y Brie Larson. Quiero creer que es el guión y la dirección, porque los dos me caen muy bien y en general los he visto dar muy buenas actuaciones. Y están muy bonitos.

Supongo que habrá que ver cómo sale la película que haga a Godzilla y Kong darse de madrazos. Probablemente sea terriblemente mala, pero con algo de suerte será igualmente divertida.

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El cargador de baterías

Cuando me mudé a mi departamento en 2008 contraté una línea telefónica (después de robarme la red inalámbrica de mis vecinos por algunos meses) y aproveché y compré un teléfono inalámbrico, que creo ha sido de las piezas de equipo electrónico más chafas que he tenido en mi vida.

En 2011 dejé mi departamento por seis meses para andar en mi último tour del posgrado. Como Telmex no me permitió poner la cuenta a dormir o algo por el estilo, sencillamente la di de baja. Nadie excepto mi madre me llamaba por teléfono de línea.

Regresando de mi viaje me fui a vivir con mi entonces novia y no regresé a mi delopartamento hasta diciembre de 2012. No necesitaba (ni necesito) teléfono de línea, pero definitivamente sí Internet, así que volví a contratar una línea con Telmex. El teléfono inalámbrico chafa que había comprado cinco años antes se había vuelto básicamente inusable (la batería le duraba como 2 minutos, menos si uno hablaba), así que cuando contraté mi línea telefónica compré ahí en Telmex un teléfono inalámbrico y con pantallita LCD para poder ver los números de quienes me llamaban.

El teléfono externamente sólo decía “Telmex”, uno tiene que asomarse debajo de la base cargadora para descubrir que es marca Atlinks. La verdad no tengo quejas con el aparatito; lo usé para contestar todas las doce llamadas que recibí mientras lo tuve. El problema es que la pantallita LCD comenzó a degradarse, dejando de dibujar los segmentos que forman los números, hasta que al final ya no se veía nada, nada nada.

Así que hace unos meses compré uno nuevo, Motorola, que tiene la ventaja de ser rojo y que su pantalla LCD es de color azul. Fuera de eso, es funcionalmente idéntico al viejo Atlinks. Cuando desconecté el Atlinks tuve la buena noción de quitarle las baterías verdes recargables.

Unas semanas después el control remoto de mi Harman/Kardon agotó sus baterías. Esto en general es raro; los controles remotos gastan tan poca energía que lo más común de hecho es que las baterías comiencen a derramar ácido antes de que se agoten. Como sea, me di cuenta de que las viejas baterías del teléfono Atlinks también eran AAA, así que se las puse y seguí con mi vida.

Hasta que se agotaron de nuevo.

Después de comprobar con la cámara de mi celular que de verdad ya se hubieran agotado las baterías, contemplé con distintos grados de depresión que tendría que salir de mi departamento a comprar baterías. Pero entonces vi mi nuevo teléfono Motorola; fui a él, abrí la compuerta de atrás y vi que las baterías verdes son casi el mismo modelo que las del teléfono Atlinks.

Así que hice lo único que hace sentido; intercambié los dos pares de baterías verdes entre el teléfono y el control remoto de mi Harman/Kardon. Por supuesto esto deja inutilizado mi teléfono una media hora mientras se cargan las baterías; ¿pero a quién le importa? ¿Quién carajo usa teléfono de línea hoy en día?

Así que mi teléfono de línea (el aparato) lo vengo usando desde hace meses como un cargador de baterías vanagloriado, porque excepto dos personas (las dos mayores de 65 años), nadie jamás me llama por teléfono. Bueno, me llaman para ofrecerme tarjetas de crédito y créditos bancarios, o decirme que Cristo vive; pero no me llaman para cosas que me importen.

Al menos sirve de algo el aparatito.

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John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar

Cuando salió John Wick yo no fui a verla al cine, lo cual creo fue un grave error. Me encanta la película, así que fui a ver la segunda parte, John Wick: Chapter 2, con mis cuates.

No me arrepentí en lo más mínimo. Se aplican las advertencias de spoilers regulares.

John Wick: Chapter 2

John Wick: Chapter 2

He visto muchas películas últimamente que han elevado al grado de ciencia el tomar una historia idiota, que si hubiera justicia en el mundo terminaría en una película mala y mal hecha, y crear con ella una película primorosamente hecha. Sigue siendo igual de mala, pero qué jodidamente bien está hecha. Y endemoniadamente entretenida.

Así han sido las dos películas de John “Neo Anderson” Wick. Me encantaría decir que son historias profundas con personajes multidimensionales y filosofías novedosas; pero no puedo porque la mejor forma de resumirlas es dando la sinopsis de la primera entrega: a John Wick le matan el perro y le roban el carro, y por lo tanto 77 personas tienen que morir de muy ingeniosas maneras.

En la segunda entrega el ridículo mundo subterráneo de asesinos es expandido a Europa, hay más armas, más acción, más asesinos, más pendejadas que no hacen el menor sentido, y a nadie nos importa en lo más mínimo porque lo fundamental al final del día es que la película es entretenida a más no poder y magistralmente hecha.

Alrededor de una historia idiota.

Me encantaron en particular el sommelier, Ruby Rose afortunadamente muda, Common más estoico que de costumbre, y un venerable Laurence Fishburne masticando el escenario como si fuera chicle. Y la bola de escenas de acción ridículamente entretenidas.

También me gusta que no sea un típico blockbuster de Hollywood; han sido un par de películas con presupuestos relativamente modestos, lo cual les ha permitido recuperar fácilmente su inversión lo que garantiza que habrá más secuelas, esperemos aún más idiotas y ridículas.

Estuvo como dos semanas en cartelera, pero dado lo que costó hacerla le fue relativamente bien; como sea, si no la vieron en la pantalla grande véanla en Netflix o compren el Blu-ray. Yo sin duda lo haré; al fin y al cabo ya tengo la primera.

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Rick and Morty

Ya casi no veo televisión. Hace unos años veía varias series de televisión con disciplina casi religiosa, pero esto lleva ya mucho tiempo que dejó de ser cierto.

Incluso la venerable The Big Bang Theory la tengo medio abandonada; casi no he visto episodios de la última temporada. Game of Thrones la van a estrenar hasta agosto. 

Dentro de este abandono generalizado de la pantalla chica, las caricaturas (incluyendo animé) fueron de las primeras bajas. Entonces estuvo chistoso que el año pasado descubriera Rick and Morty.

Es la cosa más divertida, inteligente y profunda que he visto en televisión en años. Y en algunos puntos sigue mi filosofía de la vida: “Nobody exists on purpose, nobody belongs anywhere, everybody’s going to die, come watch TV”.

Por supuesto no es perfecta (nada en esta vida lo es), pero ha sido ciertamente la mejor fuente de risas incontrolables en mi vida en mucho tiempo.

Vayan y véanla; está en Netflix y la tercera temporada continuará en verano. 

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Logan

Hace unas seis semanas fui a ver Logan.

Se aplican ya saben. Y lo digo enserio; probablemente ya la vieron, pero si no, no sigan leyendo.

Logan

Logan

“Güey, hicieron a X-23 mexicana.”

Tenía muchas ganas de ver esta película y no me decepcionó en lo más mínimo. Evidentemente iba a ser todo un evento, por Hugh Jackman por fin colgando las garras del X-Man que básicamente terminó definiendo su carrera (y él al personaje, hasta cierto punto). Pero de verdad las actuaciones de Jackman y Sir Patrick Stewart son brutalmente buenas; no me extrañaría que nominaran a alguno (o los dos) para un Oscar. Dafne Keen está también muy bien en su papel de mini-Wolverine pequeñita, pero la verdad el papel es muy lucidor.

La trama es bastante simple; el profesor X mata a los X-Men porque le están dando ataques de demencia y en el cerebro más peligroso del planeta eso no son buenas noticias. El mundo decae en básicamente lo que estamos entrando con el pendejo de Trump, pero además dejan de nacer mutantes porque los gringos por fin deciden quitarle las hormonas al pollo Bachoco.

Logan la hace de chofer de limusina, juntando lana para poder comprar un bote y pasar el resto de sus días con el lisiado (ahora mental además de físicamente) Xavier, en el mar lejos de otras personas a las que puedan lastimar; aunque la verdad todo ese plan me pareció como el que George le platicaba a Lennie en Of Mice and Men (que para mí la versión buena siempre será la de Gary Sinise y John Malkovich). “¿De verdad tendremos conejos Georgie?”

Logan está mal en esta película; tantos de años de usar su factor de curación mutante para resistir el rechazo al adamantium en su esqueleto por fin han causado sus estragos, y el viejo mutante ya no se cura ni tan rápido ni tan bien como antes. Una de sus garras, en una de las analogías más brutales de la disfunción eréctil que he visto, ya no se le “para”, la tiene que jalar con una mano para que salga completa.

Xavier está peor; o bien se la pasa en calidad de vegetal en un búnker en México (por supuesto), o bien le dan ataques que puede literalmente reventarle la cabeza a todo el mundo alrededor, y lo que se adivina como la razón de que los X-Men estén todos muertos.

En esas andan los dos, cuando una mexicana le pide ayuda a Logan para traficar una niña a Canadá. La niña es (por supuesto todo mundo lo sabíamos) X-23, un clon femenino de él y por lo tanto su “padre”, de alguna manera. “Destilada” en México (lo que técnicamente la hace mexicana), y hablando un español bastante bueno (aunque en la vida real su mamá es española, no mexicana), la niña y Logan por supuesto se caen mal de inmediato.

La película vale la pena por las actuaciones de los dos viejos mutantes y de la niña ídem, y las relaciones que se forman entre ellos. También es bastante buena la acción, en particular cuando un clon rejuvenecido de Logan aparece sin ningún tipo de restricción emocional o intelectual. Pero es una historia increíblemente violenta y terriblemente triste, donde al final Logan se sacrifica (por supuesto) para salvar a Laura (X-23) y sus amiguitos mexicanomutantes y ayudarlos a cruzar la frontera a Canadá.

A mí me encantó la película, y me parece una muy buena despedida del actor que le dio vida al personaje hace 17 años que salió la primera entrega cinematográfica de los X-Men. Me alegra haberla visto en el cine.

Ahora sólo no sé qué le espera al universo cinematográfico mutante, que depende de 20th Century Fox y no de Marvel Studios/Disney-el-imperio-del-mal. La verdad hacen películas pasablemente divertidas, pero exceptuando Deadpool y Logan tienen años que no hacen nada realmente bueno.

Como sea Logan es espectacular y vale la pena verla en el peor de los casos únicamente para ver como Hugh Jackman se despide del mutante canadiense de las garras de adamantium.

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Dos años con el diablo

Ayer cumplí dos años de que estrené mi Mini Cooper, y entre otras cosas eso significó verificar mi carro por primera vez de forma “normal”. Cuando lo compré, los carros nuevos se verificaban y les duraba dos años; no sé si ese sea aún el caso.

Llevo dos años con mi carro y la verdad lo he disfrutado mucho. Es caro mantenerlo, pero como soy un zángano irresponsable del cual no depende económicamente ningún otro ser humano, pues no me causa muchos problemas. Es de las ventajas que tiene el ser soltero y sin hijos.

No me han pasado cosas terriblemente interesantes con el carro; me multaron una vez por exceso de velocidad (iba a 90 en lugar de 80), y un día se lo llevó la grúa porque lo dejé mal estacionado. En ambas ocasiones sencillamente pagué mi deuda a la sociedad y seguí con mi vida; en el caso de la grúa tuve que ir a mi casa por algunos papeles (copia del pago de la factura, por ejemplo), pero como tenía todo en orden lo único que perdí fue tiempo.

Es gracioso; utilizo mi carro de la manera más aburrida posible, para ir y regresar del trabajo generalmente, y no ando tratando de levantar veinteañeras con él ni corriendo como loco en autopistas. Dentro de la Ciudad generalmente ando debajo del límite de velocidad (cuando me multan, es por 10 kilómetros por hora). Cualquier modelo de carro me serviría para lo que hago.

Y sin embargo mi Mini Cooper me da mucha satisfacción manejarlo, aunque nada más sea para ir a Ciudad Universitaria y el súper los fines de semana. Mi teléfono se conecta por Bluetooth automáticamente al encenderlo y mi música toca mientras manejo en mi Ciudad haciendo las cosas aburridas que normalmente hago.

Y soy feliz de una manera muy simple cuando lo hago… aunque claro, si ya acabara de pagarlo sería aún más feliz.

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Fragmentado

Hace meses fui a ver Split, por James McAvoy y Anya Taylor-Joy (y la verdad no sé por cuál de los dos más).

Se aplican las de siempre, aunque me parece que ya ni siquiera está en cartelera.

Split

Split

La trama de esta película es bastante simple; James McAvoy tiene múltiples personalidades y varias de ellas raptan a la hermosísima Anya Taylor-Joy y dos “amiguitas” suyas, mientras otras de las personalidades tratan de avisarle a la psiquiatra de McAcvoy para que lo detenga.

El punto central de la película (y el giro inesperado que no podía faltar en una película de M. Night Shyamalan) se basa en la idea idiota de que múltiples personalidades (las cuales en sí mismas son polémicas) pueden modificar físicamente al dueño de dichas personalidades.

Fuera de eso está bastante entretenida la película: McAvoy es increíble interpretando las múltiples personalidades, Anya Taylor-Joy está guapísima y es de las víctimas de una película de suspenso más inteligentes que haya visto, y la escena a la mitad de los créditos (que no voy a arruinar aquí) hace que valga la pena toda la película.

He sido fan incondicional de McAvoy desde hace más de una década, desde que salió como actor secundario en Wimbledon, y Anya Taylor-Joy me conquistó desde que salió en The VVitch. La película gira alrededor de ellos, así que para mí con eso basta; pero es objetivamente buena, y ciertamente mucho mejor comparada con lo último que había sacado el Shyamalan.

Así que vayan y véanla, cuando salga en Netflix o por Klic, porque me parece que ya no está en cartelera.

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Los antibióticos

Hace como un mes me enfermé. Esto solía ser algo muy raro en mí, pero desde hace algunos años cada vez es menos raro. Como sea me enfermé hace un mes; después de una semana sin recuperarme por fin fui al doctor y me recetó antibióticos. Esto sigue (o seguía) siendo raro conmigo; cuando me enfermaba solía recuperarme nada más tomando té.

Total que tomé antibióticos durante una semana y me compuse. Y dos semanas después doné sangre, porque por supuesto que eso hice; y claro que me enfermé de nuevo. Tuve que ir al doctor y tomar antibióticos otra vez.

Sinceramente no puedo recordar la última vez en mi vida en que estuve tan enfermo que tuviera que tomar antibióticos dos veces en un mismo año.

Por supuesto no es nada más que voy a cumplir 40 años en menos de un mes; todo el año he tenido un ritmo brutal de trabajo y llevo meses sin hacer ejercicio y comiendo comida chatarra casi todos los días. Eso y que justo en las últimas semanas retomé una actividad que me ha dejado con todavía menos tiempo y energía disponibles.

Nada de esto ayuda a que escriba en el blog, que tengo criminalmente abandonado desde hace semanas; pero además (y como ya había mencionado hace unas semanas) el blog es en gran medida una válvula de escape para mi necesidad de estar escribiendo, y esta necesidad se ha visto más que satisfecha por otro proyecto que tengo desde finales del año pasado.

Ya llevo varios días sano (al menos físicamente), y espero que las vacaciones me dejen por fin trabajar en paz (y eso es nada más chiste en parte). Así que me gustaría volver a escribir en el blog; pero la verdad mis circunstancias actuales no me están dando muchas oportunidades. Vamos a ver cómo se ponen las siguientes semanas.

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La La Land

Hace más tiempo del que me interesa hacer cuentas para determinar de manera exacta, fui a ver La La Land.

Diría que se aplican las de siempre, pero supongo que ya todo mundo que iba a ver esta película ya fue a ver esta película.

La La Land

La La Land

Esta película es una comedia romántica musical con Emma Stone y Ryan Gosling; en papel debería ser crack para mí. Y la verdad sí me gustó mucho la película. Las dos veces que fui a verla. Al cine.

Y sin embargo…

Y sin embargo hay una ligera molestia que tengo con la película. Y no me refiero a las cosas obvias; como que perpetúe un sueño acerca de Jálivud que hace décadas dejó de ser cierto (si es que alguna vez lo fue); o que un jazzista blanco le tenga que explicar a un jazzista negro lo que es el jazz; o que la música (por agradable que sea) es más bien blanda; o que las coreografías (de nuevo, por agradables que sean) no pasen de ser una sombra pálida de lo que Gene Kelly o Fred Astaire hicieron hace varias décadas.

Es la falsedad del asunto. Contrario a Singing in the Rain, que a 65 años de haber sido filmada continúa siendo una delicia verla, La La Land es descaradamente falsa en su propósito de contar una historia de amor con personajes que se ponen a cantar en medio de la calle porque por qué no.

Venga, las películas de Pedro Infante son mucho más sinceras que La La Land.

No me malinterpreten; me encantó la película. Hay varias tomas continuas (en particular la toma inicial) que son espectaculares al menos en el aspecto técnico; la Stone y Gosling están muy bonitos y son muy simpáticos; y tiene varios números que sí están padres. Pero no le quita la falsedad del asunto; y descarada además, como cuando el negro le dice al blanco “How are you gonna be a revolutionary if you’re such a traditionalist? You hold onto the past, but jazz is about the future” y el blanco procede a seguir siendo un tradicionalista; o cuando el chavo le dice a la chava “They worship everything and they value nothing” y la película misma procede a rendirle culto a un Hollywood que realmente nunca existió y valuar en nada el legado de las películas de Fred Astaire y Gene Kelly.

Me gustó la película, pero me alegra que perdiera el Oscar. Y también sinceramente me alegro que Emma Stone ganara el suyo, porque sí actúa muy bien.

Pero es falsa y una mala copia de lo que según trata de homenajear. Vayan y vean Singing in the Rain.

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La pausa de febrero

No escribí ninguna entrada en febrero. Técnicamente tampoco en la mitad de enero. Es de las pausas más largas que he tenido en mi blog. Las razones son varias.

La primera y que siempre estoy chillando al respecto, es que tengo mucha chamba. Sé que suena a un pretexto barato, pero es sencillamente cierto. Nada más he podido ir al cine dos veces desde mediados de enero, y aún no escribo de esas películas en el blog (hoy iré a ver Logan).

La segunda es que, en medio de mi apretada agenda, están pasando cosas en mi vida de las cuales no se me pega la gana escribir todavía al respecto.

Y la tercera y última es que al fin y al cabo mi blog ha sido una válvula de escape para mi necesidad y gusto por escribir. Y desde finales del año pasado estoy hundido hasta el cuello en un proyecto que consiste justamente en escribir un montón, así que no es como que tuviera mucha necesidad de escribir cuando ya lo hago diario y todos los días; y menos aún con toda la chamba que tengo encima que me quita todo mi tiempo.

Comentaré más adelante acerca de este proyecto; es grande e importante, y espero sea una parte significativa de mi vida profesional. Pero todavía no estoy listo para hablar de él en detalle. Sin embargo ha llegado a un punto donde ya pasé por la parte más difícil, así que espero poder retomar el escribir en mi blog, aunque probablemente el ritmo de entradas será lento.

Comenzaré escribiendo del puñado de películas que he visto y no he reseñado en el blog. Después ya veré.

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Renovando la infraestructura

Mi departamento es más bien pequeño, aunque perfectamente cómodo para un hombre soltero como yo. Tiene dos recámaras, pero la segunda la utilizo como estudio; ahí está mi computadora, escáner e impresora, y el único librero en mi casa: la mayor parte de mi biblioteca física está en cajas, porque nunca he mandado hacer libreros, y tiene años que no compro libros impresos (me regalan de vez en cuando, sin embargo). Mi biblioteca digital ya tiene un tamaño más que decente, debo mencionar.

El tamaño de mi departamento viene al caso de esta entrada, porque el número de computadoras y electrónicos en el mismo es ridículo para el espacio que uso para vivir. Podría hacer un recuento utilizando distintas categorizaciones para mis electrónicos, pero para el tema a la mano voy a enumerar únicamente aquellos dispositivos que se conectan a la red local de mi departamento y que se pueden ver entre sí:

  • Televisión Samsung de 55 pulgadas
  • Televisión Samsung de 32 pulgadas (para la recámara)
  • AVR Harman/Kardon
  • Playstation 4
  • Playstation 3
  • Computadora de escritorio Core i7 (Centurion)
  • Laptop Dell XPS 13
  • Impresora HP LaserJet inalámbrica
  • Media center Atom
  • Servidorcito Atom*
  • Tableta Nexus
  • Teléfono celular Xperia

Un pequeño paréntesis de mi servidorcito Atom, que a estos grados ya es una instancia de la paradoja de Teseo; el servidorcito fue de las primeras cosas que compré para mi departamento, porque quería tener una máquina accesible desde afuera de mi red local para poder bajar cosas y otras actividades. Compré un paquete completo de placa madre Atom (procesador incluido, como todos los Atom), memoria, un disco duro de 2.5 pulgadas (tipo laptop) y un gabinetito bastante simpático, diminuto para esos tiempos. Eventualmente el disco duro falló, y lo reemplacé (tengo múltiples respaldos de todo, entonces no hubo problema). Luego la placa madre falló, y la reemplacé junto con la memoria. Y por último, hace un par de meses el gabinete falló; ni siquiera sé cómo puede fallar el gabinete (aunque sospechó la fuente de poder, que era con ladrillo externo), pero falló y también lo reemplacé. La máquina en el sentido virtual ha sido la misma siempre; los contenidos del disco duro siempre han sido los mismos (aunque respaldados y restaurados en múltiples ocasiones). Pero físicamente ningún componente del servidorcito es el original. ¿Es entonces o no la misma máquina? Fin del paréntesis.

Para los que lleven cuenta, esas son 12 computadoras (para motivos prácticos) en mi red local. Por razones de cómo he organizado las cosas, la red inalámbrica sólo es utilizada por la televisión de 32 pulgadas en la recámara, por la impresora láser, y por la tableta y el teléfono celular (los últimos tres ni siquiera tienen puerto ethernet). Todo lo demás (excepto la computadora de escritorio) está amontonado en un mueble en la sala de mi casa, y utilizo un switch para conectar casi todo (los módems de Infinitum suelen tener únicamente 4 puertos). La computadora de escritorio está en el estudio, pero utilizo EoP (Ethernet-over-Power); inicialmente sí usaba una tarjeta inalámbrica, pero en mi máquina de escritorio sí es común que tenga archivotes que luego quiero transmitir a alguna otra máquina de la red local, y la solución PoE funciona mucho mejor para eso.

Hace unos días (de hecho tal vez semanas) mi módem inalámbrico comenzó a fallar. Sólo fallaba la red inalámbrica, y como la impresora casi nunca la utilizo; la televisión de mi recámara no mucho; la tableta ha caído también en desuso; y mi celular tiene datos, terminó ocurriendo que no hice nada al respecto suponiendo que Telmex tenía problemas y eventualmente los repararía.

Esto no ocurrió, así que por fin llamé, remotamente se metieron a mi módem, y básicamente me dijeron que estaba en las últimas y que tenía que cambiarlo. Cosa que hice hoy.

En mis años mozos sí perdía bastante el tiempo jugando con la topología de la red de mi casa; pero conforme he ido envejeciendo esto ha perdido el encanto. Así que ahora que mi módem viejo falló, la configuración que tenía era casi la que viene por omisión en el módem (lo único “especial” que hago es redireccionar las conexiones SSH del módem a mi servidorcito Atom). Esto resultó en que desconecté el viejo y fallido módem, lo llevé a Telmex, me lo catafixearon por una versión moderna, lo conecté, le redireccioné las conexiones SSH a mi servidorcito Atom, y toda mi infraestructura volvió a la vida sin mucha fanfarria.

Aprovechando el viaje a Telmex (que no había puesto el pie ahí en, literalmente, años), compré un nuevo aparáto telefónico (el viejo que tenía la pantalla LCD se había vuelto casi ilegible), y ése también lo conecté y jaló todo a la primera.

Me alegra haber cambiado de módem; el modelo viejo era el TGN582N, que es una mierda desde cualquier punto de vista que uno quiera verlo. El nuevo modelo es Huawei, mucho más rápido (en el procesador del mismo módem; la conexión a Internet no ha cambiado), y tiene la ventaja de que los chinos probablemente sepan toda la pornografía que veo.

La infraestructura electrónica de mi casa es importante para mí, pero la he refinado tanto a lo largo de los años, que casi no tengo que pensar en ella. Excepto cuando mi módem inalámbrico agarra y se quema.

Espero que vuelvan a pasar años antes de tener que repetir todo el ritual.

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El 99.74%

Hace año y medio comentaba que había conseguido 99.53% de compleción en mis trofeos de PlayStation 3. Ayer por fin superé esa marca, y aunque aún estoy lejos de conseguir el 100%, en este momento es lo más avanzado que he estado en mis trofeos de PlayStation (ahora incluyendo juegos de PS3 y PS4).

Primero los números: he jugado 53 juegos, de los cuales he cienporcientado 52. Esos son 9 juegos más que hace año y medio que hice mi último reporte (tenía 44 entonces); 9 juegos en 18 meses se traducen (aproximadamente) en que completo un juego cada dos meses, maomenos. Por supuesto a veces transcurren semanas (o meses) sin que juegue nada, y luego en vacaciones o fines de semana largos me desquito con sesiones más o menos intensas de videojuegos. Mi vida es a veces complicada, pero me gusta ese ritmo de juego. Ya no soy estudiante, al fin y al cabo.

Tengo un total de 2,427 trofeos: 1,670 de bronce, 537 de plata, 174 de oro y 46 platinos de los cuales me siento (en gran medida) bastante orgulloso. De mi colección de trofeos, me faltan exactamente 5 trofeos por obtener: 1 de platino, 1 de oro, 1 de plata y 2 de bronce. Si les interesa, siguen siendo trofeos de Gran Turismo 5, porque es un juego difícil de cienporcentear. Uno de ellos no es difícil, sólo pesado; tengo que llegar a nivel 40, y eso implica correr todavía un montón de carreras. Dos más son de completar circuitos específicos con un cierto tiempo; uno de ellos estoy a 8 segundos de conseguirlo (necesito 7:29.03 minutos, estoy en 7:37.01), y en el otro estoy un poco más lejano, pero casi no lo he practicado (y sí es difícil). Eso deja únicamente otro trofeo (el de platino es automático al obtener los otros 4), que es sacar oro en todas las carreras, licencias y eventos especiales del juego.

Jugando estas vacaciones GT5 con mi volante, me di cuenta de que sí puedo obtener estos trofeos. Pero sí me va a llevar un rato; estas vacaciones avancé bastante, pero pues ya se acabaron y yo creo que lo dejaré así hasta las próximas. Y está bien, no es que tenga prisa.

Tengo en mi colección de videojuegos una cantidad enorme de juegos que no he jugado; no ayuda que todos los meses nos dan un par de juegos gratis a los miembros de PS+. Un par de hecho ya no los voy a jugar, porque necesitan trofeos en línea que se volvieron inalcanzables cuando apagaron los servidores (la transición a PS4 aceleró esta tendencia que de por sí existía).

Pero incluso considerando únicamente juegos que no necesitan multijugador en línea, son cerca de sesenta los que tengo. Ahorita literalmente no sé qué voy a jugar, al menos en mi PlayStation 3; en mi PlayStation 4 no tengo tantos juegos, y básicamente la decisión está entre Batman: Arkham Knight y Uncharted 2: Among Thieves Remastered .

Como sea; 99.74% está simpático. Obvio no tengo que decir de nuevo que es completamente inútil que tenga 99.74% en mi compleción de trofeos, y que a nadie (incluyéndome, probablemente) debería importarle.

Pero pues a mí me divierte.

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Feliz año 2017

Como todos los años, le deseo un feliz año nuevo a todos mis lectores, en particular a aquellos que se toman la molestia de dejar un comentario de vez en cuando.

2016 fue un año fascinante. Lamentablemente eso no se traduce necesariamente en “bueno”, pero creo que nadie podrá negar que todas las cosas que ocurrieron en el mundo y en el país fueron muy interesantes, si bien es posible que lleven a la destrucción de la raza humana. Claro que, siendo profundamente optimista como soy, no creo realmente que eso pase; pero me parecería irresponsable decir que la probabilidad es cero.

Desde el punto de vista personal, este año también fue fascinante, especialmente los últimos meses. Igual que con el estado del mundo, no todo es calificable como “bueno”; pero creo que sí puedo decir que nada es, técnicamente, malo. Algunas cosas hubiera preferido que se llevaran a cabo de manera distinta, pero incluso como terminaron ocurriendo no me quejo. Al menos no mucho.

Y definitivamente me estoy divirtiendo mucho. Pero esa es mi naturaleza.

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Pasajeros

A inicios de semana fui a ver Passengers, porque por supuesto que eso hice.

Se aplican las de siempre. Y sí recomiendo que no lean mi reseña si no han visto la película.

Passengers

Passengers

Esta película la venden como una combinación de ciencia ficción, acción y romance, todo girando alrededor de Jennifer Lawrence y Chris Pratt. Eso es como crack para mí, así que fui a ver esta película riendo como niña adolescente de doce años.

Durante casi toda la película seguí riéndome como niña adolescente de doce años, y cuando terminó la función salí del cine todavía riéndome como niña adolescente de doce años.

A mí me encantó esta película, pero básicamente el mercado objetivo de la misma podría definirse con una fotografía mía. Es como si alguien hubiera decidido hacer una película con justo los ingredientes que a mí me gustan. Podría muy fácilmente entender a cualquier persona racional que no le gustara esta película.

En el futuro, una empresa manda gente a nuevos planetas para colonizar, a cambio de 20% de lo que sea que ganen en las colonias. No hay viaje más rápido que la velocidad de la luz (por la Teoría de la Relatividad y demás), así que los 5,000 colonos y como 300 tripulantes son enviados en una nave/crucero en hibernación usando unas cápsulas que son a prueba de fallas.

Por supuesto una de ellas falla, y Chris Pratt se despierta sin posibilidades de volver a hibernar, en una nave vacía con la inteligencia artificial mejor hecha y más estúpida que he visto en mucho tiempo en el cine. Como programador profesional, puedo entender sin ningún problema al tarado ingeniero que la hubiera programado. O yo, si tuviera prisa.

Después de pasar por las cinco etapas de congoja, varias veces, durante un año (y disfrutar de los lujos disponibles en la nave, porque por supuesto hay distintas clases para los pasajeros), Pratt encuentra la cápsula de Jennifer Lawrence, y después de sufrir unos cinco segundos ponderando si debería o no despertarla, hace lo que cualquier ser humano decente haría; se masturba furiosamente y no la despierta.

Y después la despierta.

Ese es el punto más controversial de la historia, porque es el tipo de acción que, desde un punto de vista teórico (si el universo fuera un lugar justo) sería sencillamente imperdonable. Luego resulta que Pratt y Lawrence tienen que reparar la nave, porque lo que causó la falla en la cápsula de Pratt es sólo un síntoma de un problema mayor que la afecta, y esto (de una manera metafísica) medio justifica ex postfacto la acción de Pratt porque él solo no hubiera podido reparar la nave. Pero de todas formas, qué poca madre.

Fuera de ese punto (que puedo perdonar, porque he visto mujeres más inteligentes que Lawrence perdonar actos más terribles que el de Pratt), la película está muy padre. La nave es increíble (y como ya he mencionado, podría ver cómo programar una inteligencia artificial así de tarada); Chris Pratt y Jennifer Lawrence son ridículamente guapos y encantadores; las escenas de acción son bastante divertidas; y Morpheus tiene un quasi cameo bastante fabuloso.

Y es al fin y al cabo una historia de amor… donde el galán básicamente condena a su amada a una muerte larga y solitaria, pero de amor de cualquier manera.

A mí me encantó la película; pero como digo arriba, es como si alguien la hubiera hecho específicamente para mí. Voy a comprender muy fácil a cualquiera que no le guste. Pero yo sí la recomiendo.

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WipEout HD

Como ya pasó más de un año desde la última vez que escribí de mi progreso en trofeos de platino, supongo que es momento de continuar. Después de obtener mi platino en Wanted: Weapons of Fate, el siguiente fue WipEout HD.

WipEout HD

WipEout HD

Este juego fue el segundo que elegí en el programa “welcome back” de Sony después del hackeo que le hicieron a la PlayStation Network en 2011. Mis razones para elegirlo fueron sencillamente que tenía trofeo de platino; no tenía idea (en ese momento) que era de los juegos más difíciles de completar.

Cuando comencé esta idea demente mía de obtener el 100% de mis trofeos, rápidamente me di cuenta de que WipEout HD sería de los más complicados de sacar. Fue de los juegos que más tiempo tuve que estar practicando, y al final creo que era bastante bueno.

Me gustan los juegos de carreras, pero WipEout es distinto, porque son “naves” que flotan en la pista, y entonces la velocidad que alcanzan son humanamente imposibles. A esas velocidades son medio imposibles de controlar, además.

Como sea, después de unos cuatro meses de estar jugando casi diario (hey, todavía era estudiante en pausa del doctorado), conseguí el mentado platino. Es de los trofeos que más orgullo me dan, y ciertamente de los más difíciles que existen (sólo un 1.15% de los dueños del juego lo tienen).

Va a salir una nueva colección de WipEout para el PlayStation 4, pero la verdad no sé si la compraré. Sí en un juego endiabladamente difícil.

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Rogue One

El día del estreno, a la media noche, fui a ver Rogue One, porque por supuesto que eso hice.

La película es espectacular, pero la verdad creo que ya debería superar la etapa de ir a ver películas a la media noche el día del estreno; creo que hubiera podido esperar a este fin de semana, y ciertamente el haber evitado a la gente disfrazada no hubiera estado tan mal.

Como sea, se aplican ya saben.

Rogue One

Rogue One

Now we are talkin’.

Esperé algunos días antes de escribir de la película, porque quería acomodar mis pensamientos al respecto. He oído a varios decir que ésta es la mejor película de Star Wars, y sí hubo momentos donde llegué incluso a considerarlo. Pero no, Rogue One no es la mejor película de Star Wars.

Es la más oscura, y la más trágica, y la más adulta tal vez; pero no es la mejor.

Como digo al inicio, es espectacular; ciertamente es de las mejores, y sin duda alguna supera (por mucho) a Force. No voy a mencionar los aspectos técnicos, porque son impecables; en lo otro, vuelve la intriga política de Sith (sin los diálogos atroces); los personajes son todos seres humanos (más o menos) normales, falibles y todo lo contrario de inmaculados; no es maniquea, en el sentido de que muestran que la rebelión hace un montón de cosas mierdas (porque no puedes tumbar un imperio maligno sin ensuciarte las manos); y se conecta de manera maravillosa a la mitología del universo de Star Wars.

Pero Empire sigue siendo mejor, y me parece que todavía estoy dispuesto a poner a Sith por encima. Diego Luna es espectacular como Cassian Andor (y, por cierto, ¿pueden imaginarse lo que debe de sentirse el poder decir “soy el único mexicano en Star Wars“?, a-hue-vo), pero no es Han Solo. Y la intriga y tragedia de Rogue One es muy buena; pero no le gana a la Orden 66 ni la masacre de niños en el templo Jedi.

Quitando eso de en medio, esta película es excelente; como parte de Star Wars (aunque no un episodio), y como obra de arte independiente. Y terriblemente trágica, en el sentido griego de la palabra: todos los personajes principales mueren… y un montón de secundarios también estirán la pata.

También, para una saga llamada Star Wars, la verdad no ha habido tanta guerra en las películas, si descontamos las batallas espaciales (las batallas de Geonosis y Hoth vienen a la mente); aquí se ve la guerra, en todo su terrible esplendor.

Por no decir (y no podía dejar de mencionarlo) lo increíblemente triste de ver a Jyn y Cassian ver su naciente romance completamente interrumpido por el ligero inconveniente de morir en el segundo disparo de la Estrella de la Muerte.

Para terminar, y aunque todos los personajes secundarios son muy buenos, quiero mencionar en particular a K2SO, interpretado de manera espectacular por Alan Tudyk; básicamente se roba la película el pinche robot autístico. Es de los personajes más divertidos y heróicos de toda la saga.

Vayan y vean esta película; que lo barato de Force no los desaliente. Espero que ciertas características de Rogue sean incorporadas a la saga principal.

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Sharing is caring

Este fin de semestre ha sido terriblemente agotador para mí. Casi no he leído libros (tengo dos o tres en distintos grados de avance), he ido al cine mucho menos de lo que me gustaría, y casi no he visto televisión (lo cual no es tan raro; hace mucho que dejé de ver televisión con la dedicación que antes le daba… y eso que ahora tengo Netflix).

Mis idas a congresos además me dejaron algo harto de salir de mi Ciudad, así que estas vacaciones (que empiezan el próximo sábado) espero poder quedarme encerrado en La Majestuosa y no hacer mucho. Excepto jugar videojuegos, que es lo único que he tenido oportunidad de hacer más o menos constantemente.

El último juego que terminé (y en verdad lo terminé) fue Bloodborne, que es el primer juego propiamente del PlayStation 4 que he jugado. Jugué también God of War III y Uncharted: Drake’s Fortune, las versiones remasterizadas para la nueva consola de Sony; pero pues son versiones mejoradas de juegos del PlayStation 3. Bloodborne en cambio no sólo fue creado para el PS4, es un juego exclusivo del mismo.

Escribiré del juego cuando algún día retome el relatar mis trofeos de platino; no es del juego propiamente de lo que quiero escribir. De lo que quiero escribir es del botón de “compartir” (share) que tiene el nuevo controlador Dualshock 4.

Share button

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Estaba destazando mostros eldritch en Bloodborne sin hacerle daño a nadie (excepto a los mostros), cuando sin querer apreté el famoso botón. Y pues entonces descubrí que podía compartir videos de mis aventuras como gamer para aburrir al resto del universo; el PlayStation 4 conserva los últimos 15 minutos (por omisión, se puede configurar) de juego en la consola como video.

Por supuesto yo ya sabía esto, a nivel intelectual; y por supuesto lo primero que pensé cuando supe de esta característica fue “Qué hueva, jamás voy a usar eso”. Así que por supuesto cuando sin querer presioné el botón, me puse a jugar con el compartir videos y con el simple pero poderoso editor de los mismos que viene incluido en el PS4. Como además tengo ligada mi cuenta de YouTube a mi consola, subir videos es trivial.

Está simpático. Después de cinco años jugando videojuegos de manera más o menos regular (aunque de repente pasan lagunas de meses donde no prendo mis consolas más que como media centers), me asumo de nuevo gamer, y me parece que es acertado decir que soy relativamente bueno. Dicho sea eso, mis aventuras matando monitos no creo que a nadie le importen ni mucho menos impresionen; y como además nunca compro juegos recién salidos (excepto Grand Theft Auto V, y he decidido que cuando salga también Red Dead Redemption 2), ni siquiera es que suba cosas novedosas.

Pero está divertido tener un registro histórico (en video) de algunas cosas que hago, como obtener trofeos de platino… lamentablemente eso no lo puedo hacer, porque el estúpido PS4 no graba la notificación del trofeo, únicamente el videojuego mismo. Pero de cualquier forma está divertido; además, el editor de video está padre de usar, y uno puede bajar “temas” de la PlayStation Store (gratis) que le permiten a uno hacer cosas bastante chidas de manera muy sencilla.

Así que sin más por el momento, les dejo el video donde obtuve mi trofeo de platino para Bloodborne… aunque no salga la notifiación del trofeo porque el PS4 es estúpido a veces.

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