Rick and Morty

Ya casi no veo televisión. Hace unos años veía varias series de televisión con disciplina casi religiosa, pero esto lleva ya mucho tiempo que dejó de ser cierto.

Incluso la venerable The Big Bang Theory la tengo medio abandonada; casi no he visto episodios de la última temporada. Game of Thrones la van a estrenar hasta agosto. 

Dentro de este abandono generalizado de la pantalla chica, las caricaturas (incluyendo animé) fueron de las primeras bajas. Entonces estuvo chistoso que el año pasado descubriera Rick and Morty.

Es la cosa más divertida, inteligente y profunda que he visto en televisión en años. Y en algunos puntos sigue mi filosofía de la vida: “Nobody exists on purpose, nobody belongs anywhere, everybody’s going to die, come watch TV”.

Por supuesto no es perfecta (nada en esta vida lo es), pero ha sido ciertamente la mejor fuente de risas incontrolables en mi vida en mucho tiempo.

Vayan y véanla; está en Netflix y la tercera temporada continuará en verano. 

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Logan

Hace unas seis semanas fui a ver Logan.

Se aplican ya saben. Y lo digo enserio; probablemente ya la vieron, pero si no, no sigan leyendo.

Logan

Logan

“Güey, hicieron a X-23 mexicana.”

Tenía muchas ganas de ver esta película y no me decepcionó en lo más mínimo. Evidentemente iba a ser todo un evento, por Hugh Jackman por fin colgando las garras del X-Man que básicamente terminó definiendo su carrera (y él al personaje, hasta cierto punto). Pero de verdad las actuaciones de Jackman y Sir Patrick Stewart son brutalmente buenas; no me extrañaría que nominaran a alguno (o los dos) para un Oscar. Dafne Keen está también muy bien en su papel de mini-Wolverine pequeñita, pero la verdad el papel es muy lucidor.

La trama es bastante simple; el profesor X mata a los X-Men porque le están dando ataques de demencia y en el cerebro más peligroso del planeta eso no son buenas noticias. El mundo decae en básicamente lo que estamos entrando con el pendejo de Trump, pero además dejan de nacer mutantes porque los gringos por fin deciden quitarle las hormonas al pollo Bachoco.

Logan la hace de chofer de limusina, juntando lana para poder comprar un bote y pasar el resto de sus días con el lisiado (ahora mental además de físicamente) Xavier, en el mar lejos de otras personas a las que puedan lastimar; aunque la verdad todo ese plan me pareció como el que George le platicaba a Lennie en Of Mice and Men (que para mí la versión buena siempre será la de Gary Sinise y John Malkovich). “¿De verdad tendremos conejos Georgie?”

Logan está mal en esta película; tantos de años de usar su factor de curación mutante para resistir el rechazo al adamantium en su esqueleto por fin han causado sus estragos, y el viejo mutante ya no se cura ni tan rápido ni tan bien como antes. Una de sus garras, en una de las analogías más brutales de la disfunción eréctil que he visto, ya no se le “para”, la tiene que jalar con una mano para que salga completa.

Xavier está peor; o bien se la pasa en calidad de vegetal en un búnker en México (por supuesto), o bien le dan ataques que puede literalmente reventarle la cabeza a todo el mundo alrededor, y lo que se adivina como la razón de que los X-Men estén todos muertos.

En esas andan los dos, cuando una mexicana le pide ayuda a Logan para traficar una niña a Canadá. La niña es (por supuesto todo mundo lo sabíamos) X-23, un clon femenino de él y por lo tanto su “padre”, de alguna manera. “Destilada” en México (lo que técnicamente la hace mexicana), y hablando un español bastante bueno (aunque en la vida real su mamá es española, no mexicana), la niña y Logan por supuesto se caen mal de inmediato.

La película vale la pena por las actuaciones de los dos viejos mutantes y de la niña ídem, y las relaciones que se forman entre ellos. También es bastante buena la acción, en particular cuando un clon rejuvenecido de Logan aparece sin ningún tipo de restricción emocional o intelectual. Pero es una historia increíblemente violenta y terriblemente triste, donde al final Logan se sacrifica (por supuesto) para salvar a Laura (X-23) y sus amiguitos mexicanomutantes y ayudarlos a cruzar la frontera a Canadá.

A mí me encantó la película, y me parece una muy buena despedida del actor que le dio vida al personaje hace 17 años que salió la primera entrega cinematográfica de los X-Men. Me alegra haberla visto en el cine.

Ahora sólo no sé qué le espera al universo cinematográfico mutante, que depende de 20th Century Fox y no de Marvel Studios/Disney-el-imperio-del-mal. La verdad hacen películas pasablemente divertidas, pero exceptuando Deadpool y Logan tienen años que no hacen nada realmente bueno.

Como sea Logan es espectacular y vale la pena verla en el peor de los casos únicamente para ver como Hugh Jackman se despide del mutante canadiense de las garras de adamantium.

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Dos años con el diablo

Ayer cumplí dos años de que estrené mi Mini Cooper, y entre otras cosas eso significó verificar mi carro por primera vez de forma “normal”. Cuando lo compré, los carros nuevos se verificaban y les duraba dos años; no sé si ese sea aún el caso.

Llevo dos años con mi carro y la verdad lo he disfrutado mucho. Es caro mantenerlo, pero como soy un zángano irresponsable del cual no depende económicamente ningún otro ser humano, pues no me causa muchos problemas. Es de las ventajas que tiene el ser soltero y sin hijos.

No me han pasado cosas terriblemente interesantes con el carro; me multaron una vez por exceso de velocidad (iba a 90 en lugar de 80), y un día se lo llevó la grúa porque lo dejé mal estacionado. En ambas ocasiones sencillamente pagué mi deuda a la sociedad y seguí con mi vida; en el caso de la grúa tuve que ir a mi casa por algunos papeles (copia del pago de la factura, por ejemplo), pero como tenía todo en orden lo único que perdí fue tiempo.

Es gracioso; utilizo mi carro de la manera más aburrida posible, para ir y regresar del trabajo generalmente, y no ando tratando de levantar veinteañeras con él ni corriendo como loco en autopistas. Dentro de la Ciudad generalmente ando debajo del límite de velocidad (cuando me multan, es por 10 kilómetros por hora). Cualquier modelo de carro me serviría para lo que hago.

Y sin embargo mi Mini Cooper me da mucha satisfacción manejarlo, aunque nada más sea para ir a Ciudad Universitaria y el súper los fines de semana. Mi teléfono se conecta por Bluetooth automáticamente al encenderlo y mi música toca mientras manejo en mi Ciudad haciendo las cosas aburridas que normalmente hago.

Y soy feliz de una manera muy simple cuando lo hago… aunque claro, si ya acabara de pagarlo sería aún más feliz.

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Fragmentado

Hace meses fui a ver Split, por James McAvoy y Anya Taylor-Joy (y la verdad no sé por cuál de los dos más).

Se aplican las de siempre, aunque me parece que ya ni siquiera está en cartelera.

Split

Split

La trama de esta película es bastante simple; James McAvoy tiene múltiples personalidades y varias de ellas raptan a la hermosísima Anya Taylor-Joy y dos “amiguitas” suyas, mientras otras de las personalidades tratan de avisarle a la psiquiatra de McAcvoy para que lo detenga.

El punto central de la película (y el giro inesperado que no podía faltar en una película de M. Night Shyamalan) se basa en la idea idiota de que múltiples personalidades (las cuales en sí mismas son polémicas) pueden modificar físicamente al dueño de dichas personalidades.

Fuera de eso está bastante entretenida la película: McAvoy es increíble interpretando las múltiples personalidades, Anya Taylor-Joy está guapísima y es de las víctimas de una película de suspenso más inteligentes que haya visto, y la escena a la mitad de los créditos (que no voy a arruinar aquí) hace que valga la pena toda la película.

He sido fan incondicional de McAvoy desde hace más de una década, desde que salió como actor secundario en Wimbledon, y Anya Taylor-Joy me conquistó desde que salió en The VVitch. La película gira alrededor de ellos, así que para mí con eso basta; pero es objetivamente buena, y ciertamente mucho mejor comparada con lo último que había sacado el Shyamalan.

Así que vayan y véanla, cuando salga en Netflix o por Klic, porque me parece que ya no está en cartelera.

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Los antibióticos

Hace como un mes me enfermé. Esto solía ser algo muy raro en mí, pero desde hace algunos años cada vez es menos raro. Como sea me enfermé hace un mes; después de una semana sin recuperarme por fin fui al doctor y me recetó antibióticos. Esto sigue (o seguía) siendo raro conmigo; cuando me enfermaba solía recuperarme nada más tomando té.

Total que tomé antibióticos durante una semana y me compuse. Y dos semanas después doné sangre, porque por supuesto que eso hice; y claro que me enfermé de nuevo. Tuve que ir al doctor y tomar antibióticos otra vez.

Sinceramente no puedo recordar la última vez en mi vida en que estuve tan enfermo que tuviera que tomar antibióticos dos veces en un mismo año.

Por supuesto no es nada más que voy a cumplir 40 años en menos de un mes; todo el año he tenido un ritmo brutal de trabajo y llevo meses sin hacer ejercicio y comiendo comida chatarra casi todos los días. Eso y que justo en las últimas semanas retomé una actividad que me ha dejado con todavía menos tiempo y energía disponibles.

Nada de esto ayuda a que escriba en el blog, que tengo criminalmente abandonado desde hace semanas; pero además (y como ya había mencionado hace unas semanas) el blog es en gran medida una válvula de escape para mi necesidad de estar escribiendo, y esta necesidad se ha visto más que satisfecha por otro proyecto que tengo desde finales del año pasado.

Ya llevo varios días sano (al menos físicamente), y espero que las vacaciones me dejen por fin trabajar en paz (y eso es nada más chiste en parte). Así que me gustaría volver a escribir en el blog; pero la verdad mis circunstancias actuales no me están dando muchas oportunidades. Vamos a ver cómo se ponen las siguientes semanas.

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La La Land

Hace más tiempo del que me interesa hacer cuentas para determinar de manera exacta, fui a ver La La Land.

Diría que se aplican las de siempre, pero supongo que ya todo mundo que iba a ver esta película ya fue a ver esta película.

La La Land

La La Land

Esta película es una comedia romántica musical con Emma Stone y Ryan Gosling; en papel debería ser crack para mí. Y la verdad sí me gustó mucho la película. Las dos veces que fui a verla. Al cine.

Y sin embargo…

Y sin embargo hay una ligera molestia que tengo con la película. Y no me refiero a las cosas obvias; como que perpetúe un sueño acerca de Jálivud que hace décadas dejó de ser cierto (si es que alguna vez lo fue); o que un jazzista blanco le tenga que explicar a un jazzista negro lo que es el jazz; o que la música (por agradable que sea) es más bien blanda; o que las coreografías (de nuevo, por agradables que sean) no pasen de ser una sombra pálida de lo que Gene Kelly o Fred Astaire hicieron hace varias décadas.

Es la falsedad del asunto. Contrario a Singing in the Rain, que a 65 años de haber sido filmada continúa siendo una delicia verla, La La Land es descaradamente falsa en su propósito de contar una historia de amor con personajes que se ponen a cantar en medio de la calle porque por qué no.

Venga, las películas de Pedro Infante son mucho más sinceras que La La Land.

No me malinterpreten; me encantó la película. Hay varias tomas continuas (en particular la toma inicial) que son espectaculares al menos en el aspecto técnico; la Stone y Gosling están muy bonitos y son muy simpáticos; y tiene varios números que sí están padres. Pero no le quita la falsedad del asunto; y descarada además, como cuando el negro le dice al blanco “How are you gonna be a revolutionary if you’re such a traditionalist? You hold onto the past, but jazz is about the future” y el blanco procede a seguir siendo un tradicionalista; o cuando el chavo le dice a la chava “They worship everything and they value nothing” y la película misma procede a rendirle culto a un Hollywood que realmente nunca existió y valuar en nada el legado de las películas de Fred Astaire y Gene Kelly.

Me gustó la película, pero me alegra que perdiera el Oscar. Y también sinceramente me alegro que Emma Stone ganara el suyo, porque sí actúa muy bien.

Pero es falsa y una mala copia de lo que según trata de homenajear. Vayan y vean Singing in the Rain.

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La pausa de febrero

No escribí ninguna entrada en febrero. Técnicamente tampoco en la mitad de enero. Es de las pausas más largas que he tenido en mi blog. Las razones son varias.

La primera y que siempre estoy chillando al respecto, es que tengo mucha chamba. Sé que suena a un pretexto barato, pero es sencillamente cierto. Nada más he podido ir al cine dos veces desde mediados de enero, y aún no escribo de esas películas en el blog (hoy iré a ver Logan).

La segunda es que, en medio de mi apretada agenda, están pasando cosas en mi vida de las cuales no se me pega la gana escribir todavía al respecto.

Y la tercera y última es que al fin y al cabo mi blog ha sido una válvula de escape para mi necesidad y gusto por escribir. Y desde finales del año pasado estoy hundido hasta el cuello en un proyecto que consiste justamente en escribir un montón, así que no es como que tuviera mucha necesidad de escribir cuando ya lo hago diario y todos los días; y menos aún con toda la chamba que tengo encima que me quita todo mi tiempo.

Comentaré más adelante acerca de este proyecto; es grande e importante, y espero sea una parte significativa de mi vida profesional. Pero todavía no estoy listo para hablar de él en detalle. Sin embargo ha llegado a un punto donde ya pasé por la parte más difícil, así que espero poder retomar el escribir en mi blog, aunque probablemente el ritmo de entradas será lento.

Comenzaré escribiendo del puñado de películas que he visto y no he reseñado en el blog. Después ya veré.

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Renovando la infraestructura

Mi departamento es más bien pequeño, aunque perfectamente cómodo para un hombre soltero como yo. Tiene dos recámaras, pero la segunda la utilizo como estudio; ahí está mi computadora, escáner e impresora, y el único librero en mi casa: la mayor parte de mi biblioteca física está en cajas, porque nunca he mandado hacer libreros, y tiene años que no compro libros impresos (me regalan de vez en cuando, sin embargo). Mi biblioteca digital ya tiene un tamaño más que decente, debo mencionar.

El tamaño de mi departamento viene al caso de esta entrada, porque el número de computadoras y electrónicos en el mismo es ridículo para el espacio que uso para vivir. Podría hacer un recuento utilizando distintas categorizaciones para mis electrónicos, pero para el tema a la mano voy a enumerar únicamente aquellos dispositivos que se conectan a la red local de mi departamento y que se pueden ver entre sí:

  • Televisión Samsung de 55 pulgadas
  • Televisión Samsung de 32 pulgadas (para la recámara)
  • AVR Harman/Kardon
  • Playstation 4
  • Playstation 3
  • Computadora de escritorio Core i7 (Centurion)
  • Laptop Dell XPS 13
  • Impresora HP LaserJet inalámbrica
  • Media center Atom
  • Servidorcito Atom*
  • Tableta Nexus
  • Teléfono celular Xperia

Un pequeño paréntesis de mi servidorcito Atom, que a estos grados ya es una instancia de la paradoja de Teseo; el servidorcito fue de las primeras cosas que compré para mi departamento, porque quería tener una máquina accesible desde afuera de mi red local para poder bajar cosas y otras actividades. Compré un paquete completo de placa madre Atom (procesador incluido, como todos los Atom), memoria, un disco duro de 2.5 pulgadas (tipo laptop) y un gabinetito bastante simpático, diminuto para esos tiempos. Eventualmente el disco duro falló, y lo reemplacé (tengo múltiples respaldos de todo, entonces no hubo problema). Luego la placa madre falló, y la reemplacé junto con la memoria. Y por último, hace un par de meses el gabinete falló; ni siquiera sé cómo puede fallar el gabinete (aunque sospechó la fuente de poder, que era con ladrillo externo), pero falló y también lo reemplacé. La máquina en el sentido virtual ha sido la misma siempre; los contenidos del disco duro siempre han sido los mismos (aunque respaldados y restaurados en múltiples ocasiones). Pero físicamente ningún componente del servidorcito es el original. ¿Es entonces o no la misma máquina? Fin del paréntesis.

Para los que lleven cuenta, esas son 12 computadoras (para motivos prácticos) en mi red local. Por razones de cómo he organizado las cosas, la red inalámbrica sólo es utilizada por la televisión de 32 pulgadas en la recámara, por la impresora láser, y por la tableta y el teléfono celular (los últimos tres ni siquiera tienen puerto ethernet). Todo lo demás (excepto la computadora de escritorio) está amontonado en un mueble en la sala de mi casa, y utilizo un switch para conectar casi todo (los módems de Infinitum suelen tener únicamente 4 puertos). La computadora de escritorio está en el estudio, pero utilizo EoP (Ethernet-over-Power); inicialmente sí usaba una tarjeta inalámbrica, pero en mi máquina de escritorio sí es común que tenga archivotes que luego quiero transmitir a alguna otra máquina de la red local, y la solución PoE funciona mucho mejor para eso.

Hace unos días (de hecho tal vez semanas) mi módem inalámbrico comenzó a fallar. Sólo fallaba la red inalámbrica, y como la impresora casi nunca la utilizo; la televisión de mi recámara no mucho; la tableta ha caído también en desuso; y mi celular tiene datos, terminó ocurriendo que no hice nada al respecto suponiendo que Telmex tenía problemas y eventualmente los repararía.

Esto no ocurrió, así que por fin llamé, remotamente se metieron a mi módem, y básicamente me dijeron que estaba en las últimas y que tenía que cambiarlo. Cosa que hice hoy.

En mis años mozos sí perdía bastante el tiempo jugando con la topología de la red de mi casa; pero conforme he ido envejeciendo esto ha perdido el encanto. Así que ahora que mi módem viejo falló, la configuración que tenía era casi la que viene por omisión en el módem (lo único “especial” que hago es redireccionar las conexiones SSH del módem a mi servidorcito Atom). Esto resultó en que desconecté el viejo y fallido módem, lo llevé a Telmex, me lo catafixearon por una versión moderna, lo conecté, le redireccioné las conexiones SSH a mi servidorcito Atom, y toda mi infraestructura volvió a la vida sin mucha fanfarria.

Aprovechando el viaje a Telmex (que no había puesto el pie ahí en, literalmente, años), compré un nuevo aparáto telefónico (el viejo que tenía la pantalla LCD se había vuelto casi ilegible), y ése también lo conecté y jaló todo a la primera.

Me alegra haber cambiado de módem; el modelo viejo era el TGN582N, que es una mierda desde cualquier punto de vista que uno quiera verlo. El nuevo modelo es Huawei, mucho más rápido (en el procesador del mismo módem; la conexión a Internet no ha cambiado), y tiene la ventaja de que los chinos probablemente sepan toda la pornografía que veo.

La infraestructura electrónica de mi casa es importante para mí, pero la he refinado tanto a lo largo de los años, que casi no tengo que pensar en ella. Excepto cuando mi módem inalámbrico agarra y se quema.

Espero que vuelvan a pasar años antes de tener que repetir todo el ritual.

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El 99.74%

Hace año y medio comentaba que había conseguido 99.53% de compleción en mis trofeos de PlayStation 3. Ayer por fin superé esa marca, y aunque aún estoy lejos de conseguir el 100%, en este momento es lo más avanzado que he estado en mis trofeos de PlayStation (ahora incluyendo juegos de PS3 y PS4).

Primero los números: he jugado 53 juegos, de los cuales he cienporcientado 52. Esos son 9 juegos más que hace año y medio que hice mi último reporte (tenía 44 entonces); 9 juegos en 18 meses se traducen (aproximadamente) en que completo un juego cada dos meses, maomenos. Por supuesto a veces transcurren semanas (o meses) sin que juegue nada, y luego en vacaciones o fines de semana largos me desquito con sesiones más o menos intensas de videojuegos. Mi vida es a veces complicada, pero me gusta ese ritmo de juego. Ya no soy estudiante, al fin y al cabo.

Tengo un total de 2,427 trofeos: 1,670 de bronce, 537 de plata, 174 de oro y 46 platinos de los cuales me siento (en gran medida) bastante orgulloso. De mi colección de trofeos, me faltan exactamente 5 trofeos por obtener: 1 de platino, 1 de oro, 1 de plata y 2 de bronce. Si les interesa, siguen siendo trofeos de Gran Turismo 5, porque es un juego difícil de cienporcentear. Uno de ellos no es difícil, sólo pesado; tengo que llegar a nivel 40, y eso implica correr todavía un montón de carreras. Dos más son de completar circuitos específicos con un cierto tiempo; uno de ellos estoy a 8 segundos de conseguirlo (necesito 7:29.03 minutos, estoy en 7:37.01), y en el otro estoy un poco más lejano, pero casi no lo he practicado (y sí es difícil). Eso deja únicamente otro trofeo (el de platino es automático al obtener los otros 4), que es sacar oro en todas las carreras, licencias y eventos especiales del juego.

Jugando estas vacaciones GT5 con mi volante, me di cuenta de que sí puedo obtener estos trofeos. Pero sí me va a llevar un rato; estas vacaciones avancé bastante, pero pues ya se acabaron y yo creo que lo dejaré así hasta las próximas. Y está bien, no es que tenga prisa.

Tengo en mi colección de videojuegos una cantidad enorme de juegos que no he jugado; no ayuda que todos los meses nos dan un par de juegos gratis a los miembros de PS+. Un par de hecho ya no los voy a jugar, porque necesitan trofeos en línea que se volvieron inalcanzables cuando apagaron los servidores (la transición a PS4 aceleró esta tendencia que de por sí existía).

Pero incluso considerando únicamente juegos que no necesitan multijugador en línea, son cerca de sesenta los que tengo. Ahorita literalmente no sé qué voy a jugar, al menos en mi PlayStation 3; en mi PlayStation 4 no tengo tantos juegos, y básicamente la decisión está entre Batman: Arkham Knight y Uncharted 2: Among Thieves Remastered .

Como sea; 99.74% está simpático. Obvio no tengo que decir de nuevo que es completamente inútil que tenga 99.74% en mi compleción de trofeos, y que a nadie (incluyéndome, probablemente) debería importarle.

Pero pues a mí me divierte.

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Feliz año 2017

Como todos los años, le deseo un feliz año nuevo a todos mis lectores, en particular a aquellos que se toman la molestia de dejar un comentario de vez en cuando.

2016 fue un año fascinante. Lamentablemente eso no se traduce necesariamente en “bueno”, pero creo que nadie podrá negar que todas las cosas que ocurrieron en el mundo y en el país fueron muy interesantes, si bien es posible que lleven a la destrucción de la raza humana. Claro que, siendo profundamente optimista como soy, no creo realmente que eso pase; pero me parecería irresponsable decir que la probabilidad es cero.

Desde el punto de vista personal, este año también fue fascinante, especialmente los últimos meses. Igual que con el estado del mundo, no todo es calificable como “bueno”; pero creo que sí puedo decir que nada es, técnicamente, malo. Algunas cosas hubiera preferido que se llevaran a cabo de manera distinta, pero incluso como terminaron ocurriendo no me quejo. Al menos no mucho.

Y definitivamente me estoy divirtiendo mucho. Pero esa es mi naturaleza.

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Pasajeros

A inicios de semana fui a ver Passengers, porque por supuesto que eso hice.

Se aplican las de siempre. Y sí recomiendo que no lean mi reseña si no han visto la película.

Passengers

Passengers

Esta película la venden como una combinación de ciencia ficción, acción y romance, todo girando alrededor de Jennifer Lawrence y Chris Pratt. Eso es como crack para mí, así que fui a ver esta película riendo como niña adolescente de doce años.

Durante casi toda la película seguí riéndome como niña adolescente de doce años, y cuando terminó la función salí del cine todavía riéndome como niña adolescente de doce años.

A mí me encantó esta película, pero básicamente el mercado objetivo de la misma podría definirse con una fotografía mía. Es como si alguien hubiera decidido hacer una película con justo los ingredientes que a mí me gustan. Podría muy fácilmente entender a cualquier persona racional que no le gustara esta película.

En el futuro, una empresa manda gente a nuevos planetas para colonizar, a cambio de 20% de lo que sea que ganen en las colonias. No hay viaje más rápido que la velocidad de la luz (por la Teoría de la Relatividad y demás), así que los 5,000 colonos y como 300 tripulantes son enviados en una nave/crucero en hibernación usando unas cápsulas que son a prueba de fallas.

Por supuesto una de ellas falla, y Chris Pratt se despierta sin posibilidades de volver a hibernar, en una nave vacía con la inteligencia artificial mejor hecha y más estúpida que he visto en mucho tiempo en el cine. Como programador profesional, puedo entender sin ningún problema al tarado ingeniero que la hubiera programado. O yo, si tuviera prisa.

Después de pasar por las cinco etapas de congoja, varias veces, durante un año (y disfrutar de los lujos disponibles en la nave, porque por supuesto hay distintas clases para los pasajeros), Pratt encuentra la cápsula de Jennifer Lawrence, y después de sufrir unos cinco segundos ponderando si debería o no despertarla, hace lo que cualquier ser humano decente haría; se masturba furiosamente y no la despierta.

Y después la despierta.

Ese es el punto más controversial de la historia, porque es el tipo de acción que, desde un punto de vista teórico (si el universo fuera un lugar justo) sería sencillamente imperdonable. Luego resulta que Pratt y Lawrence tienen que reparar la nave, porque lo que causó la falla en la cápsula de Pratt es sólo un síntoma de un problema mayor que la afecta, y esto (de una manera metafísica) medio justifica ex postfacto la acción de Pratt porque él solo no hubiera podido reparar la nave. Pero de todas formas, qué poca madre.

Fuera de ese punto (que puedo perdonar, porque he visto mujeres más inteligentes que Lawrence perdonar actos más terribles que el de Pratt), la película está muy padre. La nave es increíble (y como ya he mencionado, podría ver cómo programar una inteligencia artificial así de tarada); Chris Pratt y Jennifer Lawrence son ridículamente guapos y encantadores; las escenas de acción son bastante divertidas; y Morpheus tiene un quasi cameo bastante fabuloso.

Y es al fin y al cabo una historia de amor… donde el galán básicamente condena a su amada a una muerte larga y solitaria, pero de amor de cualquier manera.

A mí me encantó la película; pero como digo arriba, es como si alguien la hubiera hecho específicamente para mí. Voy a comprender muy fácil a cualquiera que no le guste. Pero yo sí la recomiendo.

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WipEout HD

Como ya pasó más de un año desde la última vez que escribí de mi progreso en trofeos de platino, supongo que es momento de continuar. Después de obtener mi platino en Wanted: Weapons of Fate, el siguiente fue WipEout HD.

WipEout HD

WipEout HD

Este juego fue el segundo que elegí en el programa “welcome back” de Sony después del hackeo que le hicieron a la PlayStation Network en 2011. Mis razones para elegirlo fueron sencillamente que tenía trofeo de platino; no tenía idea (en ese momento) que era de los juegos más difíciles de completar.

Cuando comencé esta idea demente mía de obtener el 100% de mis trofeos, rápidamente me di cuenta de que WipEout HD sería de los más complicados de sacar. Fue de los juegos que más tiempo tuve que estar practicando, y al final creo que era bastante bueno.

Me gustan los juegos de carreras, pero WipEout es distinto, porque son “naves” que flotan en la pista, y entonces la velocidad que alcanzan son humanamente imposibles. A esas velocidades son medio imposibles de controlar, además.

Como sea, después de unos cuatro meses de estar jugando casi diario (hey, todavía era estudiante en pausa del doctorado), conseguí el mentado platino. Es de los trofeos que más orgullo me dan, y ciertamente de los más difíciles que existen (sólo un 1.15% de los dueños del juego lo tienen).

Va a salir una nueva colección de WipEout para el PlayStation 4, pero la verdad no sé si la compraré. Sí en un juego endiabladamente difícil.

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Rogue One

El día del estreno, a la media noche, fui a ver Rogue One, porque por supuesto que eso hice.

La película es espectacular, pero la verdad creo que ya debería superar la etapa de ir a ver películas a la media noche el día del estreno; creo que hubiera podido esperar a este fin de semana, y ciertamente el haber evitado a la gente disfrazada no hubiera estado tan mal.

Como sea, se aplican ya saben.

Rogue One

Rogue One

Now we are talkin’.

Esperé algunos días antes de escribir de la película, porque quería acomodar mis pensamientos al respecto. He oído a varios decir que ésta es la mejor película de Star Wars, y sí hubo momentos donde llegué incluso a considerarlo. Pero no, Rogue One no es la mejor película de Star Wars.

Es la más oscura, y la más trágica, y la más adulta tal vez; pero no es la mejor.

Como digo al inicio, es espectacular; ciertamente es de las mejores, y sin duda alguna supera (por mucho) a Force. No voy a mencionar los aspectos técnicos, porque son impecables; en lo otro, vuelve la intriga política de Sith (sin los diálogos atroces); los personajes son todos seres humanos (más o menos) normales, falibles y todo lo contrario de inmaculados; no es maniquea, en el sentido de que muestran que la rebelión hace un montón de cosas mierdas (porque no puedes tumbar un imperio maligno sin ensuciarte las manos); y se conecta de manera maravillosa a la mitología del universo de Star Wars.

Pero Empire sigue siendo mejor, y me parece que todavía estoy dispuesto a poner a Sith por encima. Diego Luna es espectacular como Cassian Andor (y, por cierto, ¿pueden imaginarse lo que debe de sentirse el poder decir “soy el único mexicano en Star Wars“?, a-hue-vo), pero no es Han Solo. Y la intriga y tragedia de Rogue One es muy buena; pero no le gana a la Orden 66 ni la masacre de niños en el templo Jedi.

Quitando eso de en medio, esta película es excelente; como parte de Star Wars (aunque no un episodio), y como obra de arte independiente. Y terriblemente trágica, en el sentido griego de la palabra: todos los personajes principales mueren… y un montón de secundarios también estirán la pata.

También, para una saga llamada Star Wars, la verdad no ha habido tanta guerra en las películas, si descontamos las batallas espaciales (las batallas de Geonosis y Hoth vienen a la mente); aquí se ve la guerra, en todo su terrible esplendor.

Por no decir (y no podía dejar de mencionarlo) lo increíblemente triste de ver a Jyn y Cassian ver su naciente romance completamente interrumpido por el ligero inconveniente de morir en el segundo disparo de la Estrella de la Muerte.

Para terminar, y aunque todos los personajes secundarios son muy buenos, quiero mencionar en particular a K2SO, interpretado de manera espectacular por Alan Tudyk; básicamente se roba la película el pinche robot autístico. Es de los personajes más divertidos y heróicos de toda la saga.

Vayan y vean esta película; que lo barato de Force no los desaliente. Espero que ciertas características de Rogue sean incorporadas a la saga principal.

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Sharing is caring

Este fin de semestre ha sido terriblemente agotador para mí. Casi no he leído libros (tengo dos o tres en distintos grados de avance), he ido al cine mucho menos de lo que me gustaría, y casi no he visto televisión (lo cual no es tan raro; hace mucho que dejé de ver televisión con la dedicación que antes le daba… y eso que ahora tengo Netflix).

Mis idas a congresos además me dejaron algo harto de salir de mi Ciudad, así que estas vacaciones (que empiezan el próximo sábado) espero poder quedarme encerrado en La Majestuosa y no hacer mucho. Excepto jugar videojuegos, que es lo único que he tenido oportunidad de hacer más o menos constantemente.

El último juego que terminé (y en verdad lo terminé) fue Bloodborne, que es el primer juego propiamente del PlayStation 4 que he jugado. Jugué también God of War III y Uncharted: Drake’s Fortune, las versiones remasterizadas para la nueva consola de Sony; pero pues son versiones mejoradas de juegos del PlayStation 3. Bloodborne en cambio no sólo fue creado para el PS4, es un juego exclusivo del mismo.

Escribiré del juego cuando algún día retome el relatar mis trofeos de platino; no es del juego propiamente de lo que quiero escribir. De lo que quiero escribir es del botón de “compartir” (share) que tiene el nuevo controlador Dualshock 4.

Share button

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Estaba destazando mostros eldritch en Bloodborne sin hacerle daño a nadie (excepto a los mostros), cuando sin querer apreté el famoso botón. Y pues entonces descubrí que podía compartir videos de mis aventuras como gamer para aburrir al resto del universo; el PlayStation 4 conserva los últimos 15 minutos (por omisión, se puede configurar) de juego en la consola como video.

Por supuesto yo ya sabía esto, a nivel intelectual; y por supuesto lo primero que pensé cuando supe de esta característica fue “Qué hueva, jamás voy a usar eso”. Así que por supuesto cuando sin querer presioné el botón, me puse a jugar con el compartir videos y con el simple pero poderoso editor de los mismos que viene incluido en el PS4. Como además tengo ligada mi cuenta de YouTube a mi consola, subir videos es trivial.

Está simpático. Después de cinco años jugando videojuegos de manera más o menos regular (aunque de repente pasan lagunas de meses donde no prendo mis consolas más que como media centers), me asumo de nuevo gamer, y me parece que es acertado decir que soy relativamente bueno. Dicho sea eso, mis aventuras matando monitos no creo que a nadie le importen ni mucho menos impresionen; y como además nunca compro juegos recién salidos (excepto Grand Theft Auto V, y he decidido que cuando salga también Red Dead Redemption 2), ni siquiera es que suba cosas novedosas.

Pero está divertido tener un registro histórico (en video) de algunas cosas que hago, como obtener trofeos de platino… lamentablemente eso no lo puedo hacer, porque el estúpido PS4 no graba la notificación del trofeo, únicamente el videojuego mismo. Pero de cualquier forma está divertido; además, el editor de video está padre de usar, y uno puede bajar “temas” de la PlayStation Store (gratis) que le permiten a uno hacer cosas bastante chidas de manera muy sencilla.

Así que sin más por el momento, les dejo el video donde obtuve mi trofeo de platino para Bloodborne… aunque no salga la notifiación del trofeo porque el PS4 es estúpido a veces.

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Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos

El fin de semana pasado al anterior (o anterior al pasado), fui a ver Fantastic Beasts and Where to Find Them.

Se aplican las de siempre.

Fantastic Beasts and Where to Find Them

Fantastic Beasts and Where to Find Them

Fui a ver esta película con algo de nervios; el universo mágico de Harry Potter es de las cosas de consumo cultural que más he disfrutado en mi vida, y sí me preocupaba que por el afán de ordeñar al ganso de los huevos de oro (o como se diga), le dieran en la torre a la cuidadosa mitología creada por los libros.

En ese sentido, no tenía nada de qué preocuparme; la Rowling es ahora la guionista de la película (contrario a todas las otras de Harry Potter), y ese cuidado que tuvo siempre con la consistencia interna de la historia en los libros se ve reflejada en su trabajo como guionista.

La historia está divertida (si bien las famosas criaturas mágicas no tienen mucho que ver con ella), y la película está muy bien actuada y dirigida; los efectos especiales ni siquiera tengo que mencionarlos. Pero mucho más importante que eso, la película se siente parte del universo de Harry Potter, y de hecho explica algunas cosas ambiguas de las novelas (como qué fue exactamente lo que mató a la mamá de Dumbledore, causado por su hermana Ariana).

También es una carta de amor a la idea que tienen los ingleses acerca de los gringos alrededor de los años veintes, pero no es terriblemente desagradable.

Después de ver la película puedo sin ninguna dificultad ver cómo podrían tener éxito otras cuatro películas que expandan la premisa de ésta, y que obviamente concluirán con el duelo final entre Albus Dumbledore y Gellert Grindelwald.

De los personajes, me agrada que por primera vez un muggle (o nomag, supongo) sea parte de los héroes; Queenie es una maga encantadora; y Colin Farrel como Graves/Grindelwald es extraordinario, si bien no tengo idea de si volverá a aparecer, dado que era un disfraz y el actor que la hará del mago tenebroso es Johnny Depp. Y es también alentador ver por primera vez a lo más cercano a un científico en el universo mágico; el encantador si bien descuidado Newt Scamander.

Disfruté mucho la película, pero he de admitir que no es lo mismo que sentí con las novelas (ni con las películas originales). Está padre regresar al mundo mágico, y está padre que se profundice nuestro conocimiento de la historia mágica.

Pero pues no está el trío.

De todas formas vayan a verla (que creo ya lo hicieron, porque le está yendo re bien).

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Harry Potter and the Cursed Child

Fui a ver Fantastic Beasts and Where to Find Them, y me gustaría escribir al respecto. Sin embargo, me parece que primero debo comentar acerca de Harry Potter and the Cursed Child, la obra de teatro que continúa las siete novelas de Harry Potter.

Compré el guión de la obra de teatro, porque es lo único que está disponible ahora; es probable que en el futuro alguien nos haga el favor de escribir una novelización de la obra, pero eso no ha ocurrido todavía.

La segunda mejor cualidad de esta obra (porque, repito, no es novela) es que nos permite regresar al trío de las novelas, si bien de manera secundaria porque el verdadero protagonista es Albus Severus Potter y su mejor amigo, Scorpius Malfoy, porque la obra tiene la muy buena puntada de que Albus termina en Slytherin, por varias y diversas circunstancias.

La tercera mejor cualidad de la obra es que Albus y Scorpius son dos muchachos bastante agradables; como Harry y Ron, si bien es obvio que necesitan el contrapeso femenino que Hermione le daba al trío en las novelas. También es divertido ver a Albus como un alumno de Slytherin y un paria en el clan Potter-Weasley, por ser de Slytherin, si bien Harry se la pasa diciendo todo el tiempo que eso no importa.

Pero lo más mejor que tiene la obra, es que reafirma contundentemente el romance entre Ron y Hermione; básicamente, si ellos dos no terminan casados, entonces el universo está mal. Algunos años después de que saliera la séptima novela, la Rowling en algún momento dijo que sí había considerado a Harry y Hermione como la pareja principal (como una bola de desadaptados siempre soñaron).

Pero esta obra es aplastante en dejar claro que la única conclusión razonable para Ron y Hermione es que acabaran juntos; una de las mejores escenas de la obra ocurre en un universo donde Cedric mata a Neville, lo que causa que Neville no pueda matar a Nagini, lo que causa que Voldemort no pueda morir y entonces Harry muera. En este oscuro futuro, Voldemort domina al mundo en un régimen fascista (con todo y Heil Hitler reemplazado por Voldemort and Valour), y Hermione, Ron y Snape básicamente son todo lo que queda de la resistencia.

Esta versión terrorífica del futuro llega a su conclusión cuando Scorpio los convence de que lo ayuden, pero al regresar de su misión son rodeados por dementores. Hermione decide sacrificarse y le dice a Ron:

Ron. I love you and I always have. But the three of you need to run. Go. Now.

Y por supuesto Ron se queda con ella para que mueran juntos. Ahhh.

En otra versión del futuro, Ron y Hermione van juntos al Yule Ball, como amigos, y esto resulta en que Ron nunca se ponga celoso de Hermione. Lo que causa que su romance quedé frustrado y reprimido, con Ron casado con Parvati Patil, y Hermione como una solterona. Pero cada vez que se encuentran a solas los dos pueden sentir la innegable atracción que se tienen. Y Ron termina como una versión de Percy.

Todo ese aspecto de la obra me encantó. La historia está muy padre, y se siente como parte integral del universo de Harry Potter.

Lamentablemente, la obra también tiene cosas malas, comenzando con que es una estúpida obra. Eso, que no nos relatan bien los primeros años de Albus como un Slytherin (ni de la vida como un alumno de la casa verde), y que los giratiempos al permitir sí permiten cambiar el pasado (en las novelas quedaba ambiguo; sencillamente cuando uno regresaba al pasado, al parecer, hacía que las cosas ocurrieran como debían haber ocurrido en primer lugar).

En el lado positivo, yo creo que la Rowling y Warner Bros. están esperando a que la obra sea ejecutada durante algunos años, y que Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint crezcan un poco para adaptarla a una película. Ojalá; me gustaría verla en la pantalla grande.

Me gustó leer el guión; pero quiero leer la novela. Quiero más detalles de Albus en la casa de Slytherin. Y quiero una adaptación cinematográfica, porque por qué no.

Pero aún así, sí recomiendo que lean el guión. Más aún considerando que sepa la chingada si algún día pongan la obra en escena en México.

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La llegada

El fin de semana pasado fui a ver Arrival.

Creo que es mi película preferida del año. Se aplican las de siempre.

Arrival

Arrival

Nominalmente una película de ciencia ficción, Arrival es antes que nada una historia acerca del lenguaje, cómo afecta nuestra manera de pensar, y cómo percibimos el tiempo los seres humanos. También es una historia terriblemente triste, profundamente romántica, y magistralmente actuada por la Amy Adams, que va que corre a ser su sexta nominación al Oscar (segunda como actriz principal).

La película es extraordinaria por el respeto que tiene hacia la ciencia (si bien la premisa que permite que todo encaje no tiene sentido), por lo bien contada que está, y por el drama que es capaz de transmitir sin llegar a ser melodramática. La música también es maravillosa.

Y no puedo dejar de mencionar a Jeremy Renner, que rompe su perfil normal haciéndola (muy bien, además) de físico teórico y de hombre típicamente hombre enamorándose de manera inevitable de la hermosa y deslumbrante doctora Louise Banks.

No puedo recomendar en demasía esta película; si les gusta la ciencia ficción; si les gustan las tramas que los hacen pensar; si les gusta el romance guiado por la inteligencia; si les gusta Amy Adams o Jeremy Renner, vayan corriendo a ver esta película. No es una película de acción, no es una película de mostros: es una película intelectual que puede llegar en momentos a ser muy emocionante, pero que su más maravillosa cualidad es el ponernos a cuestionar lo que creemos saber mientras la vemos.

Véanla. En el cine. Varias veces.

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El congreso de la SOMEE

Me encuentro desde ayer, de nuevo, en Guanajuato en un congreso. Eso no tiene nada de novedoso; por alguna razón (probablemente el CIMAT tenga algo que ver) ocurren un montón de eventos académicos en Guanajuato, y a mí me ha tocado venir a varios. Ayer estaba haciendo cuentas, y he venido unas ocho veces en los últimos diez años; de hecho vine en noviembre del año pasado y en marzo de éste.

Lo novedoso del asunto es que el congreso donde estoy no tiene casi nada que ver con computación o combinatoria; es el XXVII Congreso Nacional de Estudios Electorales, organizado por la SOMEE, la Sociedad Mexicana de Estudios Electorales. Vengo a presentar el trabajo téncnico que hice con David en el INE, esperando explicarlo a la gente que estudia elecciones.

Normalmente no hubiera venido, aunque sí tenga que ver lo que hago con el congreso (la temática del congreso es “El nuevo mapa electoral mexicano”), pero hay una razón personal que sí me convenció de hacer todos los trámites para venir; mi mamá es miembro fundador de la SOMEE, y va a presentar una ponencia también.

Jamás en la vida se me hubiera ocurrido que mi mamá y yo podríamos presentar ponencias en un mismo congreso (porque estamos en áreas científicas en lo general completamente disconexas), y la verdad es una idea bonita que no quería dejar pasar. Así que aquí ando.

Es mi último salida académica del año, y la verdad me alegra; además de la incomodidad causada por las interrupciones en mis cursos, sencillamente ya estoy cansado. No ayuda que vine manejando con mi madre desde la Ciudad. Si me salgo con la mía, no vuelvo a salir de la Ciudad en lo que queda del año.

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El Contador

El fin de semana pasado fui al cine a ver The Accountant. Salí agradablemente sorprendido.

Se aplican las advertencias habituales de spoilers.

The Accountant

The Accountant

Batffleck interpreta a un autista que su padre, en lugar de meterlo a una institución especializada en cuidar a niños autistas, decide traumarlo sicológicamente y convertirlo en una máquina asesina para que nadie se aproveche de su condición.

Con sus conocimientos de cómo evadir impuestos y lavar dinero, y su habilidad para matar gente con sus propias manos, el contador se convierte en el genio que se encarga de cuidar las finanzas de todas las organizaciones criminales del mundo, y de las cuales se venga de manera particularmente violenta cuando de alguna manera rompen el código moral que sea que sigue (no queda muy claro cuál es, y tampoco importa).

Como puede verse, la historia es una mamada, pero está increíblemente divertida la película. Está muy bien contada, Ben Affleck es muy bueno haciéndola de autista asesino, y salen J. K. Simmons y Anna Kendrick siendo encantadores como siempre. Además, las escenas de acción son espectaculares, y cerca del final hay una revelación inesperada que es bastante predecible, pero no por ello deja de estar muy chida.

Debe además quedar claro que Affleck no interpreta al clásico autista de siempre (que básicamente se columpia entre Dustin Huffman en Rainman y Sheldon Cooper en The Big Bang Theory); no es un personaje “chistoso” con incomodidad social: es una persona que tiene problemas para empatizar y conectarse con otros seres humanos, pero increíblemente inteligente y altamente funcional. Además de una máquina para matar personas.

A mí me gustó mucho la película, y me da mucho gusto que le esté yendo modestamente bien en la cartelera (su presupuesto fue modesto, así que de hecho está generando ganancias) y con el público. Y que se pudra Rotten Tomatoes; le están dando 51% de calificación, cuando la calificación de los espectadores es 84%: evidentemente hay un sesgo terriblemente injusto contra Batffleck únicamente porque se atrevió a salir en Batman v Superman.

No hagan caso de la crítica; háganle caso a los espectadores en general, que están disfrutando mucho la película. Está entretenida, es moderadamente inteligente, está bien actuada, y las escenas de acción están increíbles.

Así que vayan y véanla.

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La decepción

Como casi todo mundo en México, me fui ayer a la cama pensando que sería bueno comenzar a ahorrar, ahora que vamos a tener que pagar por el muro de Trump.

Estos ocho años de Obama me habían dado cierta esperanza con respecto a los gringos. Por supuesto, es ligeramente descabellado decirle a Obama “de izquierda” en el contexto mundial (dícese, sano); es a lo más centro-derechista moderado. Pero en un contexto local (dícese, gringo; dícese, viciado de origen por ser un país se nació con las leyes escritas especificando que tres blancos son equivalentes a cinco negros), Obama es de izquierda, porque mucho más que eso no se les da a los pobres gringos.

Como el resto del universo, desperté el martes suponiendo que la Hilary obtendría la victoria; que tal vez sería más apretada de lo que se pronosticaba, pero que sería victoria al fin y al cabo. Al ir viendo cómo iban entregándose los resultados, fue rápidamente evidente que no sería así.

Por supuesto, no es que con la Hilary nos hubiera ido a toda madre; sin duda nos hubiera ido peor que con Obama, y para empezar no es tampoco que todo haya sido coger y cantar con el negro. Pero sí importa la diferencia, y en esta ocasión importaba mucho más que nunca.

Que haya ganado esta caricatura de ser humano, con ideas no sólo primitivas sino fascistoides y racistas, es una tragedia para todo el mundo. Y, preocupantemente para nosotros, probablemente aún más para México en particular.

Como mexicanos no hay mucho que podamos hacer respecto a esa tragedia; es obra (y responsabilidad) de los gringos. Pero sí hay mucho que podemos hacer respecto a cómo nuestro gobierno responde ante los seguramente inevitables ataques que sufrirá el país a manos de nuestro vecino del norte. Peña Nieto ha demostrado una y otra y otra vez su incompetencia, estupidez, y completa falta de liderazgo; para el 2018 tenemos que poner a alguien en la silla del águila que, al menos, no sea tan increíblemente incompetente. E independientemente de quién quede, habrá que movilizarse para no permitirle a nuestro gobierno el ser pusilánime frente al gobierno encabezado por Trump, a respetar los tratados multilaterales, y a defender a los millones de compatriotas que viven en el gabacho (en la mayor parte de los casos por culpa de malos gobiernos aquí que los obligaron a irse al norte a buscar alguna oportunidad de desarrollo).

Siendo alguien de izquierda en México (y me parece ya lo he dicho varias veces), me he acostumbrado a ser optimista porque como siempre nos va de la chingada, o uno se hace optimista o uno se vuelve loco; no hay muchas alternativas realmente. Siempre perdemos en México, con sus honrosas excepciones como con mi querida Ciudad de México; si no viviera aquí yo creo que ya me habría cortado las venas con pan Bimbo hace varios años.

Así que, como suele ser mi naturaleza, permanezco optimista ante el negro escenario que se nos presenta hacia el futuro. Por mal que nos vaya a ir con el tarado de Trump como presidente gringo (y nos va a ir mal), al fin y al cabo mañana el sol saldrá por el mismo lado y la vida seguirá; y pues tendremos que hacer lo hemos hecho siempre: tratar de resistir los embates de malos gobernantes y de intereses imperialistas. La alternativa es tirar la toalla, que no me parece serviría de mucho.

Pero no puedo evitar sentirme profundamente decepcionado de los gringos; por primera vez en mi vida entiendo cabalmente cómo fue posible que Hitler adquiriera el poder en Alemania en 1933: un mensaje simple y simplista de odio y racismo, y una ignorancia férrea por parte de un electorado enojado y harto.

Y como Polonia en esa década, ocurre que México es el vecino más vulnerable del país que decidió elegir a este tarado.

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