El 99.74%

Hace año y medio comentaba que había conseguido 99.53% de compleción en mis trofeos de PlayStation 3. Ayer por fin superé esa marca, y aunque aún estoy lejos de conseguir el 100%, en este momento es lo más avanzado que he estado en mis trofeos de PlayStation (ahora incluyendo juegos de PS3 y PS4).

Primero los números: he jugado 53 juegos, de los cuales he cienporcientado 52. Esos son 9 juegos más que hace año y medio que hice mi último reporte (tenía 44 entonces); 9 juegos en 18 meses se traducen (aproximadamente) en que completo un juego cada dos meses, maomenos. Por supuesto a veces transcurren semanas (o meses) sin que juegue nada, y luego en vacaciones o fines de semana largos me desquito con sesiones más o menos intensas de videojuegos. Mi vida es a veces complicada, pero me gusta ese ritmo de juego. Ya no soy estudiante, al fin y al cabo.

Tengo un total de 2,427 trofeos: 1,670 de bronce, 537 de plata, 174 de oro y 46 platinos de los cuales me siento (en gran medida) bastante orgulloso. De mi colección de trofeos, me faltan exactamente 5 trofeos por obtener: 1 de platino, 1 de oro, 1 de plata y 2 de bronce. Si les interesa, siguen siendo trofeos de Gran Turismo 5, porque es un juego difícil de cienporcentear. Uno de ellos no es difícil, sólo pesado; tengo que llegar a nivel 40, y eso implica correr todavía un montón de carreras. Dos más son de completar circuitos específicos con un cierto tiempo; uno de ellos estoy a 8 segundos de conseguirlo (necesito 7:29.03 minutos, estoy en 7:37.01), y en el otro estoy un poco más lejano, pero casi no lo he practicado (y sí es difícil). Eso deja únicamente otro trofeo (el de platino es automático al obtener los otros 4), que es sacar oro en todas las carreras, licencias y eventos especiales del juego.

Jugando estas vacaciones GT5 con mi volante, me di cuenta de que sí puedo obtener estos trofeos. Pero sí me va a llevar un rato; estas vacaciones avancé bastante, pero pues ya se acabaron y yo creo que lo dejaré así hasta las próximas. Y está bien, no es que tenga prisa.

Tengo en mi colección de videojuegos una cantidad enorme de juegos que no he jugado; no ayuda que todos los meses nos dan un par de juegos gratis a los miembros de PS+. Un par de hecho ya no los voy a jugar, porque necesitan trofeos en línea que se volvieron inalcanzables cuando apagaron los servidores (la transición a PS4 aceleró esta tendencia que de por sí existía).

Pero incluso considerando únicamente juegos que no necesitan multijugador en línea, son cerca de sesenta los que tengo. Ahorita literalmente no sé qué voy a jugar, al menos en mi PlayStation 3; en mi PlayStation 4 no tengo tantos juegos, y básicamente la decisión está entre Batman: Arkham Knight y Uncharted 2: Among Thieves Remastered .

Como sea; 99.74% está simpático. Obvio no tengo que decir de nuevo que es completamente inútil que tenga 99.74% en mi compleción de trofeos, y que a nadie (incluyéndome, probablemente) debería importarle.

Pero pues a mí me divierte.

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WipEout HD

Como ya pasó más de un año desde la última vez que escribí de mi progreso en trofeos de platino, supongo que es momento de continuar. Después de obtener mi platino en Wanted: Weapons of Fate, el siguiente fue WipEout HD.

WipEout HD

WipEout HD

Este juego fue el segundo que elegí en el programa “welcome back” de Sony después del hackeo que le hicieron a la PlayStation Network en 2011. Mis razones para elegirlo fueron sencillamente que tenía trofeo de platino; no tenía idea (en ese momento) que era de los juegos más difíciles de completar.

Cuando comencé esta idea demente mía de obtener el 100% de mis trofeos, rápidamente me di cuenta de que WipEout HD sería de los más complicados de sacar. Fue de los juegos que más tiempo tuve que estar practicando, y al final creo que era bastante bueno.

Me gustan los juegos de carreras, pero WipEout es distinto, porque son “naves” que flotan en la pista, y entonces la velocidad que alcanzan son humanamente imposibles. A esas velocidades son medio imposibles de controlar, además.

Como sea, después de unos cuatro meses de estar jugando casi diario (hey, todavía era estudiante en pausa del doctorado), conseguí el mentado platino. Es de los trofeos que más orgullo me dan, y ciertamente de los más difíciles que existen (sólo un 1.15% de los dueños del juego lo tienen).

Va a salir una nueva colección de WipEout para el PlayStation 4, pero la verdad no sé si la compraré. Sí en un juego endiabladamente difícil.

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Sharing is caring

Este fin de semestre ha sido terriblemente agotador para mí. Casi no he leído libros (tengo dos o tres en distintos grados de avance), he ido al cine mucho menos de lo que me gustaría, y casi no he visto televisión (lo cual no es tan raro; hace mucho que dejé de ver televisión con la dedicación que antes le daba… y eso que ahora tengo Netflix).

Mis idas a congresos además me dejaron algo harto de salir de mi Ciudad, así que estas vacaciones (que empiezan el próximo sábado) espero poder quedarme encerrado en La Majestuosa y no hacer mucho. Excepto jugar videojuegos, que es lo único que he tenido oportunidad de hacer más o menos constantemente.

El último juego que terminé (y en verdad lo terminé) fue Bloodborne, que es el primer juego propiamente del PlayStation 4 que he jugado. Jugué también God of War III y Uncharted: Drake’s Fortune, las versiones remasterizadas para la nueva consola de Sony; pero pues son versiones mejoradas de juegos del PlayStation 3. Bloodborne en cambio no sólo fue creado para el PS4, es un juego exclusivo del mismo.

Escribiré del juego cuando algún día retome el relatar mis trofeos de platino; no es del juego propiamente de lo que quiero escribir. De lo que quiero escribir es del botón de “compartir” (share) que tiene el nuevo controlador Dualshock 4.

Share button

Share button

Estaba destazando mostros eldritch en Bloodborne sin hacerle daño a nadie (excepto a los mostros), cuando sin querer apreté el famoso botón. Y pues entonces descubrí que podía compartir videos de mis aventuras como gamer para aburrir al resto del universo; el PlayStation 4 conserva los últimos 15 minutos (por omisión, se puede configurar) de juego en la consola como video.

Por supuesto yo ya sabía esto, a nivel intelectual; y por supuesto lo primero que pensé cuando supe de esta característica fue “Qué hueva, jamás voy a usar eso”. Así que por supuesto cuando sin querer presioné el botón, me puse a jugar con el compartir videos y con el simple pero poderoso editor de los mismos que viene incluido en el PS4. Como además tengo ligada mi cuenta de YouTube a mi consola, subir videos es trivial.

Está simpático. Después de cinco años jugando videojuegos de manera más o menos regular (aunque de repente pasan lagunas de meses donde no prendo mis consolas más que como media centers), me asumo de nuevo gamer, y me parece que es acertado decir que soy relativamente bueno. Dicho sea eso, mis aventuras matando monitos no creo que a nadie le importen ni mucho menos impresionen; y como además nunca compro juegos recién salidos (excepto Grand Theft Auto V, y he decidido que cuando salga también Red Dead Redemption 2), ni siquiera es que suba cosas novedosas.

Pero está divertido tener un registro histórico (en video) de algunas cosas que hago, como obtener trofeos de platino… lamentablemente eso no lo puedo hacer, porque el estúpido PS4 no graba la notificación del trofeo, únicamente el videojuego mismo. Pero de cualquier forma está divertido; además, el editor de video está padre de usar, y uno puede bajar “temas” de la PlayStation Store (gratis) que le permiten a uno hacer cosas bastante chidas de manera muy sencilla.

Así que sin más por el momento, les dejo el video donde obtuve mi trofeo de platino para Bloodborne… aunque no salga la notifiación del trofeo porque el PS4 es estúpido a veces.

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Wanted: Weapons of Fate

Mi siguiente platino fue Wanted: Weapons of Fate.

Wanted: Weapons of Fate

Wanted: Weapons of Fate

Este juego, basado en la película de 2008 (que reseñé en su momento), es muy parecido a la misma; es estúpido y estúpidamente divertido.

Aunque en la superficie un simple TPS (third person shooter), el juego (como la película) tiene la divertida mecánica de que uno puede alentar el tiempo y curvear los disparos, lo que permite dispararle a enemigos que estén bajo cubierta. Está muy bien hecho, y es ridículamente entretenido; nada más por eso valdría la pena. Pero además la historia (aunque igual de idiota que la de la película) está bastante chida, donde Wesley descubre qué fue de su madre.

A mí me divirtió mucho el juego, pero la verdad creo que lo jugué durante dos días. Literalmente, no exagero; mi primer trofeo lo obtuve el 10 de noviembre de 2012, y el último el 12 de noviembre de 2012. Es ridículamente fácil y corto.

En su defensa, creo que me costó como cuatro dólares en California, y yo lo considero una buena inversión. Aún lo tengo (conservo todos los juegos que he jugado), y si tuviera tiempo creo que sí me gustaría volver a utilizar la mecánica de curvear balas.

Es un juego perfecto para jugarlo un fin de semana. Y sacar todos los trofeos en el proceso.

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Dante’s Inferno

Después de Dead Nation, mi siguiente platino fue Dante’s Inferno.

Dante's Inferno

Dante’s Inferno

Mucha gente critica Dante’s Inferno por ser una copia de God of War. Yo no entiendo por qué lo dicen como si fuera algo malo; God of War es un juego extraordinario.

Dante’s Inferno no lo es tanto, pero es muy divertido. Toda la iconografía cristiana utilizada en el videojuego a mí me encanta, y aunque la historia destaza la obra original de Dante Alighieri, es al fin y al cabo una historia de amor, de un hombre dispuesto a ir al infierno (literalmente) para poder salvar el alma de su amada.

Como decía arriba Dante’s Inferno no es tan bueno como God of War, pero la mecánica de juego está bastante bien hecha, tiene un montón de enemigos divertidos (los más perturbadores probablemente siendo los bebés sin bautizar), y los jefes están super chidos, en particular Satán al mero final.

Los trofeos son todos fáciles, excepto por uno: en la sección en línea pasar 25 niveles para un solo jugador, y 15 para dos jugadores. Y ni siquiera es tan difícil, uno sólo debe conseguir un compañero que sepa qué hay que hacer. Al final yo los disfruté mucho, porque terminé dominando todas las mecánicas del juego.

En general a todo mundo le gustó el juego, pero nunca hicieron una secuela, lo cual es una lástima porque la historia termina con un cliffhanger, y porque estaría padre explorar otros universos/niveles (¿el purgatorio?, ¿el cielo?) con esta interpretación de la iconografía cristiana.

Si pueden juéguenlo, está bastante padre.

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Dead Nation

Después de obtener mi platino en Star Wars: The Force Unleashed, fue el turno de Dead Nation.

Dead Nation

Dead Nation

Cuando la PlayStation Network fue atacada hace unos años, Sony se vio forzado a cerrarla durante varias semanas. Para recompensar a sus usuarios, Sony estableció un programa “welcome back”, que consistió en poder bajar un par de juegos gratis.

Dead Nation fue uno de los dos juegos que yo elegí (el otro fue WipEout HD, por si les interesaba saber.)

Este juego es bastante sencillo; es lo que se conoce como un “twin stick shooter” (algunos usan dual en lugar de twin). La idea es que con un joystick del DualShock 3 uno mueve al monito en la pantalla, y con el otro joystick uno apunta el arma.

La historia es también bastante sencilla de un apocalipsis de zombies; uno debe guiar al monito (solo o en pareja con otro jugador) a través de varios escenarios infestados de zombies, deteniéndose a recoger los restos del “paciente cero” de la infección.

Es increíblemente divertido hacer volar cientos de zombies, y el juego es genuinamente angustiante cuando uno se ve rodeado de decenas de muertos vivientes y con pocas municiones.

El platino fue sencillo de obtener; y los seis trofeos que se incluían en el único DLC también. Más importante que todo eso, sin embargo, es que no había ni un solo trofeo para jugar en línea.

Es un juego divertido; sacaron una versión remasterizada para el PlayStation 4, y mucha gente dice que de hecho es más divertida que la original. No me molestaría jugarla.

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Star Wars: The Force Unleashed

Después de obtener el platino en Bayonetta, mi siguiente platino fue Star Wars: The Force Unleashed.

Star Wars: The Force Unleashed

Star Wars: The Force Unleashed

Creo que compré este juego en California en mi estancia de 2011, pero no lo recuerdo con claridad. Lo que sí recuerdo es que lo compré por tres razones principalmente: 1. Star Wars, obviamente; 2. El actor que interpreta a Starkiller (y que provee su apariencia física al personaje) era Crash en Battlestar Galactica; y 3. George Lucas reconocía a la historia del juego como parte del canon de Star Wars.

Que por supuesto, después de que el ratón diabólico compró Star Wars, esto último queda ambiguo.

Como sea, Star Wars: The Force Unleashed es un juego terriblemente frustrante. La historia son la misma bola de mamadas que plagan Star Wars, entonces está super chida (además tiene romance, entonces yo encantado). Los gráficos no son de otro mundo, pero están suficientemente chidos. La música es la de John Williams, entonces nada de qué quejarse ahí. La actuación de los actores es más que pasable, y la dirección del juego me parece razonablemente buena.

Si estuviera describiendo una película, no sería una joya, pero sí un exitazo, especialmente porque es Star Wars y casi nada más importa. El problema es que no es una película, es un videojuego. Y el modo de juego es increíblemente frustrante.

Noten que no estoy diciendo que el modo de juego sea malo; estoy diciendo que es frustrante. Y lo digo porque justamente no es malo todo el tiempo; sólo la gran mayoría. La frustración nace de que durante pequeños destellos mientras uno juega, uno se siente casi un Jedi, similarmente a como en Batman: Arkham Asylum uno se siente Batman. Contrario al juego del Caballero de la Noche, en Force Unleashed esos momentos son cortos, y consecuentemente terriblemente frustrantes porque nos permiten ver lo maravilloso que hubiera podido ser el juego si así fuera siempre.

Uno puede empujar con la fuerza a Stormtroopers, atacar con rayos a AT-ATs, empalar a enemigos con el sable de luz, y utilizar el mismo para desviar rayos láser. Y cuando uno lo hace se siente dios (o Jedi, como quieran), y es asombroso. Pero al siguiente paso uno se tropieza porque el modo de juego no es ni fluido ni inteligente.

Es como estar ciego, pero que cada cierto tiempo recuperara uno la vista, y entonces se presentara un paisaje de belleza indescriptible, para inmediatamente después volver a quedar ciego. Y así hasta terminar el juego.

Terminé el juego porque eso hago yo, y porque quería ver la historia completa… y por Juno Eclipse. Pero de verdad es de los juegos más frustrantes a los que les he sacado platino en mi PS3.

De todas formas, como fan de Star Wars tenía que jugarlo. Y dicen que la segunda parte corrige muchos problemas del modo de juego; que espero sea cierto, porque ya lo compré.

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El 99.5%

El inicio de semestre me alcanzó de lleno estas últimas dos semanas, y por ello dejé de escribir aquí. No únicamente por esa razón, pero ciertamente no ayudó.

Mi vida se ha vuelto bastante compleja durante las últimas cinco semanas, y me encuentro ocupado casi todo el día. Además, por razones que explicaré más adelante a detalle, el único salario que percibo es el de profesor de asignatura en la UNAM, que como todo mundo sabe, básicamente alcanza para ir a comprar cervezas. Yo no tomo cerveza, pero de cualquier manera no me alcanza para vivir decentemente.

Entonces obviamente vivo indecentemente.

Como sea; me encuentro para motivos prácticos con unas dos horas libres al día, más los fines de semana (aunque generalmente eso es una ilusión), lo que ha causado que sólo haya podido jugar en mi PS3 en abonos chiquitos.

A pesar de todos esos obstáculos, hoy por primera vez desde el día que estrené mi PlayStation 3, me encuentro con que sólo me falta sacar trofeos de un único juego. Más aún, todos esos trofeos son fuera de línea (y entonces no tengo por qué preocuparme de idiotas en la red), y son únicamente 10.

Hoy, después de seis años nueve meses y veintitrés días después de que prendí por primera vez mi PlayStation 3, he llegado a 99.53% de compleción en mis trofeos de la PlayStation Network.

Las estadísticas son, me parece, interesantes: he jugado 44 juegos con trofeos, y tengo 43 de ellos con 100% de trofeos (el último juego está a 77.61%). Esto quiere decir que, en promedio, he completado un juego cada 1.8 meses; lo cual quiere decir que realmente no juego tanto (aunque claro, al inicio casi no jugaba en mi PS3, y están las estancias de investigación donde se quedó aquí en México juntando polvo).

(Tuve que corregir mis cuentas, porque como estudié en Ciencias, no sé hacer cuentas.)

El último juego es, por si les interesa, Gran Turismo 5. Y de hecho 6 ó 7 de los últimos 10 trofeos que me faltan los podría sacar en las próximas semanas; pero no le veo mucho sentido, porque los últimos 2 ó 3 sí me van a hacer sudar sangre, y prefiero entonces mejor esperar a que tenga vacaciones en diciembre para poder intentarlos.

Nada más estaba esperando a pasar el 99.5% de compleción para poder estrenar alguno de los 41 juegos que tengo ahí guardados (o bajados de la PSN), y que justamente no había ni siquiera probado por estar tratando de terminar mi pila de juegos incompletos. Varios de ellos están físicamente todavía envueltos en el celofán de la tienda donde los compré.

Este “logro” por supuesto es completamente idiota; al momento que comience a jugar un nuevo juego, el porcentaje de trofeos obtenidos bajará de inmediato. E incluso aunque no fuera así a nadie en el mundo le importan estos trofeos electrónicos.

Pero pues a mí me divierte sacarlos. Jugar videojuegos e ir al cine son básicamente los únicos hobbies que estoy manteniendo, y sí me alegra haber llegado al 99.53%. Lo que me recuerda; tengo que escribir de las últimas dos películas que fui a ver al cine.

Como sea; espero jugar dos o tres juegos más de aquí a las vacaciones de diciembre (todos sin trofeos en línea), y entonces intentar sacar el 100% de Gran Turismo 5. Y finalmente llegar al 100% de mis trofeos.

Que procederé a perder inmediatamente después, cuando ponga algún otro juego.

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Bayonetta

Después de obtener mi platino en Uncharted 2, saqué el de Bayonetta, poco menos de dos meses después.

Bayonetta

Bayonetta

Los japoneses pueden ser a veces muy extraños.

Bayonetta es una bruja que pelea contra ángeles del paraíso invocando demonios del infierno, y que compra armas y artefactos mágicos del purgatorio. Entraría a más detalle con la historia, pero es suficientemente jalada como para que importe demasiado realmente.

El juego tiene de interesante (además de la novedad de que los “buenos” sean seres infernales y los “malos” ángeles) que el combate es fácil de empezar a aprender, pero endiabladamente complicado si uno de verdad se clava, y que muchos de los ataques de Bayonetta (así como su vestimenta) son realmente su cabello… lo que hace que se medio desnude la mitad de las veces que uno está jugando.

Bayonetta es un juego medianamente entretenido, pero tiene en su contra que la historia está increíblemente rebuscada (además de que el doblaje al inglés no ayuda en lo más mínimo), y que Bayonetta está caricaturescamente sexualizada (lo que resulta en que en lugar de sexy, se vuelva ridícula).

Nominalmente me tardé seis meses en obtener el platino, pero eso fue por jugar únicamente esporádicamente; regresando de Europa en el 2011 lo metí a mi PS3, y lo fui jugando de vez en vez, mientras disfrutaba juegos menos ridículos y con historias que hicieran más sentido.

De cualquier forma no me arrepiento de haberlo jugado; la mecánica de juego es de las mejores que he visto en juegos de este tipo, los jefes son ridículamente fabulosos y epícos, y al final uno conduce una bala hacia la frente del malo malévolo. Si uno quiere dominar los combos disponibles se puede estar practicando días enteros, y todos los captítulos se pueden repetir desde el menú principal (todavía no entiendo a estas alturas del partido que no todos los juegos tenga chapter select).

Pero todo eso no desparece los problemas antes mencionados; la historia es un pretexto para aventar los escenarios delirantes y los jefes más grandes que la vida misma, y el personaje femenino principal (Bayonetta fue el primer juego del que saqué platino donde el personaje principal fuera mujer) fue obviamente diseñado por hombres… y me temo por hombres que les da miedo a hablarles a mujeres de verdad, y que por eso es posible que a una criatura tan ridícula la vean como mujer “ideal”.

Como sea, está divertido el juego, y los trofeos son razonablemente obtenibles. Así que sí lo recomiendo, con todo y los bemoles mencionados allá arriba.

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Uncharted 2: Among Thieves

Después de obtener mi platino en inFAMOUS, fue el turno de Uncharted 2: Among Thieves.

Por cierto; siendo obsesivo como soy, resulta que sí tenía apuntado dónde compré LBP e inFAMOUS; el primero fue a través de Amazon (aunque probablemente Sergio, el hermano de Enrique, me lo trajo a México), y el segundo en GameSpot, así que me imagino lo compré cuando estuve en mi estancia del 2009. Digo por cierto, porque UC2 mis notas dicen que lo compré en Best Buy en California, con casi toda certeza en mi estancia de investigación de 2011.

No que venga mucho al caso, pero mis “notas” vienen de GC Star, una aplicación que permite manejar colecciones, y agregar notas a cada ítem en ellas. Neurótico como soy, llevé con cierto cuidado mi colección de videojuegos hasta 2012; después no sé si vaya a recordar dónde y cómo obtuve mis juegos (por suerte mis neurosis son muchas, y sólo puedo manejar un par a la vez).

Como sea, UC2.

Uncharted 2: Among Thieves

Uncharted 2: Among Thieves

Los juegos de Uncharted son básicamente películas en donde uno puede controlar al protagonista principal durante ciertos segmentos de la historia. La verdad, no me queda claro que dichos segmentos sean “la mayoría”, dado que el número y duración de escenas intermedias (cutscenes) al jugar es enorme; es posible que uno se pase más tiempo viendo las animaciones que jugando.

UC2 es “más” que UC1; dura más, tiene más armas, tiene más enemigos, tiene más traiciones, tiene más nenas que coquetean con Nathan Drake (Chloe es introducida a la historia, después de que Elena desaparece al inicio del juego, sin que sepamos qué fue de ella desde la aventura anterior), y (para mí desesperación) tiene más modalidades de juego, incluyendo entre ellas un modo multijugador.

En general, “más” no necesariamente significa “mejor”. En particular, encontré más bugs mientras jugaba UC2 que los que vi en UC1; pero siendo objetivo la verdad la segunda parte sí es mejor que la primera. La historia es mucho mejor (y más satisfactoria, si bien Drake vuelve a asesinar a cientos de enemigos durante todo el juego), la acción está increíble, y varias de las numerosas escenas intermedias son espectaculares. Y tiene más romance… que no tengo idea de si continúe o no en la tercera parte, que aún no juego.

El platino fue relativamente sencillo de obtener; me tomó cinco meses en total, pero fue realmente un mes de jugarlo en las pausas mientras escribía mi tesis doctoral. El problema fueron los trofeos de los DLC, que de hecho aún no termino. Me faltan exactamente dos trofeos de UC2 para poder cienporcentearlo, y no los he obtenido porque tengo que jugar con otros seres humanos para poder hacerlo.

Detesto eso. Juego videojuegos justamente porque no quiero comunicarme con otros seres humanos.

Y de hecho todos los trofeos de los DLC de UC2 son multijugador, y muchos fueron una pinche tortura sacarlos. Contrario a GTA4, donde al final la verdad me estaba divirtiendo como enano para completar el 100%, en UC2 siempre ha sido terriblemente frustrante, por cómo funciona el lobby en UC2. Uno no puede eleguir con quién jugar… bueno, uno puede crear un equipo hasta de cinco para jugar en equipo, pero no se puede escoger al equipo contrincante; el sistema hace el apareamiento de equipos automáticamente siguiendo un conjunto de reglas que nadie entiende.

Muchas de mis sesiones terminaron siendo la mitad del tiempo esperando que el apareamiento se realizara. Y ya que esto ocurría, había que rezar para que todo saliera bien, porque todos en los dos equipos debían estar bien organizados para que todo funcionara; generalmente se le permitía a dos jugadores por ronda obtener lo que quisieran, y el resto tenía que cooperar para que esto funcionara.

Dos años me costó obtener casi todos los trofeos de los DLC, hasta que por fin obtuve el más tardado (conseguir matar 2,500 jugadores) en mi cumpleaños el año pasado. En ese periodo me quedé sin novia, sin casa, sin dinero y sin trabajo, empecé y terminé de trabajar en el IFE, regresé a dar clases a la UNAM, me doctoré, etc., etc.

Por supuesto lo frustrante del proceso colaboró en mi desidia; generalmente participaba en sesiones sábados o domingos, y obviamente no todos; entre el primer y último trofeo DLC de UC2 que obtuve, saqué otros 15 platinos. Es sólo que UC2 sí ha sido de los juegos más frustrantes en el sentido de sacar el 100% de sus trofeos.

Los últimos dos trofeos que me faltan son colaborativos, así que sólo debo conseguir otros dos buenos jugadores, y sacarlos. Pero lo he dejado pasar, porque ya sueño este juego. Y lo peor del caso es que es un buen juego, y uno de los juegos insignia del PS3.

Tengo por ahí UC3, creo que todavía envuelto en papel celofán. Me da pavor jugarlo; dependiendo de a quién se le pregunte, el modo multijugador de UC3 es mucho peor o mucho mejor desde la perspectiva de trofeos. Pero supongo que lo haré, eventualmente.

Me cae bien Nathan Drake, y sí quiero saber si se casa o no con Elena.

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inFamous

Después de obtener mi trofeo de platino en LBP, fue el turno de inFamous. No puedo recordar cuándo lo compré, pero es probable que fuera al mismo tiempo que LBP.

inFamous

inFamous

En febrero de 2011 decidí jugarlo; acabé la primera misión, dije “chido”, y no lo volví a tocar durante más de un año, hasta que en abril del 2012 lo retomé. Para finales de mayo ya lo había acabado.

Como juego, inFamous está bien; es fluido, es un mundo abierto sin ser tan apabullante como GTA, la acción está padre (especialmente hacia el final, que uno adquiere los poderes de casi un dios), y hacer que Cole ande brincando por las calles y edificios de Empire City está simpático.

Pero lo que tiene impresionante el juego es la historia; es un excelente cómic de superhéroes, con un origen bastante interesante (si bien trillado), y un giro inesperado al final muy chido.

El juego es relativamente fácil, lo que hizo que consiguiera el platino en poco tiempo; pero está divertido, y la verdad sí distruté estar coleccionado trozos de la explosión que le da poderes a Cole, y “dead drops”, que son grabaciones que aumentan la historia del juego (que como digo, es lo más chido).

Tengo ya la secuela, pero no he podido jugarla. Tampoco es que me muera de ganas; el primer juego fue bueno, pero tampoco nada del otro mundo.

Sin embargo, yo sí lo recomiendo. Especialmente si les gustan las historias de superhéroes.

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LittleBigPlanet

Hace casi tres años que no escribo acerca de mis trofeos de platino en concreto; he escrito acerca de ellos en abstracto, pero no en qué juegos particulares los he conseguido.

Hoy quiero retomar esta serie donde la dejé, en agosto de 2012, cuando escribí de mi platino en Dead Space en abril de ese mismo año. Irónicamente, mi siguiente platino lo obtuve un mes después, en mayo de 2012.

LittleBigPlanet

LittleBigPlanet

LittleBigPlanet lo compré en 2009, supongo. La verdad no recuerdo, mi PS3 me lo regaló mi hermano en octubre de 2008, y yo estuve fuera de México durante los primeros tres meses de 2009, en mi estancia de investigación en Barcelona. Mi primer trofeo de LBP lo tengo registrado en mayo de 2009, y no puedo recordar cuándo ni cómo carajos lo conseguí. El juego, no el trofeo.

Pudiera ser que Enrique (o su hermano Sergio) me lo trajeran del gabacho; no tengo idea. Lo que sí recuerdo es que fue el primer juego (y de hecho creo que el único) que conseguimos Enrique, Juan y yo… y el cual procedimos a nunca jugar en red, aunque sí un par de veces cuando nos juntamos.

Como sea, LBP fue durante mucho tiempo uno de los juegos insignia del PS3, y mucha gente (mi amigo Juan incluido) se volvieron locos por él.

Yo… meh. No me parece un mal juego, pero sin duda alguna no es mi preferido en el PS3. Y el principal atractivo que tiene (que uno puede crear sus propios niveles, y subirlos y compartirlos), la verdad nunca me llamó mucho la atención. Hice un nivel (un trofeo lo requería), y sí lo pensé y le eché ciertas ganas, pero la verdad no lo encontré terriblemente satisfactorio.

Dicho eso, es un extraordinario juego de fiesta; dícese de juntar a un montón de personas y ponerlos a jugarlo, especialmente si no son realmente gamers. Lamentablemente, yo juego videojuegos justamente para no tener que interactuar con otros seres humanos.

LBP tardé tres años en sacarle el platino (y, casualmente, el 100% de los trofeos; los DLC los acabé antes de conseguir el platino), y casi no he vuelto a tocar el juego. Mucha gente podría discutirse que tiene un PS3 justo para jugar LBP; yo no soy uno de ellos, y tan no soy así que nunca conseguí LBP2, y probablemente no consiga LBP3 para el PS4.

No me arrepiento de haberlo comprado, de haberlo jugado, y de haber obtenido todos sus trofeos. Es sólo que es un juego demasiado infantil; lo cual no tiene nada de malo, pero a mí sí me gusta estar matando monitos.

Si algún día tengo hijos, supongo que LBP (o el equivalente en ese momento) será de las primeras cosas que juegue con ellos. Por ahora, estoy contento disparando cohetes a patrullas, o destripando monstruos míticos griegos.

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La ética de hacer trampa

(Esta entrada es la décima y última parte de una serie que cubre un proyecto personal que realicé en el verano de 2014; pueden ver todas las partes aquí).

Después de haber armado el hardware y escrito el software para que un robot sacara por mí los trofeos más difíciles de Guitar Hero Metallica, Rock Band 2 y The Beatles: Rock Band, la pregunta obvia es, por supuesto: ¿es esto hacer trampa?

Sí, claro que sí. Obviamente es hacer trampa.

La verdad es, nunca me ha molestado hacer trampa jugando videojuegos para obtener los trofeos. El tipo de trampas que utilizo suelen llamarse glitches, y consisten en pequeños errores en la programación del juego que facilitan al usuario conseguir un objetivo, lo que suele traducirse en un trofeo. Hay glitches para God of War, para Dead Space, para Uncharted, para Grand Theft Auto IV, etc., etc. Muchos de estos glitches requieren cierta habilidad para activarlos, y en muchísimas ocasiones, es divertidísimo en sí mismo el hecho de lograrlos activar.

Tengo mis límites, por supuesto. Hay muchos juegos que permiten cargar un juego salvado (savegame); y en la red abundan savegames que al momento de cargarse, como incluyen los objetivos necesarios para obtener uno o más (en algunos casos todos los) trofeos en el juego, estos comienzan a salir uno detrás del otro. Hay incontables videos en YouTube mostrándolo. Los savegames más sofisticados incluso son descifrados de la encriptación dada por el PS3, editados manualmente en un editor hexadecimal, y vueltos a cifrar.

Jamás he usado un savegame. ¿Por qué? Siendo honesto, no es por un afán ético: creo que es otra forma de hacer trampa. Creo que la respuesta es sencillamente que no me parece divertido. ¿Qué diversión hay en bajar un binario de la red? Si yo mismo descifrara, editara el savegame, y lo volviera a cifrar, tal vez consideraría hacerlo. Tal vez; no me queda claro. Si fuera demasiado sencillo (y me temo que de hecho lo es), no creo que le encontrara ningún chiste.

En cambio escribir mi robot musical fue divertidísimo. Es de verdad de las cosas más entretenidas que he hecho en años, y no es por darme aires, pero no cualquier lo hubiera podido hacer. Un montón de gente lo puede hacer; pero no cualquiera.

Además, está el hecho de que a nadie (excepto a mí) le importa qué trofeos tenga o no. No hay ningún tipo de beneficio en tener muchos o pocos trofeos. Créanme, las nenas no se vuelven locas cuando menciono el número de trofeos de platinos que he ganado. Por lo mismo (y tal vez lo más importante), nadie es afectado negativamente por mí al hacer trampa para tener trofeos. Es un “crimen” sin víctimas, y para obtener algo que básicamente a nadie le importa.

Así que no me arrepiento en lo más mínimo de haber hecho trampa en mis juegos musicales. Sigue siendo de las cosas más divertidas que hecho en años, y probablemente lo vuelva a hacer (nada más tenga algo de tiempo).

Esta entrada concluye el relato de mi proyecto del verano de 2014. Lo único que resta es limpiar un poco el código y ponerlo en GitHub. A ver si este verano tengo tiempo libre para hacerlo.

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Y además, me duele el dedo

Hacía tres meses que, para motivos prácticos, no había jugado en mi PlayStation 3.

Había agarrado mi guitarra de plástico un par de veces, y aproveché mi reciente comodidad económica para conseguir equipo (literalmente, hardware) que necesitaba para un par de trofeos; pero realmente no había jugado en tres meses. Jugar aplastarme-un-fin-de-semana jugar.

Las razones son varias, pero un factor importante fue que tuve una racha de trabajo súper intensa, como no había tenido en años (y sumamente satisfactoria, por cierto). Otra razón es que estoy de mamón porque gracias al hack en el que trabajé en verano, había llegado al 99.10% de mis trofeos, quedando únicamente 20 por ganarme.

Claro que 18 son de Gran Turismo 5 y cada vez se ponen más perros, así que no esperaba realmente llegar al 100.0% el año pasado, pero sí quería quedarme con un único juego sin 100% de trofeos (los otros 2 trofeos son de Uncharted 2: Among Thieves, y para obtenerlos necesito jugar en línea con otros seres humanos, cosa que por supuesto detesto).

Como sea, principalmente por esas dos razones no había tocado mi querida consola, pero este fin de semana decidí que ya era hora. Había acabado mi trabajo el 31 de diciembre, y también de calificar uno de mis cursos; me falta otro, pero tengo toda la próxima semana para hacerlo. Así que me puse a ver qué juego jugaría; resulta que tengo 23 discos sin jugar… varios de ellos de hecho todavía con su envoltura de celofán. Y al menos tres de esos discos son colecciones, así que tengo más de 25 juegos que he comprado en los últimos años y que ni siquiera he metido en mi consola.

Estaba revisando cuál de todos los juegos disponibles jugaría, y vi entre ellos a God of War: Chains of Olympus. Cuando acabé God of War III en enero de 2012, estaba ligeramente hasta la madre de Kratos. Tanto es así que tuvieron que pasar casi tres años para que volviera a jugar uno de sus juegos; hace unas semanas fui con Juan a un Game Planet, y vi que estaba barata la colección God of War: Origins Collection, que además de Chains of Olympus incluye Ghost of Sparta, y como tengo dinero lo compré, pensando que probablemente ya era hora de que volviera a visitar al espartano demente.

Así que abrí la envoltura de celofán, metí el juego en mi consola, y me aplasté ayer en la noche a jugar. Hoy hace poco más de una hora lo había terminado dos veces, había completado el reto de Hades, y había obtenido el trofeo de platino del juego, lo que me dio otro 100% en mi colección de trofeos, lo que de hecho me dejó con 99.13% de compleción.

Fue como volver a ver a un viejo amigo. Uno que destripa mostros y asesina gente inocente de la peor manera posible, pero viejo amigo al fin y al cabo. Hacía mucho que no me divertía tanto jugando sin realmente pensar en nada más durante casi 24 horas seguidas (excepto una pausa para dormir, obviamente).

Hablaré del juego propiamente después; me parece que es hora de que reanude las reseñas de los juegos donde he obtenido el platino. Hoy sólo quería escribir que me divertí como enano jugando en mi PlayStation 3. Y que además, me duele mi dedo.

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Disney Infinity

Hace unas semanas fui a ver a mi hermano, y cuando ya me iba, de buenas a primeras me llamó desde su escalera, y me aventó un juguete a las manos. Era éste:

Venom

Venom

Nada más lo miré, me di cuenta de lo que era, y de que mi hermano a su vez no tenía idea. “¿Sabes qué es esto?”, le pregunté. “Venom”, me contestó el menso.

Por supuesto no es nada más una figurita para tener en algún lado; es parte de Disney Infinity, un videojuego donde uno puede comprar figuras coleccionables, colocarlas en una plataforma especial que se conecta a la consola (existe para todas, y creo incluso para la PC), y jugar con el monito ahí mismo.

Si hubiera existido eso cuando era niño, me hubiera echado a llorar amargamente, porque seguro mis papás no hubieran podido comprármelo.

Así que unos días después le compré el videojuego a mi hermano, en un paquete de inicio que incluye tres figuritas de los Avengers: Thor, Iron-Man y Black Widow. Mi hermano, desoyendo todos los consejos que jamás le di, se compró un Xbox One en lugar de un PlayStation 4, por la patética razón de que existía una edición especial de la consola para Call of Duty, así que le compré esa versión; por suerte los monitos son universales.

Ese día fui a su casa y le ayudé a conectar su Xbox One para poder probar el juego. Cuando era niño, si uno compraba un Atari o un Nintendo, uno podía ir a casa, conectar la consola, meter un cartucho, y ponerse a jugar. Hoy en día, y en el caso del Xbox One, hay que registrarse en línea con Microsoft, bajar no sé cuántos megabytes de actualizaciones, meter el Blu-ray con el juego, bajar quién sabe cuántos más megabytes de actualizaciones del videojuego, y entonces, unas cinco horas después, poder jugar. No me hago ilusiones; probablemente sea igual o peor con un PlayStation 4; cuando me compre el mío les aviso.

Total que no pudimos jugar sino hasta como las 3 de la mañana, y yo ya estaba demasiado madreado para disfrutarlo, así que no estoy seguro de si yo me voy a comprar el videojuego.

Pero las figuritas están lindas.

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La colección de trofeos

(Esta entrada es la octava parte de una serie que cubre un proyecto personal que realicé en el verano de 2014; pueden ver todas las partes aquí).

Mi hermano me regaló mi PlayStation 3 hace casi seis años en 2008. Lo primero que hice fue ir y comprar GTA4, como lo relaté en esta entrada. Al final de la misma comentaba que me interesaba comprar Rock Band o Guitar Hero, y de hecho la actualicé (no sé exactamente cuánto después, pero debieron ser un par de días) para comentar que ya había comprado una guitarra de plástico y el primer Rock Band.

Al inicio no utilicé mucho mi PS3; avancé bastante en GTA4 (aunque no lo acabé), y jugué mucho Rock Band (aunque básicamente jugando nada más las canciones que conocía y me gustaban), pero un par de meses después me fui a mi primera estancia de investigación en Europa, y mi PlayStation 3 acumuló polvo durante tres meses.

Cuando regresé a México, mi PS3 pasó a ser usado principalmente como reproductor de películas Blu-ray durante los próximos dos años; continué jugando Rock Band, y terminé la historia de GTA4 (después de reiniciarlo porque ya se me había olvidado lo que llevaba), pero sin duda alguna lo que más hice con mi consola fue ver películas.

En retrospectiva, esto es por la naturaleza de cómo me gusta consumir medios: estoy básicamente loco. Lo cual por supuesto no debería sorprender a nadie.

Me gusta consumir cultura popular de forma ligeramente obsesiva; tengo que leer todos los libros de una serie (Harry Potter, Dunas, el legendario de Tolkien, la serie de Fundación de Asimov, Terramar de Ursula K. Le Guin, y un largo etcétera); tengo que ver todas las películas de una serie (demasiadas como para listarlas); tengo que ver todos los capítulos de una serie de televisión (ídem); etc., etc.

No me queda claro por qué hago esto; sencillamente así es. Nota interesante; es posible que esta sea la razón por la cual la música no juega un papel más importante en mi vida: casi por definición, su naturaleza es no serial, y generalmente no tiene una “historia” no trivial. Lo que sí, es que cuando una canción me gusta, suelo escucharla unas catorce millones de veces seguidas antes de pasar a otra.

Ahora, muchos videojuegos (incluyendo varios que me han encantado) tienen una única parte, así que a primera vista no es trivial encontrar la conexión entre ellos y mi consumo de medios seriales.

A lo mejor estoy inventándome cosas, o intelectualizando alguna otra obsesión mía, pero creo que el equivalente que tengo con videojuegos es que me gusta jugar todo el videojuego. Me explico: los videojuegos modernos son (en general) tan grandes, que es posible (y de hecho ocurre casi siempre) terminar la historia, sin haber descubierto gran parte del videojuego. Aunque viene ocurriendo desde hace décadas; Super Mario Bros. y muchos de sus contemporáneos tenían niveles secretos, easter eggs, y otras cosas del estilo.

Recuerdo claramente cuando acabé la historia de GTA 4, que me quedé con la impresión de que quedaba muchísimo por descubrir de Liberty City, y que no sabía exactamente cómo continuar. Y no digamos en Rock Band, donde para motivos prácticos no hay historia.

Supongo que pude haber continuado así el resto de mi vida, usando principalmente mi PS3 para ver películas, y jugando de vez en cuando uno que otro GTA o juego musical, hasta un día que en su casa, Juan me enseñó el demo de God of War III. Es chistoso, porque todas mis manías se conjugaron para que yo acabara persiguiendo trofeos.

Como comenté en otra entrada, después de que Juan me enseñara el demo, yo llegando a mi casa lo bajé y casi casi lo memoricé. Es un gran juego, así que decidí que lo compraría y lo jugaría y lo acabaría.

Sólo había un pequeño detalle. Era God of War III… yo no podía ponerme a jugar la tercera parte del juego si no había jugado las otras dos antes. Por… razones.

Así que fui a comprar GoW1, que por suerte venía en paquete con GoW2. Me chuté el primero, y me encantó, así que lo jugué de hecho varias veces, y luego me eché los retos de los dioses, y cuando me di cuenta, me faltaban un par de trofeos en el juego para obtener mi platino. Mi primer platino. Y luego me chuté GoW2, y obtuve mi segundo platino.

Y entonces vi una manera de acallar a las voces en mi cabeza que exigen sacrificios paganos si no consumo algo al 100%: los trofeos, en general, me permiten disfrutar un juego al 100%; ver todos sus secretos, ver toda la historia, y matar hasta la última paloma. No voy a explicar eso último.

A partir de ese momento, decidí que obtendría el 100% de los trofeos de todos mis juegos, así me llevara años. Y luego salí de México, por lo que de hecho comenzar a hacer esto tuvo que esperar seis meses.

Debo hacer hincapié que yo no me considero trophy hunter. No me he puesto a comprar juegos facilísimos sólo para poder tener más trofeos de platino (al parecer a Hannah Montana: The Movie es muy fácil sacarle el platino), ni he dejado de jugar juegos sólo porque sus trofeos sean muy difíciles (tengo el 100% de trofeos en GTA4 y WipeOut HD; todo mundo está de acuerdo en que son de los juegos más difíciles de completar sus trofeos).

Sí me he negado a jugar algunos juegos porque ya no se pueden sacar el 100% de trofeos; FIFA 09, que venía con mi PS3, es un ejemplo: los servidores en línea dejaron de funcionar en 2011, así que sencillamente no tengo un solo trofeo de ese juego. Que la verdad, fue suerte borracha; según yo sí lo llegué a jugar, pero por alguna razón nunca se registró un trofeo del mismo en mi cuenta. A lo mejor sólo fui muy malo al jugar.

Como sea, los juegos que no se pueden completar sus trofeos son en general pocos, y además de hecho no me interesan mucho.

No me llevó mucho tiempo descubrir que alcanzar el 100% de trofeos en mis juegos era no sólo posible, sino de hecho humanamente realizable. Podía completar el 100% de mi colección trofeos con algo de esfuerzo, en todos y cada uno de mis juegos.

Excepto por los musicales. Pero de esos escribiré luego.

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Grand Theft Auto V

Grand Theft Auto siempre ha sido especial para mí. Jugué GTA 3 en mi PC hace más de diez años, terminándolo (aunque no al 100%). Cuando mi hermano me regaló mi PS3, lo primero que hice fue ir y comprar GTA IV; fue el primer juego que compré, el primer juego del que obtuve un trofeo, y uno de mis trofeos de platino más apreciados (y que más trabajo me costaron).

Cuando anunciaron GTA V, decidí que lo compraría el día que saliera. No es cualquier cosa para mí; la mayor parte de mis juegos los he comprado usados, y los que he comprado nuevos generalmente ha sido uno o dos (o tres o cuatro) años después de que salieron al mercado. Pero decidí darle el honor a GTA V de ser el primer (y posiblemente único) juego que compraría el día que saliera a la venta.

Hace cerca de un año por fin se abrieron las pre órdenes, así que fui y dejé 100 pesos en GamePlanet para apartarlo. Ya se me había acabado la beca y andaba en una situación financiera más que apremiante, pero supuse que para cuando saliera el juego eso no sería problema. El trabajo del IFE me surgió por mayo, así que ciertamente no hubo problema; y cuando GamePlanet me escribió para decirme que podía “mejorar” mi apartado para que fuera para la edición de colección del juego, fui y lo hice. Es cara, pero realmente no suelo darme muchos lujos.

En situaciones normales yo creo que sí hubiera ido a hacer cola en GamePlanet la noche del lunes, para poder recoger mi juego a la media noche. Sólo que fui a pasarme el puente a Guadalajara con Mina, y luego regresé el martes, que es el día en que no circula mi carro, así que hasta hoy fui por el juego.

La edición de colección está mamonsísima; viene en una caja enorme:

La caja

La caja

Dentro de la cual viene (por supuesto) otra caja, todavía más mamona:

La caja de adentro

La caja de adentro

Dentro de la cual por fin está el juego:

El juego

El juego

La edición de colección además trae una gorra, una bolsa de depósito de seguridad:

La gorra y la bolsa

La gorra y la bolsa

Un mapa de Los Santos:

Mapa

Mapa

Y un póster (que estoy planeando seriamente en mandar a enmarcar):

El póster

El póster

La gorra me la puse y me tomé una foto con ella:

Yo con la gorra

Yo con la gorra

Y yo creo que va a ser la última vez en la vida en que me la ponga, porque jamás he usado gorras y siempre me han parecido muy incómodas. A lo mejor la llevo un día si voy al estadio a ver a los Pumas, porque eso tendría todo el sentido del mundo.

Ahora lo único que quisiera es tener el tiempo para jugarlo; hace unos meses me había dicho que jugaría completo GTA IV antes de que saliera GTA V, y sencillamente me fue imposible hacerlo. Nada me gustaría más que poder encerrarme una dos o tres semanas a jugar GTA V sin parar; pero dudo que pueda hacerlo.

Con suerte, podré jugarlo un par de horas dos o tres veces a la semana.

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Dead Space

Hace casi tres meses que no comento acerca de mis platinos en el PlayStation 3. Estaba enclaustrado escribiendo la tesis, y por ello es que no había escrito al respecto; pero estar enclaustrado no evitó que jugara en mi PS3. De hecho, era básicamente el único entretenimiento que tuve (como deben haber leído, no fui al cine mucho en estos meses). El último platino que había platicado fue el de Need for Speed: SHIFT; el siguiente que obtuve fue el de Dead Space, en abril.

Dead Space

Dead Space

Dead Space fue otro juego que compré usado en California, después de leer en todos lados que era “aterrador”. Como yo no juego First Person Shooters (FPSs) en el PS3, ninguno de los juegos que había jugado en él habían sido de terror; Red Dead Redemption: Undead Nightmare involucra zombies, pero la verdad es más de risa que de terror; y Uncharted: Drake’s Fortune tiene al final cosas que les podría quedar la definición de zombies, pero nunca es realmente de terror.

Dead Space es un juego aterrador. Uno interpreta a Isaac Clarke (un fabuloso homenaje a Isaac Asimov y Arthur C. Clarke), un ingeniero en ruta al USG Ishimura, un “rompe planetas” (literalmente planet cracker en inglés, y no hay mejor definición para lo que hace), junto con un pequeño equipo de rescate. El Ishimura no responde, y lo último que se sabe de él es un mensaje donde pedían ayuda. Isaac está particularmente interesado en ir porque su novia (o ex novia; tenían “cosas que discutir”) se encuentra en la nave.

Todo sale mal desde el inicio; la nave en que llegan al Ishimura se estrella en su puerto espacial, e inmediatamente son atacados por (¿cómo adivinaron?) zombies, que son simpáticamente llamados “necromorfos” en el juego. En la escaramuza mueren todos excepto el líder, una experta en comunicaciones, e Isaac, que queda separado de ellos, e inmediatamente después la nave en que llegaron explota, dejándolos atrapados en el moribundo Ishimura.

A partir de ese momento Isaac se dedica a pelear con los aterradores necromorfos, que además suelen aparecer detrás de cada esquina y ducto de ventilación, mientras hace esfuerzos heroicos por mantener al Ishimura funcionando lo suficiente como para que él y sus compañeros sobrevivan, y recibiendo ayuda (e intrigas) a través de la radio por parte de los otros dos sobrevivientes, que también terminan separándose. Isaac no es soldado; es un ingeniero, y utiliza herramientas de construcción como armas la mayor parte del tiempo. Además, tiene un “traje de ingeniero” que es básicamente la cosa más maravillosa del universo; funciona a la vez como armadura, traje espacial, centro de comunicación (el traje proyecta un holograma, y así es como funcionan los menúes del juego), y además tiene botas gravitacionales para cuando se encuentra en espacios carentes de gravedad.

El juego entonces es en general estar recorriendo pasillos oscuros llenos de cadáveres, esperando con terror que un necromorfo aparezca de repente, mientras una música maravillosamente tétrica le pone a uno los pelos de punta, y que explota de repente en dramáticos violines (piensen Psycho) cuando por fin le brincan a uno los mostros. Cuando uno no anda vagando pasillos, generalmente es porque la acción ocurre en enormes escenarios con gravedad zero, donde uno tiene que utilizar estratégicamente la habilidad de Isaac de saltar de pared a piso (o techo) con sus botas gravitacionales, generalmente mientras lo persiguen necromorfos.

La historia es bastante entretenida, siendo a la vez un homenaje y una parodia de todas las películas de ciencia ficción de terror habidas y por haber en el universo, y uno realmente no se entera de qué está pasando (qué pasó con el Ishimura, qué causa que los cadáveres se vuelvan necromorfos, dónde está la novia de Isaac), hasta casi el final del juego. El modo de juego es el común para Third Person Shooters (TPSs), con la entretenida novedad de que uno puede generar un “campo de estasis” que causa que los enemigos se muevan en cámara lenta. Es endiabladamente divertido.

No es particularmente difícil el trofeo de platino, pero yo me tardé porque al inicio el juego me espantaba tanto que no podía jugar más de un capítulo por día, y muchas veces ni siquiera eso; nada más veía una “estación de guardar”, guardaba mi juego y me iba a dormir soñando con necromorfos persiguiéndome. Cerca de la mitad del juego (cuando ya había mejorado mi traje y mis “armas”), agarré mejor ritmo y a partir de entonces fui mucho más rápido. Una vez terminado el juego, como suele ser cuando uno quiere un trofeo de platino, tuve que volverlo a jugar en la dificultad más perra, y eso me llevó algo más de tiempo.

Acabé encantado con el juego, al grado de que habiendo obtenido el trofeo de platino, estuve a punto de comprar en la PSN mejores armas y trajes para volver a jugarlo. Al final decidí que no (el traje que uno recibe por terminar el juego es bastante chido), pero eso no quita que ha sido uno de los juegos que más me ha entretenido en mi PS3. Y además consiguió lo que yo quería: de verdad tenerme espantado. Los malditos necromorfos son aterradores.

Todo mundo dice que el trofeo de platino de Dead Space 2 es de los más difíciles que existen: para obtenerlo, hay que jugar el juego en la segunda dificultad más perra, y sólo se puede salvar tres veces a lo largo de todo el juego. No me importa; quiero jugarlo (y sacar el platino), y al parecer dentro de poco será el mejor momento para comprarlo, porque Dead Space 3 está a punto de salir.

Si pueden, juéguenlo; es altamente recomendable. Sólo si son como yo, no se quejen de estar chillando como niña de seis años en algunas partes.

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Need for Speed: SHIFT

Despues de Grand Theft Auto IV, mi siguiente platino fue Need for Speed: SHIFT, en marzo.

Need for Speed: SHIFT

Need for Speed: SHIFT

Me gustan los juegos de carreras, y contrario a Burnout Paradise, NFS:S es un juego casi clásico de carreras. Con ello quiero decir que hay pistas (autódromos y partes de ciudades o campo), y el objetivo del juego en general no es estar chocando con los otros carros. El casi proviene de que no tiene opción de concursar por la pole position, que no hay pausas en pits, y que no tiene temporadas donde los mismos pilotos compiten en varias pistas por puntos, y al final gana el que más puntos tiene.

Es una lástima; si hubiera tenido al menos la oportunidad de concursar por el pole position y pausas en pits, yo creo que este juego me hubiera gustado más que el clásico Indianapolis 500: The Simulation, el cual jugué hasta la ignominia en una de las compus que tuve cuando era adolescente.

NFS:S lo compré de la manera más fortuita; fui al Best Buy de Acoxpa hace poco más de un año a comprar el Blu-ray de Minority Report, y lo vi baratísimo, como en 250 pesos si no mal recuerdo. Lo compré, lo puse exactamente una vez en mi PS3 antes de mi viaje de seis meses por Europa, Canadá y EU, y hasta enero de este año comencé a jugarlo regularmente.

Aunque NFS:S no es tan insoportablemente detallado como Gran Turismo 5, está bastante bien hecho. Por ejemplo, si uno se detiene puede ver el asfalto y las hebras de pasto, y lo carros todos se ven preciosos bajo los distintos climas que el juego presenta. El sonido es todavía mejor, y la sensación de velocidad con los carros más rápidos es bastante creíble. La inteligencia artificial de los demás pilotos es decente, si bien después de no mucho uno aprende a ganarles con un carro mediano; con un súper carro es trivial.

Sacar el platino de NFS:S fue relativamente fácil, excepto por un trofeo. El juego tiene un sistema de “medallas” internas, y son 26 en total; uno de los trofeos consiste en obtener 20 medallas. Una de las medallas es dominar todas las esquinas de todas las pistas; casi todo mundo recomienda mejor sacar una de las 6 medallas en línea, pero yo me puse de necio (además de que no quería repetir la experiencia de GTA IV) y terminé dominando todas las esquinas del juego. Lo cual tal vez no sería difícil, si tuviera un volante; con el estúpido control Dual SHOCK del PS3 es bastante desesperante.

Como sea; NFS:S es bastante divertido, y yo creo que volveré a él para sacar todas las estrellas del juego (uno gana estrellas por el lugar en que queda, y por acciones como terminar una vuelta en algún cierto tiempo, o por sacar pilotos de la pista), y no me extrañaría en algún momento comprar la secuela, SHIFT2. Por el precio en que lo encontré, ciertamente vale mucho la pena.

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Grand Theft Auto IV

Después de obtener el platino en God of War III, el siguiente que saqué fue el de Grand Theft Auto IV.

Grand Theft Auto IV

Grand Theft Auto IV

GTA IV es un juego especial para mí: en cuanto mi hermano me regaló mi PS3, básicamente salí y compré el juego. No era nuevo nuevo, pero sí tenía poco de haber salido; es el único juego en mi colección que no compré usado ni mucho después de que saliera. Es también sin duda alguna el juego que más he jugado en mi PlayStation, por motivos que ahorita comentaré, y ciertamente creo que es mi juego preferido (aunque soy el primero en reconocer que no es el mejor que he jugado).

Todo mundo ya debe saber más o menos cuál es la premisa de los juegos de Grand Theft Auto; siempre transcurren en un “mundo abierto”, lo que quiere decir que las misiones no tienen que ser ejecutadas en un orden específico, y en muchos casos que ni siquiera deben ejecutarse. Además de eso, hay un énfasis significativo en la violencia que el protagonista usa para llevar a cabo sus misiones, y (haciendo justicia al nombre del juego), hay que andar manejando carros de un lado para otro todo el tiempo. Por supuesto, en el 99.9% de las ocasiones, dichos carros son robados.

La historia de GTA IV es algo idiota, porque trata de tomarse en serio en varias partes; me gustó mucho más la de GTA III (que también acabé, aunque no junté nunca el 100%), y muchísimo más la de Red Dead Redemption. El protagonista, Nico, no es para nada entrañable, y su comportamiento a lo largo de la historia es errático e inconsistente, en algunos momentos portándose humano y atormentado, y en otros portándose como un asesino psicópata. Pero lo cierto es que en gran medida uno no juega el juego por la historia; lo juega por el mundo abierto que se tiene disponible para explorar y hacer cosas.

Durante un día del juego uno puede levantarse de la cama (literalmente; ahí empieza uno al cargar un juego salvado), bajar a la calle, tomar uno de los carros robados que se guardan al estacionarlos en frente de las “casas seguras” que uno usa, ir a correr en carreras, llamar a un “amigo” para jugar boliche, o billar, o a tirar dardos, ir a comer, ir a ver un show (y literalmente uno ve el show; mi preferido es el de Ricky Gervais), salir por unos tragos, ir a contratar una prostituta, matarla a batazos para recuperar lo que sea que le hayamos pagado, robar un helicóptero y recorrer Liberty City, y luego regresar a una casa segura a dormir, después de ver uno de los múltiples programas disponibles en la tele.

El tamaño y variedad que Liberty City ofrece es abrumador, pero después de ir jugando el juego uno termina aprendiendo a moverse por la ciudad exactamente de la misma manera que uno hace cuando comienza a vivir en una ciudad desconocida (con la excepción de que de repente podemos agarrar carros a bazookazos). Nada más por eso el juego vale la pena: el poder ir a un taibol a ver nenas hacer sus rutinas y a lo mejor aceptar un lap dance son sólo una cereza encima del pastel.

GTA IV lo disfruté enormemente, e incluso fue divertido el ir sacando el montón de trofeos que vienen con el juego, hasta que me topé con la porción de trofeos que se necesitan jugar en línea. Ya he comentado en otra ocasión lo inhumano de los requerimientos para obtener los trofeos en línea, así que sólo voy a resumirlo así: uno de los trofeos necesitaba que ganara 108 carreras distintas (todas las combinaciones posibles de rutas, vehículos y tipo de carrera), y otro necesitaba que juntara 5,000,0000 de dólares, cuando las misiones en general nunca dan más de 5,000 dólares, y se toman varios minutos. Viendo mis estadísticas en el Rockstar Games Social Club, veo que una misión la jugué 1,311 veces, y dado que dicha misión tarda del orden de 3 minutos (si se hace bien), quiere decir que jugué esa misión durante 65.55 horas. Al menos; probablemente fue más.

GTA IV es la razón por la cual, desde que comencé con esta idea mía de sacar todos los trofeos de mis juegos, no he vuelto a comprar un juego que se necesite jugar en línea para obtener alguno.

Tuvo sus ventajas; ahora soy un hacha en GTA IV. La misión que jugué (literalmente) cientos de veces es cooperativa, así que después de un tiempo uno terminaba haciéndose “amigo” de otra gente en línea, y se formaban equipos. Al final me terminaban buscando, y mucho, porque me volví tan buen tirador que solía matar 22 policías en menos de dos minutos, casi todos con tiros a la cabeza. La tortura que durante un tiempo se sintió el tener que jugar tanto esa misión para poder obtener el último trofeo que me faltaba, se terminó convirtiendo en placer cuando veía en línea a alguno de mis cuates con los que hacía buenos equipos, y entonces sabía que iba a tener una buena sesión de una o dos horas de estar rescatando a Petrovic de las garras de NOOSE.

Como sea, prefiero no tener que volver a hacerlo, nunca de preferencia, y es por eso que ahora todos mis juegos los trofeos sólo dependen de mí, y no de otros jugadores. Hay un par donde esto no es 100% cierto, pero de cualquier forma no será tan talachudo como con GTA IV.

GTA IV es mi juego preferido en el PS3 por muchas razones, varias de las cuales comenté arriba. Es casi perfecto; si en algo lo pudiera mejorar yo, sería en agregar contenido creado por usuarios; que uno pudiera construir misiones dentro de Liberty City, subirlas para que otros pudieran jugarlas, y bajar las creaciones de otros. Ahora que GTA V está anunciado, espero que incluyan algo del estilo. E independientemente de eso, estoy seguro de que GTA V será el primer juego que compraré para mi PS3 el mismo día que salga.

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